{"id":13220,"date":"2017-03-23T10:20:55","date_gmt":"2017-03-23T13:20:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13220"},"modified":"2017-03-23T10:20:55","modified_gmt":"2017-03-23T13:20:55","slug":"manifestaciones-o-piquetes-las-cosas-por-su-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13220","title":{"rendered":"\u00bfManifestaciones o piquetes? Las cosas por su nombre"},"content":{"rendered":"<p>Tanto para la \u00e9tica como para el derecho somos responsables ante todo por las acciones que elegimos llevar a cabo, y no por nuestras intenciones o motivaciones. Si yo infiero deliberadamente un da\u00f1o f\u00edsico a un rival para ganar la competencia, nadie discutir\u00e1 que dicha acci\u00f3n se llama \u201clesionar\u201d y no \u201ccompetir\u201d. Si yo le quito dinero a mi vecino con el fin de comprarme entradas para un recital, dicha acci\u00f3n se llama \u201crobar\u201d y no \u201cconseguir entradas\u201d. Porque en tales casos \u201clesionar\u201d o \u201crobar\u201d es exactamente lo que elijo hacer, m\u00e1s all\u00e1 de que mis prop\u00f3sitos \u00faltimos puedan agravar o atenuar mi responsabilidad. Si cada uno pudiera describir sus propias acciones en t\u00e9rminos de sus motivaciones subjetivas y no de lo que libremente elige y en concreto hace, sencillamente desaparecer\u00edan tanto la \u00e9tica como el derecho.<br \/>\nDe la misma manera, cuando un grupo de personas se congrega en el espacio p\u00fablico para dar a conocer p\u00fablicamente sus quejas y reclamos, su acci\u00f3n puede denominarse \u201cmanifestar\u201d, aunque sus desplazamientos puedan provocar problemas de tr\u00e1nsito. Pero cuando un grupo de personas se re\u00fane para cortar una calle o una autopista, esa acci\u00f3n ya no se puede llamar \u201cmanifestar\u201d, porque lo que eligen hacer en modo directo es privar a los dem\u00e1s de su leg\u00edtimo derecho de circular libremente. Es cierto, su motivaci\u00f3n es dar a conocer su reclamo, pero la acci\u00f3n que realizan es el bloqueo de la v\u00eda p\u00fablica con el fin de causar trastornos a los dem\u00e1s ciudadanos y por ese medio llamar la atenci\u00f3n de las autoridades o presionarlas. En una palabra, quienes practican cortes perpetran una maniobra extorsiva tomando al resto de la ciudadan\u00eda como reh\u00e9n. Est\u00e1 fuera de lugar el intento de justificar su conducta aduciendo que son las v\u00edctimas de una sociedad injusta y desigual. Precisamente, prohibir o sancionar estas conductas significa respetar a sus agentes como ciudadanos responsables, mientras que por el contrario, la condescendencia ante estos il\u00edcitos es tratar a los (no siempre) pobres no como personas sino como vacas sagradas, \u201cintocables\u201d no por respeto a su dignidad, sino como objetos de un tab\u00fa alimentado por la mistificaci\u00f3n de unos y el sentimiento de culpabilidad de otros.<br \/>\nLos piquetes fueron primero reacciones espont\u00e1neas de peque\u00f1os grupos de desesperados en zonas sumergidas del Norte argentino. De ah\u00ed pas\u00f3 a ser r\u00e1pidamente algo muy distinto: un instrumento de acci\u00f3n pol\u00edtica, de pobres y no pobres por igual, sin que nadie se atreviera a alzar la voz para advertir sobre la diferencia con el fen\u00f3meno original. Finalmente se convirti\u00f3 en una actitud cultural firmemente instalada en todas las clases sociales, un signo claro no s\u00f3lo del poco respeto que nos queda por la ley, sino del poco respeto que tenemos los unos por los otros. Y hoy, por supuesto, organizado en escala, puede convertirse en una invalorable herramienta de desestabilizaci\u00f3n institucional.<br \/>\nCuando el lenguaje jur\u00eddico o \u00e9tico se desentiende de la realidad de las cosas, y sobre todo de realidad de las acciones humanas, los problemas no tardan en multiplicarse. Manifestar y cortar una calle son dos acciones realmente distintas, y el derecho a lo primero de ninguna manera incluye o implica el derecho a lo \u00faltimo. Mientras no se llamen las cosas por su nombre, ser\u00e1 imposible encontrar una soluci\u00f3n compatible con el imperio de la ley y aceptable para todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tanto para la \u00e9tica como para el derecho somos responsables ante todo por las acciones que elegimos llevar a cabo, y no por nuestras intenciones&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[959],"tags":[292,1862,237,1863,1505,1309],"class_list":["post-13220","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital","tag-derecho","tag-desestabilizacion","tag-etica","tag-extorsion","tag-piquete","tag-reclamo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3re","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13220"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13220\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13223,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13220\/revisions\/13223"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}