{"id":12989,"date":"2016-12-13T11:27:53","date_gmt":"2016-12-13T14:27:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12989"},"modified":"2016-12-13T11:27:53","modified_gmt":"2016-12-13T14:27:53","slug":"quienes-eran-los-hombres-crucificados-con-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12989","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9nes eran los hombres crucificados con Jes\u00fas?"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00bfHabr\u00e1n sido disc\u00edpulos de Jes\u00fas los dos hombres que murieron en cruz a su lado? \u00bfPor qu\u00e9 los lla-maron bandidos? \u00bfEs posible conocer su identidad?<\/em><\/p>\n<p>Todos los Evangelios afirman que Jes\u00fas no muri\u00f3 solo, sino que fue crucificado junto a otros dos hombres. Pero no nos dicen qui\u00e9nes eran. Marcos y Mateo afirman que eran \u201cbandidos\u201d (en griego: <em>lest\u00e9s<\/em>). Lucas los llama \u201cmalhechores\u201d (<em>kak\u00fargos<\/em>). Y Juan s\u00f3lo habla de \u201cotros dos\u201d, sin m\u00e1s explicaciones.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 delito hab\u00edan cometido estos bandidos? \u00bfCu\u00e1ndo fueron detenidos? \u00bfPor qu\u00e9 el Nuevo Testamento olvid\u00f3 sus nombres, a pesar de que compartieron el tr\u00e1gico destino de Jes\u00fas? La tradici\u00f3n siempre los ha considerado \u201cladrones\u201d. Por eso se ha pensado que eran autores de alg\u00fan robo, y que la casualidad hizo que fueran condenados a morir el mismo d\u00eda que Jes\u00fas, por orden de Poncio Pilato.<br \/>\nPero no parece ser eso lo que se deduce de los Evangelios. La crucifixi\u00f3n era un castigo que los ro-manos aplicaban \u00fanicamente a los rebeldes pol\u00edticos, a los revolucionarios sociales, y a los subversivos. Tenemos constancia de que, durante los a\u00f1os que Roma domin\u00f3 la provincia de Judea, s\u00f3lo fue-ron crucificados sediciosos o simpatizantes de ellos. Jam\u00e1s ning\u00fan ladr\u00f3n. Ni el robo, ni el hurto con violencia, eran cr\u00edmenes capitales para el derecho romano. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, aquel d\u00eda crucificaron a dos ladrones con Jes\u00fas?<\/p>\n<p><strong>Un decorado de muerte<\/strong><br \/>\nFlavio Josefo nos aporta la soluci\u00f3n. En su libro La Guerra de los Jud\u00edos, cuenta que a mediados del siglo I la palabra <em>lest\u00e9s<\/em> (que las Biblias traducen por \u201cbandido\u201d) hab\u00eda adquirido un nuevo significa-do. Dice Josefo: \u201cUna nueva especie de bandidos surgi\u00f3 en Jerusal\u00e9n: los sicarios\u201d (2,254). O sea que, al momento de escribirse los Evangelios, el t\u00e9rmino <em>lest\u00e9s<\/em> no se refer\u00eda a cualquier bandido sino a los sicarios, es decir, a los jud\u00edos sublevados contra Roma. Por lo tanto, los \u201cbandidos\u201d crucifica-dos con Jes\u00fas no eran ladrones, sino agitadores sociales.<br \/>\nEsta primera conclusi\u00f3n nos lleva a preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n ten\u00edan con Jes\u00fas de Nazaret? Porque seg\u00fan los Evangelios, Jes\u00fas fue condenado a muerte por subversivo pol\u00edtico (Mc 15,2), rebelde (Lc 23,2) y agitador social (Lc 23,5). Eso no significa que lo fuera. Pero s\u00ed que las autoridades romanas lo consideraron como tal. El hecho de que sobre su cabeza pusieran un cartel con el motivo de su condena, \u201cel Rey de los jud\u00edos\u201d (Mc 15,26), confirma que la causa de su sentencia fue pol\u00edtica y no religiosa. Jes\u00fas, pues, fue ejecutado por los romanos como sedicioso.<br \/>\nAhora bien, si los hombres que estaban a su lado tambi\u00e9n lo fueron, es l\u00f3gico preguntarse: \u00bften\u00edan alguna conexi\u00f3n con Jes\u00fas? Los Evangelios no los vinculan para nada. Los presentan de repente: \u201cCon \u00e9l crucificaron a dos bandidos\u201d (Mc 15,27). No dicen de d\u00f3nde vinieron, ni por qu\u00e9 estaban all\u00ed. S\u00f3lo figuran como un a\u00f1adido a los sucesos del G\u00f3lgota.<\/p>\n<p><strong>Penas que nos apenan<\/strong><br \/>\nSin embargo, es poco probable que varias personas crucificadas el mismo d\u00eda, a la misma hora, en el mismo lugar, por la misma causa y por el mismo gobernador, no est\u00e9n de alguna manera relaciona-das. Por otra parte, tampoco hab\u00eda levantamientos pol\u00edticos todos los d\u00edas en Judea como para suponer que eran perturbadores sociales de otra rebeli\u00f3n diferente de la de Jes\u00fas.<br \/>\nAdem\u00e1s, los Evangelios sostienen que cuando los soldados arrestaron a Jes\u00fas en el Monte de los Olivos, \u00e9ste se defendi\u00f3 diciendo: \u201c\u00bfHan venido a prenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido (<em>lest\u00e9s<\/em>)?\u201d (Mc 14,48; Mt 26,55; Lc 22,52). Los evangelistas nos indican que Jes\u00fas fue considerado un <em>lest\u00e9s<\/em>, el mismo t\u00edtulo que ellos utilizan para designar a los otros dos hombres crucificados.<br \/>\nEsto nos permite sacar una segunda conclusi\u00f3n: los dos condenados debieron de ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas, apresados y juzgados por el mismo delito. Por eso terminaron muriendo junto a \u00e9l.<br \/>\nUna confirmaci\u00f3n indirecta puede encontrarse en las palabras de uno de ellos, el llamado \u201cbuen ladr\u00f3n\u201d, cuando al defender a Jes\u00fas de los insultos del otro crucificado, le dice: \u201c\u00bfEs que no temes a Dios, t\u00fa que sufres la misma condena? (Lc 23,40). Aunque esta escena no parece ser hist\u00f3rica, nos se\u00f1ala que, para el evangelista Lucas, los compa\u00f1eros de suplicio sufr\u00edan \u201cla misma condena\u201d que Jes\u00fas, es decir, hab\u00edan sido condenados por id\u00e9ntico motivo. La palabra \u201ccondena\u201d (en griego <em>kr\u00edma<\/em>) no alude s\u00f3lo al castigo, sino a todo el proceso judicial. O sea que los tres hab\u00edan sido juzgados y condenados por una causa similar.<\/p>\n<p><strong>Olvidando las promesas<\/strong><br \/>\nPero si los dos crucificados con Jes\u00fas eran disc\u00edpulos suyos, \u00bfpor qu\u00e9, seg\u00fan los Evangelios, cuando lo apresaron, s\u00f3lo detuvieron a Jes\u00fas y dejaron libres a los dem\u00e1s? \u00bfCu\u00e1ndo detuvieron a esos disc\u00edpulos?<br \/>\nUna lectura m\u00e1s atenta de los textos revela que no fue as\u00ed. Las autoridades tambi\u00e9n intentaron atraparlos a ellos. Por ejemplo, en el momento del arresto de Jes\u00fas en el huerto de Getseman\u00ed, sus disc\u00edpulos \u201clo abandonaron y huyeron todos\u201d (Mc 14,50). El hecho de que escaparan r\u00e1pidamente revela que tambi\u00e9n quisieron detenerlos. Por lo tanto, estaban en la mira de las autoridades.<br \/>\nLo mismo nos dice el Cuarto Evangelio. Cuando el Sumo Sacerdote interroga a Jes\u00fas para averiguar m\u00e1s sobre \u00e9l, no s\u00f3lo le pregunt\u00f3 sobre sus ense\u00f1anzas sino tambi\u00e9n trat\u00f3 de sacarle informaci\u00f3n sobre sus disc\u00edpulos (Jn 18,19). Es decir que las autoridades los consideraban pol\u00edticamente peligrosos.<br \/>\nAsimismo, en las tres negaciones de Pedro (Mc 14,66-71) leemos que hubo quienes reconocieron a \u00e9ste como uno de sus partidarios, pero \u00e9l lo neg\u00f3 enf\u00e1ticamente, con maldiciones y juramentos, hasta el punto de romper la promesa de lealtad que le hab\u00eda hecho a su maestro (Mc 14,31). M\u00e1s all\u00e1 de que el relato tenga o no base hist\u00f3rica, el enorme miedo que manifiesta Pedro s\u00f3lo se explica si los disc\u00edpulos tem\u00edan ser reconocidos y sufrir el mismo destino que su l\u00edder.<br \/>\nDebemos concluir, pues, que los representantes de la ley no s\u00f3lo ten\u00edan inter\u00e9s en capturar a Jes\u00fas, como l\u00edder del supuesto movimiento rebelde, sino tambi\u00e9n a sus seguidores.<\/p>\n<p><strong>El pastor solitario<\/strong><br \/>\nPero en este punto debemos plantear una objeci\u00f3n. Los Evangelios cuentan que cuando arrestaron a Jes\u00fas, no detuvieron a ninguno de sus disc\u00edpulos, porque todos huyeron (Mc 14,50; Mt 26,56; Jn 18,8-9).<br \/>\nPara responder a esto, debemos tener en cuenta que la frase de los Evangelios \u201centonces lo abandonaron y huyeron todos\u201d, m\u00e1s que contar un hecho realmente sucedido, intenta mostrar el cumplimiento de una profec\u00eda de Jes\u00fas. Momentos antes de ser arrestado, Jes\u00fas les hab\u00eda declarado a sus disc\u00edpulos: \u201cTodos ustedes se van a escandalizar de m\u00ed, porque est\u00e1 escrito: \u00abHerir\u00e9 al pastor y se dispersar\u00e1n las ovejas\u00bb\u201d (Mc 14,27).<br \/>\nEsta profec\u00eda fue puesta por Marcos en labios de Jes\u00fas, para explicar por qu\u00e9 \u00e9ste afront\u00f3 solo su dolorosa pasi\u00f3n y su muerte, sin nadie a su lado. Se deb\u00eda a la existencia de una profec\u00eda de Zacar\u00edas, sobre el pastor herido y las ovejas dispersas. Pero no significa que realmente huyeran todos los disc\u00edpulos y escaparan de la polic\u00eda. M\u00e1s bien parece haber sucedido lo contrario, de acuerdo con algunos indicios que encontramos en los textos.<\/p>\n<p>A la luz de una criada<br \/>\nVeamos, por ejemplo, la escena de las negaciones de Pedro. Cuando Jes\u00fas estaba siendo juzgado en el palacio del Sumo Sacerdote, Pedro se col\u00f3 sigilosamente hasta el patio del recinto para ver si pod\u00eda obtener noticias de su maestro. La noche era muy fr\u00eda, y el ap\u00f3stol se acerc\u00f3 a la hoguera que hab\u00edan encendido en el zagu\u00e1n, para poder calentarse. Entonces lleg\u00f3 una de las criadas del Sumo Sacerdote, y al verlo junto al fuego, lo reconoci\u00f3 y le dijo: \u201cT\u00fa tambi\u00e9n estabas con Jes\u00fas el naza-reno\u201d (Mc 14,66-67).<br \/>\nResulta llamativo que la criada le diga: \u201ct\u00fa tambi\u00e9n\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 \u201ctambi\u00e9n\u201d? \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s estaba con Jes\u00fas el nazareno en ese momento? Si suponemos que adem\u00e1s de Jes\u00fas estaban detenidos y siendo juzgados dentro del palacio otros disc\u00edpulos suyos, la frase se aclara perfectamente.<br \/>\nEl Evangelio contin\u00faa diciendo que Pedro, ante las palabras de la criada, tuvo miedo de ser descubierto y sali\u00f3 a la puerta. Entonces la misma muchacha lo vio, y esta vez no habl\u00f3 con Pedro sino con los presentes que estaban all\u00ed, diciendo: \u201c\u00c9ste es uno de ellos\u201d (Mc 14,69).<br \/>\nAhora la mujer no se refiere s\u00f3lo a Jes\u00fas sino a un grupo (\u201ces uno de ellos\u201d). Nuevamente la frase tiene sentido si \u201cellos\u201d son algunos disc\u00edpulos arrestados juntamente con Jes\u00fas.<br \/>\nPoco despu\u00e9s, otros que estaban en la entrada del palacio reconocieron igualmente a Pedro y le dijeron: \u201cS\u00ed, t\u00fa eres uno de ellos\u201d (Mc 14,70). De nuevo el plural (\u201cuno de ellos\u201d) confirma que los detenidos eran varios hombres, no Jes\u00fas solo; y que Pedro es acusado de pertenecer a dicho grupo.<\/p>\n<p><strong>El hombre del medio<\/strong><br \/>\nMarcos no explica c\u00f3mo las personas que vieron a Pedro, reconocieron que era galileo. Pero Mateo s\u00ed. Dice que los hombres agregan: \u201cpues se te nota hasta en tu manera de hablar\u201d (Mt 26,73). Sabemos que los galileos hablaban en un arameo ligeramente distinto al que se hablaba en Jerusal\u00e9n. No fue, pues, dif\u00edcil identificar la procedencia de Pedro, y relacionarlo con Jes\u00fas y el grupo de galileos.<br \/>\nOtro detalle que confirma la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los dos compa\u00f1eros de suplicio es la forma como fueron crucificados. Los cuatro Evangelios coinciden en que, al momento de clavarlos, Jes\u00fas fue puesto en el medio, mientras que a los otros dos los colocaron \u201cuno a su derecha y otro a su izquierda\u201d (Mc 15,27; Mt 27,38; Lc 23,33; Jn 19,18).<br \/>\nAhora bien, \u00bfcu\u00e1l fue la raz\u00f3n para ubicarlos as\u00ed? No parece haber sido una decisi\u00f3n caprichosa de los soldados. La explicaci\u00f3n m\u00e1s plausible es que Jes\u00fas fue puesto en el medio porque los romanos lo consideraron el l\u00edder de los otros dos. Sabemos que los asientos de la derecha y la izquierda de un rey eran los de mayor prestigio. Colocando a sus partidarios a cada lado, los verdugos quisieron mofarse de las pretensiones de realeza de Jes\u00fas, y parodiar una corte real. Los dos pobres desdichados a cada lado simulaban perfectamente el s\u00e9quito de un rey.<br \/>\nSabemos que este tipo de burlas eran frecuentes. Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda, por ejemplo, en el siglo I nos relata el caso de cierto loco llamado Carabas, al que quisieron ridiculizar, y lo vistieron como rey, mientras unos j\u00f3venes se pon\u00edan a su derecha y a su izquierda, simulando ser su comitiva.<\/p>\n<p><strong>Esperanzas poco cre\u00edbles<\/strong><br \/>\nUna \u00faltima escena nos confirma que los dos crucificados con Jes\u00fas ten\u00edan vinculaci\u00f3n con \u00e9l. Marcos y Mateo relatan que, junto con los que se burlaban de Jes\u00fas, \u201ctambi\u00e9n lo injuriaban los dos crucificados\u201d (Mc 15,32; Mt 27,44). Ahora bien, si esos dos hombres eran simples ladrones condenados con Jes\u00fas por casualidad, \u00bfpor qu\u00e9 lo insultaban? Es dif\u00edcil entender que unas personas que no tienen nada que ver con \u00e9l, reaccionen de esa manera. Pero la escena se aclara si ellos eran sus seguido-res. Como formaban parte de su movimiento, se sintieron desilusionados ante el fracaso del l\u00edder, y protestaron indignados.<br \/>\nLucas es m\u00e1s expl\u00edcito, y reporta algunas palabras de esos hombres. Aunque la escena no es hist\u00f3rica sino una creaci\u00f3n del evangelista, sin embargo tiene sentido \u00fanicamente si, para Lucas, los crucifica-dos eran disc\u00edpulos de Jes\u00fas y no simples malhechores. Ve\u00e1mosla.<br \/>\nEl primero de ellos le recrimina a Jes\u00fas: \u201c\u00bfNo eres t\u00fa el Mes\u00edas? Pues s\u00e1lvate a ti y a nosotros\u201d (Lc 23,39). Si el hombre era un delincuente com\u00fan, no se comprende su frase. \u00bfC\u00f3mo un simple ladr\u00f3n, que no conoce a Jes\u00fas, va a creer que es el Mes\u00edas? \u00bfY por qu\u00e9 va a esperar que el Mes\u00edas, el enviado divino, lo salve a \u00e9l y a su compa\u00f1ero de fechor\u00edas? Pero tiene sentido si ese hombre conoce a Jes\u00fas, si ha participado de su proyecto mesi\u00e1nico, y est\u00e1 siendo ajusticiado por haberlo seguido como Me-s\u00edas. As\u00ed se entiende que espere su salvaci\u00f3n y la de su compa\u00f1ero, que hab\u00edan confiado en \u00e9l.<br \/>\nLas palabras del otro crucificado son tambi\u00e9n reveladoras. Luego de reprender al primero, record\u00e1ndole que ellos sufren la misma sanci\u00f3n que Jes\u00fas, se vuelve a \u00e9ste y le ruega: \u201cJes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando vengas en tu Reino\u201d (Lc 23,42). Resulta sorprendente la confianza con la que este hombre le habla. Es una de las pocas personas, en todo el Evangelio, que lo llama \u201cJes\u00fas\u201d, algo il\u00f3gico para un delincuente que lo ve por primera vez. Es evidente que lo conoc\u00eda de antes y ten\u00eda cierta familiaridad con \u00e9l. Por otra parte, el hombre est\u00e1 convencido de que Jes\u00fas es rey, y que tiene poder para hacerlo entrar en su Reino. Eso significa que hab\u00eda aceptado sus ense\u00f1anzas, y segu\u00eda siendo un leal seguidor a pesar de su aparente fracaso.<\/p>\n<p><strong>El ocaso de un recuer<\/strong>do<br \/>\n\u00bfEs posible conocer la identidad de esos dos disc\u00edpulos? Los Evangelios callan sus nombres. Pero sin duda no era ninguno de los Doce, pues todos ellos vuelven a aparecer reunidos en Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de muerto Jes\u00fas (Hch 1,13). Sin embargo sabemos que, aparte de los Doce, Jes\u00fas ten\u00eda un grupo m\u00e1s amplio de disc\u00edpulos que lo acompa\u00f1aban como auxiliares y cooperaban con su movimiento. Algunos de ellos incluso lo ayudaron durante los \u00faltimos d\u00edas que estuvo en Jerusal\u00e9n, como los que le prestaron el burro para entrar en la ciudad (Mc 11,1-6), o los que le prepararon la habitaci\u00f3n para la \u00faltima cena (Mc 14,12-16). A este grupo m\u00e1s amplio de an\u00f3nimos colaboradores deben de haber pertenecido los dos detenidos y crucificados con Jes\u00fas aquel funesto viernes santo.<br \/>\nFalta contestar una pregunta. \u00bfPor qu\u00e9 los Evangelios nunca aclararon que los crucificados con Jes\u00fas eran disc\u00edpulos suyos? La respuesta es sencilla. Muy pronto, entre los primeros cristianos, se desarroll\u00f3 la idea de la muerte salvadora de Jes\u00fas. Es decir, se elabor\u00f3 la tesis de que Jes\u00fas hab\u00eda dado la vida por nosotros, que su muerte en la cruz hab\u00eda sido redentora, y que su sangre hab\u00eda sido derramada para el perd\u00f3n de los pecados. De este modo, la crucifixi\u00f3n se convirti\u00f3 en el hecho central de su vida, y se le atribuy\u00f3 un valor salvador \u00fanico e incomparable. Se la vio como un hecho querido por Dios, e instrumento del plan divino para librar al mundo de sus culpas.<br \/>\nEn este contexto, un Jes\u00fas muriendo por el Reino junto a otros compa\u00f1eros, le hac\u00eda perder centralidad y exclusividad. Por eso la tradici\u00f3n olvid\u00f3 pronto la identidad de esos dos disc\u00edpulos, y se silenci\u00f3 toda referencia a ellos, dando la impresi\u00f3n de que hab\u00eda muerto solo.<\/p>\n<p>Encendamos entre todos<br \/>\nJunto a Jes\u00fas fueron crucificados dos de sus disc\u00edpulos. Era una pr\u00e1ctica romana com\u00fan acabar no s\u00f3lo con el l\u00edder de una revuelta, sino tambi\u00e9n con sus seguidores. Pero la historia posterior los olvid\u00f3, y nunca sabremos qui\u00e9nes fueron. S\u00f3lo sabemos que, en aquel momento excepcional, Jes\u00fas estu<\/p>\n<div id=\"attachment_12991\" style=\"width: 651px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/calvarie_grt.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12991\" class=\"size-full wp-image-12991\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/calvarie_grt.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/calvarie_grt.jpg 641w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/calvarie_grt-300x223.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-12991\" class=\"wp-caption-text\">Crucifixi\u00f3n, de Andrea Montegna<\/p>\n<\/div>\n<p>vo acompa\u00f1ado por dos amigos, que hab\u00edan compartido sus ideales, y que ahora entregaban la vida por el Reino que so\u00f1aron.<br \/>\nTodos somos importantes, y debemos cooperar si queremos que un nuevo mundo amanezca. Aunque nuestra aportaci\u00f3n parezca peque\u00f1a, insustancial, y nadie llegue a conocerla.<br \/>\nEn 1965, Mart\u00edn Luther King deb\u00eda pronunciar un discurso sobre los derechos civiles de los negros, en un estadio de f\u00fatbol americano de Atlanta. Antes de aparecer en p\u00fablico, pidi\u00f3 que se apagaran las luces del estadio. En medio de la oscuridad y el desconcierto general, subi\u00f3 al escenario y solicit\u00f3 que los que tuvieran un encendedor lo tomaran en sus manos y que, cuando \u00e9l diera la orden, lo prendieran. Hubo un s\u00fabito silencio. Cuando se oy\u00f3 su voz diciendo \u201c\u00a1Ahora!\u201d, miles y miles de pe-que\u00f1as llamas aparecieron alumbrando el gigantesco coliseo. Todos pod\u00edan verse, saludarse y encontrarse. Aunque cada uno hab\u00eda aportado una min\u00fascula luz, el enorme estadio hab\u00eda quedado iluminado. Aquella fue una de las m\u00e1s grandes demostraciones de c\u00f3mo, cuando cada uno ofrece su peque\u00f1o esfuerzo, el mundo entero puede cambiar.<br \/>\nA veces la sociedad en que vivimos entra en un cono de sombra, confusi\u00f3n y des\u00e1nimo. Entonces buscamos que alguien venga de afuera, de arriba o del m\u00e1s all\u00e1, a traer la luz que nos hace falta. Pero nos olvidamos del encendedor en nuestro bolsillo. Es tiempo de aportar nuestra peque\u00f1a luz cada d\u00eda, y unirnos a tanta gente que ya lo hace. As\u00ed desaparecer\u00e1n muchos miedos, angustias e incertidumbres que a\u00fan dan vueltas por ah\u00ed. O al menos las compartiremos. Como escribi\u00f3 Mar\u00eda Elena Walsh: \u201cPorque el camino es \u00e1rido y desalienta\/ porque tenemos miedo de andar a tientas,\/ porque esperando a solas poco se alcanza\/ valen m\u00e1s dos temores que una esperanza.\/Dame la mano y vamos ya\u201d.<\/p>\n<p><em>El autor es te\u00f3logo y biblista<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfHabr\u00e1n sido disc\u00edpulos de Jes\u00fas los dos hombres que murieron en cruz a su lado? \u00bfPor qu\u00e9 los lla-maron bandidos? \u00bfEs posible conocer su identidad?&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1584,1788,14,1789,171],"class_list":["post-12989","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-biblia","tag-crucifixion","tag-iglesia","tag-malhechores","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3nv","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12989"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12989\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12992,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12989\/revisions\/12992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}