{"id":12759,"date":"2016-10-08T10:23:43","date_gmt":"2016-10-08T13:23:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12759"},"modified":"2016-10-08T10:23:43","modified_gmt":"2016-10-08T13:23:43","slug":"sencillo-homenaje-a-horacio-salgan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12759","title":{"rendered":"Sencillo homenaje a Horacio Salg\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><em>La primera vez que o\u00ed el nombre de Horacio Salg\u00e1n fue en un recreo del colegio en el a\u00f1o 1951. \u00c9ramos adolescentes. Amantes de los libros y la m\u00fasica. Por mi ascendencia italiana algo de la \u00f3pera me calzaba. Pero pudo m\u00e1s mi porte\u00f1ismo y siempre me apasion\u00f3 el tango. Me hubiera encantado tocar el bandone\u00f3n, porque ten\u00eda buen o\u00eddo pero\u2026 todo no se pod\u00eda hacer. Ya en esos tiempos aprend\u00ed que algunos gustos hay que dejarlos para la vida eterna.<\/em><br \/>\nEstaba en tercer a\u00f1o del Nacional Buenos Aires. En aquel tiempo las orquestas famosas eran las de D\u2019Arienzo, D\u00b4Agostino, Troilo, Tanturi, Fresedo, Di Sarli y De Angelis. Todav\u00eda no ten\u00edamos televisi\u00f3n. Casi todos al anochecer sintoniz\u00e1bamos radio El Mundo para o\u00edr el Glostora Tango Club, en el que esta \u00faltima orquesta interpretaba tres temas. Alguna vez \u00edbamos a la radio. Mi recuerdo m\u00e1s n\u00edtido es verlo a Di Sarli, con sus famosos anteojos negros, dirigiendo y a la vez tocando el piano.<br \/>\nEn ese recreo un compa\u00f1ero me dijo: \u201cHasta que no oigas a Salg\u00e1n no sabr\u00e1s lo que es una orquesta\u201d. Ten\u00eda raz\u00f3n. Aunque hab\u00eda muchas buenas, desde ese d\u00eda fue mi preferido.<br \/>\nNunca escuch\u00e9 un tango en el que el t\u00edtulo coincidiera tan acertadamente con el desarrollo musical como \u201cA fuego lento\u201d. Quienes lo hayan o\u00eddo con atenci\u00f3n coincidir\u00e1n conmigo. Uno tiene la sensaci\u00f3n de que algo se est\u00e1 cocinando de a poco.<br \/>\nSalg\u00e1n llev\u00f3 el tango al l\u00edmite. Despu\u00e9s de \u00e9l lleg\u00f3 Piazzolla. Pero a los que nos gusta tanto el dos por cuatro nos parece que \u00e9ste \u00faltimo se pas\u00f3 de la raya. Ciertamente es cuesti\u00f3n de gustos. Yo me quedo con Salg\u00e1n.<br \/>\nA \u00e9l concretamente lo vi dos veces en mi vida. Una en Rafaela, en el aniversario de la radio del lugar. Estuvo con De L\u00edo, con quien arm\u00f3 un d\u00fao inigualable. Otra vez en Vicente L\u00f3pez con su quinteto. Y lamentablemente la \u00faltima vez que escuch\u00e9 en vivo al Quinteto Real, \u00e9l ya no pudo venir. Lo reemplaz\u00f3 admirablemente su hijo C\u00e9sar, quien gracias a Dios se empe\u00f1\u00f3 en la misi\u00f3n de continuar su obra. Unos d\u00edas antes yo le hab\u00eda enviado unos versos, que tienen mucho valor afectivo y poco literario. Hace unos a\u00f1os caminaba solo por la monta\u00f1a y despu\u00e9s de rezar el rosario, encend\u00ed uno de esos aparatitos con m\u00fasica. Apareci\u00f3 Salg\u00e1n. Me sent\u00e9 mirando al Fitz Roy, saqu\u00e9 papel y bol\u00edgrafo de la mochila y me puse a escribir. Me salieron estos versos, que son los que le hice llegar. Salg\u00e1n me escribi\u00f3 dici\u00e9ndome que lo hab\u00edan conmovido, pero que trat\u00e1ndose de un obispo, por discreci\u00f3n no los iba a hacer p\u00fablicos. Un verdadero acto de humildad.<br \/>\nMe enter\u00e9 de su muerte tomando un buen caf\u00e9 con leche con medialunas y leyendo el diario en un bar del centro de Buenos Aires. Pienso que desde su inmortalidad a Salg\u00e1n le debe haber gustado que la noticia de su muerte me llegara de una manera tan porte\u00f1a. Aqu\u00ed van los versos y por supuesto ofrec\u00ed la misa del d\u00eda por \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>A Horacio Salg\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>Caminar por la monta\u00f1a<br \/>\nMP3 en la oreja<br \/>\nescuch\u00e1ndolo a Salg\u00e1n<br \/>\nque dibuja melod\u00edas<br \/>\ncon la fuerza de un volc\u00e1n.  <\/p>\n<p>Tu duende y tu piano,<br \/>\nmilagro en tus manos.<\/p>\n<p>Con alma de maestro<br \/>\narmaste un conjunto<br \/>\nque no encontr\u00f3 rival,<br \/>\ny lo llamaste y fue,<br \/>\n\u00a1qui\u00e9n lo puede negar!<br \/>\nel gran quinteto real.<br \/>\nConjunto que sonaba<br \/>\nnost\u00e1lgico, armonioso,<br \/>\ntriste y festivo,<br \/>\nalegre y quejumbroso.<\/p>\n<p>Fuiste fiel al dos por cuatro<br \/>\ny a su austera melod\u00eda.<br \/>\nNunca pasaste la raya<br \/>\nque transforma el tango en sinfon\u00eda.<\/p>\n<p>Horacio querido:<br \/>\nacompa\u00f1aste mi vida<br \/>\ncon tu orquesta, tus d\u00faos<br \/>\ny el quinteto.<\/p>\n<p>Escuch\u00e1ndote aprend\u00ed<br \/>\nque la m\u00fasica no brinda soluciones,<br \/>\npero despeja el alma,<br \/>\nilumina la mente<br \/>\n y a la vez amortigua las pasiones.<\/p>\n<p>Con la fina dulzura de tu piano<br \/>\nme ayudaste a recorrer senderos<br \/>\nque la vida presentaba a contramano.<br \/>\nMe encontraba seguido<br \/>\ncocinando en el alma,<br \/>\n\u201ca fuego lento\u201d sus canciones:<br \/>\n\u201cpalomita blanca\u201d \u201cJuli\u00e1n\u201d,<br \/>\n\u201cy ojos negros\u201d,<br \/>\ntu tango m\u00e1s bac\u00e1n.<\/p>\n<p>Gracias Horacio querido<br \/>\nporque tu duende anim\u00f3<br \/>\nmuy mucho todo lo vivido.<\/p>\n<p><em>El autor es obispo em\u00e9rito de San Isidro e integrante de la Comisi\u00f3n de Pastoral Social.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera vez que o\u00ed el nombre de Horacio Salg\u00e1n fue en un recreo del colegio en el a\u00f1o 1951. \u00c9ramos adolescentes. 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