{"id":12570,"date":"2016-08-09T13:36:46","date_gmt":"2016-08-09T16:36:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12570"},"modified":"2016-08-09T13:36:46","modified_gmt":"2016-08-09T16:36:46","slug":"reflexiones-en-torno-al-celibato-sacerdotal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12570","title":{"rendered":"Reflexiones en torno al celibato sacerdotal"},"content":{"rendered":"<p>A lo largo de este art\u00edculo no faltar\u00e1n referencias a un concepto-gu\u00eda expresado por el t\u00e9rmino \u201crito\u201d que, en primera instancia, significa el acto con que se desarrolla una determinada funci\u00f3n lit\u00fargica (el rito de la consagraci\u00f3n, de la imposici\u00f3n de las manos, de la fracci\u00f3n del pan, etc.). Pero esa palabra adquiere tambi\u00e9n por extensi\u00f3n, otro sentido: designa las diversas zonas del orbe cat\u00f3lico (con sus habitantes) en cada una de las cuales la liturgia \u2013y tambi\u00e9n la disciplina\u2013 se practican de manera diversificada. As\u00ed se habla de rito latino u occidental, griego u oriental, ambrosiano, etc., pero por su mayor amplitud se destacan los dos primeros (el latino y el griego). En estas l\u00edneas se toma el vocablo \u201crito\u201d en su sentido derivado: se habla, por ejemplo, de los \u201csacerdotes del rito latino\u201d (que preferentemente residen en las zonas occidentales) y de la disciplina eclesi\u00e1stica vigente \u201cen el espacio del rito griego\u201d (en zonas del Este europeo, en mayor medida).<br \/>\nEn primer lugar, en el \u00e1mbito del rito latino hace m\u00e1s de cuatro siglos que rige can\u00f3nicamente el celibato para todos los sacerdotes sin excepci\u00f3n, y por lo tanto tambi\u00e9n los \u201cdiocesanos o seculares\u201d (con quienes solemos encontrarnos en las actividades parroquiales). \u00c9stos, por primera vez en la historia de la Iglesia \u2013salvo en alg\u00fan caso de poca monta\u2013 fueron afectados por tan dr\u00e1stica medida a mediados del siglo XVI. No se lleg\u00f3 a ese punto sin pasar por encima de la originaria y primigenia tradici\u00f3n del celibato optativo que, desde la misma cuna de la Iglesia, se mantiene todav\u00eda inc\u00f3lume en el Oriente cristiano, incluso para los presb\u00edteros cat\u00f3licos.<br \/>\nSeg\u00fan las comprobaciones hist\u00f3ricas a la vista, los frutos de este r\u00e9gimen de celibato obligatorio distan bastante de poder acreditarse como altamente positivos. Para graficarlo de modo sencillo, marcamos las caracter\u00edsticas de tres distintos grupos de ministros que conviven en el espacio clerical.<br \/>\nEn un primer grupo, se observa una encomiable proporci\u00f3n de sacerdotes que, a pesar de las dificultades, implementan su tarea en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, convencidos de ejercer su aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, llegan a afirmar que no se ver\u00edan quiz\u00e1s a gusto en otra actividad, y confiados en la ayuda divina, prosiguen con entusiasmo su apost\u00f3lica misi\u00f3n, fruct\u00edfera y meritoria. Se puede presumir que, para sentir lo que sienten y ser como son, no necesitaron la intimaci\u00f3n de una ley humana de celibato impuesto con car\u00e1cter de condici\u00f3n sine qua non del sacerdocio. Pues ya hac\u00eda tiempo que ese tema hab\u00eda sido objeto de una concertaci\u00f3n sobrenatural, en lo \u00edntimo de su alma, entre el Se\u00f1or que les propon\u00eda el carisma del celibato y ellos que libremente aceptaron.<br \/>\nEn un segundo grupo, en cambio, parecen transparentarse los conflictos espirituales de otros ministros del Se\u00f1or, quienes a veces deben aceptar la traum\u00e1tica conclusi\u00f3n de que se han equivocado de camino y deben renunciar a \u00e9l. Sin embargo, los amarga en lo m\u00e1s hondo la idea de que este planteo tenga que ser as\u00ed, no precisamente por la naturaleza del sacerdocio recibido \u2013que aprecian y aman\u2013 sino m\u00e1s bien debido a una disposici\u00f3n de orden eclesi\u00e1stico, no exigida por Cristo ni por la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n. Y como individuos sinceros y valientes, efect\u00faan los tr\u00e1mites requeridos \u2013razonablemente agilizados en la actualidad\u2013, y no sin dolor, vuelven a la actividad civil (aunque seg\u00fan la doctrina oficial, el orden sagrado no se extingue y, por lo mismo, los que retornan a la vida del siglo siguen siendo sacerdotes).<br \/>\nEn un tercer grupo figuran aquellos sacerdotes que, a semejanza de los anteriores, despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo comprueban que, conforme al dicho gauchesco, \u201cno es para todos la bota de potro\u201d, y que su temperamento no se compatibiliza con las obligaciones del celibato. Pero, con una diferencia respecto de los anteriores, se muestran reacios a cualquier cambio radical y se aterran ante la idea de abandonar la seguridad de su habitual modus vivendi, por lo menos mientras puedan salvar las apariencias. En esta mezquina disposici\u00f3n de \u00e1nimo, con bastante probabilidad pueden incubarse erradas y oscuras ideas y tambi\u00e9n sesgadas decisiones para sufrimiento propio y de muchos otros.<br \/>\nLa pintura de los tres grupos se presta a una profunda meditaci\u00f3n, que queda a cargo de los lectores. Por mi parte me limito a algunas consideraciones:<br \/>\na) Todos nos sentimos complacidos ante los protagonistas del primer grupo. Muy bien por ellos que honran las filas del clero y contribuyen con eficacia a implantar el Reino de Dios en su di\u00f3cesis.<br \/>\nb) Sin embargo, en nuestro sistema latino de celibato obligatorio, el excelente comportamiento de esos sacerdotes se ve contrastado por la actitud dis\u00edmil de otros colegas que tiende a ensombrecer al conjunto institucional (en cambio, en el r\u00e9gimen opuesto, la mayor responsabilidad recae en la desacertada opci\u00f3n por el celibato que efectu\u00f3 el infractor).<br \/>\nc) Adem\u00e1s, la sistem\u00e1tica exclusi\u00f3n de posibles ministros casados coarta sensiblemente el requerido aumento del personal en actividad, y priva al clero de la riqueza moral que pueden irradiar las diversas caracter\u00edsticas de la espiritualidad propia de cada sector (la de los c\u00e9libes y la de los casados).<br \/>\nd) Durante tantos siglos de incomunicaci\u00f3n respecto de nuestros hermanos del Oriente cristiano, hemos permanecido en materia celibataria demasiado ajenos a un enfoque clave que hunde sus ra\u00edces en la m\u00e1s antigua y respetable tradici\u00f3n de la Iglesia de Cristo y que \u2013de haber sido respetado en su momento\u2013 nos habr\u00eda ahorrado a los cat\u00f3licos del rito latino una serie de bochornos y tristezas.<br \/>\ne) Ni que hablar de una postura algo exacerbada, seg\u00fan la cual en la imposici\u00f3n del celibato sacerdotal subyace la inoportuna y temeraria idea de que el nivel de vida del c\u00e9libe es superior al del casado, presunci\u00f3n que fue desmentida por el papa Juan Pablo II, de manera categ\u00f3rica.<br \/>\nParece \u00fatil que los lectores, despu\u00e9s de esta modesta exposici\u00f3n, puedan cotejarla con las sobrias, ajustadas y fundamentales ideas de monse\u00f1or Damaskinos Papandreou, de vasta y prestigiosa actuaci\u00f3n en el ambiente de la Iglesia ortodoxa y en las manifestaciones de car\u00e1cter ecum\u00e9nico. A\u00f1os atr\u00e1s, la curia romana emprendi\u00f3 la iniciativa de invitar a m\u00faltiples figuras del mundo de la religi\u00f3n y de la cultura para que expresaran su punto de vista con libertad de criterio acerca del celibato. El pedido tuvo amplia acogida y fue variopinto el abanico de opiniones pero, en general, demasiado condicionadas por sus especiales circunstancias, por el temor, la reserva y \u2013\u00bfpor qu\u00e9 no?\u2013 por la cobard\u00eda. Entre los convocados se encontraba Damaskinos Papandreou, quien, con sana libertad y profundo conocimiento de la causa, expres\u00f3 su pensamiento con claridad, precisi\u00f3n y contundencia1. En suma, neg\u00f3 que haya pruebas suficientes que autoricen a la Iglesia a echar manos al carisma del celibato e instrumentarlo con ocasi\u00f3n y motivo de la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Por la simple raz\u00f3n de que ese carisma, adem\u00e1s de no pertenecer a la naturaleza del sacerdocio, escapa a toda intervenci\u00f3n o manipulaci\u00f3n externa o humana. Se trata de una realidad que se suscita y concreta en el fuero \u00edntimo y personal del creyente tras una misteriosa y rec\u00edproca comunicaci\u00f3n sobrenatural en la que el Se\u00f1or hace la propuesta y el interesado la acepta en la plenitud de su libertad.<\/p>\n<p>1 Por disposici\u00f3n de la Santa Sede, las diversas opiniones emitidas fueron compiladas y publicadas por la editorial San Pablo \u2013primero en Italia y despu\u00e9s en la Argentina\u2013 en un libro titulado S\u00f3lo por amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de este art\u00edculo no faltar\u00e1n referencias a un concepto-gu\u00eda expresado por el t\u00e9rmino \u201crito\u201d que, en primera instancia, significa el acto con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[132,465,14],"class_list":["post-12570","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-celibato","tag-doctrina","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3gK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12570"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12570\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12573,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12570\/revisions\/12573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}