{"id":12528,"date":"2016-08-09T10:31:43","date_gmt":"2016-08-09T13:31:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12528"},"modified":"2016-08-09T10:31:43","modified_gmt":"2016-08-09T13:31:43","slug":"la-rebelion-de-lutero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12528","title":{"rendered":"La \u201crebeli\u00f3n\u201d de Lutero"},"content":{"rendered":"<p><em>El 31 de octubre de 1517 se inici\u00f3 la reforma luterana. Para los cat\u00f3licos fue el comienzo de la \u201crebeli\u00f3n\u201d luterana, que dividi\u00f3 a la cristiandad occidental, despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de la Iglesia de Oriente, en 1054. Pero cabe preguntarse si en 1517 hubo realmente tal \u201crebeli\u00f3n\u201d contra la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p>Para algunos cat\u00f3licos, no tendr\u00edamos nada que celebrar el a\u00f1o pr\u00f3ximo, porque se festejan los aniversarios de matrimonio, no de divorcio. La herej\u00eda luterana ser\u00eda un divorcio que separ\u00f3 de la Iglesia a gran parte del norte de Europa. Recordemos, primero, qu\u00e9 ocurri\u00f3 aquel 31 de octubre. Se dice que Lutero clav\u00f3 sus 95 Tesis como un gesto de rebeli\u00f3n contra la Iglesia de Roma, y se lo pinta con aire desafiante. Pero ese cuadro no corresponde a la realidad. Hubo s\u00ed una pol\u00e9mica, como era frecuente en aquella \u00e9poca, que origin\u00f3 una \u201cgrieta\u201d cada vez m\u00e1s amplia. Pero desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) se ha reducido notablemente la grieta. El 31 de octubre de 1999, fecha simb\u00f3lica, se firm\u00f3 el acuerdo sobre la Justificaci\u00f3n por la fe, tema central que nos separaba, seg\u00fan Lutero. De este modo venimos reconstruyendo la figura del reformador y del movimiento luterano.<br \/>\nSin embargo, son muchos los prejuicios que contin\u00faan hoy sobre los l\u00edderes religiosos de aquella \u00e9poca. Se lee a veces que la Iglesia prefiri\u00f3 perder un reino, el de Inglaterra, antes que ceder en los principios del matrimonio, permitiendo el divorcio del rey. Pero en realidad estaban todos contra el divorcio, incluso Enrique VIII. Este era un monarca desenfrenado y brutal. Posiblemente la separaci\u00f3n de la Iglesia anglicana se habr\u00eda producido igualmente, aunque se le hubiera concedido la solicitud. Lo que reclamaba el rey era una declaraci\u00f3n de nulidad de su primer matrimonio con Catalina de Arag\u00f3n. El papa Clemente VII permiti\u00f3 que el proceso can\u00f3nico se realizara en Inglaterra (1529) y, en caso de que se declarara la invalidez, promet\u00eda de antemano dispensa para un nuevo matrimonio con Ana Bolena. Pero las presiones pol\u00edticas fueron tales que el Papa termin\u00f3 pronunci\u00e1ndose, en 1534, por la validez del primer matrimonio. Este simple hecho nos ayuda a comprender c\u00f3mo los eventos fueron reinterpretados despu\u00e9s desde el paradigma de la Reforma y la Contrarreforma.<\/p>\n<p><strong>El abuso de las indulgencias<\/strong><\/p>\n<p>El conflicto de Lutero comenz\u00f3 con la cuesti\u00f3n de las \u00a8Indulgencias\u201d, tema hoy menos atrayente. En los primeros siglos de nuestra era, los pecadores conocidos que se arrepent\u00edan deb\u00edan cumplir una penitencia, que pod\u00eda durar a\u00f1os, para ser readmitidos en la comunidad cristiana. Algunos mor\u00edan antes de cumplir la penitencia pero se supon\u00eda que la bondad divina les otorgar\u00eda otra oportunidad, en el m\u00e1s all\u00e1, para satisfacer por sus culpas. Esto reforz\u00f3 la idea del purgatorio. Y los familiares del difunto oraban por \u00e9l para que se librara de esa pena. La Iglesia, como una madre, los acompa\u00f1aba en sus deseos y oraciones, solicit\u00e1ndoles algunas obras piadosas y caritativas para reforzar la oraci\u00f3n. La Iglesia entonces los tranquilizaba, asegur\u00e1ndoles que, por la mediaci\u00f3n de Jesucristo, esos penitentes estaban en el cielo. A esa mediaci\u00f3n eficaz se la llam\u00f3 \u201cIndulgencia\u201d. Y pareci\u00f3 que el Papa, en representaci\u00f3n de toda la Iglesia, era el \u00fanico que pod\u00eda conceder tales Indulgencias. Como los familiares y amigos entregaban dinero para obras de misericordia, comenz\u00f3 a cundir la imagen de que se pod\u00edan comprar las Indulgencias. Era costumbre designar un predicador para mover a los fieles a la penitencia y a las buenas obras, ganando as\u00ed las Indulgencias para sus difuntos.<br \/>\nEn las cercan\u00edas de donde viv\u00eda Lutero, el ambicioso arzobispo Alberto deseaba escalar posiciones hasta ser declarado pr\u00edncipe elector, lo que supon\u00eda pagar sumas elevadas. De momento pidi\u00f3 un pr\u00e9stamo a la banca de los F\u00facar. El papa Le\u00f3n X le mostr\u00f3 el camino para devolver el pr\u00e9stamo. Se deb\u00eda predicar una Indulgencia en su di\u00f3cesis, durante ocho a\u00f1os, y la mitad de lo recaudado ser\u00eda para la construcci\u00f3n de San Pedro, en Roma. El predicador designado por el arzobispo actu\u00f3 con gran eficacia, atrayendo a penitentes lejanos, que no quer\u00edan perder esa oportunidad. Lutero dice que fieles de su regi\u00f3n acud\u00edan all\u00e1 como enloquecidos. Incluso su pr\u00edncipe ve\u00eda con preocupaci\u00f3n que el dinero de sus s\u00fabditos fuera a parar al territorio vecino. Lutero ven\u00eda advirtiendo que, debido a las Indulgencias, los fieles buscaban huir de las penas del pecado pero no del pecado mismo. Por eso, env\u00eda una carta a los obispos de la zona, advirtiendo sobre los riesgos.<br \/>\nQue el 31 de octubre de 1517 haya clavado las 95 Tesis en la puerta de la iglesia no fue mencionado por nadie mientras \u00e9l vivi\u00f3. Aunque lo hubiera hecho, donde las colg\u00f3 fue en la cartelera de la universidad. Si las dio a publicidad fue buscando una discusi\u00f3n entre sabios para esclarecer una doctrina que no estaba a\u00fan precisada por el Magisterio de la Iglesia. No fue entonces un acto de rebeli\u00f3n sino de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica. Como algunas de las Tesis podr\u00edan prestarse a confusi\u00f3n, public\u00f3 unas aclaraciones, con el placet de su obispo. De modo que podemos celebrar los 500 a\u00f1os del d\u00eda en que Mart\u00edn Lutero motiv\u00f3 un avance en la teolog\u00eda. Como las Tesis no estaban destinadas al pueblo sino a unos pocos doctos, en marzo de 1518 escribi\u00f3 para el pueblo \u201cEl serm\u00f3n sobre las indulgencias y la gracia\u201d. El supuesto \u201crebelde\u201d se muestra como un pastor religioso. Escribe una carta al Papa en la que adhiere al magisterio de la Iglesia, aclarando que \u00e9l no est\u00e1 de acuerdo con algunas opiniones \u201cde escuela\u201d o de corriente teol\u00f3gica. \u201cPuedo errar \u2013dice\u2013, pero no es l\u00edcito hacerme hereje\u201d.<\/p>\n<p><strong>La excomuni\u00f3n de Lutero<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/martin-lutero-dieta-leon_x_rafael.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-12529\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/martin-lutero-dieta-leon_x_rafael.jpg\" alt=\"martin-lutero-dieta-leon_x_rafael\" width=\"340\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/martin-lutero-dieta-leon_x_rafael.jpg 340w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/martin-lutero-dieta-leon_x_rafael-300x264.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a>Los amigos del predicador acusan a Lutero en Roma. Entretanto, el cap\u00edtulo de los agustinos, en Alemania, respalda plenamente las posiciones de Lutero, quien apela al Papa, incluso a un futuro Concilio, que en esa \u00e9poca parec\u00eda l\u00edcito hacer. Lutero se va convirtiendo en un h\u00e9roe de la naci\u00f3n alemana por sus denuncias contra la avaricia de la curia en Roma. Se va enfrentando cada vez m\u00e1s con el Papa, cuyas preocupaciones eran la cacer\u00eda, el teatro y los banquetes. Considera que en Roma se ha instalado el Anticristo, opini\u00f3n que en distintas \u00e9pocas tuvieron grandes hombres respecto del Papa que les toc\u00f3 soportar. Se multiplican sus escritos en forma incre\u00edble. No ten\u00eda el don de la mesura y llevaba sus afirmaciones al l\u00edmite de lo permitido.<br \/>\nFinalmente, una bula publicada a mediados de 1520 condena 41 proposiciones de Lutero, conmin\u00e1ndolo a que se retracte. Un primer problema es que algunas de esas proposiciones eran sostenidas por cat\u00f3licos respetables. Otro, que la \u201ccensura\u201d no especificaba cu\u00e1les eran her\u00e9ticas y cu\u00e1les s\u00f3lo \u201cofensivas de los piadosos o\u00eddos\u201d. Por \u00faltimo, algunas de esas afirmaciones son defendidas hoy por todo el mundo, como la N\u00ba 33, que dice: \u201cQuemar herejes es contra la voluntad del esp\u00edritu\u201d. Pero deb\u00eda retractarse de todas, no de algunas. Por eso le dir\u00edamos hoy: \u201cLutero, no te retractes\u201d. Pero al no retractarse, qued\u00f3 excomulgado a principios del a\u00f1o 1521. Por todo lo dicho, considero que la excomuni\u00f3n de Lutero fue nula. De todos modos, levantarle hoy la excomuni\u00f3n, como pidieron algunos, carecer\u00eda de sentido, ya que la excomuni\u00f3n es una disposici\u00f3n medicinal para que el fiel retorne al buen camino mientras peregrina en esta vida.<\/p>\n<p><strong>La confesi\u00f3n de Augsburgo<\/strong><\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, tras pol\u00e9micas en todos los frentes, se tuvo la Dieta Imperial de 1530 en Augsburgo para especificar los errores de los protestantes, seg\u00fan unos; para lograr la uni\u00f3n, seg\u00fan otros. Lutero no pod\u00eda asistir porque estaba proscripto en el Imperio. Estuvo Melanchthon, su brazo derecho, quien escribi\u00f3 y present\u00f3 la Confesi\u00f3n de Augsburgo, convencido de que iba a ser aceptada por la parte cat\u00f3lica. Seg\u00fan \u00e9l, toda la discrepancia era sobre algunos pocos \u201cabusos\u201d. El escrito ten\u00eda dos partes: la primera se refer\u00eda a los principales art\u00edculos de fe; la segunda, a algunos abusos como la pr\u00e1ctica de las indulgencias, el uso de las excomuniones, etc. Para lograr la unidad, bastar\u00eda estar de acuerdo en los art\u00edculos de fe. En los usos eclesi\u00e1sticos podr\u00eda haber variedad de posiciones, como en la ordenaci\u00f3n de hombres casados en Oriente, la comuni\u00f3n con el c\u00e1liz, etc. \u201cNo tenemos ning\u00fan dogma que se aparte de la iglesia romana. (\u2026) Veneramos la autoridad del romano pont\u00edfice\u201d, dice el texto. Al final, s\u00f3lo pide que el Papa les conceda el c\u00e1liz para los laicos y el matrimonio de los sacerdotes. La parte cat\u00f3lica, trabajando a marchas forzadas, presenta en la Dieta una Refutaci\u00f3n de ese escrito, de 350 hojas. Entonces Melanchthon, decepcionado, escribe la Apolog\u00eda de la Confesi\u00f3n, donde endurece las posiciones. Se perdi\u00f3 all\u00ed una gran oportunidad.<br \/>\nSe dice que el Concilio de Trento fue convocado para enfrentar la Reforma luterana. En realidad, fue convocado para reformar la Iglesia y lograr la unidad. Fueron invitados delegados luteranos, que estuvieron presentes en 1552, pero poco despu\u00e9s el Concilio sufri\u00f3 una interrupci\u00f3n. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas es recordada como la orden religiosa fundada para combatir a los luteranos y dem\u00e1s protestantes, lo que es un error. Fue constituida para la reforma de la Iglesia. Cuando san Ignacio de Loyola comenz\u00f3 los Ejercicios en la cueva de Manresa, semilla de donde brotar\u00eda la orden de los jesuitas, ten\u00eda quiz\u00e1s una cierta idea del conflicto con el monje alem\u00e1n. Sin saberlo y por caminos diferentes, utilizaban un m\u00e9todo con grandes similitudes, basados en el ministerio de la Palabra, como se dice en la F\u00f3rmula del Instituto de la Compa\u00f1\u00eda.<br \/>\nEn s\u00edntesis, considero que Mart\u00edn Lutero no se rebel\u00f3 contra la Iglesia cat\u00f3lica sino contra los abusos en la Iglesia, que denunci\u00f3 vivamente. Pero m\u00e1s importante que la denuncia prof\u00e9tica fue el anuncio de un retorno al Evangelio. Ahora bien, el tema del anuncio, es decir, el contenido de la reforma luterana, ser\u00e1 motivo para otra nota, abierta a la esperanza.<\/p>\n<p><em><br \/>\nEl autor es Profesor en la Facultad de Teolog\u00eda de San Miguel<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 31 de octubre de 1517 se inici\u00f3 la reforma luterana. Para los cat\u00f3licos fue el comienzo de la \u201crebeli\u00f3n\u201d luterana, que dividi\u00f3 a la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1652,14,1653,1648,391],"class_list":["post-12528","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-excomunion","tag-iglesia","tag-indulgencias","tag-lutero","tag-reforma"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3g4","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12528"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12530,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528\/revisions\/12530"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}