{"id":13200,"date":"2017-03-01T19:15:30","date_gmt":"2017-03-01T22:15:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13200"},"modified":"2017-03-21T19:19:41","modified_gmt":"2017-03-21T22:19:41","slug":"el-bicentenario-marista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13200","title":{"rendered":"El bicentenario marista"},"content":{"rendered":"<p><em>Hace dos siglos san Marcelino Champagnat fund\u00f3 la congregaci\u00f3n de los Hermanos Maristas cerca de Lyon, Francia. Hoy nos preguntamos: \u00bfPor qu\u00e9 s\u00f3lo de hermanos, cuando son necesarios tantos sacerdotes? \u00bfNo quedan as\u00ed en situaci\u00f3n de inferioridad en la Iglesia?<\/em><\/p>\n<p>Para comprender el esp\u00edritu de una congregaci\u00f3n religiosa debemos comenzar por la fuente, es decir, por el fundador. Marcelino Champagnat naci\u00f3 en el sudeste de Francia en 1789, dos meses antes de la Revoluci\u00f3n Francesa. A ra\u00edz de las persecuciones, su familia debi\u00f3 continuar con la pr\u00e1ctica religiosa en forma un tanto oculta. Una t\u00eda monja fue exclaustrada del convento por el gobierno revolucionario pero se mantuvo fiel a su consagraci\u00f3n. El pap\u00e1 de Marcelino adhiri\u00f3 al comienzo a los ideales de la Revoluci\u00f3n, pero luego fue tomando distancia, ante los excesos cometidos. Era funcionario del gobierno pero en ese pueblo no se ejecut\u00f3 a nadie ni se quem\u00f3 ninguna iglesia. El ni\u00f1o heredar\u00eda la tensi\u00f3n entre los nobles ideales y la historia de violencias de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Los soldados pod\u00edan ser reclutados entre los labradores analfabetos. Los oficiales, en cambio, lo eran entre los maestros, por su capacidad para redactar informes militares. Esto afect\u00f3 a la educaci\u00f3n en general. Marcelino asisti\u00f3 poco tiempo a la escuela. En una ocasi\u00f3n, viendo que un maestro aplicaba un rudo golpe a otro alumno, opt\u00f3 por no asistir m\u00e1s a clase, en desacuerdo con ese sistema. Pero cuando despu\u00e9s ingres\u00f3 al seminario, padecer\u00eda la falta de formaci\u00f3n, una cruz que arrastrar\u00eda toda su vida. Adem\u00e1s, \u00e9l hablaba en dialecto y ten\u00eda problemas en la lectura y escritura del franc\u00e9s, lo que dificultaba su aprendizaje del lat\u00edn. Un cu\u00f1ado suyo, maestro, le dio clases particulares durante unos meses, pero viendo que los progresos eran muy lentos, le aconsej\u00f3 un d\u00eda que abandonara los estudios.<\/p>\n<p><strong>La \u201cbanda alegre\u201d de seminaristas<\/strong><\/p>\n<p>Marcelino estaba convencido de su vocaci\u00f3n e ingres\u00f3 al seminario. Pero al concluir el primer a\u00f1o, el rector le comunic\u00f3 que no lo ve\u00eda capacitado para el sacerdocio. Finalmente revoc\u00f3 su decisi\u00f3n y le permiti\u00f3 continuar. El joven a\u00fan deb\u00eda madurar, porque pas\u00f3 a formar parte de \u201cla banda alegre\u201d, integrada por seminaristas que recorr\u00edan las tabernas en las horas libres, lo que los distra\u00eda del estudio. Pero el deseo de salir adelante le permiti\u00f3 concentrarse para llegar a la meta. En 1814 Francia se vio convulsionada por la abdicaci\u00f3n de Napole\u00f3n. En el seminario, recuerda uno de sus alumnos, se hablaba m\u00e1s de pol\u00edtica que de teolog\u00eda. Para algunos fue un \u201ca\u00f1o maldito\u201d. Pero Marcelino y otros mantuvieron el recogimiento, entre ellos su compa\u00f1ero Juan Mar\u00eda Vianney, el futuro santo Cura de Ars.<\/p>\n<p>Marcelino no era un intelectual pero llegaba a la gente. Cuando todav\u00eda era seminarista ense\u00f1aba el catecismo y tanto adultos como j\u00f3venes permanec\u00edan largo tiempo escuch\u00e1ndolo sin aburrirse. No era un predicador que arrastrara multitudes sino un experto en la din\u00e1mica grupal. Iba as\u00ed emergiendo el futuro educador. Tambi\u00e9n se caracterizaba por no so\u00f1ar solo sino en equipo, lo que lo llevar\u00e1 a la fundaci\u00f3n de una congregaci\u00f3n religiosa. En el seminario de Lyon surgi\u00f3 un movimiento piadoso centrado en la devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, al cual se integr\u00f3 Marcelino. \u00c9l consideraba que en esa Sociedad de Mar\u00eda deb\u00eda haber una rama integrada por hermanos educadores. A sus compa\u00f1eros no les entusiasmaba la idea, pero dejaron en sus manos la realizaci\u00f3n del proyecto. Exist\u00edan los Hermanos de La Salle, concentrados m\u00e1s bien en \u00e1reas urbanas, y \u00e9l so\u00f1aba con llevar la educaci\u00f3n a los m\u00e1s pobres y a las aldeas de las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Marcelino fue ordenado sacerdote en julio de 1816. Al d\u00eda siguiente fueron doce en peregrinaci\u00f3n al santuario de la Virgen Negra. All\u00ed todos renovaron sus promesas y consagraron sus vidas a Mar\u00eda. Ese grupo de compa\u00f1eros y amigos integraba un movimiento, m\u00e1s que una sociedad. De momento iban a donde los enviaban. Marcelino fue destinado a colaborar en una parroquia aislada, en la regi\u00f3n monta\u00f1osa. El p\u00e1rroco estaba enfermo y beb\u00eda en exceso, por lo cual la comunidad se encontraba en estado deplorable. El joven sacerdote no lleg\u00f3 all\u00ed como reformador sino como colaborador. Adem\u00e1s de las pr\u00e1cticas religiosas, estudiaba teolog\u00eda, preparaba sus sermones y hablaba en el lenguaje de la gente. Donde mejor se desempe\u00f1aba era en el confesionario. A pesar del rigorismo de la formaci\u00f3n recibida, se mostraba comprensivo ante las debilidades humanas. La atracci\u00f3n que ejerc\u00eda despert\u00f3 los celos del p\u00e1rroco, quien se opuso a todos sus proyectos.<\/p>\n<p><strong>Evangelizar a los j\u00f3venes<\/strong><\/p>\n<p>Hubo un episodio que lo conmovi\u00f3 profundamente y lo encamin\u00f3 hacia la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n. Con s\u00f3lo tres meses de sacerdote, lo llamaron para atender a un joven de 17 a\u00f1os, muy enfermo y abandonado, que ignoraba todos los misterios de la fe. Marcelino le imparti\u00f3 una catequesis elemental y lo escuch\u00f3 en confesi\u00f3n. Un rato despu\u00e9s le avisaron que el joven hab\u00eda fallecido. Tom\u00f3 entonces la decisi\u00f3n de fundar una congregaci\u00f3n para evangelizar a los j\u00f3venes. Dos muchachos mostraron inter\u00e9s en ayudar a Marcelino, viviendo con \u00e9l. Naci\u00f3 as\u00ed la nueva congregaci\u00f3n, en forma tan sencilla que no llam\u00f3 la atenci\u00f3n. No labraron un acta ni pusieron un aviso en el bolet\u00edn parroquial; s\u00f3lo rezaban y trabajaban juntos. La sencillez ser\u00e1 una de las virtudes caracter\u00edsticas del fundador. Los dos j\u00f3venes \u201ccofundadores\u201d carec\u00edan de preparaci\u00f3n. Marcelino los iba formando en el arte de la docencia. En ratos libres, fabricaban clavos para el sostenimiento de la comunidad. Adem\u00e1s de la sencillez se caracterizaban por la pobreza evang\u00e9lica.<br \/>\nLos padres de uno de ellos no estaban de acuerdo con ese proyecto y enviaron a otro de los hijos, desde el poblado cercano, para que trajera de vuelta a su hermano menor. Pero ocurri\u00f3 todo lo contrario. El enviado, viendo c\u00f3mo viv\u00eda el peque\u00f1o grupo, se entusiasm\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos, convirti\u00e9ndose en un nuevo miembro de la comunidad. Se dice que nadie es cristiano a partir de una idea sino de un sentimiento o experiencia de relaci\u00f3n con Jes\u00fas. De modo similar, nadie ingresa a una congregaci\u00f3n religiosa a partir del estudio de ella sino de un contacto amistoso con el fundador o sus continuadores.<\/p>\n<p><strong>El \u201cAcordaos\u201d en la nieve<\/strong><\/p>\n<p>A medida que aumentaba el n\u00famero de hermanos, casi todos muy j\u00f3venes y con buen humor, Marcelino los iba enviando de a dos a trabajar en las escuelas de distintas aldeas. Se llamaban \u201cHermanitos de Mar\u00eda\u201d, posteriormente \u201cHermanos maristas\u201d, por la gran devoci\u00f3n que le ten\u00edan. En una ocasi\u00f3n hab\u00eda enfermado de gravedad uno de ellos y Marcelino fue a visitarlo, acompa\u00f1ado por el hermano Estanislao. Hicieron a pie los veinte kil\u00f3metros y, al regresar, los atrap\u00f3 una feroz tormenta de nieve. Se perdieron en la noche y estaban agotados. El hermano, ca\u00eddo, ya no pod\u00eda dar un paso, con las piernas congeladas. Marcelino le propuso que rezaran un \u201cAcordaos\u201d a la Virgen Mar\u00eda y, al concluirlo, vieron la luz de un farol, ya que estaban a pocos metros de una casa. Todos los chicos de los colegios maristas oyen hablar del \u201cAcordaos\u201d en la nieve, como elemento clave del relato fundacional. Por un lado, percibimos la confianza en la Providencia que infund\u00eda Marcelino. Por otro, el esp\u00edritu de compa\u00f1erismo, ya que Estanislao sinti\u00f3 que el fundador no lo abandonaba.<br \/>\nEl movimiento marista, integrado por varias ramas, entre ellas la de Padres y la de Hermanos, no se redujo a la regi\u00f3n de Lyon. Se expandi\u00f3 pronto por toda Francia y partieron misioneros hacia Ocean\u00eda. Marcelino se ofreci\u00f3, pero su misi\u00f3n principal estaba en formar a los j\u00f3venes misioneros. En una ocasi\u00f3n dijo: \u201cUn hermano es un hombre para quien el mundo no es suficientemente grande\u201d.<br \/>\nCuando naci\u00f3, la Revoluci\u00f3n Francesa conmovi\u00f3 a la sociedad. Cuando muri\u00f3, a los 51 a\u00f1os, estaba surgiendo otra sociedad y otra Iglesia. Como escribi\u00f3 el hermano Se\u00e1n Sammon, anterior superior general, Marcelino \u201cllevaba dentro de s\u00ed la grandeza y las limitaciones de la gente de su generaci\u00f3n\u201d. La primera les permiti\u00f3 a sus hijos superar las limitaciones. La educaci\u00f3n fue la base de su proyecto, pero no quedaron limitados a ella.<\/p>\n<p><strong>Maristas musulmanes<\/strong><\/p>\n<p>Un ejemplo de la actitud de vanguardia lo encontramos hoy en la ciudad de Alepo, Siria, devastada por la guerra. All\u00ed trabaja un peque\u00f1o grupo de hermanos maristas, ayudando a los heridos y hu\u00e9rfanos, a todos los que sufren. Llevan un guardapolvo o delantal azul, en memoria del uniforme original de la congregaci\u00f3n. Se les han unido otros, hombres y mujeres, solteros y casados, todos con el delantal azul, por lo cual se los denomina \u201clos maristas azules\u201d. Y ya cuentan con m\u00e1rtires bajo un fuego generalizado.<br \/>\nOtro ejemplo lo descubrimos en Camboya, Asia, donde poseen algunos colegios. Los alumnos pertenecen a diversas religiones, con el uno por ciento de cristianos. Los hermanos se dedican a educarlos, no a \u201cconvertirlos\u201d. Esto no les impide hablar con alegr\u00eda de su fe en Jes\u00fas, cuando alguno manifiesta inter\u00e9s. Los ayudan a todos a vivir su propia fe. Incluso forman a los catequistas de esas religiones, lo que en la Argentina resultar\u00eda algo extra\u00f1o. Los alumnos se sienten identificados con el estilo de vida marista, con su actitud de servicio y fraternidad. Dado que no son sacerdotes, no los ven como representantes jer\u00e1rquicos de la Iglesia. Perciben en ellos un humanismo com\u00fan a todas las religiones. Se habla as\u00ed, en aquel pa\u00eds, de maristas hind\u00faes, budistas, musulmanes. Nadie entremezcla las religiones. Simplemente descubren, gracias a los hermanos, que todos pertenecemos a una misma familia humana, la familia de los hijos de Dios. La pregunta inicial, sobre una supuesta situaci\u00f3n de inferioridad por no ser sacerdotes, encuentra aqu\u00ed una respuesta original.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es Profesor en la Facultad de Teolog\u00eda de San Miguel<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace dos siglos san Marcelino Champagnat fund\u00f3 la congregaci\u00f3n de los Hermanos Maristas cerca de Lyon, Francia. 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