{"id":13158,"date":"2017-03-11T15:31:30","date_gmt":"2017-03-11T18:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13158"},"modified":"2017-03-11T15:31:30","modified_gmt":"2017-03-11T18:31:30","slug":"angela-merkel-ante-su-mayor-desafio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13158","title":{"rendered":"\u00c1ngela Merkel ante su mayor desaf\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><em>Wir schaffen das<\/em> (\u201cLo lograremos\u201c). Sin duda, pocas frases en la historia alemana reciente se han discutido y analizado tanto como esas sencillas tres palabras de Angela Merkel. La canciller alemana las pronunci\u00f3 el 31 de agosto de 2015 en Berl\u00edn, refiri\u00e9ndose a la acogida e integraci\u00f3n de cientos de miles de refugiados y solicitantes de asilo. En 2015, Europa se ve\u00eda expuesta a una in\u00e9dita oleada de extranjeros, sobre todo de Medio Oriente, que cruzaron el mar Mediterr\u00e1neo en desesperadas y peligrosas traves\u00edas, para huir de guerras y miseria. Otros emprendieron arriesgadas odiseas a trav\u00e9s de m\u00faltiples pa\u00edses y fronteras, con la incierta esperanza de un futuro mejor. En aquel verano boreal, miles de refugiados se encontraban atrapados en Hungr\u00eda. Angela Merkel acord\u00f3 con el gobierno austr\u00edaco abrir temporalmente las fronteras y crear un corredor humanitario, para permitir as\u00ed el paso de la multitud varada en Hungr\u00eda. Cuando termin\u00f3 2015, hab\u00edan ingresado en Alemania alrededor de un mill\u00f3n de refugiados, de los cuales casi el 40 por ciento proven\u00eda de Siria, pa\u00eds sacudido por una sangrienta guerra civil.<br \/>\nCon su pol\u00edtica de fronteras abiertas la dem\u00f3crata cristiana Merkel sorprendi\u00f3 a sus compatriotas y al mundo entero. Tambi\u00e9n cosech\u00f3 cr\u00edticas de otros dirigentes europeos, que le reprocharon que el gesto de apertura indiscriminada provocara un aumento de los flujos migratorios hacia el Viejo Continente. Una selfie que un hombre sirio se sac\u00f3 con la canciller alemana encresp\u00f3 a\u00fan m\u00e1s los \u00e1nimos. Seg\u00fan los cr\u00edticos, era un acto irresponsable porque invitaba a otras personas a emprender el viaje hacia Europa. Con su optimista y confiada frase \u201cLo lograremos\u201d, repetida como un mantra, Angela Merkel reaccionaba ante el escepticismo y las dudas \u2013sobre todo las que se manifestaron con el tiempo en la misma Alemania. Pero, cuando reci\u00e9n se hab\u00edan abierto las fronteras, aquellas palabras merkelianas expresaban muy bien los sentimientos de la mayor\u00eda de los alemanes: quer\u00edan ser solidarios y hospitalarios, esperaban a los refugiados en las estaciones de tren, \u00e1vidos de ayudar. En aquel momento se forj\u00f3 una palabra nueva en la lengua alemana: <em>Willkommenskultur<\/em> (\u201ccultura de la bienvenida\u201d).<br \/>\nLas escenas en las que los nativos saludaban a los reci\u00e9n llegados y los recib\u00edan con comida o juguetes para los chicos recordaban un poco a las de la ca\u00edda del Muro en 1989. En aquel entonces, eran alemanes del oeste que en los cruces de frontera abiertos saludaban efusivamente a los del este, con abrazos y en algunos casos incluso con&#8230; bananas, un fruto dif\u00edcil de conseguir en la RDA. Aquel hist\u00f3rico momento culmin\u00f3 en la unificaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Federal con la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica de Alemania, el 3 de octubre de 1990. Fue un momento de quiebre para los alemanes, sobre todo para los del Este, que tuvieron que acostumbrarse a vivir en un sistema muy diferente al que hab\u00edan conocido en la dictadura comunista.<br \/>\nFue tambi\u00e9n un quiebre en la vida personal de Angela Merkel, una joven f\u00edsica de la RDA que a comienzos de 1990 abandon\u00f3 su trabajo cient\u00edfico para dedicarse a la actividad pol\u00edtica. Hasta entonces Merkel, hija de un pastor protestante conforme con el comunismo, no hab\u00eda tenido militancia. Seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, no era ni cercana al sistema, ni disidente. Pero en la etapa del derrumbe de la RDA, Merkel se acerc\u00f3 al movimiento <em>Demokratischer Aufbruch<\/em> (\u201cAuge Democr\u00e1tico\u201d) que despu\u00e9s se fusionar\u00eda con el partido CDU (\u201cUni\u00f3n Dem\u00f3crata Cristiana\u201d) de Alemania Occidental. Tal vez en aquel entonces Angela Merkel ya haya dicho, por lo menos para s\u00ed misma, \u201c<em>Ich schaffe das<\/em>\u201d (\u201cLo lograr\u00e9\u201d). Lo cierto es que logr\u00f3 mucho en muy poco tiempo: en diciembre de 1990 fue electa diputada en el Bundestag (el Parlamento Federal Alem\u00e1n), en 1991 asumi\u00f3 como ministra de la Mujer y la Juventud y en 1994 tom\u00f3 la cartera de Medio Ambiente.<br \/>\nMerkel fue al principio apadrinada por el dem\u00f3crata-cristiano Helmut Kohl, el \u201ceterno canciller\u201d que negoci\u00f3 la reunificaci\u00f3n alemana y que gobern\u00f3 durante 16 a\u00f1os. Al poco tiempo esta mujer de apariencia discreta y sonrisa t\u00edmida recibi\u00f3 de sus compatriotas el apodo de \u201cla ni\u00f1a de Kohl\u201d. No obstante, la pol\u00edtica novata se emancip\u00f3 r\u00e1pidamente de su poderoso mentor. En 1998 se transform\u00f3 en secretaria general del CDU y, cuando Helmut Kohl tuvo que admitir en 1999 que hab\u00eda recibido millonarias donaciones ilegales para financiar el partido, Angela Merkel rompi\u00f3 con \u00e9l. Llam\u00f3 a los dem\u00f3crata-cristianos a \u201ccortar el cord\u00f3n umbilical\u201d que los un\u00eda con Kohl, y logr\u00f3 ser electa presidenta del partido en abril de 2000.<br \/>\nEl ascenso vertiginoso de Merkel, una outsider de Alemania Oriental, en una formaci\u00f3n pol\u00edtica hasta aquel momento dominada por hombres, da fe sin ninguna duda de un muy marcado instinto de poder. Y quiz\u00e1s ella utiliz\u00f3 otra vez, por lo menos internamente, la ambiciosa frase \u201cLo lograremos\u201d, cuando se transform\u00f3 en candidata a canciller de su partido en 2005. En realidad, en aquellas elecciones de septiembre el CDU obtuvo s\u00f3lo el 35,2 por ciento de los votos, pero formando una gran coalici\u00f3n con el partido socialdem\u00f3crata SPD, Merkel pudo asumir como canciller. Nunca antes una mujer hab\u00eda gobernado Alemania. Al mundo hoy le cuesta creer que a Angela Merkel alguna vez la llamaron \u201cni\u00f1a\u201d, que alguna vez un influyente pol\u00edtico la protegi\u00f3. Seis veces ya la revista Forbes la consider\u00f3 como \u201cla mujer m\u00e1s poderosa del mundo\u201d. En 2016, los creadores del ranking justificaron su decisi\u00f3n por la actitud de Merkel ante la crisis de los refugiados. Seg\u00fan ellos, la canciller habr\u00eda usado su poder \u201ccon la m\u00e1s ins\u00f3lita de todas las estrategias geopol\u00edticas: el humanismo puro\u201d.<br \/>\nEs interesante comparar a la Angela Merkel de ahora, identificada con una pol\u00edtica de fuerte sello humanitario, con la de 2004, cuando lideraba la oposici\u00f3n contra el gobierno \u201crojiverde\u201d del canciller Gerhard Schr\u00f6der. Ese a\u00f1o, en un recordado discurso, Merkel sentenci\u00f3: \u201cLa sociedad multicultural ha fracasado\u201d, y critic\u00f3 la falta de voluntad de integraci\u00f3n de parte de la poblaci\u00f3n musulmana (en ese momento principalmente turca) a la sociedad alemana. Aquella actitud dura ten\u00eda sin duda que ver con su rol de opositora, pero quiz\u00e1s tambi\u00e9n reflejaba la biograf\u00eda personal de la propia Merkel. Nacida en la RDA, hab\u00eda crecido en un pa\u00eds cerrado que, a diferencia de la Rep\u00fablica Federal, no se hab\u00eda convertido con el tiempo en un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n.<br \/>\nHoy, al dejar entrar al pa\u00eds a m\u00e1s de un mill\u00f3n de nuevos extranjeros (en su mayor\u00eda musulmanes), Angela Merkel ha puesto a la sociedad alemana ante un desaf\u00edo de integraci\u00f3n much\u00edsimo mayor que el que exist\u00eda en 2004. Sin duda, Merkel ha cambiado. Hoy es una dirigente menos conservadora que hace una d\u00e9cada. Pero su pol\u00edtica de fronteras abiertas, su frase tenazmente repetida \u201cLo lograremos\u201d, ante la gigantesca tarea de la integraci\u00f3n, tiene consecuencias complejas que la canciller ha tenido que enfrentar.<br \/>\nLa euforia de 2015, cuando naci\u00f3 la \u201cCultura de la bienvenida\u201d, se redujo notablemente, aunque muchos alemanes siguen ayudando voluntariamente a los inmigrantes. Por otra parte, han aumentado los ataques violentos de grupos de ultra derecha o neonazis contra centros de acogida de refugiados. Y un partido de derecha populista y xen\u00f3foba, Alternative f\u00fcr Deutschland (AfD, \u201cAlternativa para Alemania\u201d), ha crecido significativamente el a\u00f1o pasado. Obtuvo sus mejores resultados en las elecciones parlamentarias del Land (Estado) Sajonia Anhalt (24,3 por ciento), y en Meclemburgo Pomerania Occidental, el Estado donde tiene su distrito electoral la misma Merkel (20,8 por ciento). Que all\u00ed la CDU obtuviera s\u00f3lo el 19 por ciento de los votos, es decir, menos que la AfD, fue una dur\u00edsima cachetada para la canciller.<br \/>\nTambi\u00e9n Merkel se ha visto expuesta a crecientes presiones dentro de su propio partido, y sobre todo de parte del \u201cpartido hermano\u201d de la CDU: la m\u00e1s conservadora CSU (\u201cUni\u00f3n Social Cristiana\u201d) de Baviera. Las cr\u00edticas a la canciller por su \u201cdescontrolada apertura\u201d de fronteras se intensificaron luego de una serie de atentados. Despu\u00e9s de que un terrorista tunecino matara con un cami\u00f3n a 12 personas en una feria navide\u00f1a berlinesa, en diciembre de 2016, un pol\u00edtico de la AfD incluso habl\u00f3 de los \u201cmuertos de Merkel\u201d.<br \/>\nEn las encuestas de popularidad la canciller alemana ha sufrido p\u00e9rdidas importantes, pero siempre mostr\u00f3 capacidad de recuperaci\u00f3n. En noviembre del a\u00f1o pasado se sinti\u00f3 suficientemente fortalecida para anunciar su voluntad de seguir como jefa de gobierno. Pero la decisi\u00f3n de ser candidata en las elecciones de septiembre de 2017 no fue f\u00e1cil de tomar. Seg\u00fan sus propias palabras, habr\u00eda reflexionado \u201csin fin\u201d antes de llegar a la conclusi\u00f3n de que \u201cen estos tiempos inseguros la gente no comprender\u00eda que no quisiera poner otra vez toda mi experiencia, mis dones y talentos en la balanza\u201d.<br \/>\n\u00bfHabr\u00e1 pensado en aquel momento \u201cLo lograr\u00e9\u201d? Pero esta vez, \u00bfya m\u00e1s como un conjuro que como una expresi\u00f3n de auto confianza? Lo cierto es que la famosa frase \u201cWir schaffen das\u201d con la que Merkel quiso ponerse al hombro la crisis de los refugiados, es vista hoy como ingenua o hasta banal por muchos alemanes. Para no pocos se transform\u00f3 en \u201c\u00bfLo lograremos realmente?\u201d, o directamente en \u201c\u00a1No lo lograremos!\u201d. En septiembre pasado la canciller tuvo que admitir que su frase hab\u00eda sido insuficiente como para describir la tarea enorme y compleja de acoger e integrar a tantos refugiados. \u00bfPodr\u00e1 Merkel seguir gobernando Alemania, un pa\u00eds hoy m\u00e1s multicultural que nunca antes en su historia? Desde que los socialdem\u00f3cratas eligieron como su candidato al ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz y no al gastado ministro Sigmar Gabriel, la carrera por el puesto de canciller parece realmente abierta. Si Merkel lograra otra vez la victoria, empezar\u00eda su cuarto mandato. El \u00fanico canciller alem\u00e1n que cumpli\u00f3 cuatro mandatos y gobern\u00f3 en total 16 largos a\u00f1os fue Helmut Kohl, el otrora padrino de la \u201cni\u00f1a Angela\u201d. Una ni\u00f1a que, por lo menos hasta ahora, result\u00f3 ser de hierro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La autora es periodista alemana, corresponsal desde Buenos Aires para diferentes medios de su pa\u00eds.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wir schaffen das (\u201cLo lograremos\u201c). 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