{"id":12886,"date":"2016-11-07T20:31:20","date_gmt":"2016-11-07T23:31:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12886"},"modified":"2016-11-07T20:31:20","modified_gmt":"2016-11-07T23:31:20","slug":"en-el-principio-un-hombre-y-una-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12886","title":{"rendered":"En el principio, un hombre y una mujer"},"content":{"rendered":"<p><em>En este art\u00edculo seguimos rumiando los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis, buscando comprender el plan de Dios para el hombre y la mujer. En nuestra primera entrega (CRITERIO, n\u00famero de julio) describimos de alg\u00fan modo una foto panor\u00e1mica. Ahora vamos por los detalles volviendo sobre nuestros pasos para profundizar algunos aspectos.<\/em><\/p>\n<p><strong>Primer paso: el matrimonio como \u00edcono de la trinidad<\/strong><br \/>\nVolvamos primero al tema del hombre (\u0101d\u0101m) \u2013var\u00f3n y mujer\u2013 como imagen de Dios. En nuestra entrega anterior destacamos que la Sagrada Escritura deja entrever que en el plural \u201chagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u201d el matrimonio, en tanto comunidad de amor, es \u00edcono [en griego=imagen] de la Trinidad. Desde el punto de vista del arte sagrado, lo \u00edconos son cuadros propios de la Iglesia cristiana oriental donde el \u00edcono es entendido como un sacramento: signo visible de una realidad sagrada invisible. Precisamente el \u00edcono llama a atravesar lo visible para dejarnos alcanzar por lo invisible. Aplicando esta definici\u00f3n a nuestro estudio, podemos decir que la realidad visible es el matrimonio y la realidad sagrada invisible es el misterio de Dios. El matrimonio, en cuanto \u00edcono de la trinidad es, entonces, un camino que nos conduce al encuentro con el misterio de Dios-Amor.<\/p>\n<p><strong>Segundo paso: la formaci\u00f3n de la mujer<\/strong><br \/>\nVolvamos ahora nuestra mirada al matrimonio como signo visible de esta realidad invisible. Antes de adentrarnos en el cap\u00edtulo 2 del libro del G\u00e9nesis, conviene recordar algo importante: el lenguaje de estos primeros cap\u00edtulos de la Biblia es profundamente simb\u00f3lico. Juan Pablo II as\u00ed lo explica: \u201cEn este caso, el t\u00e9rmino &#8216;mito&#8217; no designa un contenido fabuloso, sino sencillamente un modo arcaico de expresar un contenido m\u00e1s profundo. Sin dificultad alguna, bajo el estrato de la narraci\u00f3n antigua, descubrimos ese contenido, realmente maravilloso por lo que respecta a las cualidades y a la condensaci\u00f3n de las verdades que all\u00ed se encierran\u201d (1).<br \/>\nTeniendo en cuenta esto pasemos a releer el pasaje donde Dios introduce el matrimonio. Recordemos que el prop\u00f3sito de Dios era dar al hombre una \u201cayuda adecuada\u201d ((\u00e9zerken\u00e9gd\u00f4). Al no encontrarla entre los animales, \u201cel Se\u00f1or Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sue\u00f1o, y cuando \u00e9ste se durmi\u00f3, tom\u00f3 una de sus costillas y cerr\u00f3 con carne el lugar vac\u00edo. Luego, con la costilla que hab\u00eda sacado del hombre, el Se\u00f1or Dios form\u00f3 una mujer y se la present\u00f3 al hombre. El hombre exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Esta s\u00ed que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamar\u00e1 Mujer ((\u00ee$$\u00e1h), porque ha sido sacada del hombre\u00bb((\u00ee$) Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne. Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sent\u00edan verg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>Lo primero a tener en cuenta es este \u201csue\u00f1o profundo\u201d del hombre. En hebreo es el tard\u00e9m\u00e1h, un tipo de sue\u00f1o que afecta al hombre ante la presencia de Dios. Ad\u00e1n duerme, y cuando despierte, la mujer ser\u00e1 para \u00e9l misteriosa, algo que no comprende del todo.<\/p>\n<p>Durante el sue\u00f1o Dios \u201cforma\u201d a la mujer. El verbo hebreo utilizado, b\u00e1nah, es un verbo con sentido arquitect\u00f3nico, significa \u201cconstruir\u201d. Es el mismo que se usa para levantar ciudades, altares. Dios \u201cconstruye\u201d a la mujer a partir de una costilla tomada del costado de Ad\u00e1n. Simb\u00f3licamente, la \u201cconstrucci\u00f3n\u201d parte de un hueso que es algo estructural y le otorga un cierto sentido de fortaleza. Y del centro f\u00edsico del hombre. Esto los pone en un plano de igualdad. El hombre es la fuente de la mujer, el texto lo expresa incluso fon\u00e9ticamente \u2013del ish viene el ishah\u2013 pero el hombre no es la autoridad sobre la mujer sino su igual. Esta igualdad es proclamada por el mismo hombre: \u201c\u00a1Esta s\u00ed que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!\u201d. Exclamaci\u00f3n gozosa que brota del coraz\u00f3n del hombre extasiado ante su mujer, don de Dios. Por supuesto, a medida que la historia progrese, el hombre se desdecir\u00e1 de esta primera valoraci\u00f3n acerca de su mujer y buscar\u00e1 reemplazarla por una relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n-sumisi\u00f3n, pero dejemos en claro, desde ahora, que esto no es el plan original.<\/p>\n<p><strong>Tercer paso: \u201cpor eso\u201d, el matrimonio<\/strong><\/p>\n<p>La exclamaci\u00f3n \u201c\u00a1Esta s\u00ed que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamar\u00e1 Mujer porque ha sido sacada del hombre\u201d es susceptible, al mismo tiempo, de un segundo nivel de lectura que viene posibilitado por las palabras que leemos a continuaci\u00f3n. \u201cPor eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne\u201d. No cabe duda que se est\u00e1 haciendo referencia aqu\u00ed al matrimonio, pero convengamos que est\u00e1 expresado de un modo poco usual. El nexo causal, el \u201cpor eso\u201d en hebreo, k\u00e9n, aparece d\u00e9bil. Podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 el hecho de que sea \u201chueso de sus huesos y carne de su carne\u201d es causa de uni\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 no se menciona el amor, la simpat\u00eda mutua, la conveniencia, el compromiso, la atracci\u00f3n entre ambos o cualquier otro motivo? \u00bfEl matrimonio se da simplemente porque la mujer pertenece a la especie humana? La respuesta es afirmativa pero al mismo tiempo incompleta. Adem\u00e1s de la indispensable pertenencia de la mujer a la especie humana, hay algo muy importante que a menudo se nos escapa: esta frase, que aparece otras veces en la Biblia, es una de las tantas formas de expresar la existencia de una alianza. Veamos un ejemplo.<\/p>\n<p>Aproximadamente en el a\u00f1o 1000 a.C David es ungido rey de Jud\u00e1 por el profeta Samuel. Luego de una tortuosa historia de idas y venidas, David comienza a ejercer la monarqu\u00eda. Pero Jud\u00e1 es s\u00f3lo una de las doce tribus de Israel. Cuando el resto de las tribus examine la trayectoria de David y comprenda que su supervivencia est\u00e1 ligada a aliarse con este rey, l\u00edder de una peque\u00f1a e insignificante tribu, acuden a la ciudad de Hebr\u00f3n para tener un encuentro con \u00e9l: \u201cVinieron todas las tribus de Israel donde David a Hebr\u00f3n y le dijeron: \u00abMira: hueso tuyo y carne tuya somos nosotros. [\u2026].3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel donde el rey, a Hebr\u00f3n. El rey David hizo [cort\u00f3=k\u00e1rat] una alianza [ber\u00ee\u1e6d] con ellos en Hebr\u00f3n, en presencia de Yahveh, y ungieron a David como rey de Israel\u201d. (2 Samuel 5,1-3).<br \/>\nLas tribus sellan una alianza con David y esa alianza se expresa en t\u00e9rminos de consanguinidad, de parentezco, de matrimonio.<br \/>\nLa alianza es una palabra clave en la Biblia (2). Sin embargo, a pesar de su centralidad, en el mundo contempor\u00e1neo no siempre se entiende lo que significa y se piensa que las palabras \u201calianza\u201d y \u201ccontrato\u201d son intercambiables. Pero esto no es as\u00ed.<br \/>\nEn un contrato, las partes, invocando su propio nombre, prometen cumplir determinados t\u00e9rminos a fin de realizar un intercambio de bienes y servicios. Las partes convienen la duraci\u00f3n del contrato y tambi\u00e9n las multas y sanciones en caso de incumplimiento. Si cualquiera de las partes no cumple esas condiciones, el contrato se rompe y habr\u00e1 sanciones de antemano aceptadas por las partes.<br \/>\nPor el contrario, en una alianza, las partes hacen un juramento que establece, a partir de ese momento, una relaci\u00f3n de parentesco o consanguinidad entre personas que previamente no eran parientes o consangu\u00edneos. Para acercarnos a esta realidad, pensemos en los llamados \u201cpactos de sangre\u201d que a menudo aparecen en las pel\u00edculas o novelas: dos personas \u2013de cualquier sexo\u2013 que no tienen parentesco entre s\u00ed, se hacen cada un tajo, generalmente en su mano, y las \u201cunen\u201d para que la sangre de uno penetre en la del otro. Por medio de este rito, se convierten en \u201chermanos de sangre\u201d, un v\u00ednculo igualmente fuerte como la fraternidad biol\u00f3gica, es decir, un v\u00ednculo indestructible que, una vez establecido, no depende ya m\u00e1s de la voluntad de las partes. Estos \u201cpactos de sangre\u201d, no son otra cosa que ritos de alianzas. En ellas, lo que se intercambian no son bienes y servicios, sino las vidas de las personas involucradas. Dos personas que sellan una alianza pueden decir: \u201cyo soy tuyo y t\u00fa eres m\u00edo\u201d.<br \/>\nEn la Biblia vemos que esta instituci\u00f3n establece relaciones de parentesco o consanguinidad entre personas (G\u00e9nesis 21,23-32), entre tribus (2 Samuel 5,1-3) y entre el var\u00f3n y la mujer (Malaqu\u00edas 2,14). En hebreo no se dice \u201chacer\u201d una alianza sino \u201ccortar\u201d (k\u00e1rat) una alianza (ber\u00ee\u1e6d). Y esto es as\u00ed porque la alianza, las m\u00e1s de las veces, se sella a trav\u00e9s de un rito donde interviene, simb\u00f3licamente, el derramamiento de sangre.<br \/>\nEl matrimonio desde el punto de vista del Antiguo Testamento, es una alianza, un modo de establecer una determinada relaci\u00f3n. En la alianza un var\u00f3n y una mujer que previamente no son parientes, celebran un rito, intercambian juramentos y se \u201chacen\u201d parientes. Este es el sentido secundario de la frase \u201chuesos de mis huesos y carne de mi carne\u201d.<br \/>\nAhora bien, la alianza no s\u00f3lo es una instituci\u00f3n usada por los hombres y mujeres del Antiguo Pr\u00f3ximo Oriente sino que adem\u00e1s es la forma que Dios elige para describir la relaci\u00f3n que quiere tener con los hombres. Por eso, la alianza es el n\u00facleo del mensaje de la Biblia y las sucesivas alianzas son el hilo de oro que la atraviesa y va hilando los distintos cap\u00edtulos de la historia de Salvaci\u00f3n. Y algo m\u00e1s: cuando Dios sella una alianza con los hombres la expresa en t\u00e9rminos de matrimonio. \u00bfPor qu\u00e9? En una futura entrega seguiremos ahondando en este misterio.<\/p>\n<p><em><br \/>\nLa autora es te\u00f3loga. <\/em><\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1. Juan Pablo II, Audiencia General, 7 de noviembre de 1979.<br \/>\n2. La palabra \u201calianza\u201d aparece 286 veces en la BibliaHebrea (AntiguoTestamento).El uso de la alianza entre los pueblos del Antiguo Pr\u00f3ximo Oriente durante el tiempo del Antiguo Testamento est\u00e1 atestiguada por numerosas fuentes y ha sido profusamente estudiada por los especialistas.cfr. Scott Hahn, Kinship by Covenant, Anchor Bible Series, New Haven,Yale University Press, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo seguimos rumiando los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis, buscando comprender el plan de Dios para el hombre y la mujer. 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