{"id":13307,"date":"2017-04-06T10:47:14","date_gmt":"2017-04-06T13:47:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13307"},"modified":"2017-04-06T10:47:14","modified_gmt":"2017-04-06T13:47:14","slug":"con-prevalencia-de-lo-dramatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13307","title":{"rendered":"Con prevalencia de lo dram\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><em>Comentario de las obras teatrales <\/em>Todas las rayuelas<em> (Multiteatro) y <\/em>La herencia de Eszter<em> (Teatro de la Comedia).<\/em><\/p>\n<p>El texto de Carlos la Casa, <em>Todas las Rayuelas<\/em>, fue uno de los seis ganadores del concurso Contar 3 que \u2013impulsado por ARGENTORES, la Asociaci\u00f3n Argentina de actores y la de Empresarios teatrales\u2013 se realiz\u00f3 en 2016 con la intenci\u00f3n de promover los nombres de dramaturgos argentinos y estrenar sus piezas en teatros comerciales. Despu\u00e9s de una primera puesta en formato semi-montado en el Teatro Picadero, la obra llega a la Avenida Corrientes bajo la direcci\u00f3n de Andr\u00e9s Bazzalo, procurando quiz\u00e1s reeditar el \u00e9xito obtenido en esta misma sala con <em>Bajo terapia<\/em>, de Mat\u00edas del Federico, surgida de la primera convocatoria de este concurso.<br \/>\n<em>La Casa<\/em> se propuso el desaf\u00edo de escribir un texto entretenido abordando un asunto doloroso: los efectos de la represi\u00f3n militar de la d\u00e9cada del \u201870. Para ello elige una de las situaciones que se dieron con m\u00e1s frecuencia: el autoexilio del protagonista, tras la \u201cdesaparici\u00f3n\u201d de su mujer, y su prolongado alejamiento de la hija \u2013por motivos nunca aclarados\u2013 que lo impulsa a regresar al pa\u00eds para reencontrarla. El tortuoso pasado se hace presente en las reiteradas pesadillas que hostigan al protagonista, eficazmente plasmadas mediante proyecciones de videos, y en el dolido relato que har\u00e1 de la detenci\u00f3n de su esposa mientras le\u00edan el Cap\u00edtulo 40 de <em>Rayuela<\/em> de Cort\u00e1zar, en cuya oraci\u00f3n inicial el espectador podr\u00e1 descubrir el sentido que adquirir\u00e1 su viaje de regreso. Variadas ediciones de este texto con se\u00f1aladores en dicho cap\u00edtulo son el \u00fanico contenido de la valija del escritor exiliado que, por su \u00edndole sospechosa, pone en marcha la trama \u2013de una manera no del todo veros\u00edmil\u2013 en la que se anuda la vida de Lisandro con el agente aeroportuario que debe detenerlo y termina hosped\u00e1ndolo en su casa, en un primer momento, por mero inter\u00e9s econ\u00f3mico.<br \/>\nLa presencia del irritable Lisandro, resistida por la due\u00f1a de casa, va alterando la din\u00e1mica de la convivencia de la pareja y a partir de aqu\u00ed se organiza una intriga paralela que se terminar\u00e1 anudando con la primera y diluyendo, en parte, su peso dram\u00e1tico hasta las \u00faltimas escenas en que se acent\u00faa. De manera intencional o fortuita, tanto Gabriel como Lisandro terminar\u00e1n posibilit\u00e1ndole al otro la resoluci\u00f3n de situaciones no resueltas en el presente y en el pasado respectivamente, a la vez que establecen un v\u00ednculo amistoso. La comicidad, como es de esperar en un texto donde prevalece lo dram\u00e1tico \u2013aunque abordado de manera ligera y, en la escena final, con cierto patetismo\u2013, se funda en el choque de personalidades y el mayor peso recae en Lisandro, personaje a la medida del talento y perfil actoral de Hugo Arana. Se lucen a su lado Esteban Meloni \u2013que revalida los logros de sus \u00faltimas actuaciones\u2013 y la experimentada Paula Ransenberg, as\u00ed como tambi\u00e9n \u2013en roles menores\u2013 Heidi Fauth y Daniel Dibiase, actores ambos de s\u00f3lida trayectoria. El dise\u00f1o escenogr\u00e1fico, con paneles m\u00f3viles para el variado cambio de escenas, es de lo menos lucido de la puesta.<br \/>\n<em>La herencia de Eszter<\/em> (1939) de Sandor M\u00e1rai es la tercera novela de este autor que llega a un escenario, esta vez en adaptaci\u00f3n de Mar\u00eda de las Mercedes Hernando y con direcci\u00f3n de Oscar Barney Finn. Escrita en primera persona, es la voz de la protagonista la que \u2013 esperando la muerte\u2013 va desandando su vida para detenerse en ese d\u00eda que marc\u00f3 el truncamiento definitivo de sus deseos. Amores desencontrados, pasiones desbordadas y ocultamientos \u2013ejes tem\u00e1ticos de los dos textos anteriores, <em>El \u00faltimo encuentro<\/em> (2009) y <em>La mujer justa<\/em> (2012)\u2013 reaparecen en \u00e9ste, junto con la conciencia del tiempo que fluye y las heridas del pasado que no cierran, pero a ello se agrega una concepci\u00f3n fatalista de la vida humana como la que signa la trayectoria de Eszter. En tal sentido su \u201camor sin esperanza\u201d por su cu\u00f1ado Lajos \u2013como bien afirma su hermano Larchi\u2013 \u201cno se termina nunca\u201d y la arrastra ciegamente a su virtual destrucci\u00f3n y la de sus seres queridos m\u00e1s cercanos, representantes de un mundo en decadencia: el de la alta burgues\u00eda en v\u00edsperas de la ca\u00edda del imperio austro-h\u00fangaro despu\u00e9s de la Primera Guerra. El ritmo moroso de la escritura de M\u00e1rai y la narraci\u00f3n del pasado que se sobrepone al presente del relato, donde prima la palabra por sobre la acci\u00f3n, son dificultades a la hora de la adaptaci\u00f3n y le imprimen un impronta chejoviana al texto.<br \/>\nLa casa familiar y el jard\u00edn \u2013cuyos almendros se transforman en medio de vida\u2013 son para Eszter, adem\u00e1s de su herencia, el refugio de un pasado infeliz y de un presente de frustraci\u00f3n ya que, a diferencia de la Rosita soltera de Garc\u00eda Lorca, ni siquiera puede atesorar la promesa del regreso del hombre amado aunque s\u00ed, quiz\u00e1s, el sue\u00f1o. Este parece cumplirse con la llegada de Lajos veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, pero Eszter no ver\u00e1 en \u00e9l al \u201ccazador\u201d sino al \u00fanico hombre que sigue amando, y se dispondr\u00e1 pasivamente a ser la \u201cpr\u00f3tesis moral\u201d de un hombre \u201csin moral\u201d.<br \/>\nIluminaci\u00f3n y escenograf\u00eda dise\u00f1an pl\u00e1sticamente el espacio esc\u00e9nico \u2013el emblem\u00e1tico jard\u00edn\u2013 para sugerir la atm\u00f3sfera crepuscular en la que est\u00e1n inmersos los personajes, recreados por un s\u00f3lido elenco. Thelma Biral, como Esther, se planta con serena elegancia para transmitir esa rara fortaleza de quien vive herida por el pasado y sometida a un \u201corden invisible\u201d que debe cumplir entregando por amor lo m\u00e1s preciado que tiene. V\u00edctor Laplace, como el seductor Lajos, da vida a un personaje complejo que combina una marcada debilidad de car\u00e1cter y laxitud moral con un \u00edmpetu arrollador y destructivo. Susana Lanteri (la parienta y confidente), Edgardo Moreira (el hermano) y Luis Campos (el notario amigo) dan vida s\u00f3lidamente a los personajes que intentan descubrirle a la protagonista el Lajos que ella no quiere ver. Completa el elenco Mar\u00eda Viau como la hija que se presta al juego que propone su padre, porque lo reconoce como un ser extraordinario a pesar de sus miserias morales. A trav\u00e9s de la historia de amor no convencional que esta puesta propone, M\u00e1rai nos acerca a los complicados repliegues del alma, lo cual no es poco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario de las obras teatrales Todas las rayuelas (Multiteatro) y La herencia de Eszter (Teatro de la Comedia). 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