{"id":12677,"date":"2016-09-13T15:47:39","date_gmt":"2016-09-13T18:47:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12677"},"modified":"2016-09-13T16:21:57","modified_gmt":"2016-09-13T19:21:57","slug":"maria-antonia-de-paz-y-figueroa-1730-1799-una-beata-jesuita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12677","title":{"rendered":"Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa (1730-1799). Una beata jesuita"},"content":{"rendered":"<p>fragmentos del art\u00edculo sobre Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa (1730-1799) originalmente publicado en L<em>a Civilt\u00e0 Cattolica<\/em> 2016 III 301-312 \/ 3987-3988.<\/p>\n<p>El Papa Francisco incorporar\u00e1 a la sierva de Dios argentina, Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa, al Libro de los Beatos el 27 de agosto pr\u00f3ximo. Mar\u00eda Antonia es una de esas santas evangelizadoras de pueblos que el papa Francisco est\u00e1 canonizando: caminadora, alegre, comunicativa, de aquellas \u201cque salen, que buscan, que van\u2026 no por impulso de su car\u00e1cter subjetivo, ni por un encargo divino unilateral, sino porque, levantando la mirada (\u2026), han visto multitudes de pueblos que andan como ovejas sin pastor\u201d(1).<\/p>\n<p><strong>Breve biograf\u00eda<\/strong><br \/>\nAlgunos datos de su vida nos pueden dar una primera imagen de esta pro-motora de los Ejercicios Espirituales populares que fue Mar\u00eda Antonia de San Jos\u00e9, nombre que eligi\u00f3 como religiosa. Naci\u00f3 en 1730 en la provincia de Santiago del Estero, que en aquel entonces pertenec\u00eda a la Gobernaci\u00f3n del Tucum\u00e1n y era parte del Virreinato del Per\u00fa. Espa\u00f1a dividi\u00f3 Am\u00e9rica en dos inmensos Virreinatos cuya organizaci\u00f3n dur\u00f3 300 a\u00f1os. El de Nueva Espa\u00f1a (1536-1821), que abarcaba todo el oeste y sur de los actuales EEUU, M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica, Cuba y Venezuela, y el Virreinato del Per\u00fa (1542-1821), que abarcaba desde Panam\u00e1 hasta la Patagonia, incluyendo gran parte del actual Brasil. Este Virreinato se fue dividiendo y dio lu-gar a otros dos: el de Nueva Granada en 1717 y el del R\u00edo de la Plata, que es el que nos interesa aqu\u00ed, en 1776.<br \/>\nA los 15 a\u00f1os Mar\u00eda Antonia visti\u00f3 el h\u00e1bito de <em>Beata Jesuita o de la Compa\u00f1\u00eda <\/em>(2) e hizo votos privados consagr\u00e1ndose al apostolado, la oraci\u00f3n y la penitencia. Estas colaboradoras de los jesuitas desempe\u00f1aban tareas de servicio y apostolado, visitando y cuidando enfermos, cosiendo y bordando, ense\u00f1ando catecismo a los peque\u00f1os, repartiendo limosnas a los pobres y ayudando en la organizaci\u00f3n de los Ejercicios.<br \/>\nEn 1768, luego de la expulsi\u00f3n de los jesuitas, su vida cambi\u00f3 radicalmente: Mar\u00eda Antonia comenz\u00f3 su apostolado de los Ejercicios Espirituales organizando su primera misi\u00f3n popular en Santiago del Estero. Durante los a\u00f1os 1773-1775 llev\u00f3 adelante dos misiones: una en la regi\u00f3n de Salta del Tucum\u00e1n, en el l\u00edmite con Bolivia, donde obtuvo licencias del Obispo para ejercer con las m\u00e1s amplias facultades su ministerio en toda la di\u00f3cesis. La otra en la regi\u00f3n de la cordillera de los Andes, donde organiz\u00f3 siete tandas de Ejercicios en La Rioja, ciudad pobr\u00edsima en la que, sin contar con medios, hizo sus ejercicios la ciudad entera y todo el mundo contribuy\u00f3 con sus limosnas.<br \/>\nEntre los a\u00f1os 1777-1779 realiz\u00f3 su cuarta misi\u00f3n en C\u00f3rdoba, organizando 14 tandas de Ejercicios. Desde 1610 hab\u00eda funcionado en C\u00f3rdoba el Colegio M\u00e1ximo de los jesuitas a quienes el Obispo Trejo les hab\u00eda confiado la Universidad de C\u00f3rdoba en 1613, polo de irradiaci\u00f3n cultural de toda la regi\u00f3n, ya que Lima quedaba muy lejos. A esta ciudad culta lleg\u00f3 una Mar\u00eda Antonia pobre, sin autoridad visible y proponiendo a la gente hacer los Ejercicios Espirituales que antes daban los jesuitas. La primera reacci\u00f3n fue de creerla ilusa e ignorante. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de su santidad y en gran n\u00famero se acerc\u00f3 la gente a sus Ejercicios. Fue en C\u00f3rdoba donde Mar\u00eda Antonia confi\u00f3 a las monjas Teresas rezar misas a San Jos\u00e9 por la pronta restauraci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, que ella esperaba con fe cierta.<br \/>\nA finales de 1779 se traslad\u00f3 a Buenos Aires. En la gran ciudad fue nueva-mente mal recibida y repudiada al comienzo, tanto que se tuvo que refugiar, literalmente, en la Iglesia de la Piedad (donde hoy descansan sus restos). Durante un largo a\u00f1o el Obispo y el Virrey de V\u00e9rtiz examinaron a Mar\u00eda Antonia hasta que al final decidieron a aprobar y promover su misi\u00f3n. Abri\u00f3 as\u00ed la Primera Casa de Ejercicios y comenz\u00f3 a conseguir sacerdotes que dieron los Ejercicios con mucho \u00e9xito. Durante el a\u00f1o siguiente, 1781, los Ejercicios se dieron ininterrumpidamente en tandas que superaban las 200 personas. En cuatro a\u00f1os ya hab\u00edan hecho sus Ejercicios m\u00e1s de 15.000 personas y solicitaban la presencia de Mar\u00eda Antonia tanto en C\u00f3rdoba como en Uruguay, pero ella permaneci\u00f3 en Buenos Aires.<br \/>\nDurante los a\u00f1os 1782-1784, mientras continuaba con la fundaci\u00f3n de la segunda Casa de Ejercicios, iba pidiendo regularmente a las autoridades eclesiales que la reconocieran y bendijeran su tarea. Aunque nunca la agrad\u00f3 buscar recomendaciones las necesitaba para su misi\u00f3n. Bien al estilo de Ignacio que en todas las cosas ped\u00eda la confirmaci\u00f3n de la Iglesia. Al Papa le mand\u00f3 pedir le otorgara la facultad de elegir sucesora mujer y tambi\u00e9n de poder elegir a los sacerdotes que daban los Ejercicios, ya que este fue siempre su carisma: elegir buenos predicado-res, cercanos a la gente. Es la misma gracia que tendr\u00eda el Beato Jos\u00e9 Gabriel Brochero, a\u00f1os despu\u00e9s.<br \/>\nEn 1785 dio comienzo al \u201cBeater\u00edo\u201d \u2013agrupaci\u00f3n de mujeres que se consagraban al servicio de la obra de los Ejercicios. En los Ejercicios no se hac\u00eda distinci\u00f3n de personas. Las se\u00f1oras y los patrones serv\u00edan a sus criados en pie de igualdad: \u201cno recusan mezclarse (hablo de las se\u00f1oras principales) con las pobrecitas dom\u00e9sticas, negras y pardas que admito con ellas\u201d (3).<br \/>\nEn 1787 Mar\u00eda Antonia recibi\u00f3 la anhelada Carta de Hermandad jesu\u00edtica de parte del Vicario General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Rusia (Carta fechada en abril del 1786).<br \/>\nEn 1788 comienza a flaquear su salud. Se escrituran los terrenos para la actual Casa de Ejercicios en el barrio de la Concepci\u00f3n.<br \/>\nEntre los a\u00f1os 1790-1797 contin\u00faa la obra ininterrumpida de los Ejercicios y la fatigosa construcci\u00f3n de la Casa.<br \/>\nEn marzo de 1799 cae gravemente enferma y redacta su testamento. Fallece el 7 de marzo de 1799.<\/p>\n<p><strong>Un personaje singular<\/strong><br \/>\nPodemos decir que la imagen que se ha difundido y que ha quedado de Mar\u00eda Antonia es la de un personaje singular. Se recuerda como hecho anecd\u00f3tico que tras la expulsi\u00f3n de los jesuitas, en 1767, se dedic\u00f3 a propagar los Ejercicios Espirituales; que organiz\u00f3 tandas con mucha gente y que de sus manos salieron milagros de multiplicaci\u00f3n de panes para los ejercitantes y para los pobres.<br \/>\nSe sabe, pero menos, que sus cartas y escritos \u2013en especial el fasc\u00edculo \u201cEl estandarte de la mujer fuerte\u201d(4) fueron difundidos y traducidos por los jesuitas de la Compa\u00f1\u00eda suprimida. Se recuerda su apodo, Mama Antula, diminutivo de Antonia que, como ya no se usa, ha perdido la connotaci\u00f3n cari\u00f1osa con que resonaba en los o\u00eddos de sus contempor\u00e1neos.<br \/>\nEn este art\u00edculo queremos poner de relieve el hecho de que popularmente se la llamara \u201cMam\u00e1\u201d, adem\u00e1s de subrayar el esp\u00edritu jesu\u00edtico que supo encarnar haciendo obras mayores que sus maestros y gu\u00edas espirituales. A la luz de la inminente beatificaci\u00f3n se comienza a apreciar, en su real significaci\u00f3n, el significado profundo de la gracia de su maternidad espiritual sobre el pueblo argentino, al final de la \u00e9poca colonial y en el primer per\u00edodo de la independencia.<\/p>\n<p><strong>El marco geopol\u00edtico<\/strong><br \/>\nPara contextualizar la figura de Mar\u00eda Antonia en su \u00e9poca es necesaria una breve reflexi\u00f3n sobre el marco geopol\u00edtico y sobre lo que la expulsi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas ha significado para nuestros pueblos latinoamericanos.<br \/>\nLa expulsi\u00f3n de los 2.630 jesuitas(5) que trabajaban de los territorios de la corona espa\u00f1ola en Am\u00e9rica fue, al decir de los documentos oficiales de la \u00e9poca(6), una operaci\u00f3n \u201cperfecta\u201d: no se filtr\u00f3 absolutamente nada y fue realizada simult\u00e1neamente en todo el inmenso territorio entre la noche del 31 de marzo y el 2 de abril de 1767. Este hecho da la idea de lo que significaba ser gobernados por un poder central, que durante 300 a\u00f1os hab\u00eda organizado la vida de gran parte del continente americano. Era un poder muy lejano para influir en muchas cosas de la vida cotidiana de las colonias, que desarrollaron su propia vida cultural, pero decisivo a la hora de dividir un territorio, organizar en una direcci\u00f3n todo el comercio, poner o sacar una autoridad o, como en el caso de los jesuitas, desarmar en dos d\u00edas un trabajo de 200 a\u00f1os.<br \/>\nSi miramos el mapa en el que transcurre la vida de Mar\u00eda Antonia, vemos que la sociedad en que hab\u00eda vivido y crecido hab\u00eda estado protegida, en gran medida, de las guerras europeas y organizada como un gran todo unitario durante los 234 a\u00f1os del Virreinato del Per\u00fa. Esta sociedad pasar\u00e1 a formar parte de un Virreinato del R\u00edo de La Plata (7) m\u00e1s peque\u00f1o y de breve duraci\u00f3n (34 a\u00f1os), y luego participar\u00e1 en las vicisitudes de las guerras de independencia y las divisiones pol\u00edticas de las nuevas naciones.<br \/>\nLa ciudad de Buenos Aires en la que Mar\u00eda Antonia desempe\u00f1ar\u00e1 19 a\u00f1os de trabajo apost\u00f3lico es, a su llegada, la flamante capital del nuevo Virreinato(8). Las ciudades de los extensos territorios del sur de Am\u00e9rica eran peque\u00f1as. Buenos Aires contaba con 37.679 habitantes (seg\u00fan el primer censo de 1778). C\u00f3rdoba ten\u00eda 40.000, Santiago del Estero, cerca de 30.000. Salta 10.543 habitantes. La poblaci\u00f3n de todo el territorio en que vivi\u00f3 Mar\u00eda Antonia fue de unos 400.000 habitantes en la \u00faltima mitad del siglo XVIII. Pues bien, se calcula que Mar\u00eda Antonia organiz\u00f3 Ejercicios Espirituales de San Ignacio para m\u00e1s de 100.000 personas. En los diez d\u00edas de silencio, oraci\u00f3n y mutuo servicio humilde, en grupos de 200 y hasta de 400 personas, conviv\u00edan Virreyes y sirvientes, Obispos, curas y laicos que Mar\u00eda Antonia, como verdadera madre de todos, convocaba y cuidaba diligentemente. Esta convocatoria que movilizaba toda una sociedad en torno a la pr\u00e1ctica exigente de los ejercicios, pr\u00e1ctica que crea conciencia y fortalece la libertad, era signo de un pueblo unificado y con una fuerte identidad.<br \/>\nLa ruptura pol\u00edtica con el pasado colonial trajo consigo un cierto dejar en el olvido esa memoria que podemos llamar \u201ccultural\u201d. Es una memoria, en cambio, que deber\u00eda perderse nunca , porque es una riqueza que da identidad a una sociedad, m\u00e1s all\u00e1 de los cambios pol\u00edticos. La figura de Mar\u00eda Antonia es una de esas que hacen de puente entre el pasado de nuestra \u201cPatria Grande\u201d y el presente de nuestra Naci\u00f3n Argentina.<\/p>\n<p><strong>El impacto cultural de la expulsi\u00f3n de los jesuitas<\/strong><br \/>\nAl momento de la expulsi\u00f3n de los jesuitas, en las gobernaciones de Buenos Aires, C\u00f3rdoba, el Tucum\u00e1n, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas ten\u00eda 60 casas, de las cuales 14 eran Colegios; llevaba adelante 16 Reducciones sobre el R\u00edo Uruguay, 13 sobre el Paran\u00e1, 8 en el Gran Chaco, 10 entre los indios Chiquitos. Los jesuitas eran 457, de los cuales 53 alemanes, 17 italianos, 4 ingleses. 81 eran criollos y los otros 300 espa\u00f1oles (9).<br \/>\nEs dif\u00edcil medir el impacto de la expulsi\u00f3n de los jesuitas en la sociedad del Virreinato del R\u00edo de la Plata. La acogida que tuvo la propuesta de Mar\u00eda Antonia de hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, puede ser un indicador valioso -personal y colectivo- de cu\u00e1nto valoraba el pueblo de Dios a sus pastores. Pensemos que la Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n con que el Rey expuls\u00f3 a los jesuitas de sus tierras, en los art\u00edculos 13-19, decretaba la imposici\u00f3n de duros castigos a los que se atreviesen a mantener relaci\u00f3n aunque solo fuese por correspondencia con los jesuitas. El deseo era \u201cborrar su memoria\u201d. Por eso decimos que la respuesta de la gente a la propuesta espiritual de Mar\u00eda Antonia fue muy significativa si se lee en clave de \u201cconservar la memoria\u201d.<br \/>\nEl padre Guillermo Furlong S.I. en su libro <em>Los jesuitas y la cultura rioplatense<\/em> (10), hace notar que entre 1586, a\u00f1o en que llegaron los dos primeros jesuitas a Santiago del Estero y 1767, a\u00f1o de la expulsi\u00f3n, trabajaron en esas regiones australes m\u00e1s de 1.000 jesuitas, de los cuales al menos 300 en vida y despu\u00e9s de muer-tos fueron tenidos por el pueblo como hombres santos y de virtudes heroicas. Otros 400 se distinguieron por una entrega por encima de lo com\u00fan. Estos hombres son en su mayor\u00eda desconocidos, pero su obra de conjunto se puede ver por los frutos.<br \/>\nResalta, por supuesto, al ver las Ruinas jesu\u00edticas, el trabajo de construcci\u00f3n y de organizaci\u00f3n pol\u00edtica de las Reducciones de Paraguay, Argentina y Sur de Brasil. Pero no fue de menor magnitud el trabajo de inculturaci\u00f3n que llevaron a cabo, aprendiendo lenguas y costumbres de los pueblos que evangelizaban. Consta en los documentos de la Compa\u00f1\u00eda la reuni\u00f3n que en septiembre de 1578 tuvo en el Cusco el visitador P. Juan de la Plaza con los PP. Jos\u00e9 de Acosta (provincial), Juan de Montoya, Jer\u00f3nimo Ruiz del Portillo, Alonso de Barzana y Luis L\u00f3pez, en la que se dispuso que en las doctrinas y colegios se diesen facilidades a los jesuitas para el aprendizaje de idiomas (11). Del Padre Alonso de Barzana, a quien se comparaba en la \u00e9poca con san Francisco Javier, dec\u00eda su compa\u00f1ero, el Padre A\u00f1asco: \u201cviejo de sesenta y cinco a\u00f1os, sin dientes ni muelas, con suma pobreza, con profund\u00edsima humildad \u2026 haci\u00e9ndose viejo con el viejo y con la vieja hecho tierra, sent\u00e1ndose por estos suelos para ganarlos para Cristo, y con los caciques e indios particulares, muchachos y ni\u00f1os, con tanta ansia de llevarlos al Se\u00f1or que parece le revienta el coraz\u00f3n\u201d (12).<br \/>\nEl padre Barzana impuls\u00f3 org\u00e1nicamente el aprendizaje de lenguas en todo el Virreinato. Comenz\u00f3 el estudio del quechua en Sevilla, en 1567, en espera de embarcarse a Lima en la primera expedici\u00f3n de jesuitas. Se le abri\u00f3 un nuevo cam-po de acci\u00f3n en las lenguas aymara y puquina con la fundaci\u00f3n de casas en la doctrina de Juli en 1577 y en la ciudad de La Paz (en la actual Bolivia) en 1582. Enviado al Tucum\u00e1n (en la actual Argentina) en 1585, Barzana aprendi\u00f3 all\u00ed las lenguas tonocot\u00e9 y kakana, en las que dej\u00f3 apuntes manuscritos de gram\u00e1ticas y catecismos. Destinado a Asunci\u00f3n en 1594, se puso a aprender el guaran\u00ed a los 64 a\u00f1os de edad.<br \/>\nComo contraparte, podemos imaginar la satisfacci\u00f3n de un Nicol\u00e1s Yapuguay, cacique del pueblo de Santa Mar\u00eda la Mayor (actual Misiones, Argentina), considerado el mejor escritor guaran\u00ed de su \u00e9poca(13), cuando tuvo en sus manos el primer ejemplar de su libro \u201cExplicaci\u00f3n del catecismo en lengua guaran\u00ed\u201d (1724), impreso en su imprenta, la que desde hac\u00eda 24 a\u00f1os funcionaban en el territorio que \u00e9l gobernaba (mientras en Buenos Aires no hubo una hasta 1780).<br \/>\nEn esa imprenta de frontera, con caracteres de plomo en guaran\u00ed, que imprim\u00eda en papel aut\u00f3ctono la traducci\u00f3n del catecismo llevada a cabo por un cacique aborigen, se ve en acto lo que hoy llamamos \u201cinculturaci\u00f3n del evangelio y evangelizaci\u00f3n de la cultura\u201d. La imagen de este librito de catecismo tiene que ver con la imagen de Mar\u00eda Antonia centrada en otro librito: el de los <em>Ejercicios<\/em>. Libro que no se lee sino que se practica, como dijo alguien. La imagen de Mar\u00eda Antonia en todas sus estampitas, la muestra llevando en su mano el libro de los <em>Ejercicios Espirituales<\/em>. En la otra, lleva la Cruz.<br \/>\nDa que pensar el hecho de que todo el esp\u00edritu que hab\u00edan puesto los jesuitas en reducciones, estancias, colegios y templos, en actividades agr\u00edcolas, educativas, de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00edtica, art\u00edstica y religiosa, se apag\u00f3, dir\u00edamos, en un instante. Todo ese despliegue de recursos no fue retomado por los que hereda-ron las cosas. Las reducciones convertidas en \u201cfamosas\u201d ruinas, son como un grito de piedra comida por la selva que dice a todos que este esp\u00edritu dej\u00f3 de arder en las obras. La imagen silenciosa de toda una sociedad practicando sus Ejercicios Espirituales, es otro grito silencioso que dice que ese esp\u00edritu qued\u00f3 encendido en el coraz\u00f3n del pueblo fiel. Los mismos que no supieron c\u00f3mo continuar la gesti\u00f3n de muchas obras, s\u00ed supieron continuar aquello para lo que esas obras hab\u00edan sido levantadas. Esa es la paradoja. Una sociedad que expulsa gente valiosa \u2013o que permite o sufre la expulsi\u00f3n\u2013 y que al mismo tiempo recupera lo mejor de ellos.<br \/>\nEsta rese\u00f1a de las actividades de los jesuitas permite imaginar el impacto de su \u201cdesaparici\u00f3n instant\u00e1nea\u201d en estas peque\u00f1as ciudades en las que su presencia dinamizaba la vida de la gente en todas sus dimensiones. La experiencia personal que uno tiene al recorrer en la actualidad las as\u00ed llamadas \u201cruinas jesu\u00edticas\u201d en medio de pueblos que hoy son muy pobres, es la de un esplendor cultural, social, religioso, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, que nunca se recuper\u00f3.<\/p>\n<p><strong>La visi\u00f3n de sus contempor\u00e1neos<\/strong><br \/>\nLa narraciones de la aceptaci\u00f3n de Mar\u00eda Antonia en Buenos Aires (1780-1799) \u2013luego de fuertes rechazos al verla mujer, pobre y organizando cosas que com\u00fanmente hac\u00edan los jesuitas\u2013, tienen un aire maternal que es imposible no ver. Todo el pueblo contribuye a los Ejercicios llevando limosnas, comidas y mantas. Obispos, gobernadores y Virreyes le brindan su apoyo, le dan todas las licencias que pide, la ayudan en todo sentido, le allanan el camino\u2026 y hacen los Ejercicios! La gente acude masivamente a estas \u201ccasas\u201d de las que ella es verdadera Madre, ya que se ocupa de que todos est\u00e9n a gusto para poder hacer sus Ejercicios (Cfr. Po 74-77). Hacen sus ejercicios todos los sacerdotes (Po 82 Carta 29). Las autoridades se mezclan con la gente com\u00fan. Ella como madre \u201ctodo se lo conf\u00eda al Ni\u00f1o Jes\u00fas\u201d (Po 83), en la imagen del \u201cManuelito\u201d (por Emmanuel) que se venera a\u00fan hoy en la Casa de Ejercicios.<br \/>\nDec\u00eda el Obispo del Tucum\u00e1n: \u201cFueron expulsados los jesuitas pero no su esp\u00edritu (\u2026). Nunca, como en tiempo de la Madre Antula, fueron los Ejercicios Espirituales de San Ignacio el alimento s\u00f3lido y vigorizante de las multitudes, as\u00ed en Buenos Aires como en Montevideo, Tucum\u00e1n, Santiago del Estero y C\u00f3rdoba. Vestida con h\u00e1bito an\u00e1logo al de los jesuitas reemplaz\u00f3 aquella mujer fuerte la acci\u00f3n de los jesuitas\u201d (15).<br \/>\nEn 1785 un ex jesuita \u2013Pedro Arduz- pudo permanecer algunos meses en el R\u00edo de la Plata y escrib\u00eda esto: \u201cDe nuestra Beata Ma Antonia de San Jos\u00e9, digo: que esta Se\u00f1ora es un vivo despertar de nuestra memoria en estas partes\u201d. Otro jesuita, el paragua-yo Francisco Javier Echard, que estuvo por la misma \u00e9poca en Buenos Aires, dec\u00eda: \u201cnuestra Beata est\u00e1 haciendo en esta ciudad m\u00e1s que cuanto hac\u00edan los nuestros en toda la Provincia. Ella conserva en su coraz\u00f3n el esp\u00edritu en compendio de la Com-pa\u00f1\u00eda Universal\u201d(16) .<\/p>\n<p><strong>El modus operandi de Mar\u00eda Antonia<\/strong><br \/>\nEl m\u00e9todo que usaba la Beata consist\u00eda en presentarse apenas llegada \u2013caminando descalza (17)\u2013 a las autoridades de la ciudad (que a veces la ten\u00edan \u201cen observaci\u00f3n\u201d durante alg\u00fan tiempo) para pedir permiso; luego repart\u00eda boletines de invitaci\u00f3n por los barrios, le ped\u00eda a alg\u00fan sacerdote que predicara los Ejercicios (en esto ten\u00eda buen ojo y eleg\u00eda a los mejores); buscaba una casa grande capaz de albergar mucha gente (las tandas superaban las 100 personas y lleg\u00f3 a juntar m\u00e1s de 400 por vez); juntaba limosnas y provisiones y se encargaba de todo lo necesario para la comida de la gente durante los 10 d\u00edas que duraban los Ejercicios (18) .<br \/>\nTeniendo en cuenta los que ayudaban con sus limosnas y las distintas tan-das de Ejercicios, se puede afirmar que esta pr\u00e1ctica involucraba a toda la poblaci\u00f3n en cada ciudad y contaba con el apoyo expl\u00edcito de las autoridades civiles y religiosas, haciendo intervenir al clero local para las predicas, misas y confesiones.<br \/>\nPero el modus operandi fundamental fue el de su ternura de madre, que su-po expresar de mil maneras. El rasgo principal fue el de haber salido siempre a buscar a sus hijos. Y una vez que los juntaba se ocupaba de que nada les faltase. Sin caer en el derroche, trataba de que todo saliera bien: la comida sabrosa y de vez en cuando alg\u00fan regalo para alegrar a los que hac\u00edan los Ejercicios; y parte de lo que se cocinaba iba siempre para los pobres.<\/p>\n<p><strong>La inspiraci\u00f3n materna<\/strong><br \/>\nEn una de sus cartas al Padre Gaspar Ju\u00e1rez (1731-1804)(19), nacido tambi\u00e9n en Santiago del Estero y desterrado en Roma, con quien mantuvo siempre una fiel amistad espiritual, dice respecto a su misi\u00f3n: \u201cLos principios yo no se decirlos, sino solo Dios lo sabr\u00e1, c\u00f3mo me entr\u00f3 tan fuertemente esta inspiraci\u00f3n\u201d (20).<br \/>\nElla misma se lo cuenta as\u00ed al Virrey Cevallos en 1777: \u201c<em>Ha de saber V. Excia. Que desde el mismo a\u00f1o que fueron expulsados los Padres Jesuitas, viendo la falta de ministros evang\u00e9licos y en doctrina que hab\u00eda, y los medios para promover, me dediqu\u00e9 a dejar mi retiro, y sal\u00ed (aunque mujer y ruin), pero con confianza en la divina Providencia, por las Jurisdicciones y Partidos con venia de los se\u00f1ores Obispos (\u2026) y colectar limosnas para mantener los santos Ejercicios Espirituales del grande San Ignacio de Loyola para que del todo no pereciese Su obra de tanto provecho para las almas y de tanta gloria para el cielo<\/em>\u201d(21) .<br \/>\nNos quedamos con la imagen de este momento que nuestra Beata define como \u201cinspiraci\u00f3n que le entr\u00f3 tan fuertemente\u201d y que obtuvo tanta respuesta por parte de una sociedad que viv\u00eda un momento de definici\u00f3n de una nueva identidad pol\u00edtica.<br \/>\nDe manera an\u00e1loga a como las personas que hacen sus Ejercicios Espirituales los conservan siempre en su memoria como un acontecimiento decisivo en su vida espiritual, es bueno que si un pueblo entero tuvo la gracia de practicar los ejercicios comunitariamente, este acontecimiento se valore y se conserve como parte de la memoria fundacional que dio identidad a una naci\u00f3n que estaba por nacer.<br \/>\nLa gracia de los Ejercicios consiste en el hecho de que, como dice San Igna-cio, la Palabra de Dios \u201cse encarne nuevamente\u201d y, al encarnarse, nos iguale a todos los hombres. En ese sentido \u2013de un proceso \u201cencarnatorio\u201d- los Ejercicios son un verdadero laboratorio donde el evangelio \u201cse incultura\u201d y la cultura \u201ces evange-lizada\u201d. Se da en ellos una matriz espiritual que vuelve apto a un pueblo para gene-rar otros procesos de inculturaci\u00f3n. Procesos como los que vivi\u00f3 la Argentina en el siglo siguiente, en que acogi\u00f3 en pie de igualdad una inmigraci\u00f3n que duplic\u00f3 dos veces su poblaci\u00f3n en el curso de 50 a\u00f1os.<br \/>\nUnir ejercicios e inculturaci\u00f3n no es una operaci\u00f3n aventurada. Una carac-ter\u00edstica de la inculturaci\u00f3n tiene que ver con una ecuaci\u00f3n que conjuga cierta po-breza de medios con cierta riqueza de fines, y que permite ser abiertos para valo-rar lo mejor de otras culturas sin perder la propia identidad, en un encuentro de verdadera amistad social.<br \/>\nEste igualamiento que nos hace pueblo y que s\u00f3lo una madre logra entre sus hijos es lo que agradecemos a nuestra Mama Antula con las palabras pronunciadas por el dominico P. Juli\u00e1n Perdriel en la \u201cOraci\u00f3n f\u00fanebre\u201d que le dedic\u00f3: \u201cAhora mismo dir\u00e1 el humilde campestre: Muri\u00f3 la Madre. Ah! Bien haya ella! Dios le pa-gue su caridad. Por ella es que comenc\u00e9 a conocer a Dios, en su casa tom\u00e9 aborrecimiento del pecado y el gusto a la vida cristiana. Mujer santa! (\u2026) Muri\u00f3 la madre beata, dir\u00e1n los magistrados y santas iglesias, los Cleros y sus Prelados, el negociante y el artesano, el noble y el plebeyo, el grande y el peque\u00f1o. Mujer necesaria! Muri\u00f3 la madre beata, gritar\u00e1 un clamor triste desde la embocadura del r\u00edo de la Plata hasta la garganta de los Andes\u2026\u201d(22).<\/p>\n<p>El autor es sacerdote jesuita, autor del libro <em>Contemplaciones del Evangelio<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>[1] Cfr. D. FARES, \u201cI santi evangelizzatori di popoli\u201d, in <em>Civ. Catt.<\/em> 2015 III p 358.<\/p>\n<p>[2] Cfr. <em>Testamento de Do\u00f1a Mar\u00eda Antonia de San Jos\u00e9<\/em>, Buenos Aires, 6 de marzo de 1779 en: J. L. GUTI\u00c9RREZ, <em>Positio Beatificationis et Canonizationis servae Dei Mariae Antoniae a S. Ioseph<\/em>, Roma, Nova Res, p 28-29 nota 6. De ahora en m\u00e1s se cita con la sigla <strong><em>Po<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>[3] Ibid. p 217 Carta 3 (9 de octubre de 1780).<\/p>\n<p>[4] Autor An\u00f3nimo, \u201c<em>El Estandarte de la mujer fuerte<\/em>\u201d, en J. M. BLANCO s.j., <em>Vida documentada<\/em>, Buenos Aires, 1942, pp 421-436. Traducci\u00f3n del op\u00fasculo L\u2019Etendart de la Femme Forte, Francia, 1791. Cfr., <strong><em>Po<\/em><\/strong>, pp. 160-175.<\/p>\n<p>[5] La Compa\u00f1\u00eda comenz\u00f3 a ser expulsada progresivamente, primero del Portugal por mano del Marqu\u00e9s de Pombal, ministro del Rey (1759); luego de Francia (1763); despu\u00e9s de todos los territorios de la corona espa\u00f1ola (Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n del 2 de abril de 1767, dada por Carlos III), para terminar por ser suprimida por el Papa Clemente XIV mediante el Breve <em>Dominus ac Redemptor<\/em> (21 de julio de 1773). Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, el 31 de julio de 1814 fue restaurada por Pio VII con la Bula <em>Sollicitudo<\/em><em> omnium. <\/em>13 a\u00f1os antes, el 7 de marzo de 1801 el papa hab\u00eda aprobado la existencia de la Compa\u00f1\u00eda en Rusia, donde nunca fue suprimida.<\/p>\n<p>[6] Cfr. <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/portales\/expulsion_jesuitas\/expulsion_espana\/\">http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/portales\/expulsion_jesuitas\/expulsion_espana\/<\/a>.<\/p>\n<p>[7] El primer virrey fue Cevallos y su territorio abarcaba las tierras de Buenos Aires, Paraguay y Tucum\u00e1n, Potos\u00ed, Santa Cruz de la Sierra, Charcas, e incorporando a Mendoza y San Juan del Pico, que antes depend\u00edan de la Gobernaci\u00f3n de Chile.<\/p>\n<p>[8] Por Cedula real del 1\u00ba de Agosto de 1776. Ya hac\u00eda unos a\u00f1os que, con la toma de Portobello, en Panam\u00e1, por los Ingleses (1739), Espa\u00f1a buscaba alternativas para la ruta comercial llamada \u201cla ruta del gale\u00f3n\u201d en torno a la cual se hab\u00eda organizado la vida de todo el sur del continente. El eje del comercio se ten\u00eda que pensar m\u00e1s al sur y un ataque portugu\u00e9s a R\u00edo Grande, hizo que se eligiera no a Chile sino Buenos Aires como capital del nuevo Virreynato, desgajado del de Per\u00fa.<\/p>\n<p>[9] Seg\u00fan Vicu\u00f1a Mackena, citado por Furlong, fueron expulsados 316 jesuitas de Chile, 437 (o 457) del\u00a0 R\u00edo de la Plata, 413 del Per\u00fa, 562 de M\u00e9xico, 229 del Ecuador y 201 de la Actual Colombia (Cfr. G. FURLONG, Los jesuitas y la cultura rioplatense, Buenos Aires, El Salvador, 1984, p 187-188).<\/p>\n<p>[10] G. FURLONG, Los jesuitas y la cultura rioplatense, cit., p 188.<\/p>\n<p>[11] Cfr. MHSI. Mon. Per. II, pp. 655, 687, en: <a href=\"http:\/\/javierbaptista.blogspot.it\/2008\/02\/los-jesuitas-y-las-lenguas-indgenas.html\">http:\/\/javierbaptista.blogspot.it\/2008\/02\/los-jesuitas-y-las-lenguas-indgenas.html<\/a>.<\/p>\n<p>[12] G. FURLONG, <em>Los jesuitas y la cultura rioplatense<\/em>, cit., 189. Cfr. P. Lozano, <em>Historia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en la provincia del Paraguay,\u00a0 Madrid, 1775 I, c 20. <\/em><\/p>\n<p>[13] Cfr. I. TALESCA (coord),\u00a0 \u201cLa literatura guaran\u00ed religiosa\u201d en <em>Historia del Paraguay<\/em>, Asunci\u00f3n del Paraguay, Taurus historia, 2010. La imprenta la armaron en 1700 los P.P. jesuitas Juan Bautista Neumann, vien\u00e9s, Segismundo Asperger, alem\u00e1n, y Jos\u00e9 Serrano, andaluz, y funcion\u00f3 hasta la expulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>[14] En julio de 1782 el Virrey del Per\u00fa, don Manuel Guirior y su esposa, de paso por Buenos Aires, hacen los Ejercicios. La Virreyna da ejemplo \u201ccon su actuar humilde y continua asistencia\u201d a las damas principales. Mar\u00eda Antonia, que no fue bien tratada al comienzo por el Virrey V\u00e9rtiz (1778-1784), luego tuvo excelentes relaciones con los virreyes del Campo (1784-1789)y Arredondo (1789-1795).<\/p>\n<p>[15] G. FURLONG, <em>Los jesuitas y la cultura rioplatense<\/em>, cit., 199. Cfr. Estudio sobre Mar\u00eda A. de S. Jos\u00e9, en : Estudios, Bs. As. 1929, t 38, p. 124.<\/p>\n<p>[16] Ibid, pp. 199-200. Cfr. Luengo, <em>Papeles varios<\/em>, t. 15, 225; Archivo de Loyola.<\/p>\n<p>[17] \u201cSiempre camin\u00e9 con los pies descalzos, sin que me haya pasado nada malo\u2026\u201d (<strong><em>Po<\/em><\/strong> Documentos, 211).<\/p>\n<p>[18] Cfr. Carta 17, escrita por el P. Ju\u00e1rez a un amigo, probablemente tambi\u00e9n jesuita (Roma, 8 de setiembre de 1784), en <strong><em>Po<\/em><\/strong>\u00a0 48-49.<\/p>\n<p>[19] El jesuita Gaspar Ju\u00e1rez\u00a0 se ocup\u00f3 de difundir entre otros jesuitas y religiosas de Europa muchas cartas de Mar\u00eda Antonia que fueron traducidas en lat\u00edn, franc\u00e9s, ingl\u00e9s y alem\u00e1n. Mar\u00eda Antonia era considerada como un modelo; en Francia se reformaron varios conventos gracias a la fuerza testimonial que emanaba de sus cartas.<\/p>\n<p>[20] <strong><em>Po<\/em><\/strong>, p 46, nota 92. Cfr. <em>Summ<\/em>., 283. Carta 26, <em>De la Sierva de Dios al P. Ju\u00e1rez<\/em> (Buenos Aires, 26 de mayo de 1785).<\/p>\n<p>[21] <strong><em>Po<\/em><\/strong>, p 47, nota 94. Cfr. <em>Summ<\/em>., 116-117. Dco 7: <em>Solicitud de la Sierva de Dios al Virrey Cevallos<\/em> (C\u00f3rdoba, 6 de agosto de 1777).<\/p>\n<p>[22] <strong><em>Po<\/em><\/strong> 94-95.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>fragmentos del art\u00edculo sobre Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa (1730-1799) originalmente publicado en La Civilt\u00e0 Cattolica 2016 III 301-312 \/ 3987-3988. 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