{"id":13269,"date":"2017-04-04T16:05:25","date_gmt":"2017-04-04T19:05:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13269"},"modified":"2017-04-04T16:05:56","modified_gmt":"2017-04-04T19:05:56","slug":"al-descubrimiento-de-un-tesoro-pictorico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13269","title":{"rendered":"Al descubrimiento de un tesoro pict\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p>Tradicionalmente se ubica el Manierismo, estilo art\u00edstico que predomin\u00f3 en Italia en el siglo XVI, entre el Renacimiento que acababa y el Barroco que estaba por llegar. Algunos de sus principales exponentes fueron Andrea del Sarto (1486-1530), Pontormo (1494-1557) y Bronzino (1503-1572).<br \/>\nCuando se cruza el Ponte Vecchio de Florencia para ir a Oltrarno, en seguida a la izquierda se encuentra la peque\u00f1a iglesia de Santa Felicita. Hay all\u00ed una capilla donde Jacopo Carrucci (Pontormo) ilustr\u00f3 con sus maravillosos colores la bajada de Cristo de la cruz. Algunas de sus obras se reparten entre la Galer\u00eda Uffizi, el Hermitage de San Petersburgo, la Galer\u00eda Nacional de Londres, el Museo del Louvre, los Museos de Arte de Washington, Nueva York, Boston, Los \u00c1ngeles, Chicago y San Francisco en los Estados Unidos.<br \/>\nEstando en enero de paso por Florencia decidimos conocer una de sus obras famosas que nunca hab\u00edamos visto: \u201cLa Visitaci\u00f3n\u201d, el encuentro entre Mar\u00eda e Isabel, las dos gr\u00e1vidas. El evangelio de Lucas ubica en ese momento el Magnificat. La obra es de una rara belleza y en un ambiente que podr\u00eda haber concebido Giorgio de Chirico, dada su hondura metaf\u00edsica. La obra est\u00e1 en la peque\u00f1a localidad de Carmignano, en la provincia de Prato, a menos de 30 kil\u00f3metros de Florencia, verdadera joya de la iglesia dedicada a San Miguel, patrono del pueblo.<br \/>\nLlegamos cuando era casi el mediod\u00eda de un d\u00eda fr\u00edo pero soleado. La iglesia, en ese momento vac\u00eda, estaba abierta y pudimos admirar durante largo rato la obra de Pontormo. Una mirada intensa une a las dos santas en primer plano y con paso de danza. Detr\u00e1s de ellas, enfrentando al espectador, otras dos mujeres parecen indicarnos la extraordinaria escena que presenciamos: las madres de Jes\u00fas y de Juan Bautista. En el costado izquierdo, casi escondidas en el escal\u00f3n de ingreso de una puerta en ese escenario solitario, hay dos peque\u00f1as figuras que le otorgan extraordinaria profundidad a la pintura y que algunos creen que son las del mismo Pontormo y su disc\u00edpulo Bronzino.<br \/>\nAl salir de la iglesia, se nos present\u00f3 un distinguido se\u00f1or de esa localidad: Alessadro Capecchi, profesor de Letras jubilado, quien le dedica parte de su tiempo a estudiar la obra y guiar grupos que la visitan. Es, adem\u00e1s, uno de los organizadores de \u00abEl d\u00eda de la memoria\u00bb, dedicado a recordar el horror de la Sho\u00e1 en esa localidad toscana.<br \/>\nEl profesor Capecchi, a quien conocimos en aquel circunstancial encuentro, nos salud\u00f3 y se ofreci\u00f3 para ilustrar detalles de la obra que admira y ama. Volvimos a entrar en la iglesia y sus observaciones nos permitieron descubrir muchos aspectos y algunos misterios que encierra. \u00bfC\u00f3mo no quedarle agradecidos? Se nos ocurri\u00f3 pedirle unas l\u00edneas para CRITERIO sobre esa pintura de Pontormo. Y las publicamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier<\/em><\/p>\n<p><strong>EL ATRACTIVO DE \u00abLA VISITACI\u00d3N\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La iglesia de Carmignano custodia, entre otras, una pintura que representa un patrimonio art\u00edstico de inestimable valor y que constituye la gloria y el orgullo de esta comunidad.<br \/>\nSe trata de \u201cLa Visitaci\u00f3n\u201d de Pontormo, fechada por la cr\u00edtica entre 1528 y 1529, una de las realizaciones art\u00edsticas m\u00e1s representativas del Manierismo italiano, sobre la que existe una vasta literatura de cr\u00edtica de arte a\u00fan hoy activa e intensa. No ser\u00eda ahora el momento de introducir argumentos especializados, hist\u00f3ricos y cr\u00edticos sobre la obra; la intenci\u00f3n en este caso es aportar una breve contribuci\u00f3n para profundizar en algunos aspectos de particular sugesti\u00f3n emotiva. Debe se\u00f1alarse que \u201cLa Visitaci\u00f3n\u201d, con la restauraci\u00f3n llevada a cabo hace algunas d\u00e9cadas, ha vuelto a revelar su completa expresi\u00f3n art\u00edstica y puede ser por ello plenamente apreciada e interpretada.<br \/>\nDesde la primera mirada fascina en seguida la variedad e intensidad de los colores, que se presentan en una composici\u00f3n crom\u00e1tica v\u00edvidamente luminosa y rica de elementos cambiantes, expresada sobre todo por los colores verde, anaranjado y rosa, adem\u00e1s de la armon\u00eda y elegancia de los atuendos con sus abundantes pliegues. Se percibe un sentimiento de belleza antigua y vital, que va m\u00e1s all\u00e1 de la realidad objetiva y provoca un imaginario que sabe a fant\u00e1stico y a eterno.<br \/>\nOtro aspecto relevante y abarcador es el de las cuatro mujeres representadas, que se distinguen majestuosamente con sus suntuosos ropajes, en especial los de Mar\u00eda e Isabel. Sus vientres gr\u00e1vidos, deliberadamente evidenciados, confirman el valor universal de la sublime espera: en efecto, Mar\u00eda dar\u00e1 a luz a Jes\u00fas, el Salvador del mundo, e Isabel a Juan Bautista.<br \/>\nLas dos mujeres presentes detr\u00e1s no han encontrado en la cr\u00edtica todav\u00eda una un\u00e1nime identificaci\u00f3n, pero importa se\u00f1alar el significado de sus miradas dirigidas hacia el observador, como si quisieran llamar la atenci\u00f3n de la inmensa importancia humana, espiritual y divina del encuentro al que est\u00e1n asistiendo.<br \/>\nPor otra parte, es de resaltar la \u201cmodernidad\u201d de la obra ya que su construcci\u00f3n no reproduce la iconograf\u00eda cl\u00e1sica del Renacimiento, tan rica en sus representaciones sacras. Aqu\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de la honda significaci\u00f3n religiosa, hay una gran humanidad expresada por la presencia solitaria y esencial de las cuatro mujeres, visiblemente reales y aut\u00e9nticamente comprometidas en actitudes de normal ternura y emoci\u00f3n. Adem\u00e1s, el saludo entre Mar\u00eda e Isabel, que se realiza con armoniosos movimientos, evidencia la dulzura de los rostros y la intensidad de las miradas, junto a la delicadeza y la gracia de la posici\u00f3n de los brazos y las manos, extendidas en un arrebato de afecto y bondad.<br \/>\nPara concluir estas breves l\u00edneas quisiera exaltar la belleza introspectiva, entendida en su acepci\u00f3n m\u00e1s completa y profunda, porque \u201cLa Visitaci\u00f3n\u201d es capaz de atraer, emocionar y hacernos reflexionar no solamente a partir de su valor art\u00edstico, sino tambi\u00e9n por una significaci\u00f3n cristiana de dimensiones universales, que trascienden el tiempo y el espacio y se proyectan desde siempre y para siempre sobre el destino del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Alessandro Capecchi<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tradicionalmente se ubica el Manierismo, estilo art\u00edstico que predomin\u00f3 en Italia en el siglo XVI, entre el Renacimiento que acababa y el Barroco que estaba&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[700,1878,1462,1877,1876],"class_list":["post-13269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arte","tag-carmignano","tag-cultura","tag-pontormo","tag-visitacion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3s1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13269"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13273,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13269\/revisions\/13273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}