{"id":13099,"date":"2017-01-01T01:41:18","date_gmt":"2017-01-01T04:41:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13099"},"modified":"2016-12-31T08:44:45","modified_gmt":"2016-12-31T11:44:45","slug":"arreo-bajo-el-cielo-de-bardas-blancas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13099","title":{"rendered":"\u00abArreo\u00bb bajo el cielo de Bardas Blancas"},"content":{"rendered":"<p>De las muchas cosas, gratas e ingratas, que nos sucedieron el a\u00f1o pasado, y que orientan nuestra vida para el a\u00f1o que empieza, hay una en especial que quisi\u00e9ramos compartir. Se trata de un viaje al pie de la cordillera, para ver una pel\u00edcula junto a sus protagonistas: una familia de arrieros, sus amigos y vecinos. La obra se llama, simplemente, <em>Arreo<\/em>.<br \/>\nEse pedazo de aire puro lleg\u00f3 a verse casi secretamente en Buenos Aires. \u201cEmociona desde el comienzo\u201d, dijimos, con esa majada enorme que aparece de golpe en medio del camino, y no termina nunca de pasar, y esa cabra que se detiene y se pone a mirar a la c\u00e1mara, entre curiosa y desconfiada. As\u00ed empieza este documental y sigue, muy acertadamente, con la parici\u00f3n de los cabritos en la primavera. Que es algo hermoso pero lleva su trabajo, para la madre y para los crianceros. \u201cSe muestra la vida y la rutina de don Eliseo Parada, su esposa y su hijo mayor, del departamento Malarg\u00fce, ah\u00ed en la cordillera, con sus 500 cabras, cuatro perros arrieros, los caballos, la mula, y los tres puestos: el de invernada en Bardas Blancas, uno intermedio, y el de veranada casi a 3.000 metros de altura, donde est\u00e1 el pastito de engorde. Hasta que empiezan las primeras nieves y hay que ir bajando\u201d. El turista que goza del confort de Las Le\u00f1as no lo sabe, pero ese puesto de veranada est\u00e1 detr\u00e1s de las monta\u00f1as que tanta admiraci\u00f3n le causan. Comentamos tambi\u00e9n la participaci\u00f3n del hijo menor, que cada tanto viene de la ciudad para dar una mano y renovar sus ra\u00edces. Y el mantenimiento de las tradiciones, aunque qui\u00e9n sabe hasta cu\u00e1ndo. La Ley de Arraigo tiene sus bemoles, y el creciente tr\u00e1nsito de camiones afecta el de los animales. \u201cMientras se pueda, ellos van a seguir con la vida que aman. (\u2026) Y don Eliseo va cantando, o haciendo versos, mientras trabaja. Coplas, d\u00e9cimas, rancheras, que \u00e9l mismo compone con alegr\u00eda y orgullo de paisano. Suyos son los temas que se escuchan\u201d. Vale la pena transcribir uno de esos versos improvisados arriba del caballo:<br \/>\n<em>Ahora el arriero llega<\/em><br \/>\n<em> donde la china lo espera.<\/em><br \/>\n<em> Abierta est\u00e1 la tranquera<\/em><br \/>\n<em> del corral para encerrar.<\/em><br \/>\n<em> Esperaremos que venga<\/em><br \/>\n<em> el comprador a cargar.<\/em><br \/>\n<em> Del precio no voy a hablar<\/em><br \/>\n<em> porque no s\u00e9 cu\u00e1nto pagan.<\/em><br \/>\n<em> Pero el bolsillo est\u00e1 vac\u00edo<\/em><br \/>\n<em> y eso es lo que a m\u00ed me amarga.<\/em><br \/>\n<em> Pero este problema tiene<\/em><br \/>\n<em> todo aquel que es productor.<\/em><br \/>\n<em> Tener que vender barato<\/em><br \/>\n<em> lo que le cost\u00f3 sudor.<\/em><br \/>\nHermosa pel\u00edcula, de verdades eternas sencillamente dichas. Quienes aman la vida rural est\u00e1n emocionados casi todo el tiempo. Otros aprender\u00edan a quererla. Y todos han de terminar admirados, porque esa familia es admirable. Lo mismo, el trabajo de Tato Moreno, malarg\u00fcino que se fue a estudiar a California, trabaja en una cadena televisiva de Florida, y tiene su propia productora de documentales, como <em>De idas y vueltas<\/em>, sobre los ni\u00f1os de una escuelita albergue de Ranquil Norte. Hizo <em>Arreo<\/em> enteramente a pulm\u00f3n, con un equipo m\u00e1s que reducido, sin pedir subsidio, y tom\u00e1ndose sus tiempos, a la manera del recordado maestro Jorge Prelor\u00e1n. Primero cultiv\u00f3 con total franqueza la amistad de la gente, mucho despu\u00e9s pidi\u00f3 permiso para traer la c\u00e1mara, film\u00f3 a lo largo de dos a\u00f1os, se tom\u00f3 otros dos para armar la pel\u00edcula, pidi\u00f3 permiso para mostrarla. As\u00ed se hacen las cosas. La obra, ya lo dijimos, se vio muy poco en Buenos Aires. Pero llen\u00f3 salas en las localidades cordilleranas, y se gan\u00f3 sus buenos premios en festivales espec\u00edficos, como el 22\u00b0 de cine de monta\u00f1a de Della Lessinia, en Bosco Chiesanuova, Verona. Y ahora tuvimos ocasi\u00f3n de verla en el mism\u00edsimo Bardas Blancas, junto a Don Eliseo, su se\u00f1ora, el suegro, los hijos y los amigos y vecinos, varios de los cuales tambi\u00e9n son arrieros. Bardas Blancas es un caser\u00edo cerca del R\u00edo Grande, camino al paso fronterizo de Pehuenche. Tiene una hoster\u00eda de viejo estilo provinciano, un par de almacenes, casas bastante separadas, corrales, una iglesia en construcci\u00f3n y, lo m\u00e1s interesante, una hermosa escuela-albergue, amplia, completa, de educaci\u00f3n primaria y secundaria, donde los chicos de la zona viven, estudian y se recrean.<br \/>\nEn las cercan\u00edas, camino de ripio, est\u00e1n los restos de un bosque petrificado, y m\u00e1s all\u00e1 una gruta de estalactitas y estalagmitas dignas de cuento. Caverna de Las Brujas, le dicen con ilusi\u00f3n de novela, y hay que pedir turno para verla. Pero sin turno, apenas llegada la noche, basta alejarse muy pocos kil\u00f3metros del pueblo para ver el cielo enormemente estrellado, y la V\u00eda L\u00e1ctea en toda su bell\u00edsima riqueza. Quienes crecimos en ciudades chicas de provincia pod\u00edamos verla bastante bien, hace a\u00f1ares, pero esto es todav\u00eda m\u00e1s hermoso. Por algo se ha instalado un observatorio astron\u00f3mico en Malarg\u00fce, y un planetario. Bardas Blancas, que as\u00ed se llama por unos vallados de piedra caliza, tiene la Fiesta del Veranador, cuando los arrieros vuelven de la monta\u00f1a. Ah\u00ed ya se hab\u00eda dado la pel\u00edcula, pero esta vez la excusa era la apertura del sal\u00f3n de usos m\u00faltiples del lugar, moderno edificio que no choca para nada con las casas cercanas. Pero la proyecci\u00f3n fue al aire libre, algo mucho m\u00e1s lindo. Criollo de cuerpo mediano y fuerte, habla cordial y mirada \u00e1gil, Don Eliseo estaba de botas, con pa\u00f1uelo bordado de s\u00edmbolos nacionales, recibiendo los aplausos junto a los suyos. Luego, durante la cena, sugiri\u00f3 algunas ideas para los pr\u00f3ximos documentales de Tato Moreno: la invernada, el entusiasta regreso de los cabr\u00edos, los verdaderos cantores de pueblo del interior cuyano, en fin, hay tantos temas, pero tan dif\u00edcil ayuda, y tan escasa difusi\u00f3n. Esta experiencia pudo concretarse gracias al sistema de cine-m\u00f3viles impuesto 20 a\u00f1os atr\u00e1s por don Julio M\u00e1rbiz. Con esos cine-m\u00f3viles, Cultura de Mendoza expandi\u00f3 por toda la provincia un valioso festival, Mirada Oeste, donde predominan las creaciones regionales. Ser\u00eda muy bueno que esas obras pudieran expandirse al resto del pa\u00eds. Hay v\u00edas alternativas, como el Festival de Cine con Vecinos, de Saladillo. Y hay tambi\u00e9n bastante displicencia entre los programadores de los Espacios Incaa y otros funcionarios p\u00fablicos. En resumen: hay tanto para hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De las muchas cosas, gratas e ingratas, que nos sucedieron el a\u00f1o pasado, y que orientan nuestra vida para el a\u00f1o que empieza, hay una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1558,32,1462,1827],"class_list":["post-13099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arreo","tag-cine","tag-cultura","tag-tato-moreno"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3ph","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13102,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13099\/revisions\/13102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}