{"id":13011,"date":"2016-12-14T08:48:19","date_gmt":"2016-12-14T11:48:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13011"},"modified":"2016-12-14T08:48:19","modified_gmt":"2016-12-14T11:48:19","slug":"la-guerra-del-paraguay-en-la-pantalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13011","title":{"rendered":"La Guerra del Paraguay en la pantalla"},"content":{"rendered":"<p>Recientemente participamos de un encuentro en Asunci\u00f3n, dedicado a ver c\u00f3mo el cine de la Argentina, Brasil y Paraguay ha ido reflejando la Guerra de la Triple Alianza, que los locales llaman Contra la Triple Alianza, o Guerra Grande, para diferenciarla de las posteriores Guerra Civil y Guerra del Chaco. El encuentro tuvo lugar en la Manzana de la Rivera, hermoso centro cultural que alberga, refaccionadas, tres casas de otros tantos per\u00edodos de la larga historia asunce\u00f1a.<br \/>\nEnfrente est\u00e1 el Palacio de Gobierno. Hermoso, extenso, precedido de un amplio jard\u00edn a la francesa. \u201cNuestro peque\u00f1o Versalles\u201d, nos dice una colaboradora del centro. Inquieta un poco pensar que all\u00ed fijaron su asiento Carlos Antonio L\u00f3pez, su hijo el mariscal Francisco Solano L\u00f3pez, largo tiempo despu\u00e9s (y por muchos a\u00f1os) el general Alfredo Stroessner, y tambi\u00e9n tantos, tantos otros gobernantes, de facto, o provisionales, o constitucionales que apenas pudieron desarrollar lo que so\u00f1aban.<br \/>\nLos expositores fuimos cuatro. Primero, desde un video, el veterano cineasta brasile\u00f1o Silvio Black, indignado contra el ej\u00e9rcito de su pa\u00eds, que jam\u00e1s hizo un mea culpa, como se\u00f1ala en su documental <em>Guerra do Brasil<\/em>. Cerr\u00f3 el periodista y memorista paraguayo Antonio Pecci (adem\u00e1s dramaturgo y director de peso), alentando la inspiraci\u00f3n de los nuevos artistas y documentalistas: hasta ahora, Paraguay ha hecho muy pocas pel\u00edculas sobre esa guerra y sus consecuencias.<br \/>\nA prop\u00f3sito, la primera fue <em>La sangre y la semilla<\/em>, paraguayo-argentina (1958). Olga Zubarry, el director Alberto Dubois, Romualdo Quiroga, t\u00e9cnicos principales y laboratoristas formaron el aporte argentino. El escritor Augusto Roa Bastos (sobre quien Pecci escribi\u00f3 un libro excelente), el compositor Herminio Gim\u00e9nez, el actor Ernesto B\u00e1ez y todo el resto del elenco, extras, t\u00e9cnicos de base y productores eran de all\u00ed. Y el tema es de ellos, pero tambi\u00e9n es universal: en medio de la peor desgracia, los hombres van a morir y una mujer va a tener un hijo, que acaso represente el futuro.<br \/>\nAl respecto, la historiadora local Ana Barreto analiz\u00f3 detalladamente esa obra y desarroll\u00f3 los recuerdos m\u00e1s estremecedores de la noche: el drama de las mujeres que sufrieron la muerte de sus seres queridos y por orden superior caminaron en condiciones penosas, y peor a\u00fan el castigo a \u201clas destinadas\u201d y \u201clas traidoras\u201d, en muchos casos madres, esposas, hijas o hasta primas de quienes reclamaban el fin de la guerra (120 mujeres asesinadas en un solo d\u00eda, entre ellas la que hab\u00eda encabezado la comisi\u00f3n de donantes de joyas), y luego la idealizaci\u00f3n, la figura de La Residenta como compa\u00f1era heroica, personificada en Madame Lynch.<br \/>\nNos toc\u00f3 aliviar esos estremecimientos contando otros: los de nuestro cine. La carga de infanter\u00eda de Curupayti en <em>Su mejor alumno<\/em>, donde muere Dominguito, y el encuentro posterior de Mitre con Sarmiento, que viene de los Estados Unidos. \u201cLe devuelvo a su hijo, hecho un hombre\u201d, dice Sarmiento. Mitre no puede decir lo mismo. <em>La cuna vac\u00eda<\/em>, sobre el doctor Ricardo Guti\u00e9rrez, su dedicaci\u00f3n a los ni\u00f1os, y el dolor de haber sido uno de los muy pocos m\u00e9dicos diplomados que tuvo entonces nuestro Ej\u00e9rcito. <em>Argentino hasta la muerte<\/em>, contradictorio en su final, malo en varios aspectos, pero honrado al plantear el dolor de la guerra y la torpeza patriotera de siempre. El esbozo argumental, se recordar\u00e1, era de F\u00e9lix Luna. Luego, las referencias de <em>La Patria equivocada<\/em> y <em>Fontana<\/em>, la frontera interior. El documental <em>Contra Paraguay<\/em>, donde el concepto de \u201cdictadura progresista\u201d recibe un dudoso elogio, y el anterior, y superior, <em>C\u00e1ndido L\u00f3pez. Los campos de batalla,<\/em> que descubre los caminos de ambos L\u00f3pez, el pintor manco y el mariscal enceguecido, se pone en el lugar de ambos, escucha a la gente que hoy vive en esos lugares, y concluye, mirando los cuadros de C\u00e1ndido: \u201cS\u00f3lo los soldados muertos tienen ojos y bocas. S\u00f3lo los muertos ven el final de la guerra\u201d.<br \/>\nAntes que se nos pase, este encuentro se dio dentro del 25\u00b0 Festival Internacional de Cine de Paraguay, admirable esfuerzo que un pu\u00f1ado de entusiastas hace a pulm\u00f3n, y que este a\u00f1o incluy\u00f3 adem\u00e1s una copia nueva de <em>La sangre y la semilla<\/em>, exhibida gratuitamente al aire libre y acompa\u00f1ada por un buen libro de revisiones y entrevistas, y la premiere de dos pel\u00edculas muy atendibles: <em>Soldado argentino s\u00f3lo conocido por Dios<\/em>, del cordob\u00e9s Rodrigo Fern\u00e1ndez Engler (ya hablaremos de esta obra), y <em>Boquer\u00f3n<\/em>, del orurense Tonchy Antezana, melodrama sobre los j\u00f3venes bolivianos sitiados en pleno desierto al comienzo de la Guerra del Chaco. Antes del festival, <em>Boquer\u00f3n<\/em> se mostr\u00f3 en el mismo fort\u00edn donde ocurrieron los hechos, y recibi\u00f3 el aplauso compungido de un centenar de escolares paraguayos. En una tumba de ese lugar, esto hay que destacarlo, yacen juntos dos amigos que debieron enfrentarse: un teniente paraguayo y un capit\u00e1n boliviano. Ellos mismos as\u00ed lo pidieron cuando ya estaban heridos de muerte. Y la pel\u00edcula se cierra con un plano de esa tumba. \u201cSu estreno en Bolivia ha motivado que muchos j\u00f3venes desempolven los ba\u00fales de sus abuelos\u201d, contaba el director. Surgieron obras de teatro, reuniones de historiadores de ambos pa\u00edses, un libro de cartas,<\/p>\n<div id=\"attachment_13013\" style=\"width: 1930px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13013\" class=\"size-full wp-image-13013\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron.jpg 1920w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/boqueron-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-13013\" class=\"wp-caption-text\">Boquer\u00f3n, de Tonchy Antezana<\/p>\n<\/div>\n<p>, etc. \u201cMi padre fue prisionero 38 meses en Asunci\u00f3n\u201d, contaba, agregando por lo bajo, \u201cy tuvo una enamorada\u201d. Pero lo m\u00e1s fuerte es una an\u00e9cdota de filmaci\u00f3n: \u201cEst\u00e1bamos en una estaci\u00f3n de tren, rodando la escena en que los soldados parten al combate. Entre los curiosos hab\u00eda un viejito de unos 90 a\u00f1os, que de pronto nos dijo \u2018\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 pap\u00e1?\u2019 Su hijo nos explic\u00f3. Ese viejito ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando el padre se fue a la guerra. A los 16, sali\u00f3 a buscarlo. Lo hicieron soldado a la fuerza. Un d\u00eda recibi\u00f3 tal tiro de metralla que por poco su jefe no le da el tiro de gracia. Lo ocultaron bajo unas ramas. Los paraguayos lo descubrieron y, como era pelirrojo, pensaron que pod\u00eda ser un oficial alem\u00e1n. En el hospital militar, como sab\u00eda ingl\u00e9s, se hizo int\u00e9rprete de unos practicantes norteamericanos que hab\u00edan llegado como voluntarios. Terminada la guerra, volvi\u00f3 a su casa. \u00a1Su padre le abri\u00f3 la puerta! Y le pregunt\u00f3 \u2018\u00bfD\u00f3nde estabas, hijo?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recientemente participamos de un encuentro en Asunci\u00f3n, dedicado a ver c\u00f3mo el cine de la Argentina, Brasil y Paraguay ha ido reflejando la Guerra de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1795,32,1462,1796],"class_list":["post-13011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-boqueron","tag-cine","tag-cultura","tag-guerra-del-paraguay"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3nR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13011"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13011\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13015,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13011\/revisions\/13015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}