{"id":13298,"date":"2017-04-05T18:35:35","date_gmt":"2017-04-05T21:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13298"},"modified":"2017-04-05T18:35:35","modified_gmt":"2017-04-05T21:35:35","slug":"el-resentimiento-efecto-no-deseado-del-igualitarismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13298","title":{"rendered":"El resentimiento: efecto no deseado del igualitarismo"},"content":{"rendered":"<p><em>Nos preguntamos por la naturaleza del resentimiento, no s\u00f3lo como estado psicol\u00f3gico que genera malestar, sino como componente de una moral que, partiendo de una percepci\u00f3n individual del igualitarismo, justifica reacciones violentas destinadas, muchas veces, a producir cambios en el orden social. La vigencia del tema se relaciona con la violencia y la criminalidad en las sociedades actuales.<\/em><\/p>\n<p>Con cierta frecuencia se adjudica al resentimiento la ra\u00edz de actos violentos o da\u00f1inos, en \u00e1mbitos privados o p\u00fablicos, contra personas, edificios, instituciones, o simplemente contra v\u00edctimas al azar. Cabe investigar qu\u00e9 es el resentimiento y qu\u00e9 poder tiene para inducir a alguien a actuar de tal manera.<br \/>\nTomando el t\u00e9rmino del franc\u00e9s, Nietzsche introdujo en filosof\u00eda el concepto de resentimiento; lo hizo uno de los pilares de la moral de los esclavos, de los sometidos, de quienes son incapaces de actuar por su iniciativa sino que s\u00f3lo reaccionan, si lo hacen, despu\u00e9s de guardar y cultivar dolor y rencor por su impotencia. En <em>La genealog\u00eda de la moral<\/em> (I, \u00a710) toma como modelo de \u201cbien nacidos\u201d a la aristocracia griega. Ellos experimentaban por el pueblo bajo una cierta l\u00e1stima, una indulgencia, que se refleja en t\u00e9rminos traducidos como \u201cinfeliz\u201d, \u201cdesgraciado\u201d. Se sent\u00edan naturalmente felices y eso los hac\u00eda necesariamente activos. Cualquier motivo de resentimiento, en el noble, se agota inmediatamente: por eso no envenena. Es audaz. La moral noble \u201cnace de un triunfante s\u00ed dicho a s\u00ed mismo\u201d.<br \/>\nEn cambio, para Nietzsche el modelo de resentidos son principalmente los jud\u00edos, cuyo esp\u00edritu se prolonga y se hace como m\u00e1s refinado en los cristianos. Su apocamiento les inhibe de afirmarse a s\u00ed mismos, les impide la acci\u00f3n. Su mundo se hace de lo encubierto y tiende a callar, a guardar, a no olvidar. Los de esta clase suelen ser m\u00e1s inteligentes y venerar la inteligencia que les ayuda a elaborar su inferioridad. De ah\u00ed surge la inversi\u00f3n de los valores: la debilidad es transformada en m\u00e9rito; la impotencia, en bondad; la bajeza, en humildad; la sumisi\u00f3n a quien se odia, en obediencia, el tener que esperar de modo inofensivo, en paciencia que es la virtud. \u201cEl no-poder-vengarse se llama no-querer-vengarse, y tal vez incluso perd\u00f3n\u201d. Lo que piden no se llama desquite sino \u201ctriunfo de la justicia\u201d.<br \/>\nPara Nietzsche, los jud\u00edos eran \u201cel pueblo sacerdotal del resentimiento par excellence\u201d (I \u00a716), que se enfrent\u00f3 a Roma y, en cierto sentido, la venci\u00f3 convirtiendo sus valores en mayoritarios. Pero la lucha entre una visi\u00f3n y otra contin\u00faa, dice.<br \/>\nEn su obra <em>El resentimiento en la moral<\/em> Max Scheler encuentra dos elementos significativos. El primero indica que se trata de una reacci\u00f3n emocional frente a otro: volver a vivir la misma emoci\u00f3n, volver a sentir; esto es, re-sentir. El segundo, que esta emoci\u00f3n es negativa y tiene un componente de hostilidad; quiz\u00e1 ser\u00eda apropiado identificarla con el rencor. Aunque reconoce que Nietzsche es el m\u00e1s profundo entre quienes reflexionan sobre el origen de los juicios de valor, no comparte que la moral cristiana, su visi\u00f3n del amor, sea la m\u00e1s fina \u201cflor del resentimiento\u201d.<br \/>\nPara Scheler, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, el resentimiento es una autointoxicaci\u00f3n con causas y consecuencias bien definidas. En tanto actitud ps\u00edquica permanente, surge al reprimir sistem\u00e1ticamente la descarga de ciertas emociones y afectos que en s\u00ed mismos son propios de la naturaleza humana. Consecuencias: ciertas propensiones permanentes a enga\u00f1os valorativos y juicios de valor correspondientes a tales enga\u00f1os. Su punto de partida en el impulso de venganza. Si el ofendido o maltratado puede desahogarse, no guarda resentimiento. Si no puede hacerlo, se convierte en amargado o envenenado. Entre ofendido y ofensor debe haber una cierta igualdad de nivel que le permita a aquel compararse con \u00e9ste.<br \/>\nDesde el punto de vista sociol\u00f3gico, dice Scheler, el resentimiento puede ser como una dinamita acumulada, tanto mayor cuanto mayor sea la diferencia entre la situaci\u00f3n de derecho o valor p\u00fablico que corresponda a los grupos de acuerdo a la constituci\u00f3n pol\u00edtica o a la \u201ccostumbre\u201d, y las relaciones efectivas de poder. El resentimiento, al menos el social, ser\u00eda escaso en una democracia pol\u00edtica que tendiera a la igualdad econ\u00f3mica; tambi\u00e9n lo ser\u00eda en una sociedad de castas. En cambio, habr\u00e1 un alto grado de resentimiento en aquella sociedad en la que \u2013\u201ccomo la nuestra\u201d, dice\u2013 los derechos pol\u00edticos y la igualdad social p\u00fablicamente reconocida, coexisten con diferencias muy notables en el \u00e1mbito del poder, de la riqueza y la educaci\u00f3n verdaderamente efectivos. Esto es, una sociedad en la que cualquier persona puede compararse con cualquier otra en cuanto a sus derechos, pero no puede compararse de hecho (Scheler, 1938: 24).<br \/>\nLa cr\u00edtica resentida tiene origen en la percepci\u00f3n de una opresi\u00f3n social permanente como fatal. El cr\u00edtico resentido no critica para remediar el mal, sino que lo utiliza como pretexto para desahogarse. Es el caso de algunos partidos pol\u00edticos a los que lo que m\u00e1s indignar\u00eda, dice, ser\u00eda que obtuvieran lo que est\u00e1n pidiendo.<br \/>\nScheler remite a la teor\u00eda de Jorge Simmel sobre el \u201cdistinguido\u201d o \u201cnoble\u201d. (Simmel, 1939: 319ss.). Este soci\u00f3logo y fil\u00f3sofo dice que el distinguido se apropia tranquilamente de los valores positivos de los miembros de su linaje, como si le correspondieran por el solo hecho de pertenecer a \u00e9l: su conciencia de valor, anterior a cualquier experiencia, se refiere a su ser, y no se compone de distintas cualidades. No le dificulta reconocer los valores en otros.<br \/>\nScheler considera que la sociedad ofrece medios para descargar el resentimiento: las instituciones parlamentarias, la justicia penal, el duelo, la prensa. Hoy se incluir\u00edan sin duda las redes sociales: veh\u00edculo para manifestar el resentimiento personal o social. Advierte tambi\u00e9n sobre la represi\u00f3n, que consiste en impedir la descarga del impulso negativo, en el \u00e1mbito personal y social. Cuando la represi\u00f3n es constante, tiende a perderse el objeto que produjo el sentimiento negativo; se produce entonces un estado de angustia indeterminada.<br \/>\nNietzsche encontraba en el resentimiento el origen de la moralidad. Para Max Scheler, en el resentimiento no pueden basarse los verdaderos juicios morales de valor porque se generan juicios falsos basados en errores de valoraci\u00f3n. Evoca a Pascal, para quien hay un \u201corden del coraz\u00f3n\u201d, una \u201cl\u00f3gica del coraz\u00f3n\u201d: el orden eterno de la conciencia humana que el genio moral descubre en fragmentos de la historia. El resentimiento derroca ese orden eterno, es un fuerte error en la aprehensi\u00f3n de ese orden. Argumenta que, si Nietzsche habla de \u201cfalsificaci\u00f3n de las tablas de valores\u201d, es que las hay verdaderas.<br \/>\nEncontramos otros aportes interesantes para la comprensi\u00f3n del resentimiento. Para Julio Caro Baroja (1983) es \u201cla pasi\u00f3n m\u00e1s oscura del hombre\u201d. Comparte con Saavedra Fajardo la idea de que \u201cresentirse es reconocerse agraviado\u201d; el resentido se agravia por todo o casi todo. Gregorio Mara\u00f1\u00f3n (1952) concuerda con Unamuno en que el resentimiento es el m\u00e1s grave de los pecados capitales. El resentido, dice, es siempre una persona sin generosidad, que es la virtud contraria al resentimiento. \u201cEl resentido es, en suma, (\u2026) un ser mal dotado para el amor; y, por lo tanto, un ser de mediocre calidad moral\u201d (Mara\u00f1\u00f3n, 1952: 26).<br \/>\nCarlos Gurm\u00e9ndez (1994), autor de una <em>Teor\u00eda de los sentimientos<\/em>, es el \u00fanico pensador entre los consultados que aporta un punto de vista positivo sobre el resentimiento. Para \u00e9l, el resentido tiene una constante memoria y puede volver sobre los motivos que le han afectado. Entiende que al re-sentir los sentimientos que se desvanecen, se recupera la so\u00f1ada eternidad de lo vivido. Es nuestra tarea aunar lo que fuimos dejando en el transcurso de la vida, para percibir su sentido. Vale entonces \u201cre-sentir sin resentimiento ni amargura para consolidar nuestro ser y proyectarnos hacia un esperanzado futuro\u201d.<br \/>\nEsta interpretaci\u00f3n positiva nos parece acertada: puede constituir un ejercicio de memoria sanadora si mediante esa reconstrucci\u00f3n se rescatan los valores m\u00e1s elevados que animaron las acciones personales o colectivas, y si ese ejercicio se practica como un modo efectivo de descomprimir las tensiones, y desprenderse de cualquier dolor escondido, de un encono o deseo de venganza. Re-sentir con libertad y apertura de esp\u00edritu puede contribuir a consolidar algunas fibras importantes de la propia identidad. Por ejemplo, si se procura rescatar las intenciones m\u00e1s profundas, los valores que movieron a los protagonistas de nuestras luchas por la independencia nacional, re-sentir lo que ellos vivieron, puede ayudar a comprender mejor no s\u00f3lo el valor de su obra, sino cu\u00e1nto tiene de sustancial para sostener nuestras instituciones y nuestra convivencia actual. Re-sentir los valores que inspiraron nuestros esfuerzos en la primera juventud quiz\u00e1 nos aporte elementos relevantes para comprender el sentido de nuestra vida, nuestras opciones, logros o fracasos.<br \/>\nSin embargo, est\u00e1 m\u00e1s extendida la visi\u00f3n negativa y todos sabemos a qu\u00e9 nos referimos cuando decimos de alguien \u201ces un resentido\u201d.<br \/>\nEl aporte de Scheler nos parece muy relevante para comprender la din\u00e1mica del resentimiento activo que se revela en muchas sociedades actuales. El igualitarismo proclamado por las democracias modernas est\u00e1 lejos, y pareciera que cada vez m\u00e1s lejos, de garantizar igualdad real a todos los ciudadanos y sus hijos. El papel degradado de las elites \u2013gobernantes, productivas, intelectuales, culturales\u2013 las muestra como desprovistas de valores o distorsion\u00e1ndolos. En muchos casos, cobran en efectivo y en corto tiempo sus antiguos resentimientos.<br \/>\nAqu\u00ed y all\u00e1 los brotes de violencia colectiva, la inseguridad creciente en los n\u00facleos urbanos \u2013incluso en los peque\u00f1os\u2013, el odio asesino de minor\u00edas religiosas, socialmente relegadas o no, incluso las guerras internas m\u00e1s sangrientas de las \u00faltimas d\u00e9cadas, parecen claras manifestaciones de resentimientos reactivados. Se culpa con frecuencia \u2013muchas veces con raz\u00f3n\u2013 a las elites, pero las explosiones de los sustratos sociales m\u00e1s bajos suelen ser impredecibles, incontrolables, no sujetas a reglas.<br \/>\nAl interior de nuestro pa\u00eds, como en pa\u00edses de la regi\u00f3n, se impone un compromiso de todos por lograr mejores oportunidades para la igualdad: lucha contra la corrupci\u00f3n, mejor y m\u00e1s transparente distribuci\u00f3n del presupuesto en los servicios sociales b\u00e1sicos, mejores medios para la expresi\u00f3n de todos. Evitar cuidadosamente los \u201crelatos\u201d que destruyen la imagen y la voz de los otros. Y, sin duda, exige difundir y consolidar las pr\u00e1cticas de respeto, buen trato y solidaridad entre las personas para hacer m\u00e1s pac\u00edfica la convivencia, promover la cohesi\u00f3n social y favorecer la promoci\u00f3n personal de cada ciudadano.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br \/>\n&#8211; Caro Baroja, Julio. (1983) \u201cApotegmas III: del resentimiento\u201d. <em>El Pa\u00eds<\/em>, 23 de abril de 1983.<br \/>\n&#8211; Fisher, Mar\u00eda Raquel. (2009) \u201cAportes schelerianos para una fenomenolog\u00eda del resentimiento\u201d. Actas del IV Coloquio Latinoamericano de Fenomenolog\u00eda. C\u00edrculo Latinoamericano de Fenomenolog\u00eda. Lima, Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa; Morelia (M\u00e9xico), Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s de Hidalgo. 2009 &#8211; pp.621-635.<br \/>\n&#8211; Gurm\u00e9ndez, Carlos. \u201cSentimientos y resentimientos\u201d. <em>El Pa\u00eds<\/em>, 17 de marzo de 1994.<br \/>\n&#8211; Mara\u00f1\u00f3n, Gregorio. (1952) <em>Tiberio. Historia de un resentimiento.<\/em> Madrid, Espasa Calpe. 1\u00aa edici\u00f3n: 1939.<br \/>\n&#8211; Nietzsche, Friedrich. (1992) <em>La genealog\u00eda de la moral<\/em>. Madrid, Alianza Editorial. 14\u00aa reimpresi\u00f3n. Original: Zur Genealogie der Moral.(1887) Eine Streitschrift.<br \/>\n&#8211; Scheler, Max. (1938) <em>El resentimiento en la moral<\/em>. Buenos Aires, Espasa Calpe Argentina. Traducci\u00f3n del alem\u00e1n de Jos\u00e9 Gaos. Original: \u00dcber ressentiment und moralisches werturteil (1912) Leipzing, W. Engelmann.<br \/>\n&#8211; Simmel, Jorge. (1939) <em>Sociolog\u00eda. Estudios sobre las formas de socializaci\u00f3n<\/em>. Tomo II. Buenos Aires, Espasa Calpe Argentina. <em>Original: Sociology<\/em> (1908) Leipzing, Duncker &amp; Humblot.<\/p>\n<p><em><br \/>\nLa autora es Licenciada en Filosof\u00ed<\/em><em>a. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos preguntamos por la naturaleza del resentimiento, no s\u00f3lo como estado psicol\u00f3gico que genera malestar, sino como componente de una moral que, partiendo de una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456,5],"tags":[1890,355,1892,1893,1889,1891,758],"class_list":["post-13298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","category-sociedad","tag-ataque","tag-filosofia","tag-igualitarismo","tag-nietzsche","tag-resentimiento","tag-scheler","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3su","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13298"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13298\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13302,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13298\/revisions\/13302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}