{"id":13082,"date":"2017-01-01T01:34:28","date_gmt":"2017-01-01T04:34:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13082"},"modified":"2016-12-30T16:40:55","modified_gmt":"2016-12-30T19:40:55","slug":"adan-servidor-y-custodio-del-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13082","title":{"rendered":"Ad\u00e1n servidor y custodio del Para\u00edso"},"content":{"rendered":"<p><em>Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n del var\u00f3n en la Sagrada Escritura. <\/em><\/p>\n<p>Hace unos meses, iniciamos un viaje imaginario por el interior del libro del G\u00e9nesis con la idea de aproximarnos al designio original de Dios para el var\u00f3n y la mujer. Este itinerario que atraviesa la antropolog\u00eda b\u00edblica, nos hizo (1) reflexionar acerca del significado de que var\u00f3n y mujer sean creados a imagen de la Trinidad; (2) detenernos en el pasaje b\u00edblico que trata sobre la creaci\u00f3n de la mujer y su misi\u00f3n y, por \u00faltimo (3) asomarnos, brevemente, al matrimonio \u2013alianza entre el primer hombre y la primer mujer. En un pr\u00f3ximo art\u00edculo trataremos el matrimonio en profundidad. Sin embargo, antes de bucear en las aguas misteriosas de esta alianza nos llega, por fin, el momento de hablar de Ad\u00e1n en tanto var\u00f3n y del designio original de Dios para \u00e9l.<\/p>\n<p>Este orden que le hemos dado a estas notas \u2013primero la mujer y luego el var\u00f3n\u2013 tiene, por supuesto, una intenci\u00f3n: despejar desde el vamos la sospecha \u2013anacr\u00f3nica, pero sospecha al fin\u2013 de machismo que pesa en nuestros d\u00edas sobre la antropolog\u00eda b\u00edblica. Por el contrario, hemos intentado mostrar que la mujer, creada en un plano de igualdad con el var\u00f3n es, desde el primer momento, objeto de amor y predilecci\u00f3n tanto por parte del var\u00f3n como de Dios. Si hemos conseguido ese objetivo de mostrar la igualdad entre var\u00f3n y mujer lo dir\u00e1 el lector\u2026<\/p>\n<p><strong>Ad\u00e1n: vocaci\u00f3n y misi\u00f3n<\/strong><br \/>\nConcentr\u00e9monos ahora en el hombre-var\u00f3n, Ad\u00e1n. Recordemos que tal como vimos en nuestra primera entrega, en G\u00e9nesis 1, <em>\u0101d\u0101m<\/em> hace referencia al g\u00e9nero humano, sin distinci\u00f3n de sexo. Por el contrario, en el contexto de Gn 2, <em>\u0100d\u0101m<\/em> significa espec\u00edficamente el hombre var\u00f3n ya que la mujer ser\u00e1 creada a partir de \u00e9l.<\/p>\n<p>G\u00e9nesis 2 comienza con una descripci\u00f3n de los primeros momentos de la creaci\u00f3n y de la constataci\u00f3n de que \u2013a\u00fan\u2013 no hab\u00eda all\u00ed ning\u00fan hombre para cultivar el suelo. Dios pone remedio a esta situaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Entonces el Se\u00f1or Dios model\u00f3 al hombre (<em>\u0101d\u0101m<\/em>) con arcilla del suelo y sopl\u00f3 en su nariz un aliento de vida. As\u00ed el hombre se convirti\u00f3 en un ser viviente. El Se\u00f1or Dios plant\u00f3 un jard\u00edn en Ed\u00e9n, al oriente, y puso all\u00ed al hombre que hab\u00eda formado. Y el Se\u00f1or Dios hizo brotar del suelo toda clase de \u00e1rboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal.<\/p>\n<p>La Biblia nos dice que Ad\u00e1n es un compuesto. En parte est\u00e1 hecho de arcilla del suelo (<em>\u00e1d\u00e1mah<\/em>) pero recibe su principio de vida del aliento del mismo Dios. Desde el primer instante el texto muestra el cuidado y la delicadeza por parte de Dios hacia el hombre. El Se\u00f1or le participa su propia vida (gracia) y lo coloca en un hermoso jard\u00edn donde \u00c9l mismo planta toda clase de \u00e1rboles a la vez bellos y nutritivos para el hombre. Anotemos algo importante: el hecho de que Dios provea de alimento al hombre contrasta vivamente con el pensamiento religioso de la Mesopotamia donde por el contrario, los hombres son creados para proveer de alimentos a los dioses.(1)<\/p>\n<p>El texto sigue diciendo que \u201cEl Se\u00f1or Dios tom\u00f3 al hombre y lo puso en el jard\u00edn de Ed\u00e9n, para que lo cultivara (<em>\u2019abad<\/em>) y lo cuidara (<em>samar<\/em>)\u201d(Gn 2,15). Por lo general este texto se interpreta en el sentido de que Dios pide a Ad\u00e1n que trabaje la tierra, que sea un jardinero en el Para\u00edso. Por supuesto que como el lenguaje es simb\u00f3lico y por lo tanto polivalente, esta interpretaci\u00f3n tiene su cabida. En este sentido, hay que se\u00f1alar que en la perspectiva b\u00edblica el trabajo no es un castigo por el pecado \u2013que a\u00fan no se produjo\u2013 sino que, por el contrario, el trabajo tiene un signo positivo y dignifica al hombre, hace al hombre m\u00e1s hombre.<\/p>\n<p>Ahora bien, ya en G\u00e9nesis 1,28, cuando Dios habla por primera vez al var\u00f3n y a la mujer, les pide que \u00absean fecundos, multipl\u00edquense, llenen la tierra y som\u00e9tanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra\u00bb. La intenci\u00f3n de Dios no es que sea exclusivamente el var\u00f3n el que \u201ctrabaje\u201d \u2013y por contraste, la mujer no\u2013 ya que ese designio es compartido tambi\u00e9n por la mujer. Por lo tanto, esta interpretaci\u00f3n de Ad\u00e1n- jardinero es v\u00e1lida pero no aporta demasiado a lo ya dicho por G\u00e9nesis 1.<\/p>\n<p>Por el contrario, si profundizamos en el texto hebreo comprobamos que en la intenci\u00f3n de Dios hay algo m\u00e1s que el designio de un var\u00f3n jardinero. La clave est\u00e1 en las palabras usadas para explicar el trabajo de Ad\u00e1n: cultivar (<em>\u2019abad<\/em>) y cuidar (<em>samar<\/em>). Si recorremos la Sagrada Escritura comprobamos que estas dos palabras aparecen juntas en un contexto sacerdotal.(2) Usados conjuntamente, estos t\u00e9rminos siempre refieren el trabajo de \u201cservicio\u201d a Dios y est\u00e1n en relaci\u00f3n con las tareas que desempe\u00f1an los levitas(3) en el cuidado del Tabern\u00e1culo- Templo. La Sagrada Escritura llama \u201cguardias\u201d a los levitas(4), siendo su tarea <em>\u2019abad<\/em> y <em>samar<\/em> el recinto del templo evitando la entrada y contacto con cualquier impureza.<\/p>\n<p>\u00bfQue tiene que ver el trabajo de los levitas en el Templo con el de Ad\u00e1n en el Para\u00edso? La respuesta a este interrogante es que Dios ordena a Ad\u00e1n ser el custodio del Para\u00edso porque el Para\u00edso es un santuario, es decir un templo(5). \u00a0\u00bfEn qu\u00e9 sentido? En el sentido m\u00e1s importante de un templo: el lugar donde se produce el encuentro entre el cielo y la tierra, entre tiempo y eternidad, entre Dios y el hombre. El Jard\u00edn es un templo, es decir, un lugar apto para el encuentro cara a cara con el Se\u00f1or, simb\u00f3licamente representado por el po\u00e9tico pasaje donde se dice que el Se\u00f1or Dios se paseaba por el jard\u00edn, a la hora en que sopla la brisa buscando conversar con el var\u00f3n y la mujer ( cfr. Gn 3,8).<\/p>\n<p>Al hacer al hombre (var\u00f3n-mujer) a su imagen y semejanza, Dios hace posible que el hombre entre en comuni\u00f3n con \u00c9l, que la corriente de vida que llamamos gracia pueda fluir entre \u00c9l y el hombre.6 Pero para que esto ocurra, ese espacio sagrado debe ser \u201ccustodiado y cuidado\u201d. Y si bien tanto el var\u00f3n como la mujer son concebidos como homo-liturgicus\/capax Dei y ambos son invitados a entrar en comuni\u00f3n con Dios, la tarea de custodiar el espacio sagrado es asignada espec\u00edficamente a Ad\u00e1n. Ad\u00e1n es propiamente el sacerdote de este templo primordial que es la creaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: Ad\u00e1n es el arquetipo del sacerdote.<\/p>\n<p>\u00bfQue significa para la antropolog\u00eda b\u00edblica? \u00bfQu\u00e9 tiene que ver esto con el matrimonio, con la vida familiar, con ser var\u00f3n? Como veremos, posee m\u00faltiples derivaciones. En primer lugar, es el var\u00f3n quien pone el \u201cclima\u201d cultual, el encargado de \u201ccuidar y custodiar\u201d que su familia pueda entrar en comuni\u00f3n con Dios. El var\u00f3n es quien debe cuidar que est\u00e9n dadas las condiciones para que su mujer \u2013primero\u2013 y luego sus hijos \u2013si los hay\u2013 puedan ser homo-liturgicus. Y esto es necesario porque Dios es SANTO y el acercamiento a Dios puede darse s\u00f3lo en un clima de pureza y santidad. La Biblia afirma esto una y otra vez. As\u00ed lo expresa, por ejemplo, el salmista: \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 subir a la Monta\u00f1a del Se\u00f1or y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el coraz\u00f3n (Sal. 24:3-4).<\/p>\n<p>El encargado de que reine este clima de pureza y santidad es el var\u00f3n. Y no es que la mujer no tenga nada que hacer. Ella deber\u00e1 ser \u201cuna ayuda adecuada\u201d ((<em>\u00e9zer ken\u00e9gd\u00f4<\/em>) para el var\u00f3n, su tarea en este caso es ayudarlo a cumplir su misi\u00f3n de cuidar el recinto sagrado. El drama que est\u00e1 por acontecer en el Para\u00edso es que Ad\u00e1n no cumplir\u00e1 con su tarea de \u201ccuidar y guardar\u201d este espacio sagrado y a causa de ello var\u00f3n y mujer terminar\u00e1n expulsados del mismo.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos traducir esto que venimos diciendo a un lenguaje m\u00e1s contempor\u00e1neo? Para ello vamos a recurrir a la teor\u00eda moderna de las organizaciones. All\u00ed se afirma que la cultura y salud organizacional, el clima o tono moral, \u201cbaja de la cabeza\u201d. Estudios demuestran que los valores e ideales de una organizaci\u00f3n deben ser irradiados y vividos en primer lugar por los que ejercen la direcci\u00f3n, por sus jefes, y desde all\u00ed inspiran al coraz\u00f3n motivando desde adentro al resto de la organizaci\u00f3n. El liderazgo es \u00e9tico o no lo es.<\/p>\n<p>Ad\u00e1n, el var\u00f3n, entonces es el que pone el clima moral en la familia. La mujer ((<em>\u00e9zer<\/em>) lo ayuda. Y si alguno de los dos no cumple su misi\u00f3n, la familia naufraga\u2026 Notemos tambi\u00e9n que este pasaje es el que ilumina con una luz profunda y nueva la tan incomprendida y vilipendiada expresi\u00f3n de San Pablo: el var\u00f3n es cabeza de la mujer (Ef 5,23). Ya volveremos sobre esto en un futuro.<\/p>\n<p>Una segunda derivaci\u00f3n muy importante de este pasaje es que en la tradici\u00f3n b\u00edblica, el sacerdocio ser\u00e1 exclusivamente masculino. Y esto se mantuvo as\u00ed, a pesar de que muchas de las religiones que rodearon a Israel tuvieron alg\u00fan tipo de sacerdocio femenino. Luego de la expulsi\u00f3n del Para\u00edso, en los principios de la historia de salvaci\u00f3n, ser\u00e1 simplemente el padre de familia el que oficie de sacerdote, de mediador entre Dios y los hombres. As\u00ed lo vemos, por ejemplo, en los relatos patriarcales donde los mismos patriarcas son los que ofrecen sacrificios a Dios y gu\u00edan y bendicen a la familia, es decir que llevan a cabo tareas sacerdotales estableciendo el clima cultual, moral, \u201corganizacional\u201d. Luego del episodio del becerro de oro, Dios asignar\u00e1 a una tribu, la de Lev\u00ed, las tareas sacerdotales7 pero el padre de familia nunca perder\u00e1 del todo su rol sacerdotal.8<\/p>\n<p>Con estas notas que dan cuenta de la misi\u00f3n y vocaci\u00f3n espec\u00edfica del var\u00f3n, nos despedimos hasta la pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La autora es te\u00f3loga.<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p>1 cfr. Gordon J. Wenham, Genesis 1\u201315, vol. 1, Word Biblical Commentary.<br \/>\n2 De hecho cuando estos dos t\u00e9rminos aparezcan juntos en un rango de unas quince palabras siempre hacen referencia al servicio sacerdotal. (cfr. Nm 3,7-8; 8,26)<br \/>\n3 A partir de Ex 32 los miembros de la tribu de Lev\u00ed ser\u00e1n la tribu a la que Dios le asigna con<br \/>\nexclusividad tareas sacerdotales y el cuidado de su Tabern\u00e1culo y luego del Templo.<br \/>\n4 Cfr. Ez 40,45; 44,14; Neh 12,45. El t\u00e9rmino t\u00e9cnico para \u201cguardias\u201d es mi\u0161m\u00e1r\u00f4t cfr. 1 Cr\u00f3. 9:23.<br \/>\n5 L. Michael Morales, The Tabernacle Pre-Figured, Peeters, Leuven, 2012, 76-88.<br \/>\n6 cfr. Claus Westerman, The Genesis Accounts of Creation, Philadelphia, Fortress Press, 1964, 24.<br \/>\n7 cfr. Ex 32, 25-29<br \/>\n8 cfr. Luisa Zorraquin, \u00bfPodemos llamar Padre a Dios?, Communio Argentina, diciembre 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n del var\u00f3n en la Sagrada Escritura. 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