{"id":13087,"date":"2017-01-01T01:26:24","date_gmt":"2017-01-01T04:26:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13087"},"modified":"2016-12-31T08:30:58","modified_gmt":"2016-12-31T11:30:58","slug":"escribir-una-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13087","title":{"rendered":"Escribir una vida"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de <em>Echeverr\u00eda<\/em>, de Mart\u00edn Caparr\u00f3s (Buenos Aires, 2016, Anagrama).<\/p>\n<p>El tema de este libro, aunque su autor insista en que no se trata de una novela hist\u00f3rica, resulta interesante desde esa apasionante perspectiva: la vida de Esteban Echeverr\u00eda, el primer escritor nacional, intelectual socialista y poeta rom\u00e1ntico. Despu\u00e9s de una juventud porte\u00f1a, al parecer disipada seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, entre 1826 y 1830 fue a Par\u00eds becado por Rivadavia. Supo entender que a la joven Argentina le faltaba su justificaci\u00f3n literaria, como lo requirieron todas las patrias desde siempre. Con temor, con dudas, repartiendo sus energ\u00edas entre las letras y la pol\u00edtica, quien iba a ser el autor de <em>La cautiva<\/em> y <em>El matadero<\/em> regres\u00f3 a su ciudad con calles de barro y olor a restos de pescados de r\u00edo, a cueros y a hornos de ladrillos. Conoci\u00f3 los rigores del largo gobierno de Juan Manuel de Rosas, entabl\u00f3 amistad y polemiz\u00f3 con Alberdi, Guti\u00e9rrez, Sastre&#8230; y fue al exilio en Montevideo, donde muri\u00f3 pobre, a los 45 a\u00f1os, apenas trece meses antes de la batalla de Caseros, dejando in\u00e9dita parte de su obra. Ni siquiera se sabe d\u00f3nde acabaron sus huesos.<br \/>\nAdem\u00e1s de presuntuoso orador y reconocido periodista, Mart\u00edn Caparr\u00f3s demuestra una vez m\u00e1s ser diestro cronista y notable novelista. En este caso se detiene no tanto en la obra de Echeverr\u00eda, que s\u00f3lo cita en algunas p\u00e1ginas, cuanto en las circunstancias de su vida, el car\u00e1cter solitario y melanc\u00f3lico, los turbios amor\u00edos, la d\u00e9bil salud, y sobre todo en la necesidad de comenzar una tradici\u00f3n literaria, en la amargura ante un pa\u00eds m\u00e1s propenso al caudillismo que al gobierno de la ley.<br \/>\nLa falta de documentaci\u00f3n de algunos per\u00edodos de la historia del protagonista le permite a Caparr\u00f3s confiar a la imaginaci\u00f3n y a las hip\u00f3tesis las luchas interiores, los desconsuelos, los profundos interrogantes del personaje. Conviene recordar que la preocupaci\u00f3n de Echeverr\u00eda por un lenguaje argentino que tomara distancia del empleado en Espa\u00f1a era insistente. En el Dogma socialista escribe: \u00abnos parece absurdo ser espa\u00f1ol en literatura y americano en pol\u00edtica\u00bb.<br \/>\nHay en la novela p\u00e1ginas muy sugestivas, escritas con estilo y precisi\u00f3n, donde el autor ejerce su seducci\u00f3n. Sin embargo, los hallazgos se repiten, a veces desde diferentes voces, sobre todo en la primera parte, y le hacen perder ligereza a la prosa. Quiz\u00e1 los momentos m\u00e1s logrados de este recurso est\u00e9n en el inicial intento de suicidio con la vieja pistola, en la recreaci\u00f3n afectiva de sus padres, en la culpa que siente por la muerte de su prima. O, m\u00e1s adelante, en los enamorados versos que le dedica a la quincea\u00f1era Martina Agustina Dominga del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas Ortiz de Rozas L\u00f3pez de Osornio : \u00abSi en tus ojos he visto s\u00f3lo luces, \/ si en tu boca la boca de un abismo, \/ si no puedo sin ti ya ser yo mismo&#8230;\u00bb.<br \/>\nPor otra parte, la estructura que domina de manera preestablecida los cap\u00edtulos puede restarle encanto y sorpresa a la lectura. Ciertamente es meritorio tratar a un personaje hist\u00f3rico con esa original proporci\u00f3n de rigor y libertad, siempre respetuoso por los aportes de la historiograf\u00eda aunque sean escasos. Domina la obra la misi\u00f3n que desde joven Esteban Echeverr\u00eda decide adoptar como destino personal.<br \/>\nEl lector se sentir\u00e1 invitado a descubrir o redescubrir al hombre que da inicio al canon de nuestra literatura, donde estar\u00e1n Domingo F. Sarmiento, Lucio V. Mansilla, Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Julio Cort\u00e1zar, Silvina Ocampo, Antonio Di Benedetto, Olga Orozco, Juan Jos\u00e9 Saer y Ricardo Piglia, entre otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Echeverr\u00eda, de Mart\u00edn Caparr\u00f3s (Buenos Aires, 2016, Anagrama). 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