{"id":13303,"date":"2017-04-05T18:44:01","date_gmt":"2017-04-05T21:44:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13303"},"modified":"2017-04-05T18:44:01","modified_gmt":"2017-04-05T21:44:01","slug":"noticias-que-llegan-del-festival-de-cine-de-berlin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13303","title":{"rendered":"Noticias que llegan del festival de cine de Berl\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>Los meses (los a\u00f1os\u2026 la vida\u2026) pasan veloces y otra vez m\u00e1s me encuentro escribiendo sobre el festival de cine de Berl\u00edn, en su edici\u00f3n 67. La primera vez que aterric\u00e9 en el Berl\u00edn de la Guerra Fr\u00eda \u2013un poco m\u00e1s deshelada entonces que la ciudad del esp\u00eda de Le Carr\u00e9 en los a\u00f1os sesenta\u2013 fue en 1985, gracias al empuje generoso de Manuel Ant\u00edn, entonces director del Instituto Nacional de Cine, que me incluy\u00f3 en la delegaci\u00f3n oficial y me entusiasm\u00f3 a pedir una acreditaci\u00f3n como periodista al a\u00f1o siguiente. Excepto por el nacimiento de mi hija y un par de percances inmigratorios vinculados a mi permiso de residencia en los Estados Unidos, donde vivo desde 1987, no he faltado a esta cita fant\u00e1stica con lo mejor del cine en el invierno berlin\u00e9s. Vivo de ese capital todo el a\u00f1o, convertida en una irritante Scheherazade que saca pel\u00edculas de la galera para explicar la vida \u2013como si \u00e9sta fuera una mera ilustraci\u00f3n de lo que ocurre en el cine, una realidad m\u00e1s \u201creal\u201d que el suceder cotidiano. Reemplazando libros por cine, cuadra, simplificada, la confesi\u00f3n de Borges: \u201cSiempre pens\u00e9 que el para\u00edso ser\u00eda una biblioteca\u201d.<\/p>\n<p>Una de las delicias del Festival es ver las pel\u00edculas en competencia por los Osos de Oro y Plata sin saber nada de ellas cuando se apaga la luz de la sala de cine y empieza la proyecci\u00f3n. Me entrego ilusionada al servicio de una seducci\u00f3n, soy una t\u00e1bula rasa dispuesta a absorber temas y propuestas est\u00e9ticas. Esta vez fueron dieciocho t\u00edtulos, una muestra representativa de estilos y g\u00e9neros, directores consagrados y noveles que ensanchan la mirada cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El Oso de Oro al mejor filme recay\u00f3 en el largometraje h\u00fangaro <em>On Body and Soul<\/em> (Sobre el cuerpo y el alma), de la reconocida Ildik\u00f3 Enyedi, que brind\u00f3 en esta comedia dram\u00e1tica ambientada en un frigor\u00edfico, la pintura delicada de un romance entre dos personajes cuyas almas est\u00e1n tan congeladas como las reses en las heladeras del matadero. Las rutas paralelas de sus vidas empiezan a confluir cuando comparten misteriosamente el mismo sue\u00f1o, una secuencia inquietante de ciervos en el bosque con que abre la pel\u00edcula. Hay amor por la gente sencilla, buen manejo del humor y lo absurdo, y mucha generosidad para aquilatar a un hombre mayor y una muchacha m\u00e1s joven, apreciados en doble dimensi\u00f3n de materia y esp\u00edritu. Sin decirlo expl\u00edcitamente, <em>On Body and Soul<\/em> desarrolla con optimismo una manera cristiana de ver la vida. No sorprendi\u00f3 que recibiera tambi\u00e9n el premio del jurado ecum\u00e9nico \u2013integrado por representantes de Signis e Interfilm, organizaciones cat\u00f3lica y protestante que se ocupan de los medios de comunicaci\u00f3n\u2013.<br \/>\nDestacaron que \u201cla directora crea una tierna historia visual\u2026 haci\u00e9ndonos preguntar c\u00f3mo nos relacionamos con los dem\u00e1s. La pel\u00edcula muestra de qu\u00e9 manera podemos sobreponernos a nuestra naturaleza incompleta y conectarnos con el pr\u00f3jimo\u201d.<\/p>\n<p>El importante premio Alfred Bauer \u2013en homenaje al fundador del festival en 1950\u2013 recay\u00f3 en otra realizadora europea, Agnieszka Holland, de larga trayectoria en su Polonia natal, y tambi\u00e9n en los Estados Unidos durante los \u00faltimos a\u00f1os, dirigiendo series para cable (<em>The Wire<\/em>, <em>Treme<\/em>, <em>House of Cards<\/em>). Adaptaci\u00f3n de una novela polaca contempor\u00e1nea con sesgo pol\u00edtico, el thriller <em>Pokot<\/em> conversa con Hitchcock para contar el enfrentamiento entre una ingeniera jubilada que vive en un bosque, en sinton\u00eda con la naturaleza, y las fuerzas vivas de su pueblo que abusan del medioambiente, amparadas en tradiciones ancestrales de caza. Si no fuera por la pericia de Holland, coautora del gui\u00f3n, la pel\u00edcula ser\u00eda un manifiesto ecol\u00f3gico sin sutileza. En cambio, proponiendo el tema del respeto al medio ambiente con inteligencia y una vuelta de tuerca sensacional, la pel\u00edcula se alinea, quiz\u00e1s no por casualidad, con el llamado de <em>Laudato si<\/em> a cuidar la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El finland\u00e9s Aki Kaurism\u00e4ki, consagrado internacionalmente desde los a\u00f1os noventa por sus comedias m\u00ednimas de humor c\u00e1ustico, se llev\u00f3 el Oso de Plata al mejor director por <em>The Other Side of Hope<\/em> (El otro lado de la esperanza). Sus observaciones sobre las dificultades insuperables de los emigrados del Medio Oriente en un pa\u00eds de lengua y costumbres extra\u00f1as reflejan, sin duda, un estado de cosas en Europa, y se la recibi\u00f3 con mucha simpat\u00eda por parte de la cr\u00edtica y el p\u00fablico. Kaurismaki reviste la tragedia de un joven sirio que llega con lo puesto y que busca quedarse en Helsinki despu\u00e9s de que le negaran asilo pol\u00edtico (la descripci\u00f3n del proceso es para re\u00edr y llorar), con ribetes tragic\u00f3micos, que acent\u00faan la humanidad que corre por debajo de la trama. En <em>Le Havre<\/em> (2011) hab\u00eda ya ensayado la f\u00f3rmula con buenos resultados.<\/p>\n<p>Los premios a la actuaci\u00f3n recayeron sobre una pel\u00edcula coreana \u2013la actriz KimMinhee en <em>On the Beach at Night Alone<\/em> (Sola en la playa de noche)\u2013 y una alemana \u2013Georg Friedrich en <em>Bright Nights<\/em> (Noches iluminadas) \u2013. En ambos casos se trata de filmes que potencian la conversaci\u00f3n sobre la acci\u00f3n. Lo hacen con seguridad y audacia, logrando sus directores (Hog Sangsoo, conocido en el circuito de cine de autor, y Thomas Arslan) pintar mundos con una dosis de angustia existencial, en torno a personajes que buscan un sentido a sus vidas, ya se trate de una joven actriz entre Hamburgo y Se\u00fal, o de un padre que intenta reconectarse con el hijo adolescente que no vio crecer, durante un viaje por Noruega \u2013jug\u00e1ndose con el tema de la luz f\u00edsica y espiritual que (des)conecta al padre y al hijo\u2013. En ambos largometrajes los finales son abiertos, con una peque\u00f1a pincelada de esperanza.<\/p>\n<p>El filme chileno <em>Una mujer fant\u00e1stica<\/em>, escrito y dirigido por Sebasti\u00e1n Lelio, se llev\u00f3 el Oso de Plata al gui\u00f3n. Centrado en el maltrato emocional a un transexual cuya pareja muere intempestivamente, la pel\u00edcula aboga por la aceptaci\u00f3n del transexual como una manifestaci\u00f3n \u201cnormal\u201d de la sexualidad humana, enraizada no en la biolog\u00eda sino en una elecci\u00f3n personal. No sorprende que los malos de la pel\u00edcula sean los miembros de la familia tradicional de clase alta, que son crueles y mezquinos. Como en <em>Gloria<\/em> (2013), el filme de Lelio cuya actriz premi\u00f3 la Berlinale, la protagonista es una mujer transgresora, en una narrativa de melodrama, planteada para desestabilizar al p\u00fablico.<\/p>\n<p>Los dos \u00faltimos filmes premiados resultaron muy interesantes desde un punto de vista t\u00e9cnico. Usan sistem\u00e1ticamente la c\u00e1mara en mano y el primer plano para \u201cmeterse\u201d bajo la piel de sus protagonistas y explorar problem\u00e1ticas existenciales para las que no hay fronteras: <em>Felicit\u00e9<\/em>, una coproducci\u00f3n entre el Congo, Senegal y Francia, dirigida con mucha soltura por Alain Gomis; y<em> Ana, mon amour<\/em>, filme rumano de C\u00e1lin Peter Netzer, Oso de Oro en 2013 por <em>Madre e hijo<\/em>. <em>F\u00e9licit\u00e9<\/em>, una visi\u00f3n sin sentimentalismo ni pintoresquismo sobre las dificultades diarias de una madre en Kinshasa cuyo hijo adolescente pierde una pierna en un accidente de moto, nos sumerge en el caos de una gran capital desde la perspectiva de la clase trabajadora. Fresca y creativa, especialmente por el uso de un coro, que funciona fuera de la acci\u00f3n comentando a trav\u00e9s de sus selecciones musicales lo que va desarrollando la trama, la pel\u00edcula se llev\u00f3 el Premio Especial del Jurado.<\/p>\n<p>Rompecabezas narrativo, con saltos en el tiempo y el espacio, <em>Ana, mon amour<\/em> cuenta la relaci\u00f3n (codependiente, para hablar con la terminolog\u00eda propuesta en el filme) entre un muchacho y una chica universitarios, sigui\u00e9ndolos durante diez a\u00f1os, hasta la ruptura de su matrimonio. Impresion\u00f3 al jurado la habilidad de la montajista Dana Bunescu para mantener los hilos de la trama sin enredarse en ning\u00fan momento. La pel\u00edcula encuadra la pareja en un marco donde alternan el psicoan\u00e1lisis y la religi\u00f3n. Resulta interesante ver que un sacerdote ortodoxo es quien realmente tiene la llave para comprender la disfuncionalidad de la pareja \u2013es el \u00fanico que no traumatiza a los protagonistas\u2026 ni cobra plata por su ayuda. Como en <em>Madre e Hijo<\/em> \u2013y el cine rumano actual que recoge premios en festivales\u2013, el largometraje radiograf\u00eda la sociedad post-comunista con resultados inquietantes.<\/p>\n<p>En la seccion Berlinale Especial tuve la oportunidad de ver tres pel\u00edculas al hilo que ilustraron v\u00edvidamente, en tres momentos hist\u00f3ricos diferentes, el precio de la ideolog\u00eda comunista. Fue una experiencia perturbadora, porque visitando Berl\u00edn desde 1985, he podido ver el colapso de esa praxis, como se dec\u00eda en mis a\u00f1os universitarios. <em>El joven Marx<\/em>, del haitiano Raoul Peck presidiendo una compleja coproducci\u00f3n, romantiza la amistad de Karl Marx y Friedrich Engels, a la manera de las series de televisi\u00f3n estilo <em>Downton Abbey<\/em>, haciendo de la escritura del Manifiesto Comunista su cl\u00edmax hagiogr\u00e1fico (lo cual no quiere decir que la pel\u00edcula no se vea con curiosidad; en vez del San Che de Diarios de motocicleta tenemos a Marx cambiando acunando a su hijita).<br \/>\n<em>In Zeiten des Abnehmenden Lichts\/ In Times of Fading Light<\/em> (En \u00e9pocas de luz menguante) adapta el bestseller hom\u00f3nimo de Eugen Ruge, publicado en 2011, basado en las experiencias de cuatro generaciones de su familia en la Alemania comunista. La estructura no lineal de la historia queda extraordinariamente condensada en el gui\u00f3n de Wolfgang Koolhaase en el d\u00eda que el patriarca (Bruno Ganz) cumple 90 a\u00f1os, unas semanas antes de que se produzca el colapso inesperado del sistema. A diferencia de <em>Good-bye, Lenin!<\/em> (2003) y <em>La vida de los otros<\/em> (2006), el original literario y versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica dirigida por Matti Geschonneck surgen de la experiencia directa de haber vivido en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana. La fiesta de cumplea\u00f1os concentra la experiencia de esos cuarenta a\u00f1os mostrando la din\u00e1mica y jerarqu\u00eda pol\u00edtica y social con astucia e iron\u00eda, a trav\u00e9s de personajes, vestuarios, decorados y autom\u00f3viles. Al final de la pel\u00edcula, el patriarca vislumbra que la ideolog\u00eda comunista, a la que ha sacrificado su vida, es un tinglado que se derrumba.<\/p>\n<p>El tinglado colapsado es el tema impl\u00edcito de <em>\u00daltimos d\u00edas en La Habana<\/em>, de Miguel P\u00e9rez, unos de los directores cubanos m\u00e1s interesantes de los \u00faltimos treinta a\u00f1os. En su met\u00e1fora pol\u00edtica de 1998, <em>La vida es silbar<\/em>, P\u00e9rez propon\u00eda al gobierno de Castro, con el lenguaje del realismo m\u00e1gico, que abriera las puertas a visiones pol\u00edticas alternativas. A casi veinte a\u00f1os de esa apelaci\u00f3n, de la que se hizo eco la Berlinale al invitar esa pel\u00edcula, <em>\u00daltimos d\u00edas<\/em> retoma la problem\u00e1tica, de manera realista, para mostrar el deterioro f\u00edsico y espiritual de una comunidad de vecinos en el centro de la ciudad. Lo que los sostiene es la picaresca, el calor del tr\u00f3pico y el desparpajo casi insolente de la generaci\u00f3n joven que proclama a c\u00e1mara \u2013es decir a nosotros, el p\u00fablico\u2013 que la cosa va a cambiar. Lo \u00fanico que cambia es la geograf\u00eda de uno de los protagonistas, que emigra a una Nueva Jersey con nieve, donde hace exactamente el mismo trabajo de lavaplatos. Ser\u00e1n los \u00faltimos d\u00edas del sistema \u2013se nos dice\u2013 pero s\u00f3lo en Cuba hay gente buena y solidaria, todo lo dem\u00e1s es cuento que nos viene de afuera.<\/p>\n<p>Como la Sheherazade de las <em>Mil y una noches<\/em> puedo seguir hilando historias pero es hora de llegar al fin\u2026 y empezar a contar los d\u00edas para el pr\u00f3ximo festival.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los meses (los a\u00f1os\u2026 la vida\u2026) pasan veloces y otra vez m\u00e1s me encuentro escribiendo sobre el festival de cine de Berl\u00edn, en su edici\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[130,32,1462,1894],"class_list":["post-13303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-berlinale","tag-cine","tag-cultura","tag-oso-de-oro"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3sz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13303"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13303\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13306,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13303\/revisions\/13306"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}