{"id":12967,"date":"2016-12-01T18:01:24","date_gmt":"2016-12-01T21:01:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12967"},"modified":"2016-12-01T18:01:24","modified_gmt":"2016-12-01T21:01:24","slug":"un-hito-en-la-ardua-tarea-de-la-paz-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12967","title":{"rendered":"Un hito en la ardua tarea de la paz de Colombia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>En surcos de dolores<br \/>\nel bien germina ya.<br \/>\n(Himno Nacional de Colombia)<\/em><\/p>\n<p>Nada m\u00e1s apropiado que estos versos de la primera estrofa del Himno colombiano para dar cabida a comentarios de un hecho que sorprendi\u00f3 a muchos hace dos meses: el triunfo del No en el plebiscito de Colombia. Unos d\u00edas de visita a un hijo y nietos en Medell\u00edn resultaron una oportuna ocasi\u00f3n para mirar m\u00e1s de cerca, conversar y analizar tanto lo sucedido alrededor del plebiscito, como los esfuerzos, pasados y presentes, de un pa\u00eds que anhela la paz. Reflexiones hechas con ojos extranjeros y con m\u00e1s informaci\u00f3n que la que corri\u00f3 por estas latitudes australes.<br \/>\nFue un plebiscito cuyo resultado pareci\u00f3, inicialmente, hacer trastabillar los muchos esfuerzos para alcanzar una paz muy deseada, despu\u00e9s de una sangrienta y compleja contienda de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Contienda con muchos frentes abiertos y donde las heridas no fueron s\u00f3lo de sangre ni exclusivamente entre combatientes. Pero hay esperanzas\u2026<br \/>\nEl 50,21% de los colombianos votaron por No; una m\u00ednima diferencia de 0,43 puntos con respecto al S\u00ed. La primera constataci\u00f3n era que no se aceptaba el acuerdo. Aunque no se hab\u00eda alcanzado la meta y el camino elegido no era celebrado, la direcci\u00f3n en que se apuntaba era la correcta. Y esto dice mucho de la capacidad pol\u00edtica de quienes intervinieron en los primeros planos de todo este arduo proceso, que a\u00fan contin\u00faa.<br \/>\nA partir de ese momento y con suma velocidad se desarrollaron sobre todo en Colombia pero tambi\u00e9n en otras ciudades como La Habana y Oslo, al menos dos v\u00edas de an\u00e1lisis o de hechos que se entrelazaron e interaccionaron retroaliment\u00e1ndose, pero que pueden diferenciarse claramente. Una v\u00eda puso su foco en el examen de lo ocurrido; ante el inesperado resultado, realizaron an\u00e1lisis electorales para intentar comprender cu\u00e1l era el mensaje recibido. En simult\u00e1neo, la segunda v\u00eda fue la de las propuestas, las lecturas institucionales y pol\u00edticas que recomendaron qu\u00e9 hacer, sobre todo lo que hab\u00eda que corregir del acuerdo. Una v\u00eda donde discursos, gestos y art\u00edculos o comentarios p\u00fablicos enriquecieron la discusi\u00f3n y ayudaron a desbrozar un poco la mara\u00f1a y vislumbrar un futuro m\u00e1s auspicioso. Fue el escenario de inmediatos hechos pol\u00edticos en que los principales actores ofrecieron gestos de paz y se comprometieron con valent\u00eda a dise\u00f1ar y\/o participar en las nuevas rutas a recorrer. \u201cLas FARC-EP mantienen su voluntad de paz (\u2026). Al pueblo colombiano que sue\u00f1a con la paz, que cuente con nosotros. \u00a1La paz triunfar\u00e1!\u201d asegur\u00f3 el comunicado le\u00eddo desde La Habana. Y Santos, al momento de recibir el Nobel, dijo: \u201cCreo que el mensaje es que tenemos que perseverar en la meta, que no es otra que la paz para todos los colombianos\u201d. Una meta, dig\u00e1moslo nuevamente, que la mayor\u00eda desea. En las oportunas palabras desde Oslo y que bien sintetizaron el abordaje futuro: \u201cRespetamos el voto democr\u00e1tico, pero los colombianos no le dijeron no a la paz, sino a este acuerdo en particular.\u201d<br \/>\nPor cierto que lo dicho hasta aqu\u00ed puede sonar un tanto id\u00edlico o rom\u00e1ntico y llevar a creer que no hubiera conflicto alguno o que su entidad fuera de poca monta. Ciertamente no es as\u00ed: el conflicto existe, se desarrolla en muy diversas arenas y hay m\u00faltiples intereses opuestos. Tambi\u00e9n hay dolores muy profundos. Pero parece posible afirmar que por la v\u00eda del di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n se camina hacia la meta, pues si hay algo que ahora qued\u00f3 claro es que lo que se desea mayoritariamente es una Colombia pacificada.<br \/>\nLas principales cuestiones debatidas en la primera v\u00eda versaron sobre la alt\u00edsima abstenci\u00f3n registrada (62.6%), el verdadero ganador. Un estudio reciente aunque anterior al plebiscito hab\u00eda se\u00f1alado ya los \u201caltos niveles de desafecci\u00f3n hacia los partidos pol\u00edticos y la falta de legitimidad, tanto de las elecciones, como de otras instituciones democr\u00e1ticas\u201d. La abstenci\u00f3n fue la mayor en la historia reciente del pa\u00eds, s\u00f3lo superada por la elecci\u00f3n presidencial de 1994 (E. Samper y A. Pastrana) con 66,2%. Hubo factores clim\u00e1ticos que justificar\u00edan en algunas regiones costeras esta falta de participaci\u00f3n, y hasta se hipotetiz\u00f3 que la tan difundida ceremonia de la firma del acuerdo (26 de septiembre pasado en Cartagena) pudo haber indicado que la paz ya era un hecho y no hab\u00eda para qu\u00e9 ir a votar. Quiz\u00e1s el plebiscito no pudo superar la historia de un electorado que no cree que su voto tenga impacto en los destinos del pa\u00eds.<br \/>\nLa formulaci\u00f3n excesivamente adjetivada de la pregunta: \u201c\u00bfApoya usted el acuerdo final para la terminaci\u00f3n del conflicto y la construcci\u00f3n de una paz estable y duradera?\u201d confunde. Sus redactores parec\u00edan tener m\u00e1s inter\u00e9s en el \u201cmarketing\u201d del S\u00ed que en expresar con claridad el nudo de la cuesti\u00f3n. Una formulaci\u00f3n m\u00e1s escueta y despojada como \u201c\u00bfAprueba usted los acuerdos de paz?\u201d hubiera sido mejor.<br \/>\nMientras serpente\u00e1bamos por colinas cubiertas de verde tropical en el ordenado y disciplinado tr\u00e1nsito \u201cpaisa\u201d, saqu\u00e9 el tema del plebiscito en una charla con un taxista culto. Fueron fuertes los comentarios adversos sobre la persona del Presidente, descalific\u00e1ndolo no s\u00f3lo pol\u00edtica sino moralmente. Este hombre, due\u00f1o de su veh\u00edculo y con estudios terciarios, me aclar\u00f3 que pese a estar en total desacuerdo con la brutalidad de la guerrilla y de las fuerzas paramilitares, as\u00ed como con los beneficios que se les conced\u00edan, hab\u00eda votado afirmativamente: \u201cNo estoy de acuerdo (con las concesiones dadas a la guerrilla) pero vot\u00e9 por el S\u00ed. No es correcto que lleguen al Senado sin haber participado en elecciones\u201d.<br \/>\nDebe destacarse el s\u00f3lido respaldo al Acuerdo de paz en los municipios que han sido especialmente afectados por la violencia guerrillera paramilitar, donde se dieron algunas de las masacres m\u00e1s atroces. Un buen ejemplo es el municipio de Bojay\u00e1 (Choc\u00f3), al oeste. Un lugar con fuertes intereses econ\u00f3micos y estrat\u00e9gicos en juego (tr\u00e1fico de drogas, v\u00eda para el ingreso de armas y pertrechos desde Centroam\u00e9rica, conexi\u00f3n interoce\u00e1nica, y cercan\u00eda de puertos y de centrales hidroel\u00e9ctricas). All\u00ed en mayo de 2002 una bomba de las FARC dirigida contra los paramilitares mat\u00f3 a 119 personas refugiadas en una iglesia; 48 eran ni\u00f1os. En septiembre de este a\u00f1o estuvo all\u00ed Iv\u00e1n M\u00e1rquez, jefe negociador de la guerilla en la Habana, para decir: \u201cPedimos nos perdonen y nos den la esperanza del alivio espiritual permiti\u00e9ndonos seguir junto a ustedes haciendo el camino que, reconciliados, nos conduzca hacia la era justa que tanto han anhelado los humildes de todos los rincones de Colombia\u201d. Notablemente, Bojay\u00e1 fue el municipio con m\u00e1s alta votaci\u00f3n por el S\u00ed: el 95,8 por ciento. \u00a1Despu\u00e9s de lo vivido, c\u00f3mo no querer la paz!<br \/>\nEn todo caso, parece que el mensaje de los partidarios del No fue efectivo. Reiterado continuamente en un pa\u00eds desconfiado y ya cansado de las FARC, adem\u00e1s de inconforme con el desempe\u00f1o del Gobierno en casi todos los campos. Es interesante escuchar al jesuita Francisco de Roux, un activo impulsor de concurrir a votar y quien supo ser muy docente sobre esa obligaci\u00f3n sin pretender influir en la direcci\u00f3n del voto: \u201cNo hay voto cristiano ni cat\u00f3lico por el S\u00ed o por el No. El voto de cada uno es una responsabilidad que no pueden descargar en su obispo, en su p\u00e1rroco o en su ministro, y menos a\u00fan en su jefe pol\u00edtico\u201d.<br \/>\nCabe pensar que algunos votaron en funci\u00f3n de lo que se conoce como \u201cpreferencias de segundo orden\u201d, donde no se mira aquello que es el objeto del plebiscito sino qui\u00e9n o para qu\u00e9 lo convoca. M\u00e1s que responder a la pregunta formulada, se expres\u00f3 descontento con el gobierno en un sentido m\u00e1s amplio (en mayo la imagen favorable de Santos era la m\u00e1s baja de toda su gesti\u00f3n: 21%, seg\u00fan Gallup). Santos eligi\u00f3, sin que formalmente fuera necesario, una estrategia de alto riesgo y jug\u00f3 su propio prestigio tras un \u00e9xito pol\u00edtico que le fue esquivo.<br \/>\nEn la segunda v\u00eda, la de las propuestas, una cuesti\u00f3n que ocupa (y ocupar\u00e1) mucho esfuerzo es c\u00f3mo resolver en justicia todas las situaciones irregulares. La Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz (JEP) es el mecanismo de justicia transicional dispuesto por el acuerdo de La Habana para juzgar los cr\u00edmenes cometidos en el marco del conflicto por todos los actores. All\u00ed parece estar la cuesti\u00f3n de fondo. Hay responsabilidades diversas, colectivas pero tambi\u00e9n individuales. Hay comandantes y jefes y hay guerrilleros rasos. Muchos opinan que los responsables no pueden salir tan campantes y que algo deben pagar. A ninguna de las v\u00edctimas mortales se les devolver\u00e1 la vida pero hay da\u00f1os que todav\u00eda podr\u00edan ser recuperables, como los despojos de tierra. No es imposible retrotraer muchos de esos despojos, pero es harto complicado tanto desde lo pr\u00e1ctico cuanto de lo jur\u00eddico.<br \/>\nTanto da\u00f1o no pod\u00eda quedar impune, la idea central del No era que S\u00ed a la paz pero no de ese modo, idea que escuch\u00e9 y le\u00ed estampada en alg\u00fan paragolpe de veh\u00edculos.<br \/>\nEl padre Roux tambi\u00e9n fue un buen clarificador de las falsedades difundidas, como cuando dijo: \u201cNo es cierto que el acuerdo sea impunidad. Los tribunales de justicia transicional juzgan y condenan a acciones de reparaci\u00f3n controladas en restricci\u00f3n de libertad durante 6 a 8 a\u00f1os, y condenan hasta por 20 a\u00f1os de c\u00e1rcel si hay mentira. Y la justicia internacional vigilar\u00e1 estos tribunales para no permitir impunidad\u201d. Sostuvo tambi\u00e9n que \u201cno es cierto que los actores de delitos de guerra, despu\u00e9s de pagar justicia, no puedan participar en pol\u00edtica. En toda paz, en Colombia y en el mundo, los rebeldes pol\u00edticos han participado en la vida p\u00fablica una vez dejadas las armas\u201d.<br \/>\nHay muchas preguntas a\u00fan y numerosas cuestiones a acordar; entre ellas, precisar muy bien qu\u00e9 y c\u00f3mo se va a investigar. Tambi\u00e9n ser\u00e1 menester dar a conocer e informar bien acerca de lo que se resuelva. Tener presente que una de las cr\u00edticas formuladas a la preparaci\u00f3n del plebiscito es no haber dado ni tiempo para leer, ni informaci\u00f3n clara y concisa sobre el acuerdo, un mamotreto de muchas p\u00e1ginas que fue zarandeado y tergiversado por la campa\u00f1a del No.<br \/>\nCerrando esta edici\u00f3n de la revista, se difundi\u00f3 la noticia de un nuevo acuerdo. Pareciera que las puertas a la paz en Colombia ya casi est\u00e1n abiertas del todo.<\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1. Kaci Kullman Five, coordinadora del Comit\u00e9 Noruego del Nobel.<br \/>\n2. Universidad Sergio Arboleda, 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En surcos de dolores el bien germina ya. 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