{"id":13192,"date":"2017-03-01T18:25:22","date_gmt":"2017-03-01T21:25:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13192"},"modified":"2017-03-21T18:37:20","modified_gmt":"2017-03-21T21:37:20","slug":"un-retrato-de-walter-benjamin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13192","title":{"rendered":"Un retrato de Walter Benjamin"},"content":{"rendered":"<p>Walter Benjamin dec\u00eda tener \u201cel doble rostro de Jano\u201d (el dios romano de las dos caras), por su incapacidad para decidir su posici\u00f3n te\u00f3rica y para definir su profesi\u00f3n. Tanto el misticismo jud\u00edo, que aprendi\u00f3 de Gershom Scholem, como el comunismo ut\u00f3pico de la d\u00e9cada del \u201820, lo atra\u00edan por igual. Naci\u00f3 en Berl\u00edn, pero fue el \u00faltimo fl\u00e2neur parisino forzado a adaptarse a las exigencias de la sociedad burguesa. Se adelant\u00f3 a su tiempo y fue un precursor en m\u00e1s de un aspecto. Sus escritos de la d\u00e9cada del \u201830 sobre la obra de arte y sobre la historia asombran por su actualidad y esclarecen nuestros propios prepuestos al respecto.<br \/>\nBenjamin fue un pionero en esa riesgosa postura que resiste quedar encasillada en una sola mirada y un \u00fanico enfoque. Fue cr\u00edtico de la cultura, fil\u00f3logo, traductor, historiador, poeta y metaf\u00edsico sui generis. Practic\u00f3 la transdisciplinariedad \u2013en ese momento ignota\u2013 con la misma naturalidad con que hoy recelamos de la estrechez de la especializaci\u00f3n. Tom\u00f3 prestados los clich\u00e9s del psicoan\u00e1lisis, las im\u00e1genes del surrealismo, las met\u00e1foras del misticismo jud\u00edo, la poes\u00eda de Baudelaire y el dramatismo del barroco alem\u00e1n, para expresar con originalidad los indicios de su tiempo. Le fue rechazada la tesis de habilitaci\u00f3n sobre el drama luctuoso alem\u00e1n porque no pod\u00edan etiquetarla ni como historia, ni como german\u00edstica, ni como filosof\u00eda, ni como cr\u00edtica literaria. Para sus evaluadores, el problema b\u00e1sico era que Benjamin era inclasificable. Su fracaso en abrirse paso en el mundo acad\u00e9mico \u2013apunt\u00f3 Hannah Arendt\u2013 no tuvo nada que ver con el naciente antisemitismo acad\u00e9mico, ni con su exclusi\u00f3n de los c\u00edrculos del establishment universitario, sino \u201ccon la fatal desconfianza acad\u00e9mica de todo lo que no sea probada e indiscutiblemente mediocre\u201d. Es decir, Benjam\u00edn romp\u00eda el molde y se sustra\u00eda de los c\u00e1nones aceptados y los est\u00e1ndares prevalecientes. Como el aguij\u00f3n socr\u00e1tico, el ojo cr\u00edtico de Benjamin se hizo p\u00fablico a trav\u00e9s de notas, art\u00edculos y rese\u00f1as, cuya longitud era directamente proporcional a sus apremios econ\u00f3micos. Seg\u00fan Hannah Arendt, Benjamin hubiera escrito toda su obra en palabras sueltas y aforismos \u201chadn\u2019t he been paid by the line\u201d.<br \/>\nPorque recelaba de las opiniones estandarizadas y las convenciones sociales, se dedic\u00f3 con disciplinada pasi\u00f3n a la observaci\u00f3n de su hijo, Stefan. Los ni\u00f1os en su primera edad son como los coleccionistas, suelen escoger cosas m\u00ednimas e insignificantes, residuos para la mirada pragm\u00e1tica, que sigue los c\u00e1nones del uso y de la rentabilidad. Atesoran objetos sin valor comercial y socialmente irrelevantes, como los fetiches adorados por el coleccionista. Seg\u00fan Theodor Adorno, \u201ctodo lo que Benjamin dijo o escribi\u00f3 suena como si el pensamiento recogiera las promesas de los cuentos y de los libros infantiles, en vez de recusarlas con despectiva madurez de adulto\u201d. Benjamin apreciaba las cosas \u00fanicas, cuyo valor es independiente no s\u00f3lo de la utilidad, sino tambi\u00e9n de su relevancia y funci\u00f3n hist\u00f3rica. Esto explica el magnetismo que ejerc\u00edan sobre \u00e9l las causas perdidas, los oprimidos, olvidados y los vencidos: el descarte de la historia. En su \u00faltima obra, las tesis Sobre el concepto de historia, que crey\u00f3 desatinado publicar (pero que Adorno public\u00f3 de todas formas), da rienda suelta a su pesimismo, apostando a la regresi\u00f3n hist\u00f3rica, en lugar del consabido mito del progreso moderno. A la triunfal procesi\u00f3n de las carrozas victoriosas de la historia, en otras palabras, a la cr\u00f3nica de emperadores, reyes y papas, Benjamin opuso la historia de los vencidos. O, como dice el t\u00edtulo de Reyes Mate, La raz\u00f3n de los vencidos. As\u00ed, abri\u00f3 una brecha en la cr\u00f3nica de los acontecimientos, por donde se pudieran filtrar las narraciones de hombres y mujeres descartados, pueblos esclavizados o naciones vencidas. Los entendi\u00f3 como el remanente de los grandes relatos, y los puso en valor precisamente en calidad de descartados u olvidados. En suma, les dio voz a los que no tienen voz. La novedad de su contribuci\u00f3n a la historiograf\u00eda fue mirar al pasado, como si \u00e9ste fuese un libro jam\u00e1s escrito.<br \/>\nBenjamin nos ense\u00f1a que la memoria es una facultad fecunda; no repite est\u00e9rilmente, sino que recrea a los sucesos y les da sentido, hoy. La mirada que relee e interpreta alcanza, tambi\u00e9n, las ideas y las ense\u00f1anzas de quienes nos precedieron en el tiempo. Si la tradici\u00f3n separa lo ortodoxo de lo heterodoxo, declara lo her\u00e9tico y ofrece el canon, Benjamin crey\u00f3 posible pensar por fuera de la tradici\u00f3n y fundar \u201cotro pensar\u201d, capaz de captar sentidos novedosos e inauditos en obras, cuya lectura can\u00f3nica era incuestionada. En relaci\u00f3n a la historiograf\u00eda, pens\u00f3 que cada generaci\u00f3n pod\u00eda narrar sus propias historias y trazar de nuevo su relaci\u00f3n con el pasado. Con respecto a las ideas, inaugur\u00f3 lo que en el mundo acad\u00e9mico se llama la \u201chistoria de la recepci\u00f3n\u201d de las obras literarias. Para Benjamin, el pasado no es algo finiquitado que est\u00e1 all\u00ed disponible para el historiador o el int\u00e9rprete, inamovible y clausurado. Tanto los hechos hist\u00f3ricos como los textos, despliegan su sentido conforme las nuevas lecturas as\u00ed lo demanden. Interpelado por nuestro mundo, es decir, le\u00eddo bajo el prisma de nuestras expectativas, preocupaciones, prejuicios y deseos, el pasado en todas sus formas se abre en significaci\u00f3n. En consecuencia, insertarse en una l\u00ednea de tiempo \u2013ense\u00f1a Benjamin\u2013 no es repetir m\u00e1s de lo mismo, sino que exige un balance sabio de tradici\u00f3n e innovaci\u00f3n.<br \/>\nEn La obra de arte en la era de la reproductibilidad t\u00e9cnica, Walter Benjamin se pregunta por el estatuto de la obra de arte, en una \u00e9poca en que el cine y la fotograf\u00eda desafiaban los c\u00e1nones tradicionales. Es decir, la fotograf\u00eda y el cine, que surgieron gracias a la naciente tecnolog\u00eda, acercaban el arte al consumo masivo y, al mismo tiempo, cuestionaban la definici\u00f3n tradicional de \u201carte\u201d. Fue como si hoy nos pregunt\u00e1ramos en qu\u00e9 momento y porqu\u00e9 los graffitis del brit\u00e1nico Bansky dejaron de ser delitos (vandalismo) y comenzaron a ser obras de arte. El street art contempor\u00e1neo no siempre fue considerado \u201cart\u201d, y su ingreso al mundo del arte \u2013dir\u00eda Benjamin\u2013 significa que la novedad de estos graffitis urbanos cambiaron nuestra conciencia sobre lo que es arte y lo que no. La misma perplejidad condujo a Benjamin en la d\u00e9cada del \u201830 a cuestionar la noci\u00f3n prevaleciente de \u201carte\u201d, cuando la reproductibilidad de la fotograf\u00eda y la t\u00e9cnica del montaje del cine exig\u00edan una nueva definici\u00f3n.<br \/>\nPor otro lado, se sinti\u00f3 atra\u00eddo por el naciente psicoan\u00e1lisis y las est\u00e9ticas de vanguardias, que sacud\u00edan los cimientos anquilosados del arte imperial vien\u00e9s de principios de siglo XX. El descubrimiento de la realidad on\u00edrica, la deformaci\u00f3n de los objetos del surrealismo y la rebeld\u00eda del dada\u00edsmo eran signos de vitalidad y de renovaci\u00f3n, que surg\u00edan de las ruinas del mundo moderno, que declinaba. La t\u00edpica prognosis moderna de un futuro auspicioso para toda la humanidad, era para \u00e9l un mal sue\u00f1o del que era preciso despertar. Como Stefan Zweig, cuya pluma inspir\u00f3 el gui\u00f3n de la imperdible pel\u00edcula El Gran Hotel Budapest, Benjamin fue testigo del crep\u00fasculo de Europa y de la cultura europea como modelo de civilizaci\u00f3n. Perteneci\u00f3 al linaje de pensadores cr\u00edticos y radicales como Karl Kraus, el fundador de la revista sat\u00edrica Die Fackel; Zweig, autor de El mundo del ayer; y Georg Simmel, uno de los primeros soci\u00f3logos que pens\u00f3 el fen\u00f3meno de la masa en las metr\u00f3polis modernas. Vivi\u00f3 las postrimer\u00edas de \u201cla edad de oro de la seguridad\u201d y supo leer los signos que anunciaban el final de sus promesas.<br \/>\nPara Susan Sontag, Benjamin fue \u201cel \u00faltimo intelectual\u201d. Para Arendt, fue un \u201chomme de lettres\u201d del siglo XIX, nacido por error en el XX. La f\u00f3rmula m\u00e1s elogiosa es la de Gershom Scholem, que le dedic\u00f3 su obra m\u00e1s importante con el siguiente ep\u00edgrafe: \u201cPara un amigo de toda la vida, cuyo genio uni\u00f3 la intuici\u00f3n del metaf\u00edsico, el poder interpretativo del cr\u00edtico y la erudici\u00f3n del acad\u00e9mico\u201d.<\/p>\n<p>La autora es fil\u00f3sofa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Walter Benjamin dec\u00eda tener \u201cel doble rostro de Jano\u201d (el dios romano de las dos caras), por su incapacidad para decidir su posici\u00f3n te\u00f3rica y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,986],"tags":[1851,1462,355,211],"class_list":["post-13192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-politica","tag-benjamin","tag-cultura","tag-filosofia","tag-politica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3qM","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13192"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13192\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13195,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13192\/revisions\/13195"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}