{"id":12779,"date":"2016-10-08T10:45:22","date_gmt":"2016-10-08T13:45:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12779"},"modified":"2016-10-08T10:45:22","modified_gmt":"2016-10-08T13:45:22","slug":"lecciones-de-un-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12779","title":{"rendered":"Lecciones de un maestro"},"content":{"rendered":"<p><em>He escrito varias veces acerca de George Steiner (nacido en Par\u00eds en 1929), gran fil\u00f3sofo y ensayista, pol\u00edgloto de cuatro idiomas, cr\u00edtico y te\u00f3rico de la literatura y de la cultura, al que he considerado el s\u00fammum de la educaci\u00f3n. El diario <\/em>El Pa\u00eds<em> de Madrid en julio pasado public\u00f3 una l\u00facida entrevista bajo el t\u00edtulo \u201cEstamos matando los sue\u00f1os de nuestros ni\u00f1os\u201d, que luego fue reproducida por <\/em>La Naci\u00f3n<em> de Buenos Aires.<\/em><br \/>\nLas inesperadas im\u00e1genes del mundo narrado por Franz Kafka han anticipado y revelado genialmente nuestras circunstancias. Un texto singular de las Cartas a Milena dice as\u00ed: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde habr\u00e1 surgido la idea de que las personas pueden comunicarse mediante cartas? Uno puede pensar en una persona distante y puede tocar a una persona cercana; todo lo dem\u00e1s queda m\u00e1s all\u00e1 de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo. Y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicaci\u00f3n natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el autom\u00f3vil, el aeroplano. Pero ya es tarde: son evidentemente inventos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto m\u00e1s calmo y poderoso; despu\u00e9s del correo invent\u00f3 el tel\u00e9grafo, el tel\u00e9fono, la radio. Los fantasmas no se morir\u00e1n de hambre, y nosotros, en cambio, pereceremos\u201d.<br \/>\nKafka muri\u00f3 en 1924, antes del advenimiento de la televisi\u00f3n, las computadoras e Internet y, de seguirle el tren, podr\u00edamos deducir que ahora, cuando miles de millones de mensajes electr\u00f3nicos circulan diariamente por el ciberespacio, sus \u00e1vidos fantasmas deben de andar de parabienes y sobrealimentados. Literatura aparte, debemos aceptar que el mundo ha cambiado sustancialmente desde entonces y que se ha vuelto imperativo un uso consciente y valioso de los nuevos medios de comunicaci\u00f3n.<br \/>\nHace ya muchos a\u00f1os, al recordarnos que \u201ctodo acto cognoscitivo es un acto ling\u00fc\u00edstico\u201d, George Steiner advert\u00eda sobre la \u201cerosi\u00f3n del atlas ling\u00fc\u00edstico\u201d, que resultar\u00eda a causa de las tecnolog\u00edas en avance, tanto por su uniformidad como por la creciente velocidad que imprim\u00edan a las comunicaciones. Pero dicho peligro de \u201cerosi\u00f3n\u201d se originaba en cambios de tal profundidad que aun las estructuras de la percepci\u00f3n se ve\u00edan comprometidas y, por lo tanto, aclaraba Steiner, los medios electr\u00f3nicos de comunicaci\u00f3n no pasaban de simple s\u00edntoma.<br \/>\nEn sinton\u00eda con lo anterior, de nuestra parte es necesario se\u00f1alar, primero, que las innovaciones no se desarrollan en un vac\u00edo social, independiente de valores y objetivos vigentes, sino que est\u00e1n signadas por costumbres y circunstancias. Segundo, que debe diferenciarse entre la calidad de muchas aplicaciones de las nuevas tecnolog\u00edas y la vileza de las de base d\u00e9bil o banales. Nadie ignora la generalizada tendencia a exaltar, sin previa evaluaci\u00f3n, los medios modernos y sus presuntos beneficios. Este optimismo pasa por alto que los favores de las t\u00e9cnicas nuevas no s\u00f3lo derivan de sus espec\u00edficos atributos sino de c\u00f3mo \u00e9stos se entretejen con los deseos de los usuarios. Las innovaciones no se dan en el desierto: se producen en un medio que las impregna con sus sue\u00f1os. \u201cEstamos hechos de la materia de los sue\u00f1os\u201d, escribi\u00f3 Shakespeare con certera visi\u00f3n de poeta.<\/p>\n<p>Al esclarecimiento de lo que significa una innovaci\u00f3n servir\u00eda la respuesta a ciertas preguntas que la encuadren: \u00bfpor qu\u00e9 surgi\u00f3?, \u00bfqui\u00e9nes la impulsan?, \u00bfqu\u00e9 necesidades cubre?, \u00bfqui\u00e9n la controla?, \u00bfcon qu\u00e9 fin?, \u00bfqui\u00e9nes ganan?, \u00bfqui\u00e9nes pierden? Tampoco debiera soslayarse la relaci\u00f3n entre la popularidad de las nuevas tecnolog\u00edas y su contexto m\u00e1s notorio: preponderancia de las empresas transnacionales, liberalizaci\u00f3n de los mercados, globalizaci\u00f3n multidimensional, etc\u00e9tera.<br \/>\nComo ha venido sucediendo, los medios evolucionar\u00e1n sin pausa hacia otros estadios, que deparar\u00e1n nuevos deslumbramientos y oportunidades. Pero m\u00e1s importante que las variaciones t\u00e9cnicas o las vicisitudes del mercado son los concomitantes cambios mentales.<br \/>\nHemos entrado sin advertirlo en la tercera fase de la historia del conocimiento. En la primera imper\u00f3 la escritura; la imprenta defini\u00f3 a la segunda. Esta tercera fase corresponder\u00eda a la de la cultura audiovisual que, a partir de una manera diferente de aprehender y elaborar conocimientos, entra\u00f1ar\u00e1 la transformaci\u00f3n de identidad y tradici\u00f3n. L\u00f3gicamente, esto alterar\u00e1 el equilibrio. Algunas actividades antiguas y otras consideradas valiosas hasta ahora se est\u00e1n perdiendo. Pero hay cantidad de cosas nuevas que antes no eran imaginadas y que se han vuelto f\u00e1ciles y naturales. Ser\u00e1 necesario comprender si, llegado el momento, el saldo refleja una ganancia o una p\u00e9rdida. Muchos apostamos por el resultado positivo y asumimos la lucha que implica su uso genuino.<br \/>\nEn su Pasi\u00f3n intacta, Steiner deja filtrar una luz de esperanza sobre el futuro de la lectura: \u201cLa cultura de masa, la econom\u00eda del espacio y del tiempo, la erosi\u00f3n de la privacidad, la supresi\u00f3n sistem\u00e1tica del silencio en las culturas tecnol\u00f3gicas del consumo, el abandono de la memoria en el aprendizaje, acarrean el eclipse del acto de la lectura. (&#8230;) El lamento ser\u00e1 fatuo. (&#8230;) Parad\u00f3jicamente, los nuevos medios de la comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea y abierta de la \u2018interfaz\u2019 entre texto y recipiente pueden resultar m\u00e1s resistentes frente al despotismo, el oscurantismo y la inhumanidad\u201d.<br \/>\nEn la reciente entrevista, Steiner reivindica el aprendizaje de memoria y confiesa: \u201cEstoy fastidiado por la educaci\u00f3n escolar de hoy, que es una f\u00e1brica de incultos y que no respeta la memoria\u201d. Esta circunstancia no es compartida por algunos educadores y tambi\u00e9n por algunos colegios que hacen publicidad diciendo \u201caqu\u00ed no se estudia de memoria\u201d.<br \/>\nDefiende con optimismo la poes\u00eda pero cree que estamos educando a nuestros hijos demasiado deprisa, y comenta: \u201cVivimos una gran \u00e9poca de poes\u00eda, sobre todo en los j\u00f3venes. Y escuche una cosa: muy lentamente, los medios electr\u00f3nicos est\u00e1n empezando a retroceder. El libro tradicional vuelve, la gente lo prefiere al kindle\u2026 prefiere tomar un buen libro de poes\u00eda en papel, tocarlo, olerlo, leerlo. Pero hay algo que me preocupa: los j\u00f3venes ya no tienen tiempo\u2026 de tener tiempo. Nunca la aceleraci\u00f3n casi mec\u00e1nica de las rutinas vitales ha sido tan fuerte como hoy. Y hay que tener tiempo para buscar tiempo. Y otra cosa: no hay que tener miedo al silencio. El miedo de los ni\u00f1os al silencio me da miedo. S\u00f3lo el silencio nos ense\u00f1a a encontrar en nosotros lo esencial\u201d.<br \/>\nAgrega su opini\u00f3n sobre la utop\u00eda y sobre la dictadura de la certidumbre: \u201cEstamos matando los sue\u00f1os de nuestros ni\u00f1os. Cuando yo era ni\u00f1o exist\u00eda la posibilidad de cometer grandes errores. El ser humano los cometi\u00f3: fascismo, nazismo, comunismo\u2026 pero si uno no puede cometer errores cuando es joven, nunca llegar\u00e1 a ser un ser humano completo y puro. Los errores y las esperanzas rotas nos ayudan a completar el estado adulto\u201d.<br \/>\nEn nuestro agitado presente, ser\u00eda bueno reconocer que la crisis es tambi\u00e9n fuente de novedad y creaci\u00f3n, que en la declinaci\u00f3n de viejas ideas se abonan alm\u00e1cigos de insospechada riqueza.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br \/>\n\u201cGeorge Steiner y la educaci\u00f3n\u201d, Bolet\u00edn N\u00ba 287-288 sept.-dic. 2006, Academia Argentina de Letras.<br \/>\nhttp:\/\/wi081905.ferozo.com\/wwwisis\/indice\/Boletin%202006%20-%20287-288.html<\/p>\n<p>\u201cEl rastreador entre fantasmas\u201d, Horacio C. Reggini, La Naci\u00f3n, 6\/11\/2001 http:\/\/www.horacioreggini.com.ar\/?p=122<\/p>\n<p>El futuro sigue sin ser lo que era, Horacio C. Reggini, Academia Nacional de Educaci\u00f3n, 2011. Citas acerca de George Steiner: 37,44,109,128,129,165,166,167,168,169, 176,193,202.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/horacioreggini.com.ar\/wpcontent\/uploads\/2014\/06\/El_futuro_sigue_sin_ser_lo_que_era2.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\">Haz clic para acceder a El_futuro_sigue_sin_ser_lo_que_era2.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He escrito varias veces acerca de George Steiner (nacido en Par\u00eds en 1929), gran fil\u00f3sofo y ensayista, pol\u00edgloto de cuatro idiomas, cr\u00edtico y te\u00f3rico de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,17,425,1722],"class_list":["post-12779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-educacion","tag-literatura","tag-steiner"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3k7","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12779"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12782,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12779\/revisions\/12782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}