{"id":13274,"date":"2017-04-04T16:08:44","date_gmt":"2017-04-04T19:08:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13274"},"modified":"2017-04-04T16:08:44","modified_gmt":"2017-04-04T19:08:44","slug":"la-luz-nocturna-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13274","title":{"rendered":"La luz nocturna de la fe"},"content":{"rendered":"<p>Cuando hay mucha luz se ve lo iluminado, las cosas. Cuando hay una peque\u00f1a luz se ve esa luz y se ve c\u00f3mo ha sido quebrada la oscuridad.<br \/>\nEl antiguo y hermoso rito del ingreso del cirio en el templo a oscuras, durante la Vigilia pascual, expresa el centro de nuestra fe, lo principal que la Pascua celebra: s\u00f3lo el poder del amor de Dios es capaz de hacer surgir, desde la oscuridad de la muerte, la luz de la vida. Esa es la fe y la esperanza cristiana, que ante algo tan admirable se torna canto, acci\u00f3n de gracias, amor y comuni\u00f3n.<br \/>\nCuando el cirio ingresa para la celebraci\u00f3n, todos, con una peque\u00f1a vela, van tomando luz. De modo que el templo se va iluminando lentamente, desde el fondo hasta el altar. Todos, en la noche, son tocados por la serena luz del cirio de la vida.<br \/>\nEntonces se canta o reza el Exultet, el Preg\u00f3n pascual, en el que se evocan todas las noches durante las que hemos sido redimidos: Esta es la noche\u2026<br \/>\nLa luz de la fe ha sido necesaria para iluminar la oscuridad de cada noche. Pero esas noches han sido necesarias para poder ver la luz de la fe.<br \/>\nY todo lo nocturno y oscuro termina cuando emerge el Lucero de la ma\u00f1ana, Cristo, que no tiene ocaso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Premio Nobel Saint-John Perse dijo, acerca de la poes\u00eda, algo que quiz\u00e1s puede aplicarse a esta experiencia de la fe: La oscuridad que se le reprocha no proviene de su naturaleza propia, que es esclarecer, sino de la noche misma que explora, a la que est\u00e1 consagrada: la del alma y la del misterio que ba\u00f1a al ser humano. Su expresi\u00f3n se ha prohibido siempre la oscuridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Preg\u00f3n Pascual (Exultet)<\/strong><\/p>\n<p>Al\u00e9grese en el cielo el coro de los \u00e1ngeles.<br \/>\nAl\u00e9grense los ministros de Dios,<br \/>\ny por la victoria de un Rey tan grande,<br \/>\nresuene la trompeta de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al\u00e9grese tambi\u00e9n la tierra inundada de tanta luz,<br \/>\ny brillando con el resplandor del Rey eterno,<br \/>\nse vea libre de la oscuridad<br \/>\nque envolv\u00eda a todo el mundo.<\/p>\n<p>Al\u00e9grese tambi\u00e9n nuestra madre la Iglesia,<br \/>\nadornada con los fulgores de una luz tan brillante,<br \/>\ny resuenen en este recinto<br \/>\nlas voces clamorosas del pueblo.<\/p>\n<p>V. El Se\u00f1or est\u00e9 con ustedes.<br \/>\nR. Y con tu esp\u00edritu.<br \/>\nV. Levantemos el coraz\u00f3n.<br \/>\nR. Lo tenemos levantado hacia el Se\u00f1or.<br \/>\nV. Demos gracias al Se\u00f1or, nuestro Dios.<br \/>\nR. Es justo y necesario.<\/p>\n<p>Realmente es justo y necesario<br \/>\nque aclamemos con nuestras voces<br \/>\ny con todo el fervor de nuestra inteligencia<br \/>\ny de nuestro coraz\u00f3n<br \/>\nal Dios invisible, Padre todopoderoso,<br \/>\ny a su \u00fanico Hijo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo,<br \/>\nporque \u00c9l pag\u00f3 por nosotros al eterno Padre<br \/>\nla deuda de Ad\u00e1n, y borr\u00f3 con su sangre<br \/>\nla sentencia del primer pecado.<\/p>\n<p>Estas son las fiestas pascuales,<br \/>\nen las que se inmola el verdadero Cordero,<br \/>\ncon cuya sangre son consagradas las puertas de los fieles.<\/p>\n<p>Esta es la noche en que antiguamente sacaste de Egipto<br \/>\na nuestros padres, los hijos de Israel,<br \/>\ny los hiciste pasar milagrosamente por el mar Rojo.<\/p>\n<p>Esta es la noche que disip\u00f3 las tinieblas<br \/>\nde los pecados con el resplandor<br \/>\nde una columna de fuego.<\/p>\n<p>Esta es la noche que devuelve la gracia y santifica<br \/>\na todos los que creen en Cristo,<br \/>\nuna vez que se han apartado de los vicios del mundo<br \/>\ny de la oscuridad del pecado.<\/p>\n<p>Esta es la noche en la que Cristo<br \/>\nrompi\u00f3 los lazos de la muerte<br \/>\ny subi\u00f3 victorioso de los abismos.<br \/>\n\u00a1De nada nos servir\u00eda haber nacido<br \/>\nsi \u00c9l no nos hubiera redimido!<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 admirable es tu bondad con nosotros!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 inestimable es la predilecci\u00f3n de tu amor:<br \/>\npara redimir al esclavo, entregaste a tu propio Hijo!<\/p>\n<p>\u00a1Pecado de Ad\u00e1n ciertamente necesario,<br \/>\nque fue borrado con la muerte de Cristo!<br \/>\n\u00a1Culpa feliz, que nos mereci\u00f3 tan noble y tan grande Redentor!<\/p>\n<p>\u00a1Noche verdaderamente feliz,<br \/>\nque mereci\u00f3 saber el tiempo y la hora<br \/>\nen que Cristo resucit\u00f3 del abismo de la muerte!<\/p>\n<p>Esta es la noche de la cual est\u00e1 escrito:<br \/>\n\u201cLa noche resplandecer\u00e1 como el d\u00eda,<br \/>\ny la noche me alegra con su resplandor\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, el misterio de esta noche<br \/>\naleja toda maldad, lava las culpas,<br \/>\ndevuelve la inocencia a los pecadores<br \/>\ny la alegr\u00eda a los afligidos;<br \/>\ndisipa los odios, restablece la paz<br \/>\ny doblega los imperios.<\/p>\n<p>En esta noche de gracia, recibe, Padre santo,<br \/>\nla alabanza de este sacrificio<br \/>\nque te presenta la santa Iglesia<br \/>\npor medio de sus ministros,<br \/>\nal ofrecerte solemnemente este Cirio,<br \/>\ncuyas sustancias elaboraron las abejas.<\/p>\n<p>Ya conocemos las glorias de esta columna de fuego,<br \/>\nencendida en honor de Dios.<br \/>\nAunque se divida en partes,<br \/>\nsu llama no sufre detrimento alguno<br \/>\ncuando comunica su luz<br \/>\nporque se alimenta de la cera derretida<br \/>\nque elabor\u00f3 la madre abeja,<br \/>\npara sustentar esta preciosa antorcha.<\/p>\n<p>\u00a1Noche verdaderamente feliz<br \/>\nen la que el cielo se une con la tierra<br \/>\ny lo divino con lo humano!<\/p>\n<p>Por eso, Se\u00f1or, te rogamos,<br \/>\nque este cirio consagrado en honor de tu Nombre,<br \/>\ncontin\u00fae ardiendo constantemente<br \/>\npara disipar la oscuridad de esta noche,<br \/>\ny que aceptado por ti como perfume agradable,<br \/>\nse incorpore a los astros del cielo.<\/p>\n<p>Que lo encuentre encendido el lucero de la ma\u00f1ana,<br \/>\naquel lucero que no tiene ocaso:<br \/>\nJesucristo, tu Hijo, que volviendo de los abismos<br \/>\nresplandeci\u00f3 sereno sobre el g\u00e9nero humano,<br \/>\ny vive y reina por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>R. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hay mucha luz se ve lo iluminado, las cosas. Cuando hay una peque\u00f1a luz se ve esa luz y se ve c\u00f3mo ha sido&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[945,8],"tags":[1879,774,14,65,1880],"class_list":["post-13274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fe-2","category-iglesia","tag-exultet","tag-fe","tag-iglesia","tag-pascua","tag-pregon-pascual"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3s6","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13274"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13274\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13277,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13274\/revisions\/13277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}