{"id":12464,"date":"2016-06-07T08:52:50","date_gmt":"2016-06-07T11:52:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12464"},"modified":"2016-07-07T08:58:28","modified_gmt":"2016-07-07T11:58:28","slug":"impresiones-de-una-escapada-a-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12464","title":{"rendered":"Impresiones de una escapada a Chile"},"content":{"rendered":"<p>Entre los argentinos que pueblan el Noroeste de la Patagonia es costumbre cruzar a Chile al menos una vez al a\u00f1o para pasear y hacer compras. A las bellezas trasandinas se suma el atractivo de la baratura de casi todo, al menos en relaci\u00f3n con los precios argentinos. As\u00ed por ejemplo, cuando est\u00e1n por comenzar las clases se cruza a Chile a comprar los art\u00edculos escolares para los chicos, cuando hay que renovar la vajilla se la adquiere tambi\u00e9n allende los Andes, y ni que hablar cuando es necesario cambiar los cuatro neum\u00e1ticos del veh\u00edculo&#8230; Herramientas, vestimenta, calzado, ropa blanca, art\u00edculos electr\u00f3nicos&#8230; por todo se va a Chile, siempre que se puede. Es lo que ocurre en todas las fronteras: los habitantes del pa\u00eds m\u00e1s caro cruzan al m\u00e1s barato a hacer las compras, cuanto menos las importantes. Adem\u00e1s, el Sur de Chile ofrece paisajes maravillosos: Valdivia, el Lago Llanquihue y Chilo\u00e9, por citar s\u00f3lo algunos ejemplos, son lugares muy dignos de ser vistos. Algunas de las famosas iglesias chilotas de madera han sido declaradas patrimonio de la humanidad. Adem\u00e1s, como llueve mucho m\u00e1s que en la Patagonia andina, todo es muy verde; y como los campos han sido y son trabajados de manera intensiva, el paisaje agrario evoca al de Irlanda o al de la Toscana.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/chile.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12465\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/chile.jpg\" alt=\"chile\" width=\"374\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/chile.jpg 2000w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/chile-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/chile-1024x680.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 374px) 100vw, 374px\" \/><\/a>Creo que para los argentinos la experiencia del viaje a Chile vale la pena, adem\u00e1s, porque es un espejo en el que nos es dado observar el estado en el que se encuentra nuestro pa\u00eds, sin incurrir en comparaciones poco instructivas con otros mucho m\u00e1s adelantados. Confrontar la Argentina con Suecia o con Alemania, por ejemplo, no tiene mucho sentido. En este caso, en cambio, se trata de un pa\u00eds sudamericano con el que la comparaci\u00f3n es perfectamente v\u00e1lida. Tambi\u00e9n triste, porque ni la macroeconom\u00eda ni ning\u00fan otro dato estructural pueden explicar algunas de las diferencias que marcan la ventaja que nos lleva Chile en muchos aspectos.<br \/>\nEmpecemos por lo primero que aprecia el automovilista: el estado de las rutas. Las chilenas son por regla general excelentes. El asfalto es de \u00f3ptima calidad, la se\u00f1al\u00e9tica es impecable y el conjunto parece reci\u00e9n hecho. Da gusto manejar por esas carreteras, tan superiores a las nuestras. Hasta las rutas secundarias chilenas suelen estar en mejor estado que algunas de las principales de la Argentina. Ni hablar de las autopistas. Nuestra ruta 40, en el tramo que une Bariloche con El Bols\u00f3n, est\u00e1 bacheada, remendada y despareja, llena de panzas y ollas; las l\u00edneas est\u00e1n despintadas y muchos carteles est\u00e1n ca\u00eddos, despintados, oxidados o rotos. La avenida San Mart\u00edn, arteria principal de El Bols\u00f3n, parece reci\u00e9n bombardeada. Los autos deben andar como borrachos para esquivar cr\u00e1teres, y hasta hay lomos de burro sin se\u00f1alizar que los forasteros (en una ciudad que en buena medida vive del turismo) se llevan por delante siempre.<br \/>\nLas rutas chilenas, adem\u00e1s, est\u00e1n limpias. Tambi\u00e9n a diferencia de las argentinas, en cuyas banquinas suelen acumularse desperdicios de distinto tipo (botellas de pl\u00e1stico y de vidrio, neum\u00e1ticos rotos, bolsas de nylon, pa\u00f1ales, papeles, cajas de cart\u00f3n&#8230;). No s\u00f3lo del otro lado de los Andes no hay basura tirada; adem\u00e1s el pasto est\u00e1 pulcramente cuidado a la vera de las rutas. La limpieza trasandina se aprecia tambi\u00e9n en las ciudades. Un s\u00e1bado por la ma\u00f1ana muy temprano, antes de que abriera la mayor\u00eda de los negocios, pude ver en Puerto Varas a al menos un barrendero por cuadra haciendo a conciencia su trabajo y a empleados municipales cortando el c\u00e9sped de los canteros con motoguada\u00f1as. Sale uno de la ciudad y en el campo es igual: un poblado chico como Ensenada, Cocham\u00f3 o Puelo son ejemplos de prolijidad y limpieza, y tampoco va a encontrar el viajero basura a la vera de los caminos comarcales.<br \/>\nEn esos aspectos de la vida chilena se advierte con toda claridad la presencia del Estado. Por lo general se piensa a Chile como un pa\u00eds en el que reina la pol\u00edtica econ\u00f3mica neoliberal, pero la verdad es que el Estado chileno est\u00e1 muy presente y sus intervenciones se advierten a simple vista. Est\u00e1 donde tiene que estar, fundamentalmente en la creaci\u00f3n y manutenci\u00f3n de infraestructura de \u00f3ptima calidad. Puentes, puertos, autopistas lisas como mesas de billar, escuelas, hospitales y centros culturales, servicios de telefon\u00eda celular y de internet de primera calidad aun en zonas rurales aisladas. Hay tambi\u00e9n una presencia invisible del Estado, que se advierte, por ejemplo, en el comportamiento de los automovilistas. De este lado de la cordillera estamos acostumbrados a tener que esperar a que no pase ning\u00fan veh\u00edculo para cruzar una calle porque rige la ley del m\u00e1s fuerte, que es la que se impone en ausencia del Estado. En Chile no hay veh\u00edculo que no se detenga cuando un peat\u00f3n pone un pie en la cebra de la calzada.<br \/>\nPor otro lado, Chile es una verdadera sociedad de consumo. Cualquier supermercado mediano supera con creces al mejor de los argentinos en variedad y calidad de productos. La oferta de alimentos es impresionante: hay g\u00f3ndolas y g\u00f3ndolas llenas de productos orientados a satisfacer los m\u00e1s variados gustos, desde quesos y fiambres hasta pescados y mariscos enlatados, pasando por cortes de carne de muy diferentes animales, algunos inhallables o dif\u00edcilmente hallables en la Argentina, como pavo, conejo o pato. La carne vacuna seguramente no es mejor que la nuestra, pero da envidia encontrar la tira de asado a menos de la mitad del precio de lo que cuesta en la Argentina. Los precios en general son mucho m\u00e1s bajos, y no s\u00f3lo los de los art\u00edculos importados. Una lata de at\u00fan cuesta entre un tercio y la mitad que de este lado de la cordillera. Adem\u00e1s, las diferencias de precios entre ambos pa\u00edses se han acentuado en los \u00faltimos tiempos: una empleada de comercio me cont\u00f3 que acostumbraba hacer un paseo por la Argentina, pero ahora el costo es tan elevado que no se lo puede permitir. Esos precios exorbitantes argentinos, adem\u00e1s, son a menudo manifestaciones del abuso m\u00e1s descarado. Esta \u00faltima temporada muchos caba\u00f1eros de El Bols\u00f3n y Lago Puelo perdieron clientes por exigir alquileres desorbitados. S\u00e9 de uno que comenz\u00f3 pidiendo $ 2.100 diarios por una caba\u00f1a y termin\u00f3 alquil\u00e1ndola por mil pesos menos, lo que da una idea de la ninguna relaci\u00f3n del precio exigido con los costos y de la insaciable voracidad argentina.<br \/>\nUna curiosidad: en vano busqu\u00e9 en las iglesias del Sur de Chile, que suelen ser de madera y muy bellas, una foto del Papa. Ni una, a diferencia de lo que veo cada vez que viajo a otros pa\u00edses (y viajo mucho) de Am\u00e9rica y de Europa. \u00bfDesavenencia ideol\u00f3gica o simple animosidad nacionalista imb\u00e9cil? No lo s\u00e9. Lo que s\u00e9 es que nunca me sent\u00ed en Chile maltratado por ser argentino. Siempre fui recibido con cordialidad y con amabilidad, tanto en el restaurante como en la caba\u00f1a alquilada o en la calle al pedir indicaciones. La amabilidad es mayor cuando uno dice que vive en la Patagonia, lo que me hace sospechar cierta difidencia hacia los porte\u00f1os, que son, por lo general, los que fuera del pa\u00eds suelen identificarse como \u201clos argentinos\u201d.<br \/>\nUna particularidad: la laboriosidad que se advierte en las casas de campo chilenas. Todas tienen su huerta, muchas con invern\u00e1culos, siempre cuidados con primor. Las chacras suelen ofrecer miel, frutas, verduras, quesos y otros productos. Los jardines est\u00e1n muy bien cuidados, y no hay casa de campo que no tenga sus canteros de flores y de plantas decorativas. Adem\u00e1s, los chilenos son maestros carpinteros y he visto construir casas y hasta barcos bastante grandes de madera con admirable pericia.<br \/>\nTras deleitarse uno con paisajes encantadores y con pescados y mariscos deliciosos, el regreso a la Argentina es tristemente revelador de defectos de este pa\u00eds que no \u2013o no siempre\u2013 nacen de la disponibilidad de recursos econ\u00f3micos: no hace falta mucho dinero para mantener una calle limpia, ni para cortar el c\u00e9sped de los canteros de las plazas ni para arreglar (no con arena y piedras, sino con buen asfalto) los ya c\u00e9lebres cr\u00e1teres lunares de la avenida San Mart\u00edn de El Bols\u00f3n. Y ni un peso se precisa para ser amable en lugar de ladrar a la gente, como acostumbran los empleados de la aduana del Paso Samor\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los argentinos que pueblan el Noroeste de la Patagonia es costumbre cruzar a Chile al menos una vez al a\u00f1o para pasear y hacer&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[971,5,1403],"tags":[61,120,277,643,642,758,158],"class_list":["post-12464","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional","category-sociedad","category-testimonios","tag-chile","tag-democracia","tag-desarrollo","tag-internacional","tag-inversiones","tag-sociedad","tag-testimonio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3f2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12464"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12464\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12466,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12464\/revisions\/12466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}