{"id":12705,"date":"2016-10-08T08:45:07","date_gmt":"2016-10-08T11:45:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12705"},"modified":"2016-10-08T08:45:07","modified_gmt":"2016-10-08T11:45:07","slug":"editorial-un-nuevo-paradigma-de-la-comunicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12705","title":{"rendered":"Editorial: Un nuevo paradigma de la comunicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>El flujo libre de informaci\u00f3n se encarama como una columna vertebral de cualquier sociedad abierta y democr\u00e1tica que privilegia la libertad y la autonom\u00eda de la persona. Los sistemas totalitarios, por el contrario, hacen de su manejo un elemento central de control pol\u00edtico. 1984, la excelente novela de George Orwell, en donde el protagonista es un oscuro empleado de un gigantesco ministerio cuyo encargo es el de reescribir los titulares de los peri\u00f3dicos del pasado, lo ejemplifica muy bien.<\/em><br \/>\nUn muy veloz repaso de la historia permite observar los inventos que revolucionaron las distintas \u00e9pocas en la materia. Gutenberg y su imprenta, por ejemplo, fue lo que permiti\u00f3 que la producci\u00f3n de libros se multiplicara de manera exponencial entre los siglos XV y XVIII. Los siglos XIX y XX fueron testigos de ideas verdaderamente revolucionarias que continuaron expandiendo las fronteras de la interacci\u00f3n informativa. Los peri\u00f3dicos comenzaron a tener enorme influencia desde que se transformaron en un elemento esencial del mundo moderno. Ya a finales del siglo XVIII, los Estados Unidos le otorgan una protecci\u00f3n constitucional al derecho a informar, algo que hoy se encuentra en casi todas las constituciones democr\u00e1ticas. La fotograf\u00eda, el tel\u00e9fono, el tel\u00e9grafo, el cine y la radio se tornaron protagonistas de los comienzos del siglo XX, para luego compartir el cetro con la televisi\u00f3n y ahora con Internet.<br \/>\nLos pol\u00edticos que captaron la evoluci\u00f3n comunicacional estuvieron a la vanguardia en el debate p\u00fablico. Roosevelt, con sus Charlas junto a la chimenea, explicaba de manera directa a los ciudadanos sus acciones de gobierno. John F. Kennedy entendi\u00f3 el significado de la televisi\u00f3n cuando, maquillado y con buen color, debati\u00f3 por primera vez contra un desalineado y p\u00e1lido Richard Nixon frente a las c\u00e1maras.<br \/>\nLa Argentina no fue ajena a estas circunstancias, aunque con cierto atraso tecnol\u00f3gico (recordemos que la televisi\u00f3n en colores lleg\u00f3 a estos lares en 1978, cuando en Europa, los Estados Unidos y Jap\u00f3n se introdujo desde los a\u00f1os \u201950, aunque se populariz\u00f3 despu\u00e9s). Con el tiempo se desarroll\u00f3 una enorme oferta comunicacional de calidad, con una industria gr\u00e1fica potente, as\u00ed como producciones de cine y televisi\u00f3n. Los diarios tuvieron un enorme crecimiento, siendo su auge las d\u00e9cadas del \u201860 y \u201970, pese a la situaci\u00f3n pol\u00edtica, atravesada por censura, prohibiciones e inestabilidad.<br \/>\nLa irrupci\u00f3n de Internet en 1995, y luego de las redes sociales, modificaron de manera copernicana el paradigma comunicacional. En general, la ciudadan\u00eda se informaba de manera pasiva, mediante la lectura de los distintos peri\u00f3dicos, o por medio de la radio y la televisi\u00f3n. La telefon\u00eda, conjuntamente con el desarrollo de Internet, comenzaba a alumbrar la idea de un aparato por persona, por oposici\u00f3n a una l\u00ednea telef\u00f3nica en cada hogar.<br \/>\nLos tel\u00e9fonos celulares, de manera consistente, fueron desbancando al equipo fijo tradicional y las comunicaciones se multiplicaron: hoy hablar por tel\u00e9fono se est\u00e1 transformando casi en una excepci\u00f3n, frente a la regla general del mensaje de texto, el whatsapp o el telegram, para los m\u00e1s valientes.<br \/>\nLa combinaci\u00f3n de telefon\u00eda inteligente con acceso a Internet, sumado a la gigantesca proliferaci\u00f3n de redes sociales de alcance mundial, en donde compa\u00f1\u00edas como Facebook compiten \u2013en tama\u00f1o y facturaci\u00f3n\u2013 con industrias como la automotriz, la petrolera u otras, son la muestra m\u00e1s acabada de que el paradigma del siglo XX va dejando lugar a una nueva forma de comunicar, en donde aquello que resultaba estructural en el pasado, hoy queda obsoleto.<br \/>\nUn ejemplo concreto es el volumen de circulaci\u00f3n de diarios en la Argentina versus el crecimiento de la conexi\u00f3n a Internet. Seg\u00fan las estad\u00edsticas que figuran en el Sistema de Informaci\u00f3n Cultural de nuestro pa\u00eds (www.sinca.gob.ar), en 1958 la circulaci\u00f3n neta de diarios llegaba a 1.440.000 ejemplares por d\u00eda, alcanzando su pico en 1970, con alrededor de 2.300.000 peri\u00f3dicos diarios. A partir de all\u00ed, el n\u00famero desciende invariablemente, para ubicarse, en 2014, en unos 880.000 ejemplares. No obstante, como sabemos, la poblaci\u00f3n argentina en 1958 era de 20 millones, y la de 2014 la duplica con creces.<br \/>\nLa conexi\u00f3n a Internet, en tanto, evolucion\u00f3 \u2013l\u00f3gicamente\u2013 de manera inversa: en 2001 los accesos residenciales ascend\u00edan a un mill\u00f3n y medio, para transformarse en 2014 en m\u00e1s de 13 millones. Esto, sin contar el efecto multiplicador de los tel\u00e9fonos inteligentes.<br \/>\nInternet y las redes sociales han producido otro cambio, quiz\u00e1 m\u00e1s relevante, en la manera de comunicar: todos nos hemos transformado en productores de contenidos. A trav\u00e9s de comentarios en los portales de noticias, el reenv\u00edo o retweet de informaci\u00f3n que nos importa, al compartir fotos o mensajes en las redes sociales m\u00e1s usuales como Facebook, interactuamos de manera horizontal con los dem\u00e1s. Quienes est\u00e1n acostumbrados a leer un diario en formato papel, saben de qu\u00e9 manera est\u00e1 organizado y en qu\u00e9 lugar encontrar\u00e1n las noticias internacionales, los art\u00edculos de opini\u00f3n, la informaci\u00f3n nacional y la local. Habr\u00e1 una secci\u00f3n deportiva, otra de variedades y finalmente el humor. Las noticias por Internet llegan con un orden distinto. Aquel usuario de Twitter que siga al diario La Naci\u00f3n (por tomar un ejemplo) recibir\u00e1 informaci\u00f3n permanente; ser\u00e1n los titulares \u2013en general breves\u2013 los que despertar\u00e1n (o no) su inter\u00e9s como para ingresar a leer la noticia.<br \/>\nEn este contexto, la sociedad argentina tambi\u00e9n ha mutado en su manera de acceder a la informaci\u00f3n. Algunos estudios indican que alrededor de 10 millones de personas cuentan con tel\u00e9fonos inteligentes con acceso a Internet, n\u00famero que se incrementar\u00eda a 18 millones hacia 2018. Pareciera entonces que aquellos que se informan por los diarios o acceden a los programas de televisi\u00f3n van quedando invariablemente en minor\u00eda frente a los que reciben y producen informaci\u00f3n a trav\u00e9s de Internet y las redes sociales.<br \/>\nEsto genera dos estratos de acceso a la informaci\u00f3n muy diferentes, y tambi\u00e9n, quiz\u00e1, una percepci\u00f3n distinta de la realidad. La gran mayor\u00eda de los ciudadanos argentinos se mueve hacia la generaci\u00f3n y emisi\u00f3n de informaci\u00f3n mediante Internet, en tanto que los modos tradicionales quedan circunscriptos a determinadas generaciones, o a miembros del \u201cc\u00edrculo rojo\u201d (parafraseando al Presidente). Pero aquellos hiperinformados del siglo XXI no necesariamente expresar\u00e1n o interpretar\u00e1n lo que discurre en todos los \u00e1mbitos de comunicaci\u00f3n.<br \/>\nEste cambio paradigm\u00e1tico presenta cuestiones muy relevantes, por ejemplo, la p\u00e9rdida de profundidad y an\u00e1lisis frente a la reacci\u00f3n y la inmediatez. No hay m\u00e1s que observar los comentarios a las noticias en los portales para confirmarlo. Pareciera que se construye una paradoja en la que, por un lado, el mundo se complejiza con el avance tecnol\u00f3gico, los problemas ambientales, las migraciones y las tensiones, pero el modo actual de comunicar tiende a simplificar los problemas, a potenciar los extremos y a ocultar la gimnasia del debate de ideas y la construcci\u00f3n de consensos. En esta coyuntura, quien entienda y se anticipe al cambio, al igual que Roosevelt y Kennedy en los ejemplos mencionados, estar\u00e1 en ventaja frente a los dem\u00e1s a la hora de comunicar.<br \/>\nEste nuevo paradigma ha llegado para quedarse y todo parece indicar que inexorablemente desplazar\u00e1 de su trono a los viejos reyes del siglo XX o cuanto menos, provocar\u00e1 su transformaci\u00f3n profunda. Los efectos son de dif\u00edcil predicci\u00f3n, y tampoco pretendemos opinar sobre ello. No obstante, resulta relevante reflexionar sobre la necesidad de preservar el sano ejercicio del debate informado, el intercambio de ideas, la profundizaci\u00f3n de los distintos temas. En definitiva, no renunciar a pensar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El flujo libre de informaci\u00f3n se encarama como una columna vertebral de cualquier sociedad abierta y democr\u00e1tica que privilegia la libertad y la autonom\u00eda de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[366,151,1703,119],"class_list":["post-12705","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-comunicacion","tag-medios","tag-paradigma","tag-redes-sociales"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3iV","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12705"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12705\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12708,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12705\/revisions\/12708"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}