{"id":12533,"date":"2016-08-09T10:53:52","date_gmt":"2016-08-09T13:53:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12533"},"modified":"2016-08-09T10:53:52","modified_gmt":"2016-08-09T13:53:52","slug":"sobre-la-enfermedad-de-la-epoca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12533","title":{"rendered":"Sobre la enfermedad de la \u00e9poca"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/la-sociedad-del-cansancio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12534\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/la-sociedad-del-cansancio.jpg\" alt=\"la-sociedad-del-cansancio\" width=\"247\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/la-sociedad-del-cansancio.jpg 350w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/la-sociedad-del-cansancio-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 247px) 100vw, 247px\" \/><\/a><em>La sociedad del cansancio<\/em><br \/>\nde Byung-Chul Han<br \/>\nBarcelona, 2012, Herder<\/p>\n<p>Hay obras que revelan su clave de interpretaci\u00f3n reci\u00e9n en su desenlace. Las oscuras angustias del filme The Wall, por ejemplo, se resignifican de un modo tan sobrio como absoluto en la frase que acompa\u00f1a sus acordes e im\u00e1genes finales. Parece que en el caso de La sociedad del cansancio, el autor cree conveniente cerrar su pr\u00f3logo con esta advertencia: \u201cKafka emprende una reinterpretaci\u00f3n interesante del mito en su cr\u00edptico relato Prometeo: \u00ablos dioses se cansaron; se cansaron las \u00e1guilas; la herida se cerr\u00f3 de cansancio\u00bb. Kafka se imagina aqu\u00ed un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas, sino que las cierra. La herida se cerr\u00f3 de cansancio. Asimismo, el presente ensayo desemboca en la reflexi\u00f3n de un cansancio curativo. Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme del Yo\u201d.<br \/>\nLa primera caracter\u00edstica formal que puede notarse al recorrer la obra de Byung-Chul Han es que est\u00e1 compuesta por libros breves; a medida que se avanza en la lectura, resulta claro que no es que no tenga cosas para decir, sino que esa austeridad es parte de una deliberada renuncia a lo superfluo. La misma estrategia es responsable de la enga\u00f1osa sencillez de su estilo. En esto conviene estar atentos: es posible que este autor nos presente la dificultad propia de quien dice algo nuevo: debe crear su propio lenguaje, o por lo menos, forzar, extender las fronteras que delimitan las palabras.<br \/>\nLa segunda nota que llama la atenci\u00f3n en La sociedad del cansancio es el modo en que utiliza las citas de otros autores. R. Esposito, J. Baudrillard, M. Heidegger, H. Arendt, H. Melville \u2013ver el cap\u00edtulo \u201cEl caso Bartleby\u201d\u2013, G. Agamben, F. Nietzsche y P. Handke son algunos de los que hacen su aporte. La obra se estructura a partir del di\u00e1logo, pero sin caer en la mera compilaci\u00f3n de dichos ajenos ni en una colecci\u00f3n de refutaciones. M\u00e1s bien se queda uno con la impresi\u00f3n de haber presenciado un coloquio fecundo.<br \/>\nHan ejerce la filosof\u00eda como un diagn\u00f3stico; el fil\u00f3sofo es el que ve el alcance de c\u00f3mo vivimos. O mejor, el que ve antes. \u00bfY qu\u00e9 es lo que ve este fil\u00f3sofo? Comienza afirmando que toda \u00e9poca tiene sus enfermedades emblem\u00e1ticas. En \u201cLa violencia neuronal\u201d, el primer cap\u00edtulo \u2013el m\u00e1s extenso y quiz\u00e1s el m\u00e1s arduo, ya que obliga a entrar en sinton\u00eda con las categor\u00edas m\u00e1s propias del autor\u2013, sienta las bases de lo que desarrollar\u00e1 en el resto del libro: lo que provoca la depresi\u00f3n por agotamiento, como la enfermedad que hoy nos distingue, no es ya el imperativo de pertenecer s\u00f3lo a s\u00ed mismo, la condena de la libertad, sino la presi\u00f3n por el rendimiento; este es el mandato de una sociedad que produce \u201cdepresivos y fracasados\u201d.<br \/>\nEl individuo se descubre valioso, entonces, mientras se vea a s\u00ed mismo como sujeto de rendimiento. Activa as\u00ed desde adentro la trampa en la que ha entrado por propia voluntad: no est\u00e1 sometido a nadie, pero utiliza esta libertad para autoexplotarse en una carrera sin fin por producir cada vez m\u00e1s. Finalmente, \u201cel exceso del aumento del rendimiento provoca el infarto del alma. El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas, que a\u00edsla y divide\u201d.<br \/>\nLlegado a este punto, el autor es parco a la hora de mostrar esperanza. Estamos ante una sociedad \u2013y somos parte de ella\u2013 que se deja arrastrar por la pura agitaci\u00f3n y esteriliza su capacidad de darse un sentido. \u201cLos activos ruedan, como rueda una piedra, conforme a la estupidez de la mec\u00e1nica\u201d, citando a Nietzsche y su martillo. Sin embargo, encontramos lo m\u00e1s parecido a una puerta abierta cuando Han se\u00f1ala que es necesario cultivar un cierto tipo de aburrimiento: \u201cLos logros culturales de la humanidad, a los que pertenece la filosof\u00eda, se deben a una atenci\u00f3n profunda y contemplativa\u201d. La vita contemplativa presupone desarrollar una particular \u201cpedagog\u00eda del mirar\u201d, que permite oponerse con soberan\u00eda al mero impulso, ese tipo de espontaneidad que nos mantiene siempre lejos del centro.<br \/>\nLos p\u00e1rrafos finales del \u00faltimo cap\u00edtulo reciben la presi\u00f3n del oscuro diagn\u00f3stico expuesto. Y puede decirse que no ceden a ella. El cierre del libro es sencillamente conmovedor.<br \/>\nPuede resultar algo ex\u00f3tico que un nombre de obvia impronta oriental sea uno de los principales referentes ofrecidos por la filosof\u00eda alemana contempor\u00e1nea. M\u00e1s todav\u00eda el hecho de que sea un indiscutido \u00e9xito de ventas. Pero Byung-Chul Han, que naci\u00f3 en Se\u00fal en 1959, lleg\u00f3 a Alemania a los 22 a\u00f1os, estudi\u00f3 literatura, teolog\u00eda cat\u00f3lica y filosof\u00eda en Friburgo y M\u00fanich, es en todo lo contrario a un producto de marketing editorial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han Barcelona, 2012, Herder Hay obras que revelan su clave de interpretaci\u00f3n reci\u00e9n en su desenlace. 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