{"id":12947,"date":"2016-12-01T16:25:42","date_gmt":"2016-12-01T19:25:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12947"},"modified":"2016-12-01T16:27:11","modified_gmt":"2016-12-01T19:27:11","slug":"la-agresion-de-trump-y-el-letargo-de-la-vieja-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12947","title":{"rendered":"La agresi\u00f3n de Trump y el letargo de la vieja pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><em>La elecci\u00f3n presidencial de los Estados Unidos sorprendi\u00f3 a propios y extra\u00f1os. Sin el apoyo de los grandes medios de prensa ni de las figuras de su propio partido, Donald Trump obtuvo los electores necesarios para consagrarse presidente, pese a que su contrincante Hillary Clinton cosech\u00f3 mayor cantidad de votos. Delicias de un sistema electoral indirecto, que privilegia los estados chicos frente a los de mayor envergadura.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>California, por ejemplo, env\u00eda 55 electores al Colegio Electoral y tiene una poblaci\u00f3n de 38,8 millones de habitantes. Montana elige 3 electores, y tiene 1 mill\u00f3n de vecinos. Vale decir, cada elector californiano representa 705 mil personas, en tanto que uno de Montana, 330 mil. El sistema, como puede verse, no es proporcional y puede decirse que se trata de 51 elecciones simult\u00e1neas (50 estados y el Distrito de Columbia) que arrojan un resultado final que no siempre refleja la voluntad de la Naci\u00f3n considerada como distrito \u00fanico. Si comparamos la elecci\u00f3n de este a\u00f1o con la primera de Barack Obama en 2008, se observa que el Partido Dem\u00f3crata perdi\u00f3 estados clave, que hoy le dieron la victoria a Trump. Iowa, Wisconsin, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Florida apoyaron en ese entonces a Obama y este a\u00f1o fueron para el republicano.<br \/>\nEn este contexto, hay dos niveles de an\u00e1lisis que vale la pena desarrollar. El m\u00e1s evidente, y que la mayor\u00eda de los comentaristas destac\u00f3, es que Trump pareciera haber representado un enorme descontento de las clases trabajadoras y rurales, que no se han visto beneficiadas con la recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda americana luego de la debacle de 2008. Por el contrario, han experimentado que su calidad de vida empeor\u00f3, han perdido empleos calificados y no atisban que el programa global que propone el mundo les signifique algo bueno. Con un discurso por momentos agresivo y populista, Trump logr\u00f3 capitalizar este descontento identificando enemigos muy concretos: los inmigrantes, la globalizaci\u00f3n y el libre comercio, entre otras cuestiones. Por otra parte, el Presidente electo hizo hincapi\u00e9 en la agenda republicana cl\u00e1sica: discurso pro vida (asegurando que cubrir\u00e1 la vacante en la Corte Suprema con un jurista de esta extracci\u00f3n), rebajas de impuestos a las rentas beneficiando a los m\u00e1s ricos y reducci\u00f3n de la injerencia del Estado, en especial mediante la modificaci\u00f3n del sistema de salud universal, conocido como Obamacare. Con una intensa campa\u00f1a medi\u00e1tica a partir de las redes sociales y de la divulgaci\u00f3n de sus estridentes declaraciones, logr\u00f3 posicionarse frente a la gente com\u00fan como un par y ganarse la animadversi\u00f3n del establishment. La estrategia dio resultado. Habr\u00e1 que esperar, una vez que asuma, c\u00f3mo las pone en pr\u00e1ctica. No parece oportuno ahora hacer hip\u00f3tesis. Lo que resulta claro es que la mirada de Trump del mundo no es multilateral ni global.<br \/>\nEl segundo nivel de an\u00e1lisis es quiz\u00e1 donde valga la pena detenerse, pues su impacto es inmediato. Tiene que ver con la calidad de su discurso y las consecuencias sociales que implica. A partir de su triunfo, inmediatamente se intent\u00f3 identificarlo con otros movimientos que tienen lugar en Europa, y que pueden cononcer ra\u00edces comunes. Brexit fue la primera comparaci\u00f3n, en donde se sostiene que los aislacionistas brit\u00e1nicos en definitiva son asimilables a los blancos del Medio Oeste que votaron por Trump. Sus preocupaciones parecen similares. Inmediatamente, Le Pen (padre e hija) en Francia y Berlusconi en Italia buscaron la tan preciada identificaci\u00f3n. Le Pen padre fue m\u00e1s all\u00e1 y acus\u00f3 a su hija de no ser lo suficientemente aguerrida (como Trump), y que su supuesta moderaci\u00f3n fue una trampa. En la pol\u00edtica vern\u00e1cula alg\u00fan oportunista, como Daniel Scioli, ensay\u00f3 algo similar. Martingalas del mundo peronista.<br \/>\nCon la enorme cantidad de matices que probablemente diferencien a estos actores pol\u00edticos, cuentan con un hilo conductor vinculado a la acusaci\u00f3n xen\u00f3foba contra la inmigraci\u00f3n y contra determinados grupos sociales. Mi hermana Cecilia, que vive en Londres, me compart\u00eda estad\u00edsticas del Home Office del Reino Unido, que indican que desde la campa\u00f1a del Brexit, el hate crime aument\u00f3 en un 30%. Conviene aclarar que hate crime se denomina al crimen (desde vandalismo, amenazas o asesinatos) cometido por hostilidad a una v\u00edctima por el solo hecho de ser miembro de un grupo social espec\u00edfico (negros, latinos, inmigrantes, \u00e1rabes, etc.). La estad\u00edstica es alarmante, y demuestra \u2013en mi opini\u00f3n\u2013 el problema m\u00e1s complejo de estas tendencias.<br \/>\nLuego del triunfo de Trump, hay quienes sostienen (o desean) que habr\u00eda llegado la hora de la verdad, y que el otrora candidato, investido Presidente, se moderar\u00e1 en sus formas, tratar\u00e1 mejor a las mujeres y no culpar\u00e1 a los \u00e1rabes y a los inmigrantes por todo. Suponiendo por un momento que se transforme en un moderado, el da\u00f1o que caus\u00f3 a la sociedad americana y al mundo es muy grave.<br \/>\nQue un l\u00edder haya triunfado con las banderas de la hostilidad no hace sino despertar los peores fantasmas de inseguridad, xenofobia e intolerancia en una sociedad. Los liderazgos virtuosos, con independencia de los controles, frenos y contrapesos que un sistema republicano pueda tener y que hoy muchos desean que funcionen, resultan indispensables para moderar los impulsos m\u00e1s primarios de una sociedad.<br \/>\nSe critica tambi\u00e9n que la \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d habr\u00eda cansado a la gente com\u00fan, y que ese \u201ccivismo\u201d lo que hizo fue aislar a la clase pol\u00edtica del ciudadano. Era necesario, arguyen otros, que un outsider sacuda hasta las entra\u00f1as a una clase anquilosada que s\u00f3lo privilegia sus intereses. Niguel Farage y Boris Johnson en las islas brit\u00e1nicas y Donald Trump en los Estados Unidos son los que les ponen voz a los silenciados. Zarandean de su letargo a la vieja pol\u00edtica.<br \/>\nNo obstante, el costo de esos sacudones es demasiado alto, pues se cruza la delgada l\u00ednea entre un debate robusto e impetuoso (necesario en toda rep\u00fablica democr\u00e1tica), para pasar a una agresi\u00f3n desde el poder, que permea en la sociedad y hace com\u00fan aquello que deber\u00eda evitarse. Hablar con tono emp\u00e1tico, utilizar lenguaje agradable, discutir ideas y no agredir no es patrimonio de lo pol\u00edticamente correcto, sino \u2013muy por el contrario\u2013 de la dignidad de la persona.<br \/>\nTrump y los voceros de la derecha populista en Europa confunden estos dos planos y someten a la sociedad a un enorme nivel de stress. El mundo, como lo prueba su historia, seguir\u00e1 girando y se ver\u00e1 en el futuro cu\u00e1les son los reales efectos de estos movimientos en la econom\u00eda y en la pol\u00edtica mundial. Los pron\u00f3sticos no son buenos. Pero lo que genera enorme preocupaci\u00f3n hoy, que afecta de manera directa la dignidad de la persona, es el discurso agresivo contra individuos, por el solo hecho de pertenecer a un grupo determinado. El mundo ha sufrido demasiado para darse el lujo de volver a vivir este tipo de actitudes. La sociedad civil, en esta coyuntura, est\u00e1 llamada a moderar a sus l\u00edderes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La elecci\u00f3n presidencial de los Estados Unidos sorprendi\u00f3 a propios y extra\u00f1os. 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