{"id":12435,"date":"2016-07-01T19:05:29","date_gmt":"2016-07-01T22:05:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12435"},"modified":"2016-07-01T19:20:21","modified_gmt":"2016-07-01T22:20:21","slug":"biblia-los-creo-varon-y-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12435","title":{"rendered":"Biblia: Los cre\u00f3 var\u00f3n y mujer"},"content":{"rendered":"<p><em>Comenzamos con una serie de art\u00edculos que ayudan a interpretar los textos sagrados en su contexto y significaci\u00f3n, con una mirada desde el hoy.<\/em><br \/>\nConsidero importante volver a visitar la tradici\u00f3n b\u00edblica del matrimonio como contribuci\u00f3n para la comprensi\u00f3n del plan de Dios para el var\u00f3n y la mujer. En esta oportunidad me concentrar\u00e9 en los primeros cap\u00edtulos del libro del G\u00e9nesis, aquellos que Juan Pablo II design\u00f3 sabiamente como nuestra \u201cprehistoria teol\u00f3gica\u201d .<br \/>\nAl escribir estas l\u00edneas presiento que muchos lectores se estar\u00e1n preguntando: \u00bfno hemos escuchado el \u201ccuento\u201d de Ad\u00e1n y Eva cientos de veces? \u00bfQu\u00e9 cosa nueva podemos aprender y descubrir? Sin duda es un desaf\u00edo repensar estos textos antiqu\u00edsimos pero, personalmente, creo que entran en la categor\u00eda de \u201ccl\u00e1sico\u201d seg\u00fan la insuperable definici\u00f3n que dio Peter Kreeft: \u201cun cl\u00e1sico es como una vaca: da leche fresca todas las ma\u00f1anas\u201d.<br \/>\nEl problema de los \u201ccl\u00e1sicos\u201d es que los hemos le\u00eddo o escuchado tantas veces que hemos perdido la capacidad de asombro y por lo tanto sus palabras ya no nos producen ninguna resonancia. Estamos de alg\u00fan modo anestesiados frente a ellos. Una forma de despertarnos de esta anestesia textual es leerlos muy despacio, palabra por palabra, haci\u00e9ndonos preguntas si percibimos que algo \u201cdesafina\u201d; deteni\u00e9ndonos en algunas particularidades de su lengua original, en este caso el hebreo, ayudados por sabios ling\u00fcistas y comentarios especializados.<br \/>\nOrde\u00f1emos pues nuestra vaquita\u2026<br \/>\n<strong><br \/>\nEl matrimonio como imagen del Dios Trinitario<\/strong><br \/>\nComenzando nuestro sobrevuelo por este primer cap\u00edtulo, la primera parada es considerar la afirmaci\u00f3n de G\u00e9nesis 1 acerca del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Veamos c\u00f3mo lo expresa el autor sagrado:<\/p>\n<p>Dios dijo: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen, seg\u00fan nuestra semejanza; y que le est\u00e9n sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo\u00bb.<br \/>\nY Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen;<br \/>\nlo cre\u00f3 a imagen de Dios,<br \/>\nlos cre\u00f3 var\u00f3n y mujer.<br \/>\nY los bendijo, dici\u00e9ndoles: \u00abSean fecundos, multipl\u00edquense, llenen la tierra y som\u00e9tanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra\u00bb. (Gn. 1:26-28)<\/p>\n<p>Lo primero que llama la atenci\u00f3n, si venimos leyendo el cap\u00edtulo desde el principio, es el plural con el cual Dios comienza la acci\u00f3n: \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen, seg\u00fan nuestra semejanza\u201d. En efecto, hasta ese momento, la acci\u00f3n de Dios se describe siempre en singular: \u201cDijo Dios: que exista la luz\u201d; \u201cDijo Dios: que haya astros en el firmamento\u201d, etc. Por eso el plural aqu\u00ed es como una nota que desafina. Algunos Padres de la Iglesia percibieron en este plural el comienzo de la revelaci\u00f3n sobre la Trinidad, el hecho de que Dios es una comunidad de personas: Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Si unimos esta intuici\u00f3n al resto del texto, \u00e9ste comienza a tener sentido. Veamos c\u00f3mo es esto:<\/p>\n<p>1. \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen\u201d: como se desprende del texto, \u201chombre\u201d aqu\u00ed es el \u2018\u0101d\u0101m, es la humanidad en general, es decir, no es el hombre espec\u00edficamente var\u00f3n. La tradici\u00f3n teol\u00f3gica ha buscado explicar la cuesti\u00f3n de la imagen en referencia a la condici\u00f3n espiritual del hombre, a su inteligencia y voluntad, a su ser \u201chijo de Dios\u201d (cfr. Gn 5,1; Lc 3,38). Sin negar ni descartar ninguna de estas notas, podemos ampliar la capacidad explicativa del t\u00e9rmino \u201cimagen\u201d buceando entre l\u00edneas y utilizando como herramienta de comprensi\u00f3n el paralelismo \u2013en este caso sinon\u00edmico\u2013 tan caracter\u00edstico de la po\u00e9tica hebrea.<\/p>\n<p>2. El texto prosigue, desplegado ahora en tres versos paralelos, y martilleando sobre la imagen: \u201cy Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen\/a imagen de Dios los cre\u00f3\/ var\u00f3n y mujer los cre\u00f3\u201d. Dios \u2013que en el plural del \u201chagamos al hombre\u201d insin\u00faa la Trinidad, comunidad de amor\u2013 cre\u00f3 a su imagen trinitaria al hombre, var\u00f3n y mujer, unidos en comunidad de amor. La belleza y el misterio de la diferencia sexual espec\u00edficamente revela el llamado al hombre y a la mujer a esta comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Hay otra nota m\u00e1s en esta comuni\u00f3n: el matrimonio, comunidad de amor, est\u00e1 llamado a engendrar una tercera persona, ya que el texto contin\u00faa con este mandato: \u201cY los bendijo, dici\u00e9ndoles: \u2018Sean fecundos, multipl\u00edquense, llenen la tierra y som\u00e9tanla\u2019\u201d (Gn1,27). Esto refleja algo del misterio inefable de la Trinidad, donde Padre e Hijo se aman y ese Amor es el Esp\u00edritu Santo . El matrimonio como nueva familia, es, en esta perspectiva, un \u201c\u00edcono\u201d del amor trinitario.<\/p>\n<p>4. Un regalo m\u00e1s: al darles el mandato de la fecundidad, Dios habla a esta primera pareja humana. Por lo tanto, vemos que Dios ha dotado al hombre de la capacidad de entenderlo, de la capacidad de relacionarse con \u00c9l. Ha creado al hombre capaz de Dios (capax Dei). Y esta capacidad, comprobamos, no se la ha dado a ninguna otra de las creaturas mencionadas con anterioridad.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/adan-y-eva.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-12438\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/adan-y-eva.jpg\" alt=\"adan y eva\" width=\"560\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/adan-y-eva.jpg 560w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/adan-y-eva-300x158.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Habiendo dado este primer paso, avanzamos al cap\u00edtulo 2 del libro del G\u00e9nesis para tratar de comprender c\u00f3mo se articula, en el plan original de Dios, esta comunidad de amor que es el matrimonio. Para ello vamos a tomar un camino que no es el habitual. Desde hace muchos a\u00f1os es usual suponer estos dos cap\u00edtulos como provenientes de tradiciones diferentes y considerarlos desconectados. En las l\u00edneas que siguen, por el contrario, intentamos una lectura unitaria, considerando el cap\u00edtulo 2 como un desarrollo en la l\u00ednea del cap\u00edtulo 1. Para comprender esto podemos establecer una analog\u00eda con el modo de proceder de los canales de televisi\u00f3n cuando se produce una noticia urgente. En la pantalla suele aparecer una frase, por ejemplo: \u201c\u00a1Terremoto en el Pac\u00edfico Sur! VAMOS A AMPLIAR\u201d. En nuestro caso, el cap\u00edtulo 1 es la gran noticia: \u201c\u00a1Dios cre\u00f3 al hombre (var\u00f3n-mujer) a su imagen y semejanza! \u00a1VAMOS A AMPLIAR!\u201d. El cap\u00edtulo 2 es entonces esta \u201campliaci\u00f3n\u201d, como si pusi\u00e9ramos una lupa en este momento de la creaci\u00f3n, o acerc\u00e1ramos la c\u00e1mara para ver los detalles.<\/p>\n<p>El relato de G\u00e9nesis 1 nos ha mostrado la solicitud amorosa de Dios hacia el hombre al momento de crearlo. En G\u00e9nesis 2 esta solicitud amorosa se despliega simb\u00f3licamente, en primer lugar, en el hecho de que Dios modela al hombre con sus propias manos:<\/p>\n<p>Entonces el Se\u00f1or Dios model\u00f3 al hombre con arcilla del suelo y sopl\u00f3 en su nariz un aliento de vida. As\u00ed el hombre se convirti\u00f3 en un ser viviente. (Gn 2,7)<\/p>\n<p>\u00bfEste aliento de Dios hace al hombre un ser divino? Esta es una pregunta que el hombre no ha dejado de hacerse desde que el mundo es mundo. A modo de ejemplo, ya en el siglo II de nuestra era, la corriente llamada \u201cGnosis\u201d sosten\u00eda que el hombre era un dios atrapado en un cuerpo. En nuestros d\u00edas, la New Age, entre otros, ha retomado algo de esta forma de pensar. La cosmovisi\u00f3n b\u00edblica sostiene lo contrario: ninguno de nosotros es divino. El aliento de vida es aqu\u00ed el don de Dios que hace al hombre imagen suya. Al ser \u201cimagen de Dios\u201d, el hombre, m\u00e1s que en ninguna otra creatura, manifiesta\/revela algo del misterio de Dios. San Ireneo de Lyon lo expres\u00f3 magn\u00edficamente: \u201cLa gloria de Dios es el hombre viviente\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n Dios hace un juicio sobre la situaci\u00f3n del hombre:<\/p>\n<p>Despu\u00e9s dijo el Se\u00f1or Dios: \u00abNo conviene que el hombre est\u00e9 solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada\u00bb. (Gn 2,18)<\/p>\n<p>Dios constata la \u201csoledad originaria\u201d del hombre y se propone buscarle una \u201cayuda adecuada\u201d, en hebreo, (\u00e9zerken\u00e9gd\u00f4). Resulta un tanto extra\u00f1a esta forma de expresarse. El autor inspirado podr\u00eda haber elegido la palabra \u201cmujer\u201d, \u201cesposa\u201d, \u201ccompa\u00f1era\u201d o cualquier otra. Pero eligi\u00f3 \u201c\u00e9zer\u00bb, que al ser un sustantivo masculino produce un sonido que desafina y nos hace pensar. Para aproximarnos a su significado original debemos recorrer los lugares donde la Biblia lo utiliza. Este recorrido nos muestra que \u201c\u00e9zer\u00bb es una palabra que se utiliza para expresar la relaci\u00f3n de Dios con Israel. Dios es a menudo el \u201c\u00e9zer\u201d de Israel: Ex 18,4; Dt 33,7; Dt 33,29; Sal 20,3; Sal 70,6; Sal 89,20; Sal 121,2; Sal 124,4; Sal 146,5. Por medio del vocablo \u201c\u00e9zer\u201d Dios se describe con frecuencia como aquel que hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos, el que satisface nuestras necesidades. Adem\u00e1s, en muchas de estas ocasiones, \u201c\u00e9zer\u201d tiene una connotaci\u00f3n cercana a lo militar: Dios es el protector de Israel, su fuerza, su escudo, su espada, el que provee su bienestar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice esto sobre el destino original de la mujer? \u00bfPodr\u00eda ser que la intenci\u00f3n de Dios hacia la mujer fuera que ella debe ser fuerza y protecci\u00f3n para el hombre en la relaci\u00f3n hombre-mujer? No cabe duda de que estos pensamientos son capturados en la elecci\u00f3n de \u201c\u00e9zer\u201d. Ella es la que va a ser su fuerza, la que lo proteger\u00e1. Esto podr\u00eda inducirnos a tomar posiciones feministas, como por ejemplo afirmar que la mujer es superior al hombre. Sin embargo, el adjetivo que est\u00e1 modificando a \u201c\u00e9zer\u201d lo impide. Se trata de la palabra hebrea \u201cken\u00e9gd\u00f4\u201d. Literalmente significa: \u201cseg\u00fan lo opuesto a \u00e9l\u201d. Si lo pensamos entonces en el contexto de G\u00e9nesis 2, la palabra parece expresar la idea de que en esta relaci\u00f3n la mujer suministrar\u00eda aquello de lo que el hombre carece en el dise\u00f1o de la creaci\u00f3n y, l\u00f3gicamente, el hombre va a suplir lo que falta a la mujer a pesar de que no se indica aqu\u00ed. La mujer es entonces protecci\u00f3n, auxilio, escudo, defensora del hombre. \u00bfY el hombre? \u00bfCu\u00e1l es su rol respecto de la mujer?<\/p>\n<p>En nuestra pr\u00f3xima entrega, propongo que exploremos este y otros interrogantes. \u00a1Hasta pronto!<\/p>\n<p><em>La autora es te\u00f3loga.<\/em><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><br \/>\n1Juan Pablo II, Audiencia General 26-9-79.<br \/>\n2Utilizamos la traducci\u00f3n propuesta por la Biblia del Pueblo de Dios.<br \/>\n3cfr. San Agust\u00edn, G\u00e9nesis ad literam,III,19,29.<br \/>\n4cfr.Christopher West, Theology of theBody Explained, Boston, Pauline, 2\u00aa ed. 2007, p. 107.<br \/>\n5En el lenguaje teol\u00f3gico se habla de que el Padre y el Hijo espiran al Esp\u00edritu Santo.<br \/>\n6 cfr. Juan Pablo II, Audiencia General, 10-10-1979.<br \/>\n7cfr. M. L. ROSENZWEIG, \u00abA Helper Equal to him,\u00bb Judaism, 139 (1986): 277-80.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenzamos con una serie de art\u00edculos que ayudan a interpretar los textos sagrados en su contexto y significaci\u00f3n, con una mirada desde el hoy. 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