{"id":13176,"date":"2017-03-10T08:39:09","date_gmt":"2017-03-10T11:39:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13176"},"modified":"2017-03-17T08:44:56","modified_gmt":"2017-03-17T11:44:56","slug":"tomas-dario-casares-una-figura-ejemplar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13176","title":{"rendered":"Tom\u00e1s Dar\u00edo Casares, una figura ejemplar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Los jueces son como los que pertenecen a una orden religiosa. Cada uno de ellos tiene que ser un ejemplo de virtud si no quieren que los creyentes pierdan la fe.<\/em><br \/>\n<em> Piero Calamandrei<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p style=\"text-align: left;\">A ra\u00edz del fallecimiento del ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n, doctor Carlos Fayt, acaecido el 22 de noviembre de 2016, me sent\u00ed tentado a escribir una breve evocaci\u00f3n de otra distinguida figura del m\u00e1s alto tribunal, aunque muy anterior, a quien conoc\u00ed en mi infancia: el doctor Tom\u00e1s Dar\u00edo Casares, fallecido en 1976.<br \/>\nFayt y Casares, dos juristas de renombre, desde perspectivas ideol\u00f3gicas opuestas, dejaron una huella profunda por sus aportes al derecho y la justicia, su impronta \u00e9tica y su sentido del deber.<br \/>\nA Fayt no lo conoc\u00ed personalmente. Lo le\u00ed antes que fuera Ministro de la Corte, en 1977, cuando estudiaba ciencias pol\u00edticas y consult\u00e9 su libro Derecho Pol\u00edtico. Hab\u00eda estado enrolado en el socialismo y era agn\u00f3stico. Para \u00e9l, seg\u00fan lo se\u00f1al\u00f3 en una entrevista de la p\u00e1gina digital Lecciones y Ensayos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, \u201cel derecho, como sistema de reglas sociales que ordenan la conducta humana, es un producto social que representa y realiza un orden social deseable. En su relaci\u00f3n general con el Estado, el Derecho es un elemento esencial de la forma pol\u00edtica moderna, a tal punto que no hay Estado sin Derecho&#8230;La relaci\u00f3n del Estado con el Derecho, o con cualesquiera de sus restantes elementos esenciales, s\u00f3lo puede comprenderse teniendo en cuenta que \u00e9ste se encuentra inserto en el cuadro conjunto de la organizaci\u00f3n; que es una parte de la unidad estatal, un elemento de su estructura; y las funciones que cumple dentro de ella\u201d (1).<br \/>\nA Tom\u00e1s Casares, a quien llam\u00e1bamos Masho, as\u00ed como a la mayor parte de su numerosa familia, lo conoc\u00ed en mi ni\u00f1ez. Para este representante emblem\u00e1tico del nacionalismo cat\u00f3lico y figura eminente de la filosof\u00eda tomista desde la d\u00e9cada de 1920, el derecho natural est\u00e1 por encima del positivo. El derecho supone \u201cel principio de la subordinaci\u00f3n de lo jur\u00eddico a lo moral, de la moral a la metaf\u00edsica y de todo ordenamiento temporal de la conducta humana a un orden eterno. Se trata de mostrar que el sentido del derecho s\u00f3lo puede darlo un cabal entendimiento de la estructura y el destino espiritual del hombre; y que, por consiguiente, la perfecci\u00f3n del derecho debe ordenarse, a trav\u00e9s de sus finalidades extr\u00ednsecas y sociales, a la perfecci\u00f3n del hombre\u201d (2). Para Casares, la primac\u00eda de la verdad en el orden del esp\u00edritu era el lema de su existencia y a ella consagr\u00f3 su vida.<br \/>\nMi relaci\u00f3n con los Casares viene por el lado materno. Una hermana mayor del jurista, Sylvia Casares de Botet, era t\u00eda pol\u00edtica de mi madre y hasta su fallecimiento, en 1969, fue la propietaria de una enorme quinta en el Tigre, cinco manzanas sobre la calle Liniers. La mayor parte de esa finca es hoy el barrio cerrado La Escondida. Yo viv\u00ed all\u00ed hasta los 10 a\u00f1os y mi antigua casa todav\u00eda es parte de ese barrio. Por los relatos de mi madre sobre Tom\u00e1s Casares me enter\u00e9 de que algunos de sus fallos fueron elaborados en esa quinta.<br \/>\nTambi\u00e9n por esos relatos durante mi ni\u00f1ez y adolescencia comenc\u00e9 a saber lo fundamental sobre la actuaci\u00f3n p\u00fablica y las posiciones filos\u00f3ficas de Casares. Por ejemplo, de su nacionalismo cat\u00f3lico y su rol eminente en los Cursos de Cultura Cat\u00f3lica, precursores de la UCA donde yo estudiar\u00eda. Tambi\u00e9n supe de la relaci\u00f3n de Casares con Jacques Maritain, invitado a aquellos Cursos, y con el cardenal Eugenio Pacelli, despu\u00e9s Papa P\u00edo XII, en ocasi\u00f3n del Congreso Eucar\u00edstico Internacional celebrado en Buenos Aires en 1934, en el que Casares pronunci\u00f3 un discurso. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s, que visit\u00f3 nuestro pa\u00eds en 1936, emiti\u00f3 el siguiente juicio sobre Casares: \u201ccoraz\u00f3n desbordante de celo de Dios y de las almas, y de caridad para sus amigos&#8230; sois el hombre que se necesita en el lugar que se lo necesita\u201d (3).<br \/>\nTambi\u00e9n supe por mi madre, a una edad en la que no entend\u00eda bien de qu\u00e9 se trataba, del juicio pol\u00edtico que el gobierno peronista inici\u00f3 en 1946 a los jueces del m\u00e1ximo tribunal y al procurador general, que no incluy\u00f3 a Casares. Sobre todos esos datos y otras cosas fui profundizando despu\u00e9s, por las m\u00edas, como el tema de su tesis doctoral, La Religi\u00f3n y el Estado, que le vali\u00f3 diploma de honor a los 23 a\u00f1os. Se advert\u00edan all\u00ed los temas fundacionales de su pensamiento: el derecho, su uni\u00f3n con la moral y Dios como su fundamento metaf\u00edsico.<br \/>\nDurante muchos fines de semana de mi ni\u00f1ez, Casares y su esposa, Mar\u00eda Martha Gim\u00e9nez Zapiola, as\u00ed como sus nueve hijos, nietos, hermanos y sobrinos, fueron visitas frecuentes en el Tigre. Su hijo mayor, Tom\u00e1s Mar\u00eda, fue el m\u00e9dico cl\u00ednico de mi familia y un sobrino nieto, Alberto Casares, es el due\u00f1o de la emblem\u00e1tica librer\u00eda anticuaria ubicada en Suipacha y Lavalle. Alberto fue el anfitri\u00f3n de Jorge Luis Borges en el local anterior de Arenales y Callao: Borges estuvo all\u00ed acompa\u00f1ado de Adolfo Bioy Casares en su \u00faltima tarde antes de irse a Ginebra, el 27 de noviembre de 1985.<br \/>\nDe visita en su librer\u00eda, hace algunas semanas, Alberto me prest\u00f3 algunos libros sobre Casares y me relat\u00f3 an\u00e9cdotas transmitidas por su abuelo, hermano del jurista. Una de ellas se refiere a su independencia de criterio. Parece ser que Evita, cuando saludaba a Casares, no lo llamaba por su apellido sino que le dec\u00eda \u201c\u00bfc\u00f3mo est\u00e1, Voto en contra?\u201d. Se refer\u00eda la esposa del Presidente a la cantidad de votos en disidencia de Casares durante el gobierno de Per\u00f3n (85). Algo que no condice con la condici\u00f3n de \u201cperonista\u201d que le endilgaron algunos, peyorativamente, por no haber sido incluido en el juicio pol\u00edtico mencionado y haber permanecido en la Corte hasta 1955. Por eso varios \u201camigos\u201d lo despreciaron y otros miraron para otro lado. Nada raro en un pa\u00eds dado a juicios maniqueos y al etiquetamiento superficial que desconoce causas m\u00e1s profundas.<br \/>\nPero no s\u00f3lo con sus disidencias demostrar\u00eda Casares la prioridad de su conciencia. Cuando la relaci\u00f3n entre el presidente Per\u00f3n y la Iglesia cat\u00f3lica lleg\u00f3 a lo peor, en 1955, y se produjo el ataque a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires en momentos en que nuestro jurista se encontraba en misa, Casares procur\u00f3 evitar la invasi\u00f3n. Ello le vali\u00f3 una denuncia del Poder Ejecutivo ante el Congreso y se le solicit\u00f3 juicio pol\u00edtico, que no prosper\u00f3. Se qued\u00f3 hasta que fue separado del cargo por decreto del gobierno de facto.<br \/>\nEn 1928 Atilio Dell\u2019Oro Maini, figura principal junto a Casares de los Cursos de Cultura Cat\u00f3lica, fund\u00f3 Criterio, donde Casares escribi\u00f3 profusamente. En su obra cumbre, La justicia y el derecho, publicada en 1938, explor\u00f3 a fondo la filosof\u00eda del derecho y la doctrina de la ley natural. Encontr\u00e9 un resumen sobre sus aportes al m\u00e1ximo tribunal en un art\u00edculo de la doctora Estela B. Sacrist\u00e1n de 2015 en el diario <em>El Derecho <\/em>(4). Por citar tan s\u00f3lo un ejemplo, se debe a Casares el primer voto favorable al amparo que registra la historia de la Corte. Fue quiz\u00e1 su disidencia m\u00e1s c\u00e9lebre: en 1950, respecto del fallo dictado en la causa \u201cSan Miguel, Jos\u00e9 S.\u201d, consider\u00f3 que el art\u00edculo 29 de la Constituci\u00f3n Nacional de 1949 extend\u00eda el recurso de amparo a cualquier restricci\u00f3n a los derechos de una persona.<br \/>\nComo \u00faltimo recuerdo personal para esta nota me viene a la memoria el 80\u00b0 cumplea\u00f1os de Masho, el 25 de octubre de 1975, con la misa en Las Esclavas y la posterior reuni\u00f3n multitudinaria en su departamento de Juncal y Paran\u00e1. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que en esa misa, Casares y su mujer ocuparan asientos en las filas del medio de la iglesia, en lugar de ubicarse en primera fila, y se lo coment\u00e9 a mi madre. Su respuesta no se hizo esperar: \u201cMasho siempre fue as\u00ed\u201d: modesto y austero. Ocup\u00f3 un sitial de privilegio en las cosas que importaban y no lo necesitaba protocolarmente frente a Dios. Masho falleci\u00f3 catorce meses despu\u00e9s, el 28 de diciembre de 1976.<br \/>\nEleg\u00ed una evocaci\u00f3n m\u00e1s personal que pol\u00edtica porque conoc\u00ed a Casares y porque sintetizar en este espacio su pensamiento y su actuaci\u00f3n p\u00fablica es tarea dif\u00edcil, sobre todo no siendo un jurista. Lo hice desde mi posici\u00f3n, que se halla distanciada de dogmatismos r\u00edgidos, comprometida con la tolerancia y defensora de la autonom\u00eda de la persona. Ello me permite hilvanar, en un mismo homenaje, la integridad que representaron dos jueces ideol\u00f3gicamente opuestos pero con virtudes esenciales semejantes. Con independencia de sus cosmovisiones y \u00e9pocas tan distintas, Casares y Fayt resistieron con firmeza y dignidad las presiones y la incomprensi\u00f3n de muchos para seguir adelante con la seguridad de estar cumpliendo con su deber. Ambos fueron presionados para renunciar por su independencia frente al gobierno de turno. Como no se iban, a uno de ellos, el m\u00e1s antiguo, lo ech\u00f3 un gobierno de facto. Al m\u00e1s reciente lo denigraron hasta lo indecible desde el poder y desde la prensa obediente a \u00e9ste. Sin embargo renunci\u00f3 cuando quer\u00eda, a sus 97 a\u00f1os, con dificultades de movilidad pero due\u00f1o de una gran lucidez intelectual.<br \/>\nEn tiempos en los que se revisa una gran corrupci\u00f3n y el comportamiento de magistrados que anteponen su fidelidad al Poder que los nombr\u00f3, vale subrayar que ni Casares ni Fayt cayeron en tales claudicaciones. Por todo lo dicho, creo que ambos revisten la condici\u00f3n de ejemplos de virtud a la que se refiere Calamandrei, citada en el ep\u00edgrafe.<\/p>\n<p>Notas<br \/>\n1) http:\/\/www.derecho.uba.ar\/publicaciones\/lye\/pub_lye_entrevista_fayt.php<br \/>\n2) CASARES, Tom\u00e1s D., La justicia y el derecho, 1938, advertencia del autor.<br \/>\n3) LASA, Carlos Daniel (1994) Tom\u00e1s Dar\u00edo Casares. El pensamiento y la obra de un jurista y fil\u00f3sofo cristiano, Buenos Aires, ed. Gladius, p. 38.<br \/>\n4) El juez Tom\u00e1s D. Casares y el derecho p\u00fablico. Aportes desde el M\u00e1ximo Tribunal, El Derecho, 8\/7\/2015, http:\/\/www.estelasacristan.com.ar\/publicaciones\/Sacristan,%20Estela,%20El%20juez%20Tomas%20D.%20Casares%20y%20el%20derecho%20publico,%20ED%2008-07-15.pdf<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los jueces son como los que pertenecen a una orden religiosa. 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