{"id":13282,"date":"2017-04-04T16:42:25","date_gmt":"2017-04-04T19:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13282"},"modified":"2017-04-04T16:42:25","modified_gmt":"2017-04-04T19:42:25","slug":"luigi-pareyson-y-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13282","title":{"rendered":"Luigi Pareyson y la Verdad"},"content":{"rendered":"<p>Luigi Pareyson naci\u00f3 en Cuneo, Italia, en 1918. Su familia era del Valle de Aosta, y ese haber nacido entre fronteras en buena medida explica su cosmopolitismo cultural. Se doctor\u00f3 en filosof\u00eda en Tur\u00edn, presentando una tesis sobre Karl Jaspers. \u201cFue la lectura de Jaspers lo que me llev\u00f3 a Kierkegaard\u201d, dir\u00e1 despu\u00e9s. Del pensador dan\u00e9s admiraba en su pureza de cristianismo. Ense\u00f1\u00f3 en la Universidad de Tur\u00edn. Fue miembro de la Academia de Los Linces y director de la Revista de est\u00e9tica desde 1956 a 1984. Al a\u00f1o siguiente fund\u00f3 el Anuario filos\u00f3fico. Muri\u00f3 en Mil\u00e1n en 1991.<br \/>\nEn 1950 public\u00f3 <em>Existencia y persona<\/em>, obra en la que sostiene que el existencialismo fue una recuperaci\u00f3n luego de la disoluci\u00f3n fruto del hegelianismo. Pero Hegel se equivoc\u00f3 y no podemos pensar que el cristianismo sea una etapa superada de la historia. El fil\u00f3sofo propone all\u00ed un personalismo ontol\u00f3gico en el que la persona es esencialmente apertura al ser, \u00f3rgano de la verdad que interpreta.<br \/>\nEste tema de la interpretaci\u00f3n y la verdad fue abordado en Verdad e interpretaci\u00f3n, de 1971. All\u00ed hay una clara idea de la filosof\u00eda como b\u00fasqueda aut\u00f3noma de la verdad contra la deformaci\u00f3n del cientificismo, del fide\u00edsmo y el panpoliticismo. Lo desarrollaremos.<br \/>\nVendr\u00edan luego sus escritos sobre el tema de la belleza y el arte: <em>Est\u00e9tica. Teor\u00eda de la formatividad<\/em> (1954), <em>Teor\u00eda del arte<\/em> (1965), <em>Los problemas de la est\u00e9tica<\/em> (1965) y <em>Conversaciones sobre Est\u00e9tica<\/em> (1966). El arte posee como caracter\u00edstica t\u00edpica la formatividad, porque el arte es al mismo tiempo invenci\u00f3n y producci\u00f3n: \u201chacer, que mientras hace, inventa el modo de hacer\u201d.<br \/>\nEl hombre, int\u00e9rprete de la verdad<br \/>\nEncontramos una perspectiva original en este autor al momento de abordar la dif\u00edcil cuesti\u00f3n de la verdad: \u201cel \u00fanico acceso posible a la verdad es la libertad\u201d dir\u00e1 en <em>Ser, Libertad, Ambig\u00fcedad<\/em>. Desde luego, hallamos la verdad si la libertad realiza un acto de aceptaci\u00f3n de la misma. Pero cabe tambi\u00e9n el rechazo.<br \/>\nAl sostener que la verdad sea inobjetivable se nota una vez m\u00e1s la conexi\u00f3n con la doctrina heideggeriana, seg\u00fan la cual el ser no es simplemente objeto del pensamiento. Pero Pareyson dice que quiere evitar \u201cel callej\u00f3n sin salida\u201d en el que el autor de Ser y tiempo ha metido a la filosof\u00eda \u201ccon su propuesta de una ontolog\u00eda solamente negativa y con su rechazo total de la filosof\u00eda occidental desde Parm\u00e9nides hasta Nietzsche\u201d. En cambio, la verdad y la persona no pueden separarse, de tal modo que no existe ni platonismo ni subjetivismo o relativismo. No hay entre la verdad y la persona \u201cuna separaci\u00f3n que le permita a esta \u00faltima colocarse de tal modo que la pueda tener (la verdad) delante de s\u00ed en una figura completa y definitiva, ya que no es posible encerrarla en una f\u00f3rmula que la explicite completamente y que por tanto valga como definitiva. (\u2026) Toda formulaci\u00f3n hist\u00f3rica y personal de la verdad es contempor\u00e1neamente la verdad misma y la interpretaci\u00f3n que de ella se da, indivisiblemente, de tal manera que de ning\u00fan modo es posible distinguir la verdad de la interpretaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n de la verdad, y oponer una a la otra\u201d, dice en Verdad e Interpretaci\u00f3n.<br \/>\nAl reflexionar sobre la relaci\u00f3n con la verdad es imposible hablar de su posesi\u00f3n definitiva, porque el acto interpretativo no es \u00fanico. Por el contrario, la verdad es \u00fanica y universal, pero seg\u00fan Pareyson, fuente inagotable de interpretaciones personales. \u201cLa formulaci\u00f3n de la verdad es por un lado posesi\u00f3n personal de la verdad, y por otro posesi\u00f3n de un infinito: por una parte lo que se posee es la verdad, y se la posee del \u00fanico modo como puede ser pose\u00edda, es decir, personalmente\u2026 por otra parte la formulaci\u00f3n de la verdad es una aut\u00e9ntica posesi\u00f3n, y no una simple aproximaci\u00f3n, pues la verdad reside en ella del \u00fanico modo como puede residir, como inagotable, de manera que lo que se posee es propiamente un infinito\u201d.<br \/>\nLa est\u00e9tica nos ayuda a comprender esta tesis: una obra de arte \u2013una novela, una sinfon\u00eda, una pintura, una escultura\u2013 se nos presenta a trav\u00e9s de m\u00faltiples ejecuciones o lecturas, de modo que ninguna de ellas puede ser considerada exclusiva; todo fiel int\u00e9rprete (lector, espectador o ejecutor) llevar\u00e1 a cabo una interpretaci\u00f3n personal y al mismo tiempo, verdadera.<br \/>\nA este punto se hace inevitable, sobre todo para quien conoce la filosof\u00eda realista, preguntarse c\u00f3mo es posible evitar el peligro de que esta postura sirva de apoyo a una tesis relativista, para nada loable. Sin embargo, el mismo Pareyson afirm\u00f3 varias veces que hab\u00eda elaborado su teor\u00eda de la interpretaci\u00f3n teniendo en cuenta la exigencia de salvaguardar la universalidad de la verdad. Hay una expresi\u00f3n suya que salva del relativismo: \u201cLa verdad se da s\u00f3lo en la interpretaci\u00f3n pero sin reducirse a ella. Y no s\u00f3lo porque sean distintos los puntos de vista, sino m\u00e1s bien por el car\u00e1cter inagotable de la verdad misma [\u2026]. Esto no significa en modo absoluto dar la raz\u00f3n al relativismo, a la equivalencia, a la indiferencia de los puntos de vista, idea tan consoladora y tranquilizante\u201d.<br \/>\nEfectivamente, una de las caracter\u00edsticas que distingue a la hermen\u00e9utica pareysoniana es su insistencia en el peligro que entra\u00f1a la ideolog\u00eda, y en la necesidad de acceder a la verdad por medio de un acto libre.<br \/>\nEncontramos algunas debilidades en temas religiosos, renegando de la metaf\u00edsica para hablar de Dios, y un desarrollo pobre de la \u00e9tica. Pero no son pocos los m\u00e9ritos intelectuales y morales de este intelectual: haber pensado la persona humana como punto de partida y llegada, dise\u00f1ar la dif\u00edcil cuesti\u00f3n de la libertad desde la mirada ontol\u00f3gica, aportar ricas reflexiones en torno al Dios vivo que habita en cada uno y al que debe religarse el hombre para vivir honestamente y ser feliz. Haber realizado, apoyado en Kierkegaard, la cr\u00edtica al hegelianismo, sistema que encierra en s\u00ed mismo al individuo sin aire para vivir, son unos de los tantos aportes que convierten a Pareyson en un fil\u00f3sofo destacado del siglo XX.<\/p>\n<p><em>El autor es Vicerrector de la Universidad Cat\u00f3lica de Cuyo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luigi Pareyson naci\u00f3 en Cuneo, Italia, en 1918. 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