{"id":12415,"date":"2016-07-01T18:25:35","date_gmt":"2016-07-01T21:25:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12415"},"modified":"2016-07-01T18:25:35","modified_gmt":"2016-07-01T21:25:35","slug":"algo-mas-que-una-gran-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12415","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que una gran novela"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/stoner.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12416\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/stoner.png\" alt=\"stoner\" width=\"96\" height=\"144\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/stoner.png 682w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/stoner-200x300.png 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 96px) 100vw, 96px\" \/><\/a>Stoner<\/strong><br \/>\nde John Williams<br \/>\nBuenos Aires, 2016, Fiordo editorial<\/p>\n<p>Si uno busca su biograf\u00eda en Internet, despu\u00e9s de variadas informaciones sobre un famoso hom\u00f3nimo compositor estadounidense de bandas sonoras para pel\u00edculas y otro m\u00fasico australiano, con suerte y perseverancia encontrar\u00e1 noticias sobre este casi desconocido escritor norteamericano (Texas, 1922-Arkansas, 1994), autor de Stoner, una novela de 1965 que acaba de traducirse y publicarse en la Argentina.<\/p>\n<p>Hay ficciones de cuyo argumento uno puede contar suficientemente, pero hay otras que lo que pueda decirse no alcanza para dar cuenta de la profunda emoci\u00f3n que suscita la lectura. \u00bfC\u00f3mo expresar, por ejemplo, la admiraci\u00f3n que producen obras como Madame Bovary de Flaubert o Eugenia Grandet de Balzac? Intentar una s\u00edntesis es perder por el camino el intransferible encanto de las obras. Otra aproximaci\u00f3n: si tuvieran que referirse obras cinematogr\u00e1ficas deslumbrantes como muchas de las de Bergman, Tarkovski o Bresson, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda decirse para expresar algo de su inefable belleza? Algo an\u00e1logo sucede con Stoner. Igualmente intentaremos ahora escribir sobre el libro de Williams, con la intenci\u00f3n de que quien vea estas l\u00edneas acuda a la obra en cuesti\u00f3n y olvide los comentarios, cuya \u00fanico destino era despertar la curiosidad.<br \/>\nEl autor comienza presentando a su personaje: \u201cWilliam Stoner ingres\u00f3 en la Universidad de Misuri en 1910, a los diecinueve a\u00f1os. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, en plena Primera Guerra Mundial, se doctor\u00f3 y acept\u00f3 un puesto docente en esa misma instituci\u00f3n, donde dict\u00f3 c\u00e1tedra hasta su muerte en 1956. Nunca super\u00f3 el cargo de profesor asistente, y pocos alumnos lo recordaban con claridad despu\u00e9s de haber cursado su materia. Cuando falleci\u00f3, sus colegas honraron su memoria donando un manuscrito medieval a la biblioteca de la universidad\u201d.<br \/>\nConoceremos a los padres, silenciosos y abnegados granjeros que se sacrifican para que el hijo pueda estudiar agronom\u00eda (\u201cSu padre se reacomod\u00f3 en la silla. Se mir\u00f3 los dedos gruesos y callosos, en cuyas grietas la tierra hab\u00eda penetrado tan profundamente que no se pod\u00eda lavar. Entrelaz\u00f3 los dedos y los alz\u00f3 casi como si rezara\u201d). Pero el hijo, al llegar a la universidad, queda enseguida sorprendido por un soneto de Shakespeare y decide estudiar Letras. Le hab\u00eda dicho el profesor: \u201cEs una composici\u00f3n po\u00e9tica de catorce versos con una estructura que usted ya habr\u00e1 memorizado. Est\u00e1 escrito en lengua inglesa, y creo que usted la habla desde hace algunos a\u00f1os\u201d.<br \/>\nSus padres no pueden entender lo que sucede pero tampoco contradicen su inesperada vocaci\u00f3n. Stoner m\u00e1s tarde se enamora de una mujer de otro rango social en la provincia, Edith Bostwick, y en poco tiempo se casa con ella. Demasiado pronto vivir\u00e1 la desilusi\u00f3n: \u201cAl cabo de un mes \u00e9l supo que su matrimonio era un fracaso; al cabo de un a\u00f1o abandon\u00f3 toda esperanza de que fuera a mejorar. Aprendi\u00f3 a callarse y dej\u00f3 de imponerle su amor\u201d. Sentir\u00e1 por su \u00fanica hija, Grace, verdadera ternura; y tratar\u00e1 de comprenderla hasta el final. Har\u00e1 su breve e intensa irrupci\u00f3n tambi\u00e9n una amante, la inteligente Katherine Driscol, cuyo recuerdo lo sumir\u00e1 luego en la nostalgia. Y un altivo y detestable alumno, Charles Walker, que lo enfrentar\u00e1 como si fuera su verdadero y m\u00e1s feroz contrincante.<br \/>\nAutores como el catal\u00e1n Enrique Vila-Matas, el brit\u00e1nico Ian McEwan o el argentino Rodrigo Fres\u00e1n le han dedicado comentarios altamente elogiosos. Y The New York Times Book Review llega a decir que se trata de \u201calgo a\u00fan m\u00e1s infrecuente que una gran novela\u201d, porque es \u201cuna novela perfecta, tan bien contada y tan bien escrita, tan conmovedora, que quita el aliento\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stoner de John Williams Buenos Aires, 2016, Fiordo editorial Si uno busca su biograf\u00eda en Internet, despu\u00e9s de variadas informaciones sobre un famoso hom\u00f3nimo compositor&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,1623,31,1622],"class_list":["post-12415","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-john-williams","tag-libros","tag-stoner"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3ef","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12415","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12415"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12415\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12417,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12415\/revisions\/12417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12415"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12415"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12415"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}