{"id":12663,"date":"2016-09-10T09:19:14","date_gmt":"2016-09-10T12:19:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12663"},"modified":"2016-09-10T09:19:14","modified_gmt":"2016-09-10T12:19:14","slug":"la-hybris-entre-los-griegos-y-el-parecer-de-david-owen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12663","title":{"rendered":"La h\u00fdbris entre los griegos y el parecer de David Owen"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00bfCu\u00e1l es la causa de la arrogancia de ciertos l\u00edderes pol\u00edticos? \u00bfUn desajuste emocional, una patolog\u00eda, cierto grado de perversi\u00f3n o la manifestaci\u00f3n de quienes nunca dan su brazo a torcer?<\/em><\/p>\n<p>La palabra griega <em>h\u00fdbris<\/em>, cuya primera s\u00edlaba, al pronunciarla, debemos aspirar en nuestra transcripci\u00f3n, fue traducida al lat\u00edn como superbia y, al espa\u00f1ol, como soberbia. Se trata de una desmesura, de un ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites fijados, de la transgresi\u00f3n de un orden establecido (contraria a <em>phr\u00f3nesis<\/em>: \u201cpensamiento prudente, razonable\u201d). En ocasiones va seguida de <em>\u00e1te<\/em> \u201cceguera, obcecaci\u00f3n\u201d, que implica persistencia en el error \u2013seg\u00fan los griegos, por ignorancia\u2013, lo que es m\u00e1s grave que la misma <em>h\u00fdbris<\/em>. Para una l\u00ednea de an\u00e1lisis, <em>\u00c1te<\/em> est\u00e1 sentida como una deidad o una fuerza que, cuando nos ve vacilar, no trepida en lanzarnos al abismo, con la debatida cuesti\u00f3n: \u00bfsomos, en verdad, due\u00f1os de nuestros actos, o una fuerza ingobernable nos maneja a voluntad? Para el helenismo cl\u00e1sico, si bien los hombres aparentemente ten\u00edan la posibilidad de escoger \u2013y as\u00ed parecen haberlo hecho Aquiles, Odiseo y otros seres del pante\u00f3n heroico\u2013, por fuerza de necesidad un hado orientaba sus acciones hacia un destino que no pod\u00eda ser modificado: osar alterarlo implicaba la perdici\u00f3n. La noci\u00f3n de libre albedr\u00edo, en consecuencia, ten\u00eda sus l\u00edmites ya que sobre ella pesaba una T\u00fdche, \u201cDestino\u201d inquebrantable (\u201cno hay para los mortales peor da\u00f1o que el hado inevitable\u201d, dice Tecmesa en el \u00c1yax de S\u00f3focles, vv. 463-464).<br \/>\nLas connotaciones sem\u00e1nticas del t\u00e9rmino <em>h\u00fdbris<\/em> no tienen hoy exacta equivalencia con la idea que esa palabra ten\u00eda para los griegos (en Occidente han transcurrido dos milenios de cristianismo y con esta creencia la noci\u00f3n de pecado y el alejamiento del determinismo). Para el helenismo <em>h\u00fdbris<\/em> consist\u00eda en un comportamiento incorrecto contra un orden establecido por designio de la fatalidad, un desarreglo impiadoso que alteraba la armon\u00eda del cosmos. Visto desde la esfera de los inmortales, una acci\u00f3n que los incomodaba por lo que, necesariamente, deb\u00eda castigarse a quien la hubiera cometido. As\u00ed, por ejemplo, \u00c1yax Oileo se jacta de haber sobrevivido de un naufragio pese a la c\u00f3lera de Afrodita, pero la diosa lo ha escuchado y lo lleva por tanto a un final desastrado. O el caso de Edipo que, siendo un simple mortal, desoy\u00f3 \u2013e incluso despreci\u00f3\u2013 el saber del anciano Tiresias, sacerdote de Apolo, que le aconsejaba no indagar sobre su origen, o bien cuando se vanaglori\u00f3 de haber vencido a la Esfinge sin ayuda de los dioses, vali\u00e9ndose s\u00f3lo de su saber con lo que pretendi\u00f3 entronizar la aparente autosuficiencia de la raz\u00f3n humana. El tiempo, juez supremo, habr\u00eda de mostrarle su terrible verdad: sin saberlo hab\u00eda matado a su padre y, tambi\u00e9n sin saberlo, se hab\u00eda unido a su progenitora (\u201ctodo lo saca de la oscuridad y todo lo oculta de la luz el largo e incontable tiempo\u201d dice S\u00f3focles en \u00c1yax, vv. 646-647). Ya es tarde, ya no hay vuelta atr\u00e1s: la tragedia ha sido consumada; ahora, al desdichado, no le resta m\u00e1s que padecerla. Su <em>hamart\u00eda<\/em>, su \u201cerror tr\u00e1gico\u201d consisti\u00f3 en haber deso\u00eddo el consejo de Tiresias pues, contravini\u00e9ndolo, cometi\u00f3 la imprudencia de indagar sobre su origen. As\u00ed, aterrado, descubre que \u00e9l es el asesino al que, en bien de su ciudad, busca con firmeza y honradez. Ahora no tiene opci\u00f3n al destierro, como hab\u00eda impuesto por castigo al que hubiera asesinado al rey Layo. Y, cumpliendo con su palabra, se exilia en Colono; S\u00f3focles nos lo cuenta en una admirable tragedia de su luminosa vejez: Edipo en Colono.<br \/>\nLa voz <em>h\u00fdbris<\/em> se us\u00f3 tambi\u00e9n para personificar la \u201cViolencia\u201d (Her\u00f3doto, VIII 77) y como adjetivo en el sentido de \u201cviolento\u201d (Hes\u00edodo, Trabajos, 191). A esta desmesura hab\u00eda que evitarla, procurando que las acciones humanas tendieran a la sophros\u00fdne, es decir, a un proceder acorde con una mente sabia, seg\u00fan dijimos. Sobre el caso de Edipo y sobre otras figuras tr\u00e1gicas del mundo griego mucho se ha discutido si el derrumbe de los personajes se da por designio divino o por responsabilidad moral del sujeto; esta \u00faltima apreciaci\u00f3n se acent\u00faa con los estoicos y luego, obviamente, con el cristianismo.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os la noci\u00f3n de <em>h\u00fdbris<\/em> cobr\u00f3 notoriedad cuando David Owen public\u00f3 el libro <em>The hybris syndrome. Bush, Blair and the intoxication of power<\/em> (Londres, Politico\u2019s, 2007) y, poco m\u00e1s tarde, el sugerente trabajo, poco ha traducido al espa\u00f1ol, <em>En el poder y en la enfermedad<\/em> (Madrid, Ed. Siruela, 2010).<br \/>\nSi bien este s\u00edndrome no aparece catalogado espec\u00edficamente como patolog\u00eda en la Clasificaci\u00f3n internacional de enfermedades (CIE, 10\u00aa. revisi\u00f3n), Owen entiende que su no inclusi\u00f3n amerita redefinir el concepto de enfermedad para que tenga en cuenta este tipo de conducta. Frente a este s\u00edndrome lo que alerta al facultativo no es un s\u00edntoma f\u00edsico, sino un prolongado comportamiento irreflexivo.<br \/>\nNo incursionamos en la tem\u00e1tica m\u00e9dica pues escapa de nuestro dominio pero nos permitimos reflexionar respecto del parecer de Owen, fundado \u00e9ste en dos circunstancias clave. Ex rector de la Universidad de Liverpool, es un neur\u00f3logo prestigioso, a la par de haber participado del \u201cpoder\u201d ya que, entre otros importantes cargos de gobierno, ocup\u00f3 el Ministerio de Sanidad y luego el de Asuntos Exteriores en Gran Breta\u00f1a durante el gobierno laborista de J. Callagham. Su doble condici\u00f3n de m\u00e9dico y alto funcionario le permiti\u00f3 apreciar en la intimidad el comportamiento, en ocasiones arrogante, de algunos mandatarios, conducta que entiende puede haber influido en la toma de decisiones afectando al sistema pol\u00edtico en su conjunto y da\u00f1ado, en consecuencia, la supervivencia del Estado como sociedad libre; sobre ese hecho da varios ejemplos. Al respecto, recordamos una obra sobre la guerra de Irak \u2013Hubris, de Isikoff y Corn\u2013 y otra de M. Scheuer \u2013Imperial Hubris\u2013, que analiza la \u201csoberbia\u201d de Bush durante ese conflicto b\u00e9lico.<br \/>\nPara David Owen el poder tiene una capacidad de cegamiento que suele obnubilar a quien lo ejerce, como lo expresaron los griegos en la noci\u00f3n de \u00e1te, seg\u00fan he referido. Sobre esa cuesti\u00f3n B. Russell cre\u00eda advertir cierta inestabilidad emocional en algunas personas a las que, eufem\u00edsticamente, denomin\u00f3 presas de \u201cla embriaguez del poder\u201d. \u00bfSurge este desajuste del aislamiento en el que caen los l\u00edderes que lo ejercen o nace de la imperiosa necesidad de \u00e9stos por transgredir l\u00edmites seg\u00fan se lo exige una naturaleza, digamos, rebelde? \u00bfUna arrogancia sostenida responde a un desajuste emocional, a una posible patolog\u00eda, como arguye Owen, a cierto grado de perversi\u00f3n o, simplemente, a la manifestaci\u00f3n de un car\u00e1cter fuerte que nunca da su brazo a torcer?<br \/>\nLa <em>h\u00fdbris<\/em> en tanto ambici\u00f3n de poder es uno de los ejes en torno del cual se articula la dramaturgia griega y es el que, dos milenios m\u00e1s tarde, movilizar\u00e1 a las inmortales figuras tr\u00e1gicas de las piezas de Shakespeare \u2013pensamos en Macbeth, en Coriolano\u2013; tambi\u00e9n la que aherroja a cualquiera de nosotros cuando, por insensatez, por necedad o por un accionar irreflexivo nos aparta del camino de la moderaci\u00f3n y de la temperancia. En todas las circunstancias es menester ser consciente de la desmesura para cuidado y fortalecimiento de nosotros mismos, de nuestra sociedad y de la forma m\u00e1s elevada de gobierno: la democracia.<\/p>\n<p><em>El autor es ensayista, profesor consulto titular en la UBA y ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1l es la causa de la arrogancia de ciertos l\u00edderes pol\u00edticos? \u00bfUn desajuste emocional, una patolog\u00eda, cierto grado de perversi\u00f3n o la manifestaci\u00f3n de quienes&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,30,5],"tags":[1462,1695,1417,999,100,758],"class_list":["post-12663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-debates","category-sociedad","tag-cultura","tag-hybris","tag-lider","tag-poder","tag-psicologia","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3if","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12666,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12663\/revisions\/12666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}