{"id":13036,"date":"2017-01-01T01:24:34","date_gmt":"2017-01-01T04:24:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13036"},"modified":"2016-12-29T16:32:51","modified_gmt":"2016-12-29T19:32:51","slug":"editorial-de-la-reconciliacion-al-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13036","title":{"rendered":"Editorial: De la reconciliaci\u00f3n al encuentro"},"content":{"rendered":"<p>Durante muchos a\u00f1os, el episcopado argentino dirigi\u00f3 a toda la comunidad repetidos llamados a la reconciliaci\u00f3n, para superar los dolorosos enfrentamientos que en los a\u00f1os \u201970 enlutaron al pa\u00eds, y llenaron muchos corazones de odio y resentimiento. Este prop\u00f3sito encomiable no logr\u00f3 plasmarse por m\u00faltiples motivos: la reticencia de las instituciones y grupos sociales a revisar cr\u00edticamente su propia comprensi\u00f3n de los hechos y a asumir sus responsabilidades, los vaivenes en las respuestas intentadas desde el Estado (\u201cpunto final\u201d, amnist\u00edas, indultos), e incluso la exasperaci\u00f3n deliberada de las tensiones latentes con fines descarnadamente pol\u00edticos.<br \/>\nEl pedido de perd\u00f3n en nombre de la Iglesia realizado por Juan Pablo II en el contexto del Jubileo del a\u00f1o 2000 estaba destinado a suscitar gestos de \u201cpurificaci\u00f3n de la memoria\u201d en las Iglesias locales, que deb\u00edan a su vez estimular respuestas an\u00e1logas en la sociedad civil. La conferencia episcopal argentina, dificultada por profundas diferencias internas, no pudo ir m\u00e1s all\u00e1 de algunas expresiones gen\u00e9ricas y poco comprometidas. Tampoco le ha sido posible hasta ahora revisar cr\u00edticamente su actuaci\u00f3n en esos a\u00f1os, lo cual le ha restado autoridad a la hora de afrontar este tema, e impedido asumir un papel de ejemplaridad.<br \/>\nHoy, cuando hablar de reconciliaci\u00f3n parece no ser bien visto por la sociedad, nuestra Iglesia, a instancias del papa Francisco, quiere optar por la propuesta m\u00e1s amplia y positiva de una \u201ccultura del encuentro\u201d, orientada sobre todo hacia el futuro. Cabe preguntarse, por un lado, si es posible lograr un verdadero encuentro por medio del simple expediente de \u201cdar vuelta la p\u00e1gina\u201d para dejar atr\u00e1s el cap\u00edtulo de la reconciliaci\u00f3n fallida. Pero, por otro lado, \u00bfes prudente insistir en un esfuerzo de reconciliaci\u00f3n que por d\u00e9cadas ha resultado est\u00e9ril? \u00bfNo ser\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de las buenas intenciones, seguir echando sal en las heridas? Reconciliaci\u00f3n o encuentro son los t\u00e9rminos de una disyuntiva dif\u00edcil de resolver.<br \/>\nQuiz\u00e1s lo m\u00e1s razonable sea mediar entre ambos objetivos. Han pasado 40 a\u00f1os de los hechos, y ya no es posible entender la reconciliaci\u00f3n en el mismo sentido que habr\u00eda tenido d\u00e9cadas atr\u00e1s. Intentar reconciliar grupos antag\u00f3nicos, obstinados en sus posiciones y envejecidos en sus rencores, carece de sentido. Pero a lo largo del tiempo han surgido muchas figuras de uno y otro campo que lograron elaborar cr\u00edticamente su propia historia y abrirse al di\u00e1logo. Corresponde convocar a esas personas mientras sea posible, por el incalculable valor moral de su testimonio.<br \/>\nPor otro lado, hay militares ancianos confinados en c\u00e1rceles, muchas veces de manera arbitraria, a quienes se les ha negado el beneficio de la prisi\u00f3n domiciliaria, con el solo fin de convertir la pena de prisi\u00f3n en un verdadero \u201ccastigo\u201d, y algunos han fallecido por falta de adecuada atenci\u00f3n m\u00e9dica, ante el silencio ominoso de toda la sociedad, incluida la Iglesia; algo que lamentablemente tambi\u00e9n sucede en muchos casos con otros presos. Sin m\u00e1s demora, debe ponerse fin a esta injusta situaci\u00f3n.<br \/>\nA estos aspectos, que pertenecen al \u00e1mbito de la reconciliaci\u00f3n, hay que sumar otros que hagan posible el encuentro. Ante todo debe recuperarse la idea de los derechos humanos como doctrina constitucional que est\u00e1 por encima de cualquier ideolog\u00eda partidaria, frente a la perniciosa cooptaci\u00f3n que dichos derechos han sufrido a manos de cierta lectura ideologizada. Es \u00e9se el n\u00facleo del consenso fundamental que reclama nuestro pa\u00eds de cara al futuro.<br \/>\nAqu\u00ed nos encontramos con lo que quiz\u00e1s sea hoy el aspecto m\u00e1s grave del problema: muchos referentes j\u00f3venes que no han vivido personalmente el conflicto de los \u201870, lo han asumido con una visi\u00f3n maniquea que podr\u00eda tener sus consecuencias. Es preciso que un enfoque equilibrado de los derechos humanos, lo inaceptable de la violencia como herramienta pol\u00edtica, y el igual valor y dignidad de la vida de todos, sean claramente inculcados desde la educaci\u00f3n b\u00e1sica. Adem\u00e1s, convendr\u00eda preservar a los colegios de todo activismo partidario, procurando formar ciudadanos capaces de dialogar y convivir respetuosamente en el seno de una sociedad pluralista.<br \/>\nFinalmente, desde el punto de vista operativo, es necesario generar espacios donde se practique y se difunda la cultura del encuentro. \u00c9stos no pueden estar vinculados a la Iglesia (que, por las razones aludidas, no cuenta con la imagen de imparcialidad requerida), ni tampoco obviamente a los partidos pol\u00edticos. Hace algunos a\u00f1os, el jesuita italiano Bartolomeo Sorge propuso la creaci\u00f3n de \u201c\u00e1reas culturales\u201d independientes tanto de la Iglesia como de la pol\u00edtica, donde fuera posible el encuentro entre personas de distintas ideolog\u00edas, religiones y culturas, para construir consensos en torno a valores fundamentales capaces de inspirar la vida social y pol\u00edtica. Son incontables las personas que estar\u00edan dispuestas a este ejercicio en nuestro pa\u00eds, y que podr\u00edan aportar una gran riqueza de pensamiento.<br \/>\nLa generaci\u00f3n de los protagonistas de los \u201970 est\u00e1 pasando, y con ella, seguramente pasar\u00e1 gran parte del odio y el rencor no purificado despu\u00e9s de tantos a\u00f1os. La preocupaci\u00f3n fundamental debe ser ahora que esa ciza\u00f1a no germine en los corazones j\u00f3venes. Debemos confiar en que el paso del tiempo dar\u00e1 una mayor perspectiva para la investigaci\u00f3n historiogr\u00e1fica. La misma historia eclesi\u00e1stica tendr\u00eda que abandonar su actitud tradicionalmente defensiva para abordar el pasado propio con un nuevo esp\u00edritu. Debemos confiar tambi\u00e9n en que, menos constre\u00f1idos por la lealtad a sus predecesores, las instituciones puedan alg\u00fan d\u00eda reconocer, sin sobreactuaciones pero tampoco sin reservas, las propias responsabilidades.<br \/>\nMientras este proceso se va desarrollando gradualmente, tenemos que comprometernos con la activa b\u00fasqueda de un encuentro realmente inclusivo, y a crear condiciones que garanticen su solidez y continuidad. A los protagonistas de esta historia de violencia les cabe sentirse responsables ante las nuevas generaciones. Que ellas no tengan que sufrir, o re-presentar las tragedias de ese pasado, que nunca debi\u00f3 suceder, y que no debe suceder nunca m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante muchos a\u00f1os, el episcopado argentino dirigi\u00f3 a toda la comunidad repetidos llamados a la reconciliaci\u00f3n, para superar los dolorosos enfrentamientos que en los a\u00f1os&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[101,50,1803,1219,1804,1561],"class_list":["post-13036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-dialogo","tag-dictadura","tag-encuentro","tag-militares","tag-perdon","tag-reconciliacion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3og","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13036"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13036\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13039,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13036\/revisions\/13039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}