{"id":13149,"date":"2017-03-11T11:19:48","date_gmt":"2017-03-11T14:19:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13149"},"modified":"2017-03-11T11:24:43","modified_gmt":"2017-03-11T14:24:43","slug":"por-que-en-la-biblia-hay-dos-creaciones-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13149","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 en la Biblia hay dos creaciones del mundo?"},"content":{"rendered":"<p><em>Quien lee la Biblia sin estar prevenido, encuentra ya en la primera p\u00e1gina un problema: al comienzo del libro del G\u00e9nesis tropieza no s\u00f3lo con dos relatos de la creaci\u00f3n del mundo, sino que adem\u00e1s se da con que son contradictorios.<\/em><br \/>\nEn efecto, G\u00e9nesis 1 narra la historia tantas veces o\u00edda cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, seg\u00fan la cual al principio de los tiempos todo era ca\u00f3tico y vac\u00edo, hasta que Dios resolvi\u00f3 poner orden en esa confusi\u00f3n. Antes de comenzar a trabajar, al igual que cualquier operario, lo primero que hizo fue encender la luz (Gn 1,3). Por eso en el primer d\u00eda de la creaci\u00f3n nacieron las ma\u00f1anas y las noches.<br \/>\nLuego decidi\u00f3 ubicar un techo en la parte superior de la tierra para que las aguas del cielo no la inundaran. Y cre\u00f3 el firmamento (Gn 1,6). Cuando vio que el suelo era una mezcla barrosa, sec\u00f3 una porci\u00f3n y dej\u00f3 la otra mojada, con lo cual aparecieron los mares y la tierra firme (Gn 1,9).<br \/>\nSucesivamente con su palabra poderosa fue adornando los distintos estratos de esta obra arquitect\u00f3nica con estrellas, sol, luna, plantas, aves, peces y reptiles. Por \u00faltimo, como coronaci\u00f3n de todo, form\u00f3 al hombre, lo mejor de su creaci\u00f3n, al que molde\u00f3 a su imagen y semejanza. Entonces decidi\u00f3 descansar. Hab\u00eda crea-do a alguien que pod\u00eda continuar su tarea (Gn 1,11-2,3).<br \/>\nEsta labor le hab\u00eda llevado seis d\u00edas. Y todo lo hab\u00eda hecho bien.<\/p>\n<p><strong>Otra vez lo mismo<\/strong><br \/>\nPero cuando pasamos a G\u00e9nesis 2 viene la sorpresa. Es como si nada de lo anterior hubiera ocurrido. Estamos otra vez en el vac\u00edo total, donde no hay plantas, ni agua, ni hombres (Gn 2,5).<br \/>\nDios se presenta nuevamente en escena y se pone a trabajar. Pero esta vez es muy distinto. En lugar de la divinidad solemne y majestuosa, encontramos ahora una divinidad con rasgos mucho m\u00e1s humanos. Vuelve a crear al hombre pero no a la distancia y con el simple mandato de su palabra, casi sin contaminarse, como anteriormente, sino que lo modela con polvo del suelo, sopla sobre su nariz, y de este modo le da la vida (Gn 2,7).<br \/>\nSe detalla luego, por segunda vez, la formaci\u00f3n de plantas, \u00e1rboles y animales. Y para crear a la mujer emplea ahora un m\u00e9todo diferente. Hace dormir al hombre, le extrae una costilla, rellena con carne el hueco restante, y moldea a Eva. Entonces la presenta ante el hombre y se la entrega por compa\u00f1era.<br \/>\nLlegado a este punto uno se pregunta: \u00bfpor qu\u00e9, si en G\u00e9nesis 1 ten\u00edamos ya el mundo terminado, en G\u00e9nesis 2 hay que crearlo de nuevo? \u00bfAcaso la Biblia afirma que hubo dos creaciones en el origen de los tiempos?<\/p>\n<p><strong>Y se contradicen<\/strong><br \/>\nPero el problema no es s\u00f3lo \u00e9se. Si comparamos ambos cap\u00edtulos vemos una lar-ga lista de contradicciones que dejan al lector pasmado.<br \/>\nPara empezar, ambos textos llaman a Dios de diferente manera. Mientras G\u00e9nesis 1 lo designa con el nombre hebreo de Elohim, en G\u00e9nesis 2 se lo llama Yahv\u00e9 Dios.<br \/>\nEl Dios de G\u00e9nesis 2 es descripto con rasgos humanos. El no crea, sino que \u201cha-ce\u201d las cosas. Sus obras no vienen \u201cde la nada\u201d sino que las \u201cfabrica\u201d sobre una tierra vac\u00eda y \u00e1rida. En cambio el Dios de G\u00e9nesis 1 es trascendente y lejano. No entra en contacto con su creaci\u00f3n sino que desde lejos la hace aparecer, como si todo lo creara de la nada.<br \/>\nMientras Dios en G\u00e9nesis 1 crea el mundo s\u00f3lo con su palabra (por eso repite constantemente: \u201cDijo Dios&#8230; y as\u00ed fue\u201d), y al sonido de su voz van brotando las criaturas del universo, en G\u00e9nesis 2 Dios debe trabajar manualmente. Como un alfarero, moldea y forma al hombre (v.7). Como un agricultor, siembra y planta los \u00e1rboles del para\u00edso (v.8). Como un cirujano, opera al hombre para extraer a la mujer (v.21). Como un sastre, confecciona los primeros vestidos a la pareja porque estaban desnudos (Gn 3,21).<\/p>\n<p><strong>Entre el agua y el desierto<\/strong><br \/>\nPero hay m\u00e1s diferencias. Mientras en G\u00e9nesis 1 Dios crea el mundo en seis d\u00edas y en el s\u00e9ptimo descansa, en G\u00e9nesis 2 s\u00f3lo le lleva a Dios un d\u00eda todo el trabajo de la creaci\u00f3n.<br \/>\nEn G\u00e9nesis 2, al comienzo Yahv\u00e9 crea \u00fanicamente al var\u00f3n; y s\u00f3lo cuando cae en la cuenta de que necesita una compa\u00f1era adecuada, le ofrece primero los animales por acompa\u00f1antes, y finalmente la mujer. En cambio en G\u00e9nesis 1, Dios desde el principio hizo existir al hombre y a la mujer en pareja, como compa\u00f1eros inseparables.<br \/>\nEn G\u00e9nesis 1 los seres son creados en orden progresivo de menor a mayor, es decir, primero las plantas, luego los animales, y finalmente los seres humanos. En cambio en G\u00e9nesis 2 lo primero en crearse es el hombre (v.7), despu\u00e9s las plantas (v.9), luego los animales (v.19), y finalmente la mujer (v.22).<br \/>\nMientras G\u00e9nesis 1 sostiene que antes de la creaci\u00f3n del mundo s\u00f3lo hab\u00eda una masa gigantesca de agua, G\u00e9nesis 2 dice que s\u00f3lo hab\u00eda un inmenso desierto (v.5).<br \/>\nEn G\u00e9nesis 1 la finalidad que Dios le asigna al hombre en el mundo es: \u201cSean fecundos y multipl\u00edquense, llenen la tierra y som\u00e9tanla; manden en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que se arrastra sobre la tierra\u201d (Gn 1,28), es decir, un magn\u00edfico programa de progreso y se\u00f1or\u00edo sobre el mundo, mirando al futuro. En cambio en G\u00e9nesis 2 dice que \u201cYahv\u00e9 Dios tom\u00f3 al hombre y lo dej\u00f3 en el jard\u00edn del Ed\u00e9n para que lo labrase y cultivase\u201d (Gn 2,15), o sea, un proyecto mucho m\u00e1s humilde y modesto.<\/p>\n<p><strong>El segundo es primero<\/strong><br \/>\nHaciendo esta lectura comparativa, nos damos con la sorpresa de que la Biblia incluye una doble y a la vez contradictoria descripci\u00f3n de la creaci\u00f3n.<br \/>\nLos estudiosos llegaron a la conclusi\u00f3n de que las dos narraciones no pudieron haber sido escritas por la misma persona, y piensan que pertenecen a autores di-versos y de \u00e9pocas distintas. Como sus nombres no llegaron hasta nosotros, ni podremos saberlos nunca, llamaron al primer texto \u201cSacerdotal\u201d, porque lo atribuyeron a un grupo de sacerdotes jud\u00edos del siglo VI a.C. Y al segundo, fechado a fines del siglo VIII a.C, \u201cyahvista\u201d, porque prefiere llamar a Dios con el nombre propio de Yahv\u00e9.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo es que se escribieron dos relatos opuestos? \u00bfPor qu\u00e9 terminaron incluidos ambos en la Biblia?<br \/>\nEl que contiene las tradiciones m\u00e1s antiguas es G\u00e9nesis 2, aunque en la Biblia aparezca en segundo lugar. Por eso tiene un tono tan primitivo, espont\u00e1neo, v\u00edvido. Durante mucho tiempo fue el \u00fanico relato que se contaba en el pueblo de Israel sobre el origen del mundo. Por lo que puede verse, su autor era un excelente catequista que sab\u00eda poner al alcance del pueblo en forma gr\u00e1fica las m\u00e1s altas ideas religiosas.<br \/>\nCon un estilo pintoresco e infantil, pero de una profunda observaci\u00f3n de la psicolog\u00eda humana, cuenta la formaci\u00f3n del mundo, del hombre y de la mujer como una par\u00e1bola oriental llena de ingenuidad y frescura.<\/p>\n<p><strong>Los aportes vecinos<\/strong><br \/>\nEl yahvista se vali\u00f3 de antiguos relatos sacados de los pueblos vecinos de Israel. En efecto, las civilizaciones asiria, babil\u00f3nica y egipcia hab\u00edan compuesto sus propias narraciones sobre el principio del cosmos, que hoy podemos conocer gracias a las excavaciones arqueol\u00f3gicas realizadas en Medio Oriente. Y resulta sorprendente la similitud entre estos relatos y el de la Biblia.<br \/>\nTodos dependen de la concepci\u00f3n cosmol\u00f3gica de un universo formado por tres planos superpuestos: a) los cielos, con las aguas superiores; b) la tierra, con el hombre y los animales; c) el mar, con los peces y el mundo subterr\u00e1neo.<br \/>\nEl yahvista recogi\u00f3 estas concepciones cient\u00edficas de su tiempo, y las utiliz\u00f3 para insertar un mensaje religioso, que era lo \u00fanico que le interesaba.<\/p>\n<p><strong>La gran decepci\u00f3n<\/strong><br \/>\nSin embargo, dos siglos despu\u00e9s de haberse compuesto este relato sobrevino una cat\u00e1strofe en el pueblo jud\u00edo, que alter\u00f3 toda su vida y su fe. Corr\u00eda el a\u00f1o 587 a.C. y el ej\u00e9rcito babilonio al mando de Nabucodonosor, que estaba en guerra con Israel, tom\u00f3 Jerusal\u00e9n y se llev\u00f3 cautivos a sus habitantes.<br \/>\n\u00a1Y al llegar a Babilonia fue la gran sorpresa! Los primeros cautivos comenzaron a arribar a la capital y se encontraron con una ciudad espl\u00e9ndida, con enormes edificios, magn\u00edficos palacios, torres de varios pisos, acueductos grandiosos, jardines colgantes, fortificaciones y lujosos templos.<br \/>\nEllos, que se sent\u00edan orgullosos de ser la naci\u00f3n bendecida y engrandecida por Yahv\u00e9, no hab\u00edan resultado ser sino un modesto pueblo de escasos recursos frente a Babilonia. Incluso el mismo templo de Jerusal\u00e9n, que ellos lo ten\u00edan como la morada de Dios sobre la tierra, no era sino un pobre aposento, comparado con el impresionante complejo cultural del dios Marduk, de la diosa Sin y de su consor-te Ningal que los israelitas encontraron en Babilonia.<br \/>\nJerusal\u00e9n, orgullo nacional, por quien suspiraba todo jud\u00edo, era una ciudad apenas considerable en comparaci\u00f3n con Babilonia y sus murallas, mientras su rey, ungido de Yahv\u00e9, nada pod\u00eda hacer frente al poderoso monarca Nabucodonosor, brazo derecho del dios Marduk.<\/p>\n<p><strong>Para salvar la fe<\/strong><br \/>\nLa situaci\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s decepcionante. Los babilonios hab\u00edan logrado un desarrollo mucho mayor que los israelitas. \u00bfPara qu\u00e9 hab\u00edan confiado tanto en Yahv\u00e9 durante siglos y se hab\u00edan abandonado esperanzados en \u00e9l, si el dios de Babilonia era capaz de dar m\u00e1s poder\u00edo, esplendor y riqueza a sus devotos?<br \/>\nAquella cat\u00e1strofe, pues, represent\u00f3 para los hebreos un duro golpe a su fe. Pare-ci\u00f3 el fin de toda esperanza, y las promesas de Dios de proteger a Israel se mostraron vanas.<br \/>\n\u00bfNo estar\u00edan rez\u00e1ndole al Dios equivocado? Tal vez el Dios de Israel era m\u00e1s d\u00e9-bil que las divinidades babilonias. \u00bfNo ser\u00eda hora de empezar a creer en dioses m\u00e1s poderosos, que pudieran proteger mejor a sus s\u00fabditos, y otorgarles mejores favores que los magros beneficios obtenidos de Yahv\u00e9? Surgi\u00f3 fuerte la tentaci\u00f3n: vu\u00e9lvete a Tamuz (Ezequiel 8,14), r\u00e9zale a la Reina de los Cielos (Jerem\u00edas 44,17), dale culto a Bel o a Nebo (Isa\u00edas 46,1). \u00a1La victoria pertenece a los dioses del nuevo poder imperial!<br \/>\nEntonces el pueblo jud\u00edo, en crisis, comenz\u00f3 a pasarse en masa a la nueva fe de los conquistadores, con la esperanza de que alguno de los dioses de la religi\u00f3n imperial mejorara su suerte y su futuro.<\/p>\n<p><strong>Creer en tierra extranjera<\/strong><br \/>\nAnte esta situaci\u00f3n, un grupo de sacerdotes, tambi\u00e9n cautivo, reaccion\u00f3 y se dio cuenta de la necesidad de volver a catequizar al pueblo.<br \/>\nAhora bien, la religi\u00f3n babil\u00f3nica que estaba deslumbrando a los hebreos era dualista, es decir, admit\u00eda dos dioses en el origen del mundo: uno bueno, encargado de engendrar todo lo positivo que el hombre observaba en la creaci\u00f3n, y otro malo, creador de las imperfecciones y desgracias de este mundo y del hombre.<br \/>\nAdem\u00e1s, all\u00ed en la Mesopotamia pululaban las divinidades menores a las que se le rend\u00edan culto: el sol, la luna, las estrellas, el mar, la tierra.<br \/>\nIsrael en el exilio empez\u00f3 tambi\u00e9n a perder progresivamente sus pr\u00e1cticas religiosas, especialmente la observancia del reposo del s\u00e1bado, su caracter\u00edstico recuerdo de la liberaci\u00f3n de Yahv\u00e9 de Egipto.<\/p>\n<p><strong>Nace un cap\u00edtulo<\/strong><br \/>\nLos sacerdotes cautivos en Babilonia comprendieron que el viejo relato de la creaci\u00f3n (es decir, Gn 2) hab\u00eda perdido fuerza. Era necesario escribir uno nuevo donde se pudiera presentar una vigorosa idea del Dios de Israel, poderoso, que rebosara supremac\u00eda, excelso entre sus criaturas. Comienza as\u00ed a gestarse G\u00e9nesis 1.<br \/>\nPor eso, lo primero que llama la atenci\u00f3n en el nuevo relato es la minuciosa descripci\u00f3n de cada elemento de la creaci\u00f3n (plantas, animales, aguas, tierra, astros del cielo) a fin de dejar en claro que ninguno de esos seres eran dioses, sino simples criaturas, todas subordinadas al servicio del hombre (v.17-18).<br \/>\nContra la idea de un dios bueno y otro malo en el cosmos, los sacerdotes repiten constantemente, de un modo casi obsesivo a medida que va apareciendo cada obra creada: \u201cY vio Dios que era bueno\u201d, es decir, no existe ning\u00fan dios malo creador en el universo. Y cuando crea al ser humano dice que era \u201cmuy bueno\u201d (v.31), para no dejar as\u00ed ning\u00fan espacio dentro del hombre que fuera jurisdicci\u00f3n de una divinidad del mal.<br \/>\nFinalmente, se lo presenta a Dios trabajando seis d\u00edas y descansando el s\u00e1bado, para mostrar a los hebreos que ese d\u00eda era tan sagrado que hasta Dios descansa-ba, de modo que ellos tambi\u00e9n deb\u00edan observarlo.<\/p>\n<p><strong>Un Dios actualizado<\/strong><br \/>\nEl nuevo relato de la creaci\u00f3n confeccionado por parte de los sacerdotes era un renovado acto de fe en Yahv\u00e9, el Dios de Israel. Por eso la necesidad de mostrar-lo solemne y trascendente, distante de las criaturas, a las que no necesitaba ya moldear de barro pues le bastaba su palabra omnipotente para crearlas a distan-cia.<br \/>\nCien a\u00f1os m\u00e1s tarde, alrededor del 400 a.C., un \u00faltimo redactor decidi\u00f3 componer en un solo libro (lo que ser\u00eda despu\u00e9s el G\u00e9nesis) las diferentes tradiciones de la historia de Israel, desde el origen del mundo. Y se encontr\u00f3 con los dos relatos de la creaci\u00f3n. Resolvi\u00f3 entonces conservarlos a los dos. Pero mostr\u00f3 su preferencia por G\u00e9nesis 1, el de los sacerdotes, m\u00e1s despojado de antropomorfismos, m\u00e1s respetuoso, y lo puso como p\u00f3rtico de toda la Biblia. Pero no quiso suprimir el antiguo relato del yahvista, y lo coloc\u00f3 a continuaci\u00f3n, no obstante las aparentes incoherencias, manifestando as\u00ed que para \u00e9l, G\u00e9nesis 1 y G\u00e9nesis 2 relataban en forma distinta la misma verdad revelada, tan rica, que hac\u00edan falta dos relatos distintos para expresarla.<\/p>\n<p><strong>Dos son poco<\/strong><br \/>\nEn una reciente encuesta en los Estados Unidos, se constat\u00f3 que el 44% de los norteamericanos sigue creyendo que la creaci\u00f3n del mundo ocurri\u00f3 tal como lo dice la Biblia. Y muchos, ateni\u00e9ndose a los detalles de estas narraciones, se escandalizan ante las nuevas teor\u00edas sobre el universo, la aparici\u00f3n del hombre y la evoluci\u00f3n.<br \/>\nPero el redactor final del G\u00e9nesis nos ense\u00f1\u00f3 algo importante. Al reunir en un so-lo relato ambos textos, que incluso eran antag\u00f3nicos, mostr\u00f3 que para \u00e9l este as-pecto \u201ccient\u00edfico\u201d no era m\u00e1s que un accesorio, una forma de expresarse.<br \/>\nEl redactor b\u00edblico \u00bfse turbar\u00eda si viese que hoy sustituimos esos esquemas por el modelo mucho m\u00e1s probable del Big Bang y el de la formaci\u00f3n evolutiva del hombre? Por supuesto que no.<br \/>\nLa misma Biblia, al yuxtaponer pac\u00edficamente dos diferentes modelos cosmog\u00f3nicos, ha dejado sentada su relatividad. Los detalles \u201ccient\u00edficos\u201d no pertenecen al mensaje b\u00edblico. No son m\u00e1s que un medio sin el cual ese mensaje no podr\u00eda anunciarse.<br \/>\nEl mundo no fue creado dos veces. S\u00f3lo una. Pero a\u00fan cuando lo relat\u00e1ramos en cien cap\u00edtulos distintos, no terminar\u00edamos de agotar el profundo mensaje religioso que implica esta obra amorosa de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quien lee la Biblia sin estar prevenido, encuentra ya en la primera p\u00e1gina un problema: al comienzo del libro del G\u00e9nesis tropieza no s\u00f3lo con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[1584,1839,1823,1434,14,1822],"class_list":["post-13149","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-biblia","tag-creacion","tag-genesis","tag-hermeneutica","tag-iglesia","tag-paraiso"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3q5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13149"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13157,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13149\/revisions\/13157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}