{"id":12874,"date":"2016-11-07T19:54:10","date_gmt":"2016-11-07T22:54:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12874"},"modified":"2016-11-07T19:54:10","modified_gmt":"2016-11-07T22:54:10","slug":"slam-poesia-en-vivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12874","title":{"rendered":"Slam, poes\u00eda en vivo"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201c\u00bfEscuchan? \u00bfSon sus fantasmas o s\u00f3lo los m\u00edos?<br \/>\nLos escucho que dicen: No puedo<br \/>\nNo s\u00e9 por d\u00f3nde empezar<br \/>\nNo me sale<br \/>\nLo m\u00edo es otra cosa<br \/>\nNo nac\u00ed para esto<br \/>\nNo nac\u00ed para esto<br \/>\nNo nac\u00ed para esto<br \/>\nPor lo pronto soy un tipo recitando este poema<br \/>\nQue no naci\u00f3 sabiendo pero entiende<br \/>\nque tiene cosas para decir como cualquiera de nosotros las tendr\u00eda\u201d<\/em><\/p>\n<p>Son las 00.47 de un s\u00e1bado que empieza y Javier Mart\u00ednez Conde recita de pie sobre un peque\u00f1o escenario de madera ante un grupo de j\u00f3venes de veintipico sentados en el piso con vasos de cerveza o frascos reciclados como copas de vino. Los ojos de esta audiencia siguen a Javier con una atenci\u00f3n at\u00edpica para el d\u00eda, la hora, el lugar. La gente se sienta donde puede: contra las paredes, sobre los umbrales de las puertas, en pasillos humanos que se abren y cierran como una marea de cuerpos. Javier es un poeta y esta gente est\u00e1 invirtiendo su viernes a la noche \u2013uno de sus recursos m\u00e1s valiosos\u2013 para escuchar su poes\u00eda.<\/p>\n<p>Cabe aclarar que Javier hace poes\u00eda Slam\/ recitada\/ oral, o cualquiera de los tantos eufemismos que se usan para describir a esta quimera literaria que est\u00e1 entre una payada de gauchos, el teatro moderno y una performance de rap. Es dif\u00edcil de definir pero imposible de confundir: el poeta proyecta la voz con potencia, usa todo el espacio del escenario, cambia con velocidad las cadencias y sentencia pausas inc\u00f3modas en las que aprovecha para mirar al p\u00fablico a los ojos \u2013dos cosas que los autores tradicionales sol\u00edan evitar, los silencios y sostenerle la mirada de la audiencia\u2013. El poeta del Slam usa su cuerpo entero como un instrumento.<\/p>\n<p>El cuerpo de Javier es uno particular. Su brazo derecho se tuerce hacia abajo como ajustado por una f\u00e9rula invisible, y deja que el izquierdo haga todos los movimientos. Su pierna derecha est\u00e1 girada para afuera, posicionado su pie de costado como si estuviera por patear un penal. Los que lo ven por primera vez quiz\u00e1s se pregunten si est\u00e1 interpretando un personaje o si es su manera de recitar. Los que lo conocemos un poco m\u00e1s sabemos que Javi naci\u00f3 con hemiparesia y, como infiltrados entre la audiencia, le adivinamos otro significado a sus poemas y sentimos una admiraci\u00f3n especial ante su decisi\u00f3n de recitar.<br \/>\n\u201cMis compa\u00f1eros me burlaban mucho. Pensaba que las minas nunca me iban a querer. Despu\u00e9s de kinesiolog\u00eda siempre preguntaba \u2018\u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed, Dios?\u2019\u201d, me confiesa Javi despu\u00e9s de una lectura, atr\u00e1s del escenario, mientras alguien que no conoce le palmea el hombro tres veces sin decir nada. \u201cPero la poes\u00eda es sanadora, cuando escrib\u00eds sobre algo tom\u00e1s consciencia de ello. Cuando te sub\u00eds a un escenario y conquist\u00e1s a alguien con lo que le\u00e9s, te das cuenta que pod\u00e9s conquistar cualquier cosa. Estar arriba del escenario me ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo ganarme a la gente y a sentirme seguro de m\u00ed mismo. Todav\u00eda lucho con ciertos fantasmas, pero ahora son fantasmas como los de cualquier otro\u201d.<br \/>\nEn un bar, un centro cultural o una casa, es com\u00fan que un Slam de poes\u00eda \u2013competencia de poetas amateurs con jueces entre el p\u00fablico donde generalmente una gorra da vueltas por el sal\u00f3n\u2013 desemboque en conversaciones como \u00e9sta. Es com\u00fan ver a dos extra\u00f1os trenzados en discusiones profundamente personales, a j\u00f3venes t\u00edmidos sentados en silencio toda la noche y retirarse sin decir una palabra, a poetas respirando como si hubieran bajado de una monta\u00f1a rusa o saliendo a fumar como si acabaran de ganar una pelea terrible. Es la regla, y no algo inusual, ver a la gente llorar y reir mientras relatan c\u00f3mo aprendieron a saltar sus barreras personales. \u201cSe rasgan como los mexicanos y descargan sus pistolas en el aire\u201d, dir\u00eda Octavio Paz si los viera, intentando contener una sonrisa.<br \/>\nYo tuve la suerte de ser organizador de un ciclo mensual, el Slam Buenos Aires, durante cuatro a\u00f1os. Despu\u00e9s de haber escuchado y visto 1247 poes\u00edas en vivo \u2013ayer las cont\u00e9, y tengo los nombres de los poetas en las planillas de inscripci\u00f3n de lectura\u2013 puedo reconocer algunos patrones, empezar a entender las razones por las que se recita poes\u00eda. Los poetas leen por infinidad de motivos y de incontables maneras, pero quiz\u00e1s la m\u00e1s com\u00fan sea la del boxeo de sombras.<br \/>\nAlguien que no se define como poeta se sube al escenario mir\u00e1ndose los pies y empieza a leer en voz baja. En alg\u00fan momento su texto se vuelve muy personal. Y empieza a subir la voz, a mover el cuerpo. Casi pueden verse las sombras que se materializan alrededor suyo. \u00bfEstar\u00e1 imaginando que le habla a su madre? \u00bfQuisiera poder gritarle as\u00ed a su novio? \u00bfA qui\u00e9n imagina que est\u00e1 apartando o atrayendo con esa mano que se cierra sobre el aire con tanta fuerza? Pronto esa persona se olvida de que est\u00e1 en un escenario y se suelta en un baile imaginario entre sus fantasmas y esperanzas. Y nosotros podemos verlo, sucediendo muy cerca. Una de las experiencias m\u00e1s fuertes que podemos experimentar es la de conectar emocionalmente con alguien: encontrar esa ventana que sabemos atraviesa todas las barreras y murallas. Por eso siempre los aplausos son tan sinceros y las palmadas tan habituales. \u201cCuando sos vos mismo, el otro lo reconoce enseguida. No ser careta es muy valioso hoy en d\u00eda, mostrarse tal como uno es\u201d, acota Javi.<\/p>\n<p>Creo que estos eventos, para cualquier joven poeta, son fundamentales: dan impulso, activan y aceitan los engranajes. Lo hacen crecer. Pero una vez que se tom\u00f3 el envi\u00f3n, hay que empezar a soltarse, o arriesgar nuevos fantasmas. Los escritores, como cualquier artista, caminan por una cuerda floja entre dos valles: el del miedo paralizante y el del ego desmesurado.<br \/>\nMiedo de no ser bueno, de producir textos intrascendentes, de no llegar a la m\u00e9dula. Un ego que surge al compararse con los dem\u00e1s, de notar los errores en otros textos, o \u2013cuando el ego est\u00e1 fuera de control\u2013 recibir correcciones que no fueron pedidas. Los Slams de poes\u00eda rescatan a incontables poetas del primer valle, pero despu\u00e9s de un tiempo pueden desbarrancarlos hacia el otro, haci\u00e9ndoles creer que son campeones, que la poes\u00eda verdaderamente se puede puntuar o que recibir m\u00e1s aplausos los torna mejores artistas. Lograr el equilibrio es dif\u00edcil. No hay que aferrarse a la soledad creativa pero tampoco depender de los aplausos de amigos o desconocidos para encontrar nuestro valor art\u00edstico. No conozco receta para el punto medio, sospecho que aparece tras prueba y error. Digo sospecho, porque yo recito hace seis a\u00f1os y todav\u00eda sigo buscando ese equilibrio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfEscuchan? \u00bfSon sus fantasmas o s\u00f3lo los m\u00edos? 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