{"id":13141,"date":"2017-03-11T09:10:42","date_gmt":"2017-03-11T12:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13141"},"modified":"2017-03-11T09:10:42","modified_gmt":"2017-03-11T12:10:42","slug":"editorial-desafios-y-amenazas-de-donald-trump","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13141","title":{"rendered":"Editorial: Desaf\u00edos y amenazas de Donald Trump"},"content":{"rendered":"<p><em>Desde un punto de vista socio-econ\u00f3mico, el emergente de Donald Trump es, para algunas visiones, una consecuencia de determinados efectos de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica global, auspiciada por los propios Estados Unidos desde los \u201980. La globalizaci\u00f3n se fue consolidando con la desregulaci\u00f3n financiera de Reagan y cuando Clinton globaliz\u00f3 el capitalismo financiero y expandi\u00f3 el cr\u00e9dito mundial. En consecuencia, creci\u00f3 la inversi\u00f3n extranjera directa a medida que el proceso se expand\u00eda: un boom de comercio global.<\/em><br \/>\nLas multinacionales norteamericanas y europeas invirtieron en China y Asia Pac\u00edfico, en menor medida en M\u00e9xico, aprovechando los bajos costos laborales y las regulaciones flexibles. De este modo, comenzaron a \u201cexportar\u201d empleo y descartar inversiones dentro de sus pa\u00edses de origen, al dejar de producir internamente.<br \/>\nEl proceso entr\u00f3 en crisis en 2008 con las hipotecas impagas, y sus efectos se extendieron a la econom\u00eda mundial hasta hoy, con la ralentizaci\u00f3n del alto crecimiento de China y otros pa\u00edses de Asia. El presidente Obama hered\u00f3 esta crisis, y tuvo que realizar un ajuste fiscal de proporciones, con grandes recortes en armamento y presencia global, infraestructura y cierre de escuelas p\u00fablicas, por citar algunos ejemplos.<br \/>\nEn 2016 el panorama en el Midwest y el cintur\u00f3n industrial norteamericano mostraba una realidad distinta a la de las dos costas, m\u00e1s intensivas en servicios de alto y bajo salario. El ajuste fiscal y la profundizaci\u00f3n de la apertura hacia la firma de nuevos tratados de libre comercio, como el Acuerdo de Asociaci\u00f3n Transpac\u00edfico (TPP, por sus siglas en ingl\u00e9s) con pa\u00edses de Asia y Am\u00e9rica, eran dos se\u00f1ales inequ\u00edvocas del Partido Dem\u00f3crata. El desempleo inferior al 5% era poco valorado, pues inclu\u00eda alto empleo de baja calificaci\u00f3n y bajo salario en los servicios para la ex clase media industrial. Detroit, por ejemplo, perdi\u00f3 el 65% de su poblaci\u00f3n en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os y entr\u00f3 en default en 2013, dejando de ser un s\u00edmbolo de la inversi\u00f3n automotriz, repartida por el resto del mundo. La inequidad es otro dato: la participaci\u00f3n del decil m\u00e1s rico en el ingreso nacional creci\u00f3 de 35% en la d\u00e9cada de 1970 a 45-50% en la de 2010.<br \/>\nUna candidata dem\u00f3crata identificada con las reformas de los \u201990 \u2013incluido su apellido, que tambi\u00e9n llevaron a esta situaci\u00f3n, era parte del riesgo. Tambi\u00e9n un presidente saliente, apoyando una mayor integraci\u00f3n global. Enfrente, las promesas de lo nuevo, que siempre seducen.<br \/>\nEl slogan \u201cMake America great again\u201d de Trump significaba mayor proteccionismo, mayor inversi\u00f3n local, menos capitales de empresas americanas en el exterior, crecimiento del empleo en la construcci\u00f3n \u2013v\u00eda promesa de plan de infraestructura y reemplazo de inversiones en el exterior por inversiones en el propio pa\u00eds\u2013, y una recuperaci\u00f3n del orgullo nacional, en detrimento de la inserci\u00f3n global. Estas medidas implicar\u00edan aumento del d\u00e9ficit fiscal para financiar la obra p\u00fablica, con mayor empleo y mejor salario, y la reactivaci\u00f3n de inversiones industriales con salarios m\u00e1s altos que los pagados por los servicios no calificados. Propuesta ideal para las dos regiones se\u00f1aladas precedentemente, y para tantos trabajadores blancos postergados en todo el pa\u00eds.<br \/>\nCon todo, Trump presidente amenaza, entre l\u00edneas, con cambiar el orden global: no se sabe si desde Bretton Woods o desde la desregulaci\u00f3n de los \u201980. Esto puede tener efectos econ\u00f3micos globales relevantes. A mayor d\u00e9ficit fiscal cabe esperar una pol\u00edtica monetaria m\u00e1s contractiva de la Fed. Si suben mucho m\u00e1s las tasas \u2013el diferencial ya es elevado\u2013, los capitales volver\u00e1n a los Estados Unidos, a financiar su crecimiento interno, y saldr\u00e1n del resto del mundo. El comercio mundial se enfriar\u00eda. Con ello, las exportaciones chinas a todo el mundo caer\u00edan, y la sobreproducci\u00f3n de ese pa\u00eds se potenciar\u00eda, quedando a las puertas de una crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><strong>La grieta social<\/strong><br \/>\nEl disenso intemperante, sectario, violento se\u00f1ala casi desde el principio de su historia uno de los rasgos fuertes de los Estados Unidos. La violencia, expl\u00edcitamente amparada en la Segunda Enmienda constitucional que habilita a los ciudadanos a portar armas, es una terrible carga cotidiana que pesa sobre toda la sociedad. El pa\u00eds de Madison, Jefferson y los padres fundadores es tambi\u00e9n el del KKK, el fundamentalismo religioso, los Unabombers, las matanzas en masa, el integrismo creacionista, la xenofobia y los racismos m\u00e1s violentos. Se advierte, en una generalizaci\u00f3n injusta, los polos opuestos de la cultura abierta de las costas y el insularismo cerrado del pa\u00eds profundo.<br \/>\nLa pregunta inquietante se refiere a lo que pueda pasar cuando en un pueblo de estas caracter\u00edsticas, donde las grietas sociales han sido muy pronunciadas a lo largo de su historia, su Presidente, en lugar de oficiar como moderador \u2013tal como hicieron la mayor\u00eda de sus predecesores\u2013, es el l\u00edder de los fan\u00e1ticos, el fogonero de los enfrentamientos. Un sujeto que desde su investidura no cesa en sus invectivas contra jueces, periodistas, refugiados y diversas minor\u00edas; con evidentes carencias \u00e9ticas y probables desequilibrios emocionales, plantea un escenario de riesgo hist\u00f3rico cierto cuando impulsa el antagonismo descalificador casi como \u00fanica forma de referirse al que piensa distinto.<br \/>\nTan profundo es el quiebre social producido por Trump que, como llamaradas, surgieron ins\u00f3litas reacciones antidemocr\u00e1ticas. Aparecen en las multitudinarias manifestaciones de la oposici\u00f3n consignas como: \u201cTrump no es mi presidente\u201d y \u201cNo aceptamos al presidente electo\u201d; en la prensa, art\u00edculos que anticipan una primavera estadounidense, diversos m\u00e9todos para terminar con el mandato antes del 2020 y sobre c\u00f3mo ejercer una resistencia activa; mientras renacen tambi\u00e9n las (ut\u00f3picas) expectativas secesionistas de California con el movimiento Calexit. Cuando asumi\u00f3 Nixon, ochenta legisladores dem\u00f3cratas boicotearon el acto no present\u00e1ndose como queja por la guerra de Vietnam. En el caso de Trump, fueron setenta los que no lo hicieron, pero esta vez porque no estaban de acuerdo con el Presidente electo. La diferencia de causas no es sutil. Uno de ellos, John Lewis, con tres d\u00e9cadas en el cargo, expres\u00f3 que Trump no es un \u201cPresidente leg\u00edtimo\u201d.<br \/>\nTambi\u00e9n en el frente pol\u00edtico interno, habr\u00e1 que esperar la reacci\u00f3n del Partido Republicano y la definitiva conformaci\u00f3n del Gabinete presidencial, donde siempre hay algunos funcionarios con m\u00e1s influencia que otros. Temas como el cambio clim\u00e1tico o la educaci\u00f3n ya han creado tensiones en el pa\u00eds del norte.<\/p>\n<p><strong>Primeras reacciones en la Argentina<\/strong><br \/>\nCiertamente Am\u00e9rica latina rara vez integr\u00f3 las prioridades de las administraciones norteamericanas y la actual no es la excepci\u00f3n. Por ejemplo, Trump todav\u00eda no expres\u00f3 un curso de acci\u00f3n concreto sobre Cuba, m\u00e1s all\u00e1 de lo que permitir\u00edan imaginar las declaraciones de la campa\u00f1a electoral y sus expresiones sobre Fidel Castro tras su fallecimiento.<br \/>\nEn este contexto, la solidaridad con M\u00e9xico ya expresada por el presidente Mauricio Macri consolida la relaci\u00f3n de la Argentina con un pa\u00eds importante de la regi\u00f3n y con la regi\u00f3n misma.<br \/>\nMientras tanto, la Canciller\u00eda, que incorpor\u00f3 en la actual gesti\u00f3n un grupo de funcionarios de carrera dedicados al policy planning, deber\u00eda continuar imaginando posibles escenarios. Por ejemplo, la b\u00fasqueda de mercados alternativos a partir de un Mercosur fortalecido \u2013teniendo en cuenta lo que pudiera suceder con la pol\u00edtica comercial exterior de los Estados Unidos\u2013 deber\u00eda continuar como prioridad de la agenda. El reciente llamado telef\u00f3nico de Trump a a Macri y la invitaci\u00f3n a la casa Blanca no s\u00f3lo env\u00eda una importante se\u00f1al de confianza al Gobierno argentino sino que reconoce un dato de la realidad: la mayor estabilidad pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds en el \u00e1mbito sudamericano.<\/p>\n<p><strong>El peligro de la guerra<\/strong><br \/>\nConviene destacar las primeras reacciones ante los dichos y las decisiones iniciales de Trump, y sus posibles consecuencias en el escenario internacional. Lo importante y definitorio es que tales percepciones son mucho m\u00e1s alarmantes que las reacciones parciales, tal como la construcci\u00f3n del muro en la frontera con M\u00e9xico, el abandono de la alianza del Pac\u00edfico, la pretensi\u00f3n de rechazar el ingreso de extranjeros provenientes de algunos pa\u00edses, y el maltrato desconsiderado a algunos l\u00edderes de aliados como M\u00e9xico y Australia.<br \/>\nLa gravedad de la alarma es porque se ha introducido nuevamente, luego de una ausencia prolongada, la cuesti\u00f3n liminar, la m\u00e1s importante de todas: la guerra. No guerras locales, por m\u00e1s graves que fueren, sino una guerra que puede llegar a ser mundial. No habr\u00eda que dejar caer en saco roto algunas advertencias, por ejemplo, la de Gorbachov o la de medios oficiales de informaci\u00f3n chinos. Tampoco las de analistas tenidos en cuenta en los Estados Unidos y en Europa. Resulta grav\u00edsimo que se haya perdido la memoria de lo que fue la guerra fr\u00eda y el terror nuclear.<br \/>\nSi el presidente Trump lleva al mundo a un peligro claro y actual ser\u00e1 responsabilidad de quienes no admiten la posibilidad de semejante salto al vac\u00edo, es decir, no atinar a evitar a tiempo la confrontaci\u00f3n. Hoy, a partir de la presencia en la Casa Blanca del presidente Trump, ese peligro parece m\u00e1s evidente que hasta hace s\u00f3lo pocos meses. Se trata del regreso de un conflicto de verdaderos gigantes (Rusia, China, Jap\u00f3n, los pa\u00edses de la OTAN), no de naciones que, aunque grandes y dif\u00edciles (Ir\u00e1n, Corea del Norte), no ser\u00edan capaces, por ellas mismas, de desencadenar un choque global de proporciones inimaginables.<br \/>\nLos Estados Unidos, m\u00e1s que ninguna otra naci\u00f3n, precisamente por su descomunal envergadura militar, no pueden ni deben rehuir la responsabilidad que conlleva su portentoso poder. Y la forma de hacerlo \u2013pol\u00edtica, diplom\u00e1tica, militar\u2013 es parte del contenido de esa responsabilidad ineludible. Un error de c\u00e1lculo, que puede ser de palabras, o de hechos no percibidos a tiempo, podr\u00eda llevar a situaciones de casi imposible control.<br \/>\nLa historia es maestra en ejemplos de esta naturaleza. Los numerosos libros publicados en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando se conmemoraron el centenario de la primera guerra mundial y nuevos aniversarios de la segunda, eximen de mayores comentarios. A ello debe sumarse el peligro que implica no tener ya presentes, transcurridos apenas pocos a\u00f1os, las varias crisis que llegaron al borde de una cat\u00e1strofe (Berl\u00edn, Corea, Cuba, Vietnam).<br \/>\nLa prudencia obliga a recordar que el primer Roosevelt presidente de los Estados Unidos (Teodoro, no Franklin), a inicios del siglo XX, sugiri\u00f3: \u201cHablar amablemente y tener un gran garrote\u201d (Speak softly, but carry a big stick). Trump, que por cierto lleva consigo m\u00e1s que un gran \u201cgarrote\u201d, ni siquiera habla con suavidad. Y los Estados Unidos, que son, o debieran ser, l\u00edder de Occidente, no pueden darse el lujo de ponerse a casi todo el mundo en contra. No se trata s\u00f3lo de moderar palabras, acciones, estilos sino sobre todo de superar el inmediatismo y evaluar sus consecuencias en el mediano y largo plazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde un punto de vista socio-econ\u00f3mico, el emergente de Donald Trump es, para algunas visiones, una consecuencia de determinados efectos de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica global,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1836,964,780,1110,1837,1666],"class_list":["post-13141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-calexit","tag-editoriales","tag-guerra","tag-inmigracion","tag-midwest","tag-trump"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3pX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13141"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13141\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13144,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13141\/revisions\/13144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}