{"id":12878,"date":"2016-11-07T19:57:30","date_gmt":"2016-11-07T22:57:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12878"},"modified":"2016-11-07T19:57:30","modified_gmt":"2016-11-07T22:57:30","slug":"la-belleza-como-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12878","title":{"rendered":"La Belleza como camino"},"content":{"rendered":"<p><em>Metales y vientos poblaron el parque temprano, una melod\u00eda cubana entr\u00f3 al templo sin permiso, yo estaba sentado a la escucha, reconciliando en la iglesia San Jos\u00e9 de la ciudad de Holgu\u00edn a gente muy diversa. Ellos, confiados, tra\u00edan algo de su linda vida, a veces tan deshilachada.<\/em> La orquesta gan\u00f3 el espacio sonoro, salimos a la plaza: ver y escuchar era lo mismo, s\u00f3lo algunos se detuvieron a so\u00f1ar el ritmo que se dispersaba. El apuro por resolver un tr\u00e1mite o la comida le gan\u00f3 a la melod\u00eda, qu\u00e9 importa, si la m\u00fasica estaba en base y no se iba a ir.<br \/>\nValga esta bella y peque\u00f1a escena vivida en Cuba para sentir c\u00f3mo el arte se cuela en la vida pastoral. Como sacerdote pas\u00e9 unos a\u00f1os en esa ciudad de provincia, cuyas recovas descascaradas marcaban la senda para evitar el calor. All\u00ed tom\u00e9 una peque\u00f1a decisi\u00f3n que trajo su consecuencia: participar con paciencia de las actividades de los poetas y escritores de la ciudad. En tertulias, encuentros de poes\u00eda y caf\u00e9s literarios fui recibido como hermano, en el espacio de la palabra, y aprend\u00ed algo del rigor de la poes\u00eda.<br \/>\nAl poco tiempo, con la confianza de los nuevos amigos artistas, fui invit\u00e1ndolos para que una vez por mes trajeran a la comunidad la voz de un poeta cubano o de un escritor universal. Mezclado con sones musicales, la poes\u00eda que suele dormir en el papel, ten\u00eda voz, cobraba cuerpo y era compartida. A estos espacios los cubanos los llaman tertulias literarias.<br \/>\nLuego fueron naciendo otras iniciativas como un Concurso nacional de poes\u00eda religiosa, a donde llegaron poemas de toda la Isla; un taller semanal de poes\u00eda en la parroquia que convoc\u00f3 a los j\u00f3venes, all\u00ed algunos encontraron su vocaci\u00f3n de escritores; hasta la organizaci\u00f3n de un retiro espiritual para artistas. Con pl\u00e1sticos, escritores y m\u00fasicos durante dos d\u00edas compartimos la historia y exploraci\u00f3n de la belleza como huella espiritual y de fe. En silencio, con la cercan\u00eda del mar, algunos tomaron contacto por primera vez con la Palabra de Dios en la Biblia.<br \/>\nEsto pas\u00f3 hace unos a\u00f1os y sin embargo lo llevo muy presente. Aqu\u00ed, en San Isidro y en el barrio Las Tunas, he seguido la b\u00fasqueda, el cruce entre espiritualidad y poes\u00eda. En la Biblioteca Popular, presentando una vez por mes poetas que sufren y celebran el arte entre los pasos del esp\u00edritu; o compartir con j\u00f3venes, en la Universidad o en el barrio, el valor de la experiencia de la po\u00e9tica como un lugar de sentido, para el disfrute. De esta manera encontrar comuni\u00f3n y quiz\u00e1s descubrir a Dios escondido.<br \/>\nEn este tiempo la b\u00fasqueda de la verdad aparece fragmentada y el compromiso con ella asoma oscurecido. Tambi\u00e9n la belleza de hacer el bien poco atrae o cuesta su permanencia como h\u00e1bito. Entonces, por un camino distinto y complementario, llega la belleza po\u00e9tica, un lind\u00edsimo modo de tocar el misterio y disponer al encuentro con Dios. Siendo fieles a nosotros y a las honduras de la sensibilidad, podr\u00edamos encontrar nuevos \u00e1mbitos para gozar y trascender en la obra de arte. Cautivados por las misteriosas presencias que nos regala la poes\u00eda, alabar a Dios. \u00c9l nos permite crear y anunciar algo de su gozo. Nuestra fortaleza.<br \/>\nSon muchos en la Iglesia, sacerdotes, religiosas, laicos, quienes en la historia y en el presente han rozado esta escala de vida y trascendencia. Hace falta sensibilidad para dejarse sorprender, confianza para elevar peque\u00f1as paredes, escucha silenciosa para compartir, respeto para la comuni\u00f3n entretejida, y la belleza llega.<\/p>\n<p><em>El autor es sacerdote y poeta. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Metales y vientos poblaron el parque temprano, una melod\u00eda cubana entr\u00f3 al templo sin permiso, yo estaba sentado a la escucha, reconciliando en la iglesia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,8],"tags":[1756,1462,14,122],"class_list":["post-12878","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-iglesia","tag-belleza","tag-cultura","tag-iglesia","tag-poesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3lI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12878"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12878\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12881,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12878\/revisions\/12881"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}