{"id":12638,"date":"2016-09-10T08:50:28","date_gmt":"2016-09-10T11:50:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12638"},"modified":"2016-09-10T08:50:28","modified_gmt":"2016-09-10T11:50:28","slug":"nostalgia-de-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12638","title":{"rendered":"Nostalgia de futuro"},"content":{"rendered":"<p><em>El Bicentenario de la Independencia puede entenderse como una invitaci\u00f3n para considerar nuevamente los or\u00edgenes de nuestra identidad y buscar la unidad nacional.<\/em><\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del Bicentenario de nuestra independencia concit\u00f3 sentimientos y actitudes diversas, desde el entusiasmo de algunos hasta la falta de inter\u00e9s y de afecto de otros. La alusi\u00f3n ret\u00f3rica a la fecha parec\u00eda de obligaci\u00f3n en algunos \u00e1mbitos y circunstancias, y la reflexi\u00f3n sobre el acontecimiento y su secuencia hasta hoy, volcada en escritos \u2013m\u00e1s acad\u00e9micos y de divulgaci\u00f3n\u2013 no ha creado un clima que indujera a una conciencia viva y com\u00fan, comunitaria, de la oportunidad que la conmemoraci\u00f3n nos conced\u00eda. Exagerando un poco dir\u00e9 que el Bicentenario pas\u00f3 m\u00e1s bien inadvertido; dej\u00f3 a cada uno en lo suyo, sobre todo a los pol\u00edticos. Los alardes patrioteros no dan cuenta de la verdad; cuanto m\u00e1s sobrios seamos mejor se alcanza el esp\u00edritu de la conmemoraci\u00f3n. Pero tampoco corresponde esa especie de desgano que oculta el encogimiento pesimista de quienes est\u00e1n dispuestos a renegar de la Argentina. Hay muchos \u201cbienestantes\u201d displicentes; no pocos se sienten defraudados, y razones no les faltan para quejarse \u2013\u00bfqu\u00e9 sentimientos patri\u00f3ticos son capaces de cultivar? \u2013. Yo pienso con preocupaci\u00f3n y cari\u00f1o en los millones de pobres a los que s\u00f3lo cabe inquietarse en asegurar como pueden la supervivencia cotidiana; han sido olvidados, descastados, \u00bfcon qu\u00e9 \u00e1nimo prender\u00edan una escarapela sobre sus desdichas? Un s\u00edmbolo estimulante fue la reaparici\u00f3n del cl\u00e1sico desfile militar, que hab\u00eda sido reemplazado por las concentraciones de los \u201cmilitantes\u201d; provoc\u00f3 una adhesi\u00f3n espont\u00e1nea y fervorosa (yo mismo conservo un recuerdo infantil: mis dos ojos no eran suficientes para mirar aquellos movimientos marciales, la fanfarria, los colores; todo era asombro). Esas sencillas experiencias dejan huella. La historia patria se aprend\u00eda muy bien en la escuela y aquel relato de nuestros or\u00edgenes, un tanto idealizado, iba configurando sin que lo advirti\u00e9ramos nuestra identidad como hombres y mujeres de esta tierra.<br \/>\nVicente L\u00f3pez y Planes, el autor de nuestro himno, afirm\u00f3: \u201cLa independencia es el instrumento que Dios nos da para hacer nuestra tarea temporal en el mundo; la tarea espiritual se puede hacer en el desierto, pero para cumplir nuestra tarea temporal necesitamos una naci\u00f3n independiente\u201d. La patria nos es dada; es, literalmente, la tierra de nuestros padres. La naci\u00f3n, en cambio, \u2013me atrevo a proponer\u2013 es a la vez dada y construida en la historia, porque a lo largo del tiempo se forja el talante de un pueblo, en un proceso que implica innumerables decisiones. Los dos conceptos son muy cercanos y las dos realidades se entroncan: patria subraya el arraigo, la pertenencia; naci\u00f3n requiere un proyecto, con inserci\u00f3n en el mundo, que ha de fijarse comunitariamente, esbozando un camino a seguir y una meta a lograr. Men\u00e9ndez y Pelayo sosten\u00eda que la psicolog\u00eda de los pueblos es bastante incierta, no est\u00e1 dotada de permanencia sino sujeta a la influencia de los grandes pensadores y de los pol\u00edticos. En mi opini\u00f3n, este juicio podr\u00eda valer para aspectos superficiales y espor\u00e1dicos de la vida de una comunidad. Es as\u00ed como se ha afirmado que los argentinos somos m\u00e1s bien tornadizos y vers\u00e1tiles, quiz\u00e1 a causa de nuestra adolescencia -\u2013doscientos a\u00f1os son nada\u2013 y de la influencia nefasta de algunos personajes que se han ido sucediendo desde el principio y que omito nombrar pro bono pacis.<br \/>\nSin embargo, partimos bastante bien en nuestra caminata por la historia. Julio Irazusta comparaba los procesos de emancipaci\u00f3n de los Estados Unidos y de la Argentina con un balance favorable a nosotros. El mismo distinguido historiador reconoc\u00eda que la capacidad pol\u00edtica del tiempo de la colonia nos permiti\u00f3 recibir un Estado bien organizado. Se puede pensar que si efectivamente as\u00ed ocurri\u00f3 no vali\u00f3 de mucho; las vacilaciones durante d\u00e9cadas acerca de la forma de gobierno, las luchas civiles, el entrevero de intereses parciales, locales y for\u00e1neos, contrarios al bien com\u00fan, retardaron la organizaci\u00f3n definitiva. A\u00fan despu\u00e9s de ella, las grietas ideol\u00f3gicas y sus efectos culturales y sociales da\u00f1aron dolorosamente la unidad nacional. Los vaivenes reiterados con fatalidad peri\u00f3dica, la sucesi\u00f3n de oligarqu\u00edas y demagogias, han hecho fracasar las inmensas posibilidades que ofrecen nuestros recursos naturales y humanos.<br \/>\nLa discordia ha sido a veces se\u00f1alada como nuestro vicio cr\u00f3nico por excelencia; la desavenencia de los \u00e1nimos sigue inevitablemente si no se busca la verdad con sinceridad. Esta afirmaci\u00f3n se vincula con la cuesti\u00f3n acerca del lugar que ocupa el bien com\u00fan en el pensamiento y la voluntad de los argentinos; a este principio, el primero y fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, \u201cdeben referirse todos los aspectos de la vida social para encontrar plenitud de sentido\u201d (Compendio, 164). No puede negarse una dial\u00e9ctica entre el bien com\u00fan y el bien particular, que debe resolverse en armon\u00eda. El manual reci\u00e9n citado lo expresa as\u00ed; siguiendo a Tom\u00e1s de Aquino: \u201cel bien com\u00fan sigue a las m\u00e1s elevadas inclinaciones del hombre, pero es un bien arduo de alcanzar, porque requiere la capacidad y la b\u00fasqueda constante del bien del otro como si fuese propio\u201d (167). Entre los debates sobre el tema hay que recordar, dentro de la Escuela Tomista, la reivindicaci\u00f3n que Charles De Koninck hizo de la primac\u00eda del bien com\u00fan contra el personalismo de Maritain. La armonizaci\u00f3n de ambos \u00f3rdenes es la tarea pol\u00edtica por excelencia que corresponde a la autoridad de Estado: procurar que los ciudadanos y los diversos sectores en los que se integran puedan hallar su bien propio dentro del bien com\u00fan de la sociedad. La educaci\u00f3n es decisiva, a lo largo del tiempo, para crear una conciencia del valor del bien com\u00fan, conciencia y sentimiento estrechamente ligados a la identidad de un pueblo, a su ser nacional. Este concepto metaf\u00edsico podr\u00eda ser traducido por una categor\u00eda socio-pol\u00edtica y filos\u00f3fico-pol\u00edtica perteneciente al acervo de la ciencia contempor\u00e1nea que es la de car\u00e1cter nacional. Aun en nuestros defectos se pone en evidencia que somos de determinada manera. Esta realidad se ha ido plasmando en la continuidad solidaria de las generaciones, con los aportes que se insertaron merced a nuestra apertura a \u201ctodos los hombres del mundo\u201d, como dice la Constituci\u00f3n.<br \/>\nEl Bicentenario nos invita a considerar nuevamente los or\u00edgenes. Nuestra naci\u00f3n no comenz\u00f3 a existir de la nada, porque se recog\u00eda la herencia cultural de la hispanidad, el humanismo que nos legaron Grecia y Roma, asimilado a trav\u00e9s del cristianismo, de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. As\u00ed pensaban y sent\u00edan los hombres que dieron aquel paso en Tucum\u00e1n; vale la pena recordar que m\u00e1s de una decena de ellos eran sacerdotes. El 24 de marzo de 1816, en la apertura del Congreso, todos juraron a Dios y prometieron a la Patria conservar y defender la religi\u00f3n cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana; esa fue la f\u00f3rmula. Luego se proclam\u00f3 a Santa Rosa de Lima patrona de nuestra independencia. A pesar de todos los defectos de la obra evangelizadora y de las omisiones y fallas en cuanto a la presencia de la Iglesia, por medio de laicos bien formados, en el orden social y pol\u00edtico, la mayor\u00eda de nuestro pueblo, aunque no vaya a misa, bautiza a sus hijos y ama a la Virgen Mar\u00eda. No es poco, y deben computarse estos valores como rasgos de identidad.<br \/>\nLa c\u00e9lebre sentencia \u201cDen al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios \u201c(Mateo 22, 21) ha suscitado interpretaciones diversas; podemos decir que en ella Jes\u00fas valora positivamente el papel del Estado, ya que la fuente de la autoridad leg\u00edtima est\u00e1 en Dios. Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s de aquella promesa de los congresales, \u00bfc\u00f3mo puede pagar a Dios lo que le debe una rep\u00fablica democr\u00e1tica, en la que conviven creyentes de diversas confesiones y tambi\u00e9n no creyentes? Hay una respuesta. La organizaci\u00f3n del Estado y las leyes que lo rigen deben respetar el orden de la creaci\u00f3n, que se funda finalmente en la sabidur\u00eda y el amor del Creador y asumir el logos, la raz\u00f3n propia de la naturaleza humana. No se pueden fundamentar los derechos del hombre en el irracionalismo y en los caprichos individualistas reivindicados por los lobbies. En los \u00faltimos a\u00f1os se han sancionado leyes inicuas que desconocen la objetividad de la naturaleza humana \u2013var\u00f3n y mujer\u2013 con la consiguiente destrucci\u00f3n de la autenticidad del matrimonio y de la constituci\u00f3n de la familia. M\u00e1s todav\u00eda, recientes decisiones judiciales han vulnerado el derecho de los ni\u00f1os a ser criados y educados por un padre y una madre. Los enciclopedistas anticat\u00f3licos del siglo XVIII quedar\u00edan horrorizados ante semejante abuso. El poder del C\u00e9sar tiene l\u00edmites que no se pueden franquear como si fueran un estorbo para el progreso de la sociedad; al contrario, semejantes aventuras nos hunden en la tiniebla de la deshumanizaci\u00f3n. Se me ocurre aplicar a estos casos y tendencias la expresi\u00f3n del papa Francisco: no se puede vender a la Madre Patria.<br \/>\nEl Bicentenario es un punto de llegada y un punto de partida; es posible, es necesario recoger como inspiraci\u00f3n en la marcha lo mejor de la argentinidad. La comparaci\u00f3n de \u00e9pocas hace resaltar la diferencia: hubo tiempos mejores, no se puede negar. Podemos permitirnos, con ocasi\u00f3n de este aniversario, un sentimiento de nostalgia; con todo derecho y raz\u00f3n. Nostalgia significa \u201cpena de verse ausente de la patria\u201d, y tambi\u00e9n \u201ctristeza originada por el recuerdo de una dicha perdida\u201d. N\u00f3stos, en griego, quiere decir regreso, vuelta a la patria; el nombre aqu\u00ed empleado, implica que es posible volver, ponerse en salida, comenzar el viaje. Volver a lo mejor de nosotros mismos, al esp\u00edritu de aquellos hombres que nos dieron la independencia. Tenemos que regresar hacia el futuro, hacia el cumplimiento de un ideal que no se alcanz\u00f3 todav\u00eda plenamente; no es una fantas\u00eda, corresponde a nuestra identidad, a nuestra esencia, a nuestro ser.<\/p>\n<p><em>El autor es Arzobispo de La Plata. Acad\u00e9mico de n\u00famero de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Pol\u00edtica. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Bicentenario de la Independencia puede entenderse como una invitaci\u00f3n para considerar nuevamente los or\u00edgenes de nuestra identidad y buscar la unidad nacional. La celebraci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,5],"tags":[22,14,758],"class_list":["post-12638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-sociedad","tag-bicentenario","tag-iglesia","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3hQ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12638"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12638\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12641,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12638\/revisions\/12641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}