{"id":12771,"date":"2016-10-08T10:38:45","date_gmt":"2016-10-08T13:38:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12771"},"modified":"2016-10-08T10:38:45","modified_gmt":"2016-10-08T13:38:45","slug":"la-pedagogia-de-la-memorizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12771","title":{"rendered":"La pedagog\u00eda de la memorizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>A partir de la experiencia de un alumno sobrecargado de tareas, el autor sostiene que en muchos casos el conocimiento se confunde con la informaci\u00f3n y la recepci\u00f3n pasiva de contenidos curriculares parece valer m\u00e1s que el discernimiento personal. <\/em><\/p>\n<p>Domingo 21 de agosto, D\u00eda del Ni\u00f1o. Un amigo me comenta que su hijo hab\u00eda pasado casi todo el s\u00e1bado lidiando con f\u00edsica y geograf\u00eda y que a\u00fan le faltaba estudiar para un examen del d\u00eda siguiente. Es adolescente, de modo que sus profesores habr\u00e1n dado por sentado que se trataba de un domingo m\u00e1s para \u00e9l y sus compa\u00f1eros, y que probablemente no tendr\u00eda hermanos o primos peque\u00f1os con quienes celebrar.<br \/>\nEl exceso de tareas que llevan hoy los alumnos de doble escolaridad a sus hogares parece desafiar el sentido com\u00fan. Si necesitan tiempo de recreaci\u00f3n, el profesor pensar\u00e1:<br \/>\n-Lo siento mucho, no es mi problema.<br \/>\nSi la ayuda de madres, padres o alguna t\u00eda maravillosa no alcanza, como tampoco el dinero para solventar un docente particular, se dir\u00e1 nuevamente:<br \/>\n-Lo siento mucho, no es mi problema. Ya bastante tengo con aguantarlos en clase con su indisciplina y ostensible desinter\u00e9s. Les asigno tareas porque hablan constantemente y no me dejan explicar. Quiz\u00e1 sean pocos los que hablan mientras el resto finge que escucha. Pero por las dudas los castigo a todos, sin discriminar entre justos y pecadores, ni entre quienes padecen dislexia u otra DEA (dificultad espec\u00edfica de aprendizaje) diagnosticada y quienes no. Adem\u00e1s les agrego una prueba dif\u00edcil para pasado ma\u00f1ana.<br \/>\n-\u00a1Tenemos otra prueba ese d\u00eda!<br \/>\n-Lo siento mucho, no es mi problema.<br \/>\nAs\u00ed lo explica Daniel Pennac en Mala escuela: \u201cNo hay nadie m\u00e1s dispuesto a echarte una buena bronca que un profesor descontento consigo mismo\u201d. Al hijo de mi amigo llegaron a tomarle tres ex\u00e1menes, sobre asignaturas no vinculadas entre s\u00ed, en una misma jornada. Un dechado de pedagog\u00eda y planificaci\u00f3n escolar.<br \/>\nEl chico concurre a un colegio cat\u00f3lico. Y, sin embargo, invariablemente recibe tareas para realizar durante el feriado pascual. Quiz\u00e1 alg\u00fan profesor crea que eso contribuye m\u00e1s a su crecimiento que una visita a los abuelos, un d\u00eda al aire libre o un atrac\u00f3n de chocolate. Puede ser. El inconveniente reside en que algunas familias prefieren, particularmente durante esos d\u00edas, encontrarse con Dios, realizar el V\u00eda Crucis o meramente reconciliarse consigo mismas. Nada que la batalla de Cepeda o una ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica puedan reemplazar.<br \/>\nLlega un d\u00eda en que esos chicos, que pasaron ocho horas diarias en el aula durante m\u00e1s de dos lustros, ingresan a la universidad. Lo de menos es que alguno de ellos escriba \u201catravez\u201d (todo junto y con z). Otros pondr\u00e1n cara de asombro al enterarse de que la creaci\u00f3n del Virreinato del R\u00edo de la Plata y la independencia de los Estados Unidos ocurrieron en el mismo a\u00f1o. O se expresar\u00e1n lastimosamente, no pudiendo escribir un p\u00e1rrafo coherente ni realizar una m\u00ednima investigaci\u00f3n sin recurrir a Wikipedia para luego copiar y pegar. El plagio les dar\u00e1 lo mismo que la glosa o el uso riguroso de comillas pues quiz\u00e1 nunca les ense\u00f1aron a distinguirlos. Rasgu\u00e9monos las vestiduras: actualmente el plagio es moneda corriente en monograf\u00edas de maestr\u00eda y doctorado.<br \/>\nEsta es una de las caras de la educaci\u00f3n escolar y universitaria, que a menudo confunde el conocimiento con la informaci\u00f3n y para la cual la recepci\u00f3n pasiva de contenidos curriculares parece valer m\u00e1s que la adquisici\u00f3n de h\u00e1bitos tales como la curiosidad, el discernimiento, la imaginaci\u00f3n narrativa o la independencia de criterio. Informamos, instruimos, pero no despertamos un entusiasmo vivo por el aprendizaje. Por ejemplo, obligamos a los estudiantes a recordar una sucesi\u00f3n de fechas, nombres y acontecimientos de varios siglos de historia universal. Pero si ese esfuerzo no va precedido de una teor\u00eda explicativa y alg\u00fan intento de interpretaci\u00f3n que permita comprender el encadenamiento de hechos y sus causas, toda esa informaci\u00f3n (que se puede f\u00e1cilmente googlear desde cualquier tel\u00e9fono conectado a una red m\u00f3vil) tendr\u00e1 un car\u00e1cter inerte, no ser\u00e1 procesada ni cautivar\u00e1 a esos j\u00f3venes, de cuya memoria se borrar\u00e1 a los pocos d\u00edas.<br \/>\nEn un plano que me es familiar, pretendemos que un alumno de primero o segundo a\u00f1o de universidad conozca una lista larga de autores, pertenecientes a distintas tradiciones intelectuales e incluidos en un plan de estudios ya de suyo sobrecargado. A casi nadie se le ocurre pensar que en lugar de fomentar la cultura del manual ser\u00eda preferible conocer en profundidad solamente a algunos de manera de \u201ccontagiar\u201d un h\u00e1bito de lectura (una proeza a estas horas) y una determinada afici\u00f3n por las grandes obras del pensamiento. De paso, llevar\u00edamos a la pr\u00e1ctica un modesto \u201cprincipio de econom\u00eda en la ense\u00f1anza\u201d que Ortega y Gasset postulaba, seg\u00fan el cual s\u00f3lo se puede ense\u00f1ar lo que se puede aprender.<br \/>\n\u201cPedagog\u00eda de la memorizaci\u00f3n\u201d. La expresi\u00f3n de Martha Nussbaum me parece m\u00e1s que lograda. La distancia que media entre ella y la genuina educaci\u00f3n resulta evidente. Y lo peor es que muchos maestros y profesores lo saben pero se sienten impotentes para revertirlo. Reciben magros salarios, algunos pasan sus d\u00edas yendo de un lado a otro como almas en pena y otros tantos carecen de tiempo para preparar bien sus clases o innovar con alg\u00fan recurso que las haga m\u00e1s atractivas para los alumnos. Y est\u00e1n los h\u00e9roes tambi\u00e9n, los que lidian cotidianamente con las adicciones, el bullying y la violencia f\u00edsica o verbal. O los que atraviesan largos trayectos de barro para ganarse el pan y compartirlo en alguna escuela de frontera. Todo eso lo sabemos y es parte de esta realidad dram\u00e1tica. \u00bfC\u00f3mo no eximirlos de responsabilidad?<br \/>\nEn el extremo opuesto est\u00e1n los irrecuperables. Como aquel profesor que al comenzar su curso afirm\u00f3 suelto de cuerpo: \u201cMi materia no puede darse en un cuatrimestre. As\u00ed que dar\u00e9 lo que pueda, el resto lo estudian ustedes\u201d. Mi querido profesor, si su materia no puede dictarse en un cuatrimestre debe usted adaptar los contenidos a esa duraci\u00f3n. Tan elemental como eso.<br \/>\n\u201cEl mundo en el que hoy en d\u00eda se est\u00e1 criando a muchos ni\u00f1os est\u00e1 abarrotado, no necesariamente de ocupantes y por supuesto que no de experiencias memorables, sino de sucesos; es un flujo incesante de trivialidades seductoras que no invitan a la reflexi\u00f3n ni a la elecci\u00f3n, sino a la participaci\u00f3n inmediata (\u2026). El mundo no tiene enigmas ni misterios para ellos; no los invita a prestar detenida atenci\u00f3n ni a comprender. Seguramente, piensan que la luna es algo a lo que le pueden disparar o un lugar al que pueden ir, aun cuando todav\u00eda no han tenido la posibilidad de maravillarse con ella (&#8230;).  Los o\u00eddos de los ni\u00f1os se llenan de la babel de invitaciones a reaccionar de manera inmediata e indeterminada y su enunciado s\u00f3lo reproduce lo que oyeron que se dijo (&#8230;). En estas circunstancias, es evidente que la escuela no tiene importancia. En gran medida, renunci\u00f3 a su car\u00e1cter de espacio apartado en el que se pueden o\u00edr otros tipos de enunciados y se pueden aprender  lenguas distintas de la lengua del deseo. No ofrece el aislamiento, no brinda ninguna liberaci\u00f3n. Est\u00e1 equipado con juguetes que quienes llegan a ella ya conocen. Sus virtudes y sus vicios son los del mundo que la rodea\u201d. Escritas hace cuarenta a\u00f1os, estas reflexiones del pensador ingl\u00e9s Michael Oakeshott conservan una sobrecogedora actualidad y son aplicables no s\u00f3lo a la escuela primaria sino a todos los niveles educativos en tanto \u201cespacios de aprendizaje\u201d (A place for learning es el t\u00edtulo del ensayo citado) cuyos desaf\u00edos deber\u00edan hoy situarse a la cabeza de nuestras preocupaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de la experiencia de un alumno sobrecargado de tareas, el autor sostiene que en muchos casos el conocimiento se confunde con la informaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,1403],"tags":[17,1720,656,758,158],"class_list":["post-12771","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","category-testimonios","tag-educacion","tag-memorizacion","tag-pedagogia","tag-sociedad","tag-testimonio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3jZ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12771"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12774,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12771\/revisions\/12774"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}