{"id":12993,"date":"2016-12-13T11:32:09","date_gmt":"2016-12-13T14:32:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12993"},"modified":"2016-12-13T11:32:09","modified_gmt":"2016-12-13T14:32:09","slug":"una-teologia-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12993","title":{"rendered":"Una teolog\u00eda del cuerpo"},"content":{"rendered":"<p>Muchas veces nos encontramos repitiendo frases y conceptos que luego no integramos a la vida diaria. Por ejemplo, citar dos frases b\u00edblicas: la primera, cuando Dios crea el mundo y al ser humano y dice: \u201cVio Dios lo que hab\u00eda hecho, y todo estaba muy bien\u201d (G\u00e9nesis 1,31). La segunda, en el pr\u00f3logo del evangelio de Juan: \u201cY la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros\u2026\u201d (1,14). Acto seguido a las citas, considerar nuestro cuerpo como algo indigno, malo o pernicioso. Algo que se debe aplastar, anular o simplemente ignorar.<\/p>\n<p>Toda la creaci\u00f3n habla de Dios. Y el misterio de la Encarnaci\u00f3n nos comunica el valor del ser humano, un ser en el que se une esp\u00edritu y cuerpo. No somos \u00e1ngeles. Somos cuerpo. Entonces surge la pregunta: si fuimos creados por Dios y todo lo que \u00e9l cre\u00f3 es bueno, si Jes\u00fas se encarn\u00f3, comi\u00f3 y bebi\u00f3 entre nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 despreciar el propio cuerpo? Desde que soy engendrada en el vientre materno, mi cuerpo es un gran don. A trav\u00e9s de \u00e9l soy capaz de conocer el mundo que me rodea, de trabajar y de amar. Mi cuerpo es mi primer hogar y estoy llamada a cuidarlo, a protegerlo y a disciplinarlo.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia encontramos varias concepciones que nos alejan de esta postura. A mi modo de ver, una de ellas es la interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de las palabras de Pablo cuando enumera las obras de la carne, que son: \u201cfornicaci\u00f3n, impureza, libertinaje, idolatr\u00eda, hechicer\u00eda, odios, discordia, celos, iras, ambici\u00f3n, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes\u2026\u201d (G\u00e1latas 5, 19-21). Si prestamos atenci\u00f3n a cu\u00e1les son las obras de la carne, constatamos que provienen primero de nuestra mente y coraz\u00f3n y no precisamente del cuerpo. Y luego dice que el \u201cfruto del Esp\u00edritu es amor, alegr\u00eda, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de s\u00ed\u201d. (Gal 5,22).  Estos frutos se manifiestan tambi\u00e9n a trav\u00e9s del cuerpo. Y finalmente, Pablo nos dice que \u201csois templos de Dios y que el Esp\u00edritu de Dios habita en nosotros (\u2026) el templo de Dios es sagrado, y vosotros sois ese templo\u201d (1 Corintios 3, 16-17).<\/p>\n<p>En la corriente maniquea se encuentra una divisi\u00f3n en el ser humano que en la realidad no existe. Somos una unidad: mente, cuerpo, esp\u00edritu. La corriente iluminista, con la famosa frase de Descartes \u201cPienso, luego existo\u201d, gener\u00f3 tambi\u00e9n mucha confusi\u00f3n al respecto. No juzgo a las generaciones pasadas. Cada \u00e9poca tuvo una cosmovisi\u00f3n particular y para entenderla no debe sacarse de su contexto. <\/p>\n<p>Bas\u00e1ndonos en la Teolog\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, podemos decir que estamos llamados a valorar y dar gracias a Dios por el don maravilloso de nuestro cuerpo. El nos permite vivir, construir y amar. Si prestamos atenci\u00f3n a cada una de sus partes y a su funcionamiento, puede brotarnos una oraci\u00f3n de agradecimiento y alabanza. Cada uno de nuestros \u00f3rganos tiene una funci\u00f3n espec\u00edfica maravillosa que est\u00e1 \u00edntimamente ligada a otras.<\/p>\n<p>El elevado nivel de estr\u00e9s, las enfermedades recurrentes como el c\u00e1ncer y los accidentes cardiovasculares demuestran que si no cuidamos nuestros pensamientos y emociones, perdemos la armon\u00eda corporal y el estado de nuestra salud se deteriora. La disciplina y el entrenamiento son necesarios para mejorar y potenciar el funcionamiento del cuerpo. Hoy estamos llamados a conocer y a cuidar este don tan maravilloso que Dios nos regal\u00f3. En su estado actual, sin importar nuestra edad. El propio cuerpo es el instrumento que nos permite comunicarnos y amar. <\/p>\n<p>Finalmente, cito a la Madre Teresa de Calcuta en el libro Ven, s\u00e9 mi luz, del padre Brian Kolodiejchuk. Aqu\u00ed encontramos una postura moderna con respecto a la teolog\u00eda del cuerpo: \u201cNuestro Se\u00f1or no quiere que usemos nuestra energ\u00eda en hacer penitencia, ayuno, etc. por nuestros pecados, sino m\u00e1s bien para llevar a Cristo a los pobres y para eso necesitamos hermanas fuertes en cuerpo y mente. (\u2026) No creo que tengamos el derecho de quebrar nuestra salud y sentirnos miserables a ra\u00edz de nuestra debilidad cuando nos encontramos con los pobres. Es mejor comer bien y tener mucha energ\u00eda para poder sonre\u00edr a los pobres y trabajar para ellos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces nos encontramos repitiendo frases y conceptos que luego no integramos a la vida diaria. 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