{"id":12430,"date":"2016-07-01T18:54:38","date_gmt":"2016-07-01T21:54:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12430"},"modified":"2016-08-01T14:03:14","modified_gmt":"2016-08-01T17:03:14","slug":"cervantes-y-shakespeare-la-gloria-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12430","title":{"rendered":"Cervantes y Shakespeare: la gloria de la verdad"},"content":{"rendered":"<p><em>Este art\u00edculo reproduce la comunicaci\u00f3n que Marcelo Montserrat ley\u00f3 en la Academia Nacional de la Historia, en octubre del 2015.<\/em><\/p>\n<p>Muchas veces, cuando vengo por el subsuelo de la ciudad \u2013de Belgrano a la Academia\u2013, siento en mi \u00e1nimo el tenue recuerdo de un retiro espiritual, a la manera de aquellos en que de adolescente escuchaba entre arrobado y temeroso al padre Guillermo Furlong Cardiff, jesuita, historiador y miembro de esta corporaci\u00f3n.<br \/>\nLa gente no sabe, porque nadie se lo ense\u00f1a, que el pasado pervive en la torva realidad presente, plagada de celulares zombis y de comentaristas de eclipses, cuando no de denostadores profesionales de la<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-12431\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Cervantes-y-Shakespeare.jpg\" alt=\"Cervantes-y-Shakespeare\" width=\"349\" height=\"181\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Cervantes-y-Shakespeare.jpg 635w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Cervantes-y-Shakespeare-300x156.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px\" \/> vituperada \u201chistoria oficial\u201d.<br \/>\nSin embargo, seguimos siendo los custodios del grito de Ant\u00edgona frente al tirano Creonte, int\u00e9rpretes apasionados de la Roma imperial, soberbios testigos de Fidias y de Br\u00e2ncu\u0219i, amantes del pasado que fue tan complejo como lo es nuestra existencia y que nos animamos a revelar en verdad y en plural libertad, de ese pasado que San Agust\u00edn defend\u00eda como obispo cristiano en Hipona y a la vez como orgulloso romano, en la incons\u00fatil trama de la ciudad de los hombres y la ciudad de Dios.<br \/>\nNos han compelido a escrutar los matices del mester de clerec\u00eda y los sinuosos meandros del Arcipreste de Hita y de Gonzalo de Berceo, y se nos va olvidando que todo nuestro maravilloso idioma \u2013erosionado hasta la masm\u00e9dula, como afirma Ivonne Bordelois\u2013, gira en torno de una obra central en la historia literaria de Occidente, compa\u00f1era de Dante, de Shakespeare, de Montaigne, hasta Borges y Joyce, y de los grandes que vengan y que hoy tanto escasean.<\/p>\n<p>La Real Academia Espa\u00f1ola se propuso, hace ya mucho tiempo, mostrar la riqueza del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en el cuarto centenario de la segunda parte de la obra (1615) como continuaci\u00f3n de la primera (1605), bajo la direcci\u00f3n del eminente cervantista don Francisco Rico y una pl\u00e9yade de especialistas como nunca antes se hab\u00eda visto.<br \/>\nEn mayo de 2002, una encuesta del New York Times formulada a m\u00e1s de un centenar de escritores del mundo entero, constat\u00f3 que el Quijote es \u201cthe world\u2019s best work of fiction\u201d de todos los tiempos.<br \/>\nCervantes fue contempor\u00e1neo de Shakespeare y no hay vidas m\u00e1s dis\u00edmiles. Don Miguel era un pobre soldado, el tradicional conmilit\u00f3n de Lepanto, bajo el mando del bastardo don Juan de Austria y el auxilio certero de las potentes galeazas venecianas de Juan Andrea Doria, en batalla que por los abordajes casi fue de infanter\u00eda y que ti\u00f1\u00f3 las aguas del golfo, como nos cuenta Fernand Braudel, en El Mediterr\u00e1neo y el mundo mediterr\u00e1neo en la \u00e9poca de Felipe II.<br \/>\nPreso en Argel durante cuatro a\u00f1os, vuelto a su patria en condiciones penosas, comienza la indagaci\u00f3n de la ficci\u00f3n y de la realidad, uniendo a las dos en una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica insuperable. Ahora el valeroso guerrero con su mano izquierda anquilosada, es a la vez Cervantes y Quijote, y el Caballero de la triste figura se convierte en tan real como el monarca Felipe III.<br \/>\nWilliam Shakespeare, que muri\u00f3 el mismo d\u00eda que Cervantes, seg\u00fan aseguran los eruditos, era adem\u00e1s de genial dramaturgo, exitoso empresario teatral, amigo de la corona isabelina y prestamista a inter\u00e9s, como lo afirma Peter Ackroyd en su apasionante biograf\u00eda. Mientras Cervantes-Quijote combate contra los molinos de viento, Hamlet-Shakespeare dialoga con el fantasma de su padre asesinado, en la augusta torre danesa del castillo de Elsinore, tal como lo recre\u00f3 Sir Lawrence Olivier en su inolvidable actuaci\u00f3n f\u00edlmica dirigida y producida por \u00e9l mismo (1948).<br \/>\nShakespeare conoci\u00f3 a Cervantes a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n de Thomas Shelton (1612, con segunda edici\u00f3n en 1620), y lo apreci\u00f3 grandemente, inspir\u00e1ndose quiz\u00e1s para escribir una obra hoy perdida, llamada Gardenia.<br \/>\nCon raz\u00f3n escribe Harold Bloom, en su libro Genios, \u201cLa influencia concertada de Cervantes y Shakespeare\u2026 define el curso de la literatura occidental posterior. La fusi\u00f3n de Cervantes y Shakespeare produjo a Stendhal y Turguenev, Moby Dick y Hucklebery Finn, a Dostoievski y a Proust\u201d.<br \/>\nEl presente, en los estratos m\u00e1s profundos del canon occidental y del recurso pol\u00edtico, est\u00e1 impregnado de ambos autores, hasta para la diatriba contra Woodrow Wilson de Keynes y de Freud.<br \/>\nCada lector del Quijote es apelado de manera \u00edntimamente personal. Sacral es la interpretaci\u00f3n de Unamuno en Vida de Don Quijote y Sancho (1928); liberal la de Vargas Llosa por su af\u00e1n de libertad anterior a \u201clos hombres de letras\u201d que analiz\u00f3 Tocqueville. Salvador de Madariaga critic\u00f3 a Rodr\u00edguez Mar\u00edn porque le falt\u00f3 intuici\u00f3n po\u00e9tica, siendo que Cervantes era para don Salvador \u201cel verdadero anunciador del hombre moderno\u201d, como lo escribe en su c\u00e9lebre edici\u00f3n comentada.<br \/>\nYo mismo tengo mi modesta preferencia por aquel Cervantes-Quijote que comienza la obra \u201cEn un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme\u201d, como si intuyera que el tiempo siempre vence a la geograf\u00eda.<br \/>\nConfieso que me arrebata el final de la segunda parte, camino de Barcelona, para invalidar al ap\u00f3crifo Quijote de Avellaneda.<br \/>\nCerca de la Ciudad Condal, nuestro hidalgo se topa con el popular bandolero catal\u00e1n don Roque Guinart, que se llamaba en realidad Perot Roca Guinarda. Dice Quijote: \u201cNo es mi tristeza haber ca\u00eddo en tu poder, \u00a1oh valeroso Roque cuya fama no hay l\u00edmite en la tierra que la encierre!, sino por haber sido tal mi descuido, que me hayan cogido tus soldados si el freno, estando yo obligado, seg\u00fan la orden de andante caballer\u00eda, que profeso, a vivir continuo alerta, siendo a todas horas centinela de mi mismo\u2026 porque yo soy don Quijote de la Mancha, aquel que de sus haza\u00f1as tiene lleno todo el orbe\u201d, a lo que don Roque contesta: \u201cValeroso caballero, no os despech\u00e9is, ni teng\u00e1is a siniestra fortuna \u00e9sta en la os hall\u00e1is; que podr\u00eda ser que en estos tropiezos vuestra torcida suerte se enderezase; que el cielo, por extra\u00f1os y nunca vistos rodeos (de los hombres no imaginados), suele levantar los ca\u00eddos y enriquecer los pobres\u201d.<br \/>\nLos catalanes tienen fama de crueles, apreciaci\u00f3n que les viene de la conquista catalana-aragonesa de los ducados de Atenas y Neopatria, en el siglo XIV, y de la venganza que sigui\u00f3 al vil asesinato del l\u00edder Roger de Flor, un antiguo templario nacido en Br\u00edndisi, episodio relatado por Francisco de Moncada en su libro Expedici\u00f3n de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos (1620) y que alimentara las obras de Pierre Vilar y Juan Regl\u00e1. Jos\u00e9 Mar\u00eda Sert, uno de los grandes muralistas del siglo pasado, quien dej\u00f3 obra en Buenos Aires, pint\u00f3 con colores sombr\u00edos la gesta de la venganza, que yo mismo he podido admirar en una sala de la Generalitat de la naci\u00f3n catalana, tan cara a mis afectos, ya que de no mediar la guerra civil, yo hubiera nacido en Barcelona.<br \/>\nPero recuerdo tambi\u00e9n, por opuesta moci\u00f3n, la copla an\u00f3nima que nuestra acad\u00e9mica Olga Fern\u00e1ndez Latour conoce seguramente:<\/p>\n<p>\u201cA orillas de un barranco<br \/>\nun negro cantando est\u00e1<br \/>\n\u00a1Dios m\u00edo! quien fuera blanco<br \/>\naunque fuese catal\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>El encuentro de Quijote y Guinart revela, a mi juicio, la libertad de pensamiento que sobrevuela la obra, a trav\u00e9s de la conjunci\u00f3n del hidalgo y el bandolero, ambos unidos por el lazo com\u00fan del honor espa\u00f1ol.<br \/>\nEl Quijote de Picasso, el de Salvador Dal\u00ed, el de Daumier y el de nuestro Carlos Alonso, han intentado penetrar la laya fiel del caballero de la Triste Figura, tan cara al alma rusa, lo que revela su vigencia universal.<br \/>\nEsta nueva edici\u00f3n honra a la Real Academia Espa\u00f1ola y nos llena de gozo, al comp\u00e1s de sus dos vol\u00famenes y de las 3251 p\u00e1ginas sin contar los \u00edndices.<br \/>\nLos argentinos sabemos que Jorge Luis Borges escribi\u00f3 en su cuento \u201cEl jard\u00edn de senderos que se bifurcan\u201d, dedicado a Silvina Ocampo, un relato especular: \u201cPierre Menard, autor del Quijote\u201d. All\u00ed nos recuerda, como bien lo sab\u00eda hacer don F\u00e9lix Luna, el atrevido mensaje propio de la modernidad: \u201c\u2026la verdad, cuya madre es la historia, \u00e9mula del tiempo, dep\u00f3sito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir\u201d.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<p>Peter Ackroyd, Shakespeare. La biograf\u00eda, Barcelona, Edhasa, 2008.<br \/>\nHarold Bloom, Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, Bogot\u00e1, Norma, 2001 y Genios, Bogot\u00e1, Norma, 2005, pp 48-78.<br \/>\nIvonne Bordelois, La palabra amenazada, Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2003.<br \/>\nJorge Luis Borges, \u201cPierre Menard, autor del Quijote\u201d, en O.C., Buenos Aires, Emec\u00e9, 2007, vol. I, pp 530-8.<br \/>\nMiguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Madrid, Real Academia Espa\u00f1ola-Espasa, 2015, 2 vols.<br \/>\nJuan Regl\u00e1, Historia de Catalu\u00f1a, Madrid, Alianza, 1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo reproduce la comunicaci\u00f3n que Marcelo Montserrat ley\u00f3 en la Academia Nacional de la Historia, en octubre del 2015. Muchas veces, cuando vengo por&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1625,1462,1624,470],"class_list":["post-12430","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cervantes","tag-cultura","tag-quijote","tag-shakespeare"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3eu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12430"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12486,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12430\/revisions\/12486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}