{"id":13227,"date":"2017-04-01T10:52:31","date_gmt":"2017-04-01T13:52:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13227"},"modified":"2017-04-01T22:13:02","modified_gmt":"2017-04-02T01:13:02","slug":"editorial-trabajo-capital-y-persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13227","title":{"rendered":"Editorial: Trabajo, capital y persona"},"content":{"rendered":"<p><em>Los fuertes conflictos laborales que en estos d\u00edas agitaron el pa\u00eds nos invitan a reflexionar nuevamente sobre el significado del trabajo, su v\u00ednculo con la persona, la econom\u00eda y la sociedad en su conjunto.<\/em><\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n del trabajo como manifestaci\u00f3n de la dignidad de la persona recoge un consenso tan amplio e indiscutido en la actualidad que se nos hace dif\u00edcil reconocerla como el fruto de una larga evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. Pero, de hecho, era muy distinta la concepci\u00f3n que ten\u00eda del trabajo el mundo antiguo. Tanto en Grecia como en Roma, la actividad de artesanos y comerciantes era vista con menosprecio, y la calidad de una persona estaba ligada a su capacidad de darse a s\u00ed misma una vida lo m\u00e1s alejada posible de la necesidad de ganarse el sustento con las propias manos. Para este fin las \u00e9lites aristocr\u00e1ticas pose\u00edan multitudes de esclavos a su servicio. En Oriente, la situaci\u00f3n no era distinta. Baste recordar la costumbre de los mandarines de dejarse crecer largas u\u00f1as en sus manos para hacer bien evidente que nunca las hab\u00edan empleado en el trabajo manual.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n judeocristiana comporta en este sentido una gran novedad. Para la Biblia, la creaci\u00f3n del mundo es un trabajo de Dios, quien corona su obra modelando al hombre de la arcilla de la tierra como un artesano, y que lo llama, como su imagen y semejanza, a \u201cdominar la tierra\u201d con su propio trabajo. Pero es sobre todo el hecho de que Jesucristo mismo desempe\u00f1ara el oficio de carpintero, y se mostrara siempre tan cercano en su vida y su predicaci\u00f3n al mundo del trabajo (labradores, vi\u00f1adores, pescadores, comerciantes, constructores, amas de casa, etc.) lo que dio impulso decisivo a lo que hoy se conoce como \u201cel evangelio del trabajo\u201d.<\/p>\n<p>Esta nueva valoraci\u00f3n puede apreciarse en la concepci\u00f3n del trabajo en la vida mon\u00e1stica. La consigna de San Benito, \u201cora et labora\u201d, refleja la conciencia t\u00edpicamente cristiana de la importancia del trabajo para una vida espiritual sana y equilibrada. Esta estima del trabajo se comunic\u00f3 al \u00e1mbito secular sobre todo con la progresiva superaci\u00f3n de la econom\u00eda feudal a favor de una econom\u00eda comercial m\u00e1s din\u00e1mica y abierta. De un modo especial, las pujantes rep\u00fablicas del norte de Italia desarrollaron desde el siglo XII \u2013varios siglos antes de la reforma protestante\u2013 un verdadero ethos del trabajo. Esta evoluci\u00f3n, sin embargo, se vio peri\u00f3dicamente eclipsada por la persistencia de una visi\u00f3n sobrenaturalista, para la cual el trabajo era simplemente el modo de procurar la propia subsistencia y de purgar \u201ccon el sudor de la frente\u201d las consecuencias del pecado.<\/p>\n<p>En el siglo XIX, con el nacimiento de la sociedad industrial, la constataci\u00f3n de las terribles condiciones de vida de los trabajadores asalariados moviliz\u00f3 en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica una renovada reflexi\u00f3n sobre el tema. Le\u00f3n XIII, en su enc\u00edclica <em>Rerum novarum<\/em>, recogi\u00f3 los frutos de este esfuerzo y afirm\u00f3 la dignidad del trabajador y de su tarea. Sin embargo, habr\u00e1 que esperar al Concilio Vaticano II y la constituci\u00f3n <em>Gaudium et spes<\/em>, para encontrar claramente expresada la doctrina del valor intr\u00ednseco de la actividad humana, ya no s\u00f3lo en funci\u00f3n de la vida eterna, sino como realizaci\u00f3n del hombre y transformaci\u00f3n del mundo. Juan Pablo II aplicar\u00e1 esta visi\u00f3n general al tema espec\u00edfico del trabajo en su enc\u00edclica <em>Laborem exercens<\/em>. En ella ense\u00f1a que la dimensi\u00f3n subjetiva del trabajo en cuanto realizaci\u00f3n de la dignidad de la persona, es m\u00e1s importante que su dimensi\u00f3n objetiva, consistente en la actividad exterior. No hay trabajo, por humilde que sea, que no participe de la dignidad de quien lo realiza.<\/p>\n<p>En esa misma enc\u00edclica, Juan Pablo II se esfuerza por evitar cualquier falsa contraposici\u00f3n entre trabajo y capital, aunque la prioridad corresponde sin duda al trabajo, es decir a la persona, y el capital \u2013que no es sino trabajo acumulado\u2212 debe estar a su servicio. Posteriormente, ese pont\u00edfice abandonar\u00e1 incluso este ya anacr\u00f3nico planteo dual trabajo-capital. El trabajo no es s\u00f3lo el manual, o el industrial asalariado, sino tambi\u00e9n las diferentes formas de actividad humana creativa, incluyendo la actividad empresaria, intelectual, cient\u00edfica, art\u00edstica, etc. El concepto de \u201ccapital\u201d, por su parte, no se refiere en primer lugar a las cosas materiales, sino al capital humano. El ser humano es la gran riqueza cuyo potencial toda econom\u00eda debe tratar de liberar. Los pa\u00edses ricos no lo son tanto ni necesariamente por la abundancia de recursos naturales, sino ante todo por el modo en que permiten el despliegue de su capital humano, mientras que los pa\u00edses rezagados suelen poner insalvables obst\u00e1culos a la iniciativa y creatividad de sus ciudadanos. Estas son las ideas maduras que Juan Pablo II expuso magistralmente en su \u00faltima enc\u00edclica social, <em>Centesimus annus<\/em>, en la que reflexionaba sobre las causas de la ca\u00edda del comunismo y las condiciones para un capitalismo aceptable.<\/p>\n<p>Ciertamente la historia no se detiene, y la reflexi\u00f3n social de la Iglesia tampoco debe hacerlo. Pero ser\u00eda de lamentar que, ante los nuevos aspectos de la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d, se volviera atr\u00e1s en los avances ya logrados, reduciendo el concepto de trabajo al propio de las sociedades agrarias o protoindustriales, concibi\u00e9ndolo en lucha permanente con el capital, extrapolando ciertos fen\u00f3menos hist\u00f3ricos o localizados y confundi\u00e9ndolos con incompatibilidades estructurales y necesarias. Este peligro parece verificarse cuando dentro de la Iglesia cat\u00f3lica se alzan voces autorizadas reclamando \u2212sobre todo al Estado y desde un discurso fuertemente cr\u00edtico del capitalismo y del mercado\u2212 \u201cempleo genuino\u201d, como si la escasez de oportunidades laborales fuera causada ante todo por la indiferencia o la mala voluntad de funcionarios p\u00fablicos o de empresarios, y no principalmente por una configuraci\u00f3n de la econom\u00eda y de la sociedad que destruye los incentivos para la iniciativa, la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la inversi\u00f3n, e incluso debilita crecientemente la cultura del trabajo.<\/p>\n<p>Es cierto que el capitalismo genera inevitables desajustes en el mercado laboral. Es lo que sucede con el fen\u00f3meno que J. A. Schumpeter denominaba \u201cdestrucci\u00f3n creativa\u201d, cuando nuevos productos y tecnolog\u00edas expulsan del mercado los precedentes: los fabricantes de carruajes perdieron la competencia con los de autom\u00f3viles, como suceder\u00e1 con algunos de estos \u00faltimos frente a los productores de nuevos modelos con gu\u00eda aut\u00f3noma; las f\u00e1bricas de m\u00e1quinas de escribir fueron reemplazadas por las de computadoras personales, y las de aparatos anal\u00f3gicos, por las de sus correspondientes versiones digitales. \u00bfPero qui\u00e9n cuestionar\u00eda hoy que cada uno de estos cambios, disruptivo en su momento, ha generado trabajo y riqueza en proporciones insospechadas? Esta lecci\u00f3n de la historia deber\u00eda traerse a la memoria hoy, cuando crece la preocupaci\u00f3n por la robotizaci\u00f3n de los procesos productivos, que destruye aceleradamente puestos de trabajo en diversos sectores de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>No puede negarse que esta din\u00e1mica de la econom\u00eda capitalista produce dificultades para una multitud de trabajadores, y que se requieren pol\u00edticas activas por parte del Estado para facilitar la reorientaci\u00f3n de la producci\u00f3n y de la oferta laboral. Pero no es posible frenar estos procesos sin condenar la econom\u00eda al estancamiento y agravar ulteriormente la situaci\u00f3n de los trabajadores desplazados. Es preciso evitar an\u00e1lisis fundados en una visi\u00f3n est\u00e1tica de la econom\u00eda, que subestima la creatividad humana y su capacidad de abrir nuevos horizontes, imprevisibles de antemano.<\/p>\n<p>La doctrina social de la Iglesia puede dar testimonio de este \u00faltimo error. En el siglo XIX, el obispo cat\u00f3lico Wilhelm Emmanuel Freiherr von Ketteler hizo suya en su obra La cuesti\u00f3n del trabajo y el cristianismo (1864) la llamada \u201cley de hierro de los salarios\u201d del socialista alem\u00e1n Ferdinand Lasalle, seg\u00fan la cual los salarios de los obreros jam\u00e1s superar\u00edan el nivel de subsistencia. Esta visi\u00f3n, de inspiraci\u00f3n malthusiana, no ten\u00eda en cuenta el incremento de la productividad debido al continuo desarrollo de la tecnolog\u00eda. Como es notorio, la profec\u00eda de von Ketteler no se verific\u00f3, pero el magisterio social cat\u00f3lico, muy influido por sus ideas, tampoco reflexion\u00f3 suficientemente sobre tal equivocaci\u00f3n. Hasta que <em>Centesimus annus<\/em>, obra de un Papa que fue obrero bajo el imperio del comunismo y su econom\u00eda centralizada, present\u00f3 una visi\u00f3n din\u00e1mica y coherente tanto del trabajo como de la econom\u00eda, ambas fundadas en la creatividad de la persona, imagen de Dios, y verdadero \u201ccapital\u201d de las naciones. Es una ense\u00f1anza que los desaf\u00edos actuales en el campo del trabajo no s\u00f3lo no contradicen, sino que nos invitan a recordar y profundizar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fuertes conflictos laborales que en estos d\u00edas agitaron el pa\u00eds nos invitan a reflexionar nuevamente sobre el significado del trabajo, su v\u00ednculo con la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1865,1672,1866,110,1864,993],"class_list":["post-13227","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-capital","tag-capitalismo","tag-mercado-laboral","tag-riqueza","tag-salario","tag-trabajo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3rl","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13227"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13227\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13234,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13227\/revisions\/13234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}