{"id":12997,"date":"2016-12-02T08:21:02","date_gmt":"2016-12-02T11:21:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12997"},"modified":"2016-12-14T08:28:50","modified_gmt":"2016-12-14T11:28:50","slug":"irish-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12997","title":{"rendered":"Irish Argentina"},"content":{"rendered":"<p><em>A prop\u00f3sito de la reciente publicaci\u00f3n de La independencia de Irlanda: la conexi\u00f3n argentina, por Dermot Keogh, sigue un Informe sobre los irlandeses en nuestro pa\u00eds, que sit\u00faa la obra en su contexto.<\/em><\/p>\n<p>La creciente bibliograf\u00eda sobre el proceso inmigratorio irland\u00e9s al R\u00edo de la Plata durante el siglo XIX acaba de enriquecerse con el docto volumen del historiador irland\u00e9s Dermot Keogh (Dublin, 1945), Profesor em\u00e9rito del University College Cork, un texto que excede lo que el t\u00edtulo promete, dando cuenta y reflexionando sobre la Di\u00e1spora Irlandesa en la Argentina, \u00fanico destino cuya lengua oficial no era el ingl\u00e9s (1).<br \/>\nLos \u00faltimos trabajos importantes sobre el tema hab\u00edan sido <em>Irlandeses en la Pampa Gringa. Curas y ovejeros<\/em> (2006), por Roberto Landaburu; y Narrativas de la di\u00e1spora irlandesa bajo la Cruz del Sur (2011), de Laura Izarra, que constituyeron aut\u00e9nticas novedades surgidas de originales investigaciones, tras a\u00f1os de repeticiones y refundiciones de ocasionales aportes que se iniciaron con la desma\u00f1ada y algo ca\u00f3tica aunque fundacional obra de Thomas Murray titulada The Story of the Irish in Argentina (Nueva York, 1919), reeditada entre nosotros hace unos pocos a\u00f1os (2).<br \/>\nLa preshistoria de la inmigraci\u00f3n irlandesa en la Argentina debe buscarse no s\u00f3lo en los insulares irlandeses que se filtraron con los conquistadores y evangelizadores espa\u00f1oles en los tiempos de la conquista y de la colonia (el primer irland\u00e9s registrado como tal fue el jesuita Thomas Field, de Limerick, pero se sabe que John y Thomas Farrel estuvieron en la fundaci\u00f3n de Buenos Aires en 1536, y que Rita O\u2019Doghan \u2013bisabuela de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, autor del Mart\u00edn Fierro\u2013 en 1769 se hab\u00eda casado en Buenos Aires con Juan Mart\u00edn de Pueyrred\u00f3n y era bisnieta de irlandeses), sino tambi\u00e9n en las dos fallidas invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, comandadas por el irland\u00e9s William Carr Beresford y por John Whitelocke, respectivamente. Tras las derrotas, no pocos mercenarios irlandeses que hab\u00edan integrado las fuerzas invasoras optaron por establecerse en la extra\u00f1a tierra que hab\u00edan asaltado. Dispersos por el enorme territorio, algunos castellanizaron sus apellidos: Queenfaith pas\u00f3 a ser Reynaf\u00e9 y Campbell, Campana, por dar ejemplos. Recordemos, de paso, el significativo episodio que Bartolom\u00e9 Mitre rescata a prop\u00f3sito de la primera de las invasiones: el del cabo irland\u00e9s Michael Skennon, quien desert\u00f3 aun\u00e1ndose a los criollos; sometido a consejo de guerra, Skennon fue fusilado. Escribe Mitre que \u201ccombat\u00eda por su fe cat\u00f3lica y contra los herejes ingleses al lado de los argentinos\u201d (3).<br \/>\nSucesivos viajeros y hombres de negocios fueron completando una inicial comunidad irlandesa, como James Spencer Wilde, llegado a principios del siglo XIX para fundar el Banco Oficial, quien se cas\u00f3 en segundas nupcias con una joven criolla. Fue padre de Jos\u00e9 Antonio, que escribi\u00f3 Buenos Aires desde setenta a\u00f1os atr\u00e1s, y t\u00edo de Eduardo, autor de Aguas abajo. Por su parte, el corsario William Brown (1777-1857), \u201cel viejo Bruno\u201d, seg\u00fan lo llamaba el tirano Juan Manuel de Rosas, luch\u00f3 con los patriotas por la emancipaci\u00f3n, fund\u00f3 la Armada Nacional y fue Gobernador de la provincia de Buenos Aires en 1826; otro militar destacado fue John Thomond O\u2019Brien (1786-1861), edec\u00e1n del Libertador General Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. De este tiempo inicial data, por otra parte, la impresionante tragedia originada por el sacerdote cat\u00f3lico Ladislao Guti\u00e9rrez, quien se fug\u00f3 con su audaz amante Camila O\u2019Gorman, y que, delatados por el cura Michael Gannon, fueron fusilados por orden del dictador Rosas, quien cont\u00f3 con el aviso asesor de Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield. Tres hijos de Irlanda dieron vida a esta tragedia sudamericana de 1848.<br \/>\nEn otro sentido, la buena relaci\u00f3n de Irlanda con Espa\u00f1a, en la que la religi\u00f3n tuvo que ver, hab\u00eda convertido la pen\u00ednsula en puente para que los irlandeses llegaran a Latinoam\u00e9rica mucho antes del per\u00edodo importante de la inmigraci\u00f3n: Cullen, Lynch, O\u2019Donnell, entre otros, son apellidos cuya presencia aqu\u00ed se remonta a los siglos XVI, XVII y XVIII (4). En lo acad\u00e9mico Espa\u00f1a se hab\u00eda convertido en el centro de estudios y formaci\u00f3n que los ingleses negaban a los irlandeses. Michael O\u2019Gorman, por ejemplo, educado en Francia y Espa\u00f1a, termin\u00f3 fundando en Buenos Aires, en 1779, la Escuela del Protomedicato, antesala de la actual Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.<br \/>\nEsta informaci\u00f3n preliminar importa para combatir la equivocada idea de que fue la Gran Hambruna (Great Famine, 1845-1852) el principal resorte que origin\u00f3 el desplazamiento de irlandeses a la Argentina durante el siglo XIX.<br \/>\nTestimonios orales, cartas, muestras inequ\u00edvocas de prosperidad y ayudas concretas por parte de los primeros inmigrantes para que parientes y amigos vinieran al pa\u00eds fueron, junto al clero irland\u00e9s asentado en Buenos Aires, los motores de la inmigraci\u00f3n irlandesa originada hacia 1840. Adem\u00e1s, un pa\u00eds en expansi\u00f3n y necesitado de brazos para atender la producci\u00f3n rural est\u00e1n en el centro del fen\u00f3meno que, seg\u00fan Korol y Sabato (5), durante el siglo XIX trajo entre 10.500 y 11.500 hijos de Er\u00edn.<br \/>\nAquellos inmigrantes y sus descendientes quer\u00edan sacerdotes que hablaran su lengua y conocieran sus costumbres. El resultado fue el env\u00edo, desde Irlanda, de capellanes que fueron no s\u00f3lo pastores espirituales sino tambi\u00e9n jefes civiles en frecuente contacto con el poder pol\u00edtico. El m\u00e1s famoso fue el dominico Anthony Fahy, considerado el patriarca de los inmigrantes irlandeses y sus descendientes durante el siglo XIX. Lleg\u00f3 con funciones m\u00faltiples y muri\u00f3, en Buenos Aires, en 1871, v\u00edctima de la fiebre amarilla.<br \/>\nFahy instaba a sus patriotas a que se largaran a la inmensidad pampeana donde las posibilidades de progreso eran muchas. M\u00e1s adelante, en procesos graduales, muchos perdedores volver\u00edan a la ciudad para seguir probando suerte. Las audaces j\u00f3venes que cruzaban el oc\u00e9ano para tentar fortuna sol\u00edan alojarse en pensiones para j\u00f3venes irlandesas o en el Irish Girl\u2019s Home, del barrio de Almagro, hasta que se ubicaban como institutrices, secretarias o, en el mejor de los casos, como maestras de Ingl\u00e9s. Gracias a la posesi\u00f3n de la lengua inglesa, o m\u00e1s exactamente del Irish-English, no pocos hombres y mujeres, tras terminar estudios en el Fahy, en el Saint Paul\u2019s, St. Brigid\u2019s o en el Instituto Keating, entre otros centros educativos, empezaban a trabajar con \u00e9xito en los ferrocarriles, en empresas navieras, frigor\u00edficos o en las diversas opciones que ofrec\u00edan compa\u00f1\u00edas inglesas o americanas. El poema If, de Rudyard Kipling, fue inspirador para aquellos hijos de la inmigraci\u00f3n.<br \/>\nEl trabajo del padre Fahy fue sucedido por la llegada de congregaciones religiosas: los Pasionistas, los Palotinos, los Christian Brothers y las Sisters of Mercy que, a la asistencia espiritual, sumaron la misi\u00f3n educativa mediante la creaci\u00f3n de colegios adscriptos a la ense\u00f1anza oficial, aunque acusando una fuerte identidad irlandesa. A\u00f1os m\u00e1s tarde laicos fundar\u00edan otros, siempre con sello irland\u00e9s. Muchas otras instituciones culturales, sociales y hospitalarias asist\u00edan a los inmigrantes y a sus descendientes al tiempo que demoraban su asimilaci\u00f3n.<br \/>\nEl 16 de febrero de 1889, unos 1800 irlandeses llegaron desde el puerto de Cork a Buenos Aires en el SS Dresden. Fue el resultado de las tratativas de los se\u00f1ores H. Buckely O\u2019Meara y John S. Dillon quienes, comisionados por el gobierno de Miguel Ju\u00e1rez Celman, enga\u00f1aron a sus compatriotas con falsas promesas. Tras su llegada, los exhaustos viajeros fueron destinados al Hotel de Inmigrantes donde no hab\u00eda espacio ni comida suficientes. El desastre se agrav\u00f3 con el proyecto originado por un Irish-American, David Gartland, de trasladar el problema a una colonia en Napost\u00e1 (Bah\u00eda Blanca). El infame suceso tuvo difusi\u00f3n internacional.<br \/>\nLa muerte del padre Anthony Fahy y el esc\u00e1ndalo del City of Dresden constituyeron las principales causas del fin de la inmigraci\u00f3n irlandesa m\u00e1s o menos masiva a la Argentina. Es en este marco que se inscribe la investigaci\u00f3n y el estudio del profesor Dermot Keogh.<br \/>\nCuriosamente, el volumen se conoce primero en traducci\u00f3n al castellano, labor llevada a cabo por traductores de la USAL, liderados por Ver\u00f3nica Repetti y Mariano Galazzi, en versi\u00f3n que logra trasladar la contundente y efectiva prosa de la lengua original del historiador.<br \/>\nEntendiendo que tanto el lector irland\u00e9s como el argentino probablemente desconozcan aspectos del entorno en el que se desarrollaron los hechos, Keogh ofrece, ocasionalmente, informaci\u00f3n necesaria que contextualiza el asunto central de su trabajo: el rol de la colectividad hiberno-argentina ante un cap\u00edtulo clave en la historia de la independencia de Irlanda: el Levantamiento de Pascua de 1916.<br \/>\nEl lunes 24 de abril de ese a\u00f1o, en efecto, miembros del autodenominado Ej\u00e9rcito Voluntario Irland\u00e9s originaron una violenta revuelta en el centro de Dubl\u00edn, convirtiendo el edifico de la Oficina General de Correos en simb\u00f3lico y f\u00e1ctico enclave de su accionar. El grupo de rebeldes nacionalistas estaba integrado por profesionales, pol\u00edticos, periodistas, sindicalistas, obreros, empleados, maestros y hasta escritores como P\u00e1draig Pearse, Thomas MacDonagh y Thomas J. Clark. Se trataba de una coalici\u00f3n pol\u00edtica que busc\u00f3 promulgar el nacimiento de la Rep\u00fablica de Irlanda. El levantamiento dur\u00f3 apenas una semana porque fue aplastado por las fuerzas brit\u00e1nicas que destruyeron, adem\u00e1s, construcciones muy valiosas de la ciudad. Eamonn Bulfin, hijo de William, editor del peri\u00f3dico porte\u00f1o The Southern Cross (que en esa \u00e9poca era caja de resonancia de la actitud de los Irish-Porte\u00f1os respecto del alzamiento, y que fue la principal fuente de informaci\u00f3n de Keogh), iz\u00f3 la bandera irlandesa en el edificio de Correos; su condici\u00f3n de argentino lo eximi\u00f3 de morir fusilado. Aqu\u00ed en el pa\u00eds, la ya numerosa colectividad irlandesa se dividi\u00f3 entre los que apoyaron a los rebeldes, los pro-brit\u00e1nicos que los condenaron y (aunque Keogh no se ocupa mayormente de ellos) los indiferentes. Lo mismo ocurri\u00f3 en la Isla Esmeralda. Escribe Keogh: \u201cEl apoyo a la independencia de la Rep\u00fablica de Irlanda encontr\u00f3 fuertes ecos en la comunidad argentina en general. La prensa con frecuencia comparaba la lucha irlandesa por la independencia y la que hab\u00eda librado la Argentina por la suya\u201d (pp. 255-256). Aunque la gesta fue un fracaso, logr\u00f3 fortificar emocionalmente a la Verde Er\u00edn hasta su proclamaci\u00f3n como Estado Libre de Irlanda en 1922.<br \/>\nTres personalidades animan el libro: William Bulfin (1863-1910), su hijo Eamonn (1892-1968), ya mencionados, y el parlamentario Laurence Ginnell (1852-1923). Este \u00faltimo lleg\u00f3 como representante de Irlanda ante Am\u00e9rica Latina; probablemente m\u00e1s que otros, fue, aqu\u00ed, muy exitoso en la recaudaci\u00f3n de fondos para la causa irlandesa: sagazmente visit\u00f3 los campos porte\u00f1os donde resid\u00edan los irlandeses y sus descendientes que hab\u00edan hecho fortuna: San Antonio de Areco, Carmen de Areco, Capit\u00e1n Sarmiento, Mercedes\u2026 Sabedor de la \u00edntima relaci\u00f3n entre lengua e identidad, William Bulfin, por su parte, estaba empe\u00f1ado en despertar y expandir la lengua ga\u00e9lica irlandesa, y desde las p\u00e1ginas del Southern Cross, que editaba, jug\u00f3 un papel importante en el sentido de incentivar en los irlando-argentinos sentimientos de solidaridad con la tierra de los ancestros y en dar vida a las incipientes relaciones diplom\u00e1ticas entre la Argentina y su pa\u00eds, que peleaba por la independencia (6). William muri\u00f3 joven pero su hijo Eamonn continu\u00f3 con la tarea, convirti\u00e9ndose en el primer enviado oficial a la Argentina por parte de la entonces nonata Rep\u00fablica de Irlanda.<br \/>\nIneludible de ahora en m\u00e1s para los interesados en estudios irlandeses La independencia de Irlanda: la conexi\u00f3n argentina, por Dermot Keogh. Es una contribuci\u00f3n importante al tema de las relaciones diplom\u00e1ticas entre los dos pa\u00edses. Adicionalmente, ilumina aspectos del proceso inmigratorio irland\u00e9s mediante una mirada distinta.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n1. Keogh, Dermot: La independencia de Irlanda: la conexi\u00f3n argentina, Ediciones Universidad del Salvador, Buenos Aires, 2016, 376 pp.<br \/>\n2. Murray, Thomas: The Story of the Irish in Argentina, Cork University Press \/ Ediciones Corregidor, Buenos Aires 2012, 288 pp.<br \/>\n3. Cfr.: Mitre, Bartolom\u00e9: Historia de Belgrano y de la independencia argentina. Tomo I, Cap\u00edtulo 3, Buenos Aires, Eudeba, 1978.<br \/>\n4. En este \u00faltimo siglo llega, desde Galway a Buenos Aires, Patrick Lynch, de quien desciende el poderoso novelista Benito Lynch, autor de El ingl\u00e9s de los g\u00fcesos y Los caranchos de La Florida. De esos lejanos inmigrantes proviene, asimismo, el escritor Adolfo Bioy Casares (tambi\u00e9n, Lynch).<br \/>\n5. Cfr. Korol, Juan Carlos y Sabato, Hilda: C\u00f3mo fue la inmigraci\u00f3n irlandesa en la Argentina, Buenos Aires, Plus Ultra, 1981.<br \/>\n6. En ciertos tramos de su relato, Dermot Keogh se ocupa de los min\u00fasculos detalles de la vida, la historia \u201cpeque\u00f1a\u201d; en este sentido, basado en cartas de William Bulfin que logr\u00f3 exhumar, evoca amenos sucedidos relacionados con el peri\u00f3dico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A prop\u00f3sito de la reciente publicaci\u00f3n de La independencia de Irlanda: la conexi\u00f3n argentina, por Dermot Keogh, sigue un Informe sobre los irlandeses en nuestro&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[218,1110,1792,1793,758],"class_list":["post-12997","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-historia","tag-inmigracion","tag-irlandeses","tag-keogh","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3nD","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12997","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12997"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12997\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13000,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12997\/revisions\/13000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12997"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12997"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12997"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}