{"id":12818,"date":"2016-11-03T19:32:41","date_gmt":"2016-11-03T22:32:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12818"},"modified":"2016-11-03T19:32:41","modified_gmt":"2016-11-03T22:32:41","slug":"editorial-patriotas-o-nacionalistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12818","title":{"rendered":"Editorial: \u00bfPatriotas o nacionalistas?"},"content":{"rendered":"<p><em>La noticia sobre una declaraci\u00f3n conjunta de los vicecancilleres argentino y brit\u00e1nico en la que se refirieron, entre otros temas, a las Islas Malvinas, despert\u00f3 fuertes cr\u00edticas en todo el espectro pol\u00edtico, y un pedido de explicaciones a la Canciller\u00eda por parte del Congreso, incluso de aliados del gobierno.<\/em><br \/>\nHasta el presidente provisional del Senado se sinti\u00f3 impulsado a expresar p\u00fablicamente su rechazo a visitar las Islas ante la idea de que los ingleses sellen su pasaporte en territorio nacional. Ni siquiera la afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica del presidente de la Naci\u00f3n en el sentido de que el reclamo argentino por la soberan\u00eda en ese territorio es \u201cpermanente y no negociable\u201d logr\u00f3 menguar la retah\u00edla de profesiones de indignaci\u00f3n patri\u00f3tica que se sucedieron durante d\u00edas en los medios.<br \/>\nNo nos interesa aqu\u00ed entrar en el debate sobre la oportunidad o los alcances de dicha declaraci\u00f3n. Pero no puede dejar de asombrar la rapidez con que, cada vez que se toca este tema, la pasi\u00f3n se impone sobre la reflexi\u00f3n serena y articulada; la ansiedad de resultados inmediatos sobre la paciencia estrat\u00e9gica; el principismo que sit\u00faa la soberan\u00eda como primer tema de la agenda sobre la idea de la gradualidad que requiere la superaci\u00f3n de prejuicios y heridas del pasado; y la reconstrucci\u00f3n de relaciones de mutua confianza, en primer lugar, con los habitantes de las Islas.<br \/>\nEs posible que estos elementos no hayan sido siquiera mencionados por ninguna de las personalidades pol\u00edticas que intervinieron en esta controversia. Por supuesto que no corresponder\u00eda reconocerle a esa exigua poblaci\u00f3n el status de \u201cpueblo\u201d, propio de una naci\u00f3n independiente. Pero es claro que, de haberse tratado de islas completamente desiertas, la discusi\u00f3n se habr\u00eda planteado exactamente en los mismos t\u00e9rminos, un signo caracter\u00edstico del dogmatismo, para el cual la menor concesi\u00f3n constituye una admisi\u00f3n de debilidad y una traici\u00f3n a la \u201cVerdad\u201d.<br \/>\nEsta misma exaltaci\u00f3n dificulta la adecuada interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Guerra de Malvinas, sin olvidar que muchos argentinos dejaron su vida invocando a la patria. En la visi\u00f3n prevaleciente, apenas si cuenta el hecho de que la guerra haya sido decidida por un gobierno de facto, ileg\u00edtimo, no en nombre sino en lugar del Pueblo Argentino, sin que mediara situaci\u00f3n alguna de emergencia nacional que reclamara perentoriamente tan extrema medida, adoptada en el fondo por motivos que poco ten\u00edan que ver con el inter\u00e9s de la sociedad. Ninguna \u201cplaza llena\u201d es capaz de legitimar a posteriori este vicio de origen. Aquella invasi\u00f3n de las Islas deber\u00eda ser en nuestra naci\u00f3n democr\u00e1tica un motivo de rechazo.<br \/>\nSin embargo, no s\u00f3lo no lo es, sino que se la ense\u00f1a con frecuencia en la escuela como una \u201cgesta heroica\u201d, un acto al que asist\u00eda todo derecho, algo tan incuestionable como tomar \u201clo que es nuestro\u201d. Parece haber un \u00fanico problema: que de hecho fracas\u00f3. \u00bfC\u00f3mo no se cae en la cuenta de que con semejante enfoque se est\u00e1 trasmitiendo a las nuevas generaciones un mensaje confuso y peligroso? \u00bfEs tan dif\u00edcil descubrir en esta sangrienta tragedia una oportunidad para ense\u00f1ar la diferencia entre el verdadero amor a la patria y los extremos del nacionalismo?<br \/>\nY adem\u00e1s, para quienes somos cat\u00f3licos, supuestamente la mayor parte de los habitantes del pa\u00eds, deber\u00eda contar el hecho de que en la ense\u00f1anza de la Iglesia s\u00f3lo puede ser justa una guerra defensiva, que evidentemente no se aplica al caso que nos ocupa. \u00bfC\u00f3mo es posible que la Iglesia argentina, pastores y laicos en su conjunto, no s\u00f3lo no lo haya entendido en su momento, sino que ni siquiera hoy parezca dispuesta a revisar cr\u00edticamente lo sucedido?<br \/>\nLas Malvinas son el s\u00edmbolo m\u00e1s persistente y emotivamente cargado del proyecto nacionalista que inspir\u00f3 la educaci\u00f3n argentina desde principios del siglo XX, una educaci\u00f3n destinada fundamentalmente a formar \u201cpatriotas\u201d, no ciudadanos; a inculcar valores \u201cheroicos\u201d y castrenses m\u00e1s que las virtudes de la vida civil y pac\u00edfica bajo la ley; a rumiar un amargo sentimiento de injusticia por todo lo que nuestros vecinos (y no s\u00f3lo ellos) nos hab\u00edan arrebatado arteramente.<br \/>\nEsta inspiraci\u00f3n inicial, cooptada luego por diferentes gobiernos para fines puramente pol\u00edticos, se prolonga de un modo u otro hasta hoy, y desemboca con frecuencia en lo que podr\u00edamos llamar un \u201cnacionalismo predatorio\u201d. Este sentimiento, que se nutre de la frustraci\u00f3n colectiva, cobra vida cada vez que hay algo de lo cual apoderarse. S\u00f3lo una providencial intervenci\u00f3n papal nos libr\u00f3 de la guerra con Chile por el Beagle. Tampoco podemos olvidar que con la aventura de Malvinas un gobierno altamente impopular se vio de la noche a la ma\u00f1ana aclamado por multitudes embriagadas de fervor. El mismo j\u00fabilo irresponsable y desafiante salud\u00f3 el default del 2001. Y no fueron pocos los r\u00e9ditos (exclusivamente internos, por cierto) de rechazar con insolencia los fallos del tribunal elegido por nuestro mismo pa\u00eds en su pleito con los \u201cbuitres\u201d, o de confrontar con los ingleses y los malvinenses en cada ocasi\u00f3n posible a lo largo de estos \u00faltimos a\u00f1os.<br \/>\nComo muestra la experiencia, en momentos como los mencionados, todo disenso se acalla y los rivales m\u00e1s encarnizados se encolumnan mansamente detr\u00e1s de la \u201ccausa nacional\u201d, una causa que, sospechosamente, coincide siempre con los intereses y las urgencias del gobierno de turno. Pero cuando el atractivo de la \u201cpresa\u201d ya no est\u00e1 presente, este nacionalismo se desvanece como la niebla matinal, y deja al descubierto un pa\u00eds desgarrado por la lucha entre corporaciones interesadas s\u00f3lo en su propio bien particular e indiferentes a las exigencias del bien com\u00fan. Quiz\u00e1s bajo esta luz podr\u00eda explicarse mejor por qu\u00e9 nos cuesta tanto traducir nuestra repetida apelaci\u00f3n a la Patria Grande de Latinoam\u00e9rica en progresos concretos en la relaci\u00f3n con nuestros vecinos.<br \/>\nLa constituci\u00f3n <em>Gaudium et spes<\/em> del Concilio Vaticano II dirige a todos esta exhortaci\u00f3n: \u201cCultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero sin estrechez de esp\u00edritu, de suerte que miren siempre al mismo tiempo por el bien de toda la familia humana, unida por toda clase de v\u00ednculos entre las razas, pueblos y naciones\u201d. Tenemos que trabajar todos por una educaci\u00f3n democr\u00e1tica que preserve a las nuevas generaciones del peligro de un nacionalismo visceral, ensimismado y desafiante, y que les inculque desde la infancia el verdadero patriotismo, el cual toma forma en una serie de virtudes c\u00edvicas que hacen a los ciudadanos capaces de respetarse entre s\u00ed y colaborar en la construcci\u00f3n de una sociedad justa y pac\u00edfica, segura de s\u00ed y a la vez abierta al mundo.<br \/>\nFelizmente, existe tambi\u00e9n en el pa\u00eds una tradici\u00f3n de patriotismo bien entendido que espor\u00e1dicamente se hace sentir en la sociedad y en el manejo de las relaciones exteriores. Debe ser criticada en sus errores e inconsistencias, pero sobre todo debe ser valorada y promovida. La ansiada recuperaci\u00f3n de las Malvinas y del lugar de nuestro pa\u00eds en el mundo no ser\u00e1 obra del mero nacionalismo, sino del aut\u00e9ntico amor a la patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noticia sobre una declaraci\u00f3n conjunta de los vicecancilleres argentino y brit\u00e1nico en la que se refirieron, entre otros temas, a las Islas Malvinas, despert\u00f3&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[964,264,326,1736,327],"class_list":["post-12818","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-editoriales","tag-malvinas","tag-nacionalismo","tag-patria","tag-patriotismo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3kK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12818"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12818\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12821,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12818\/revisions\/12821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}