{"id":13315,"date":"2017-04-06T10:59:34","date_gmt":"2017-04-06T13:59:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13315"},"modified":"2017-04-06T10:59:34","modified_gmt":"2017-04-06T13:59:34","slug":"marlow-y-kurtz-vagabundos-en-tierras-prehistoricas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13315","title":{"rendered":"Marlow y Kurtz, vagabundos en tierras prehist\u00f3ricas"},"content":{"rendered":"<p>La novela <em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>, de Joseph Conrad, es una traves\u00eda inusitada, profunda, una narraci\u00f3n inquietante en la que sus protagonistas avanzan hacia los infiernos. No importa qu\u00e9 los mueve a esta elecci\u00f3n que para otros es indicio de locura: puede ser la codicia, la pasi\u00f3n por la aventura o la realizaci\u00f3n de un viejo sue\u00f1o; en cualquiera de los casos, tanto para Kurtz como para Marlow, lo anecd\u00f3tico no parece lo importante. Lo que los atrapa es el entorno, que no es otra cosa que la fascinaci\u00f3n de vivir en medio de lo incomprensible.<br \/>\nSe trata de un cl\u00e1sico que sigue movilizando a los lectores que se le animan. Induce al an\u00e1lisis por admiraci\u00f3n a la t\u00e9cnica, por la posibilidad de interpretaci\u00f3n desde distintas ramas del arte y de la ciencia, por la universalidad de las emociones que despierta. Es tan conmovedora, tan vasta en su brevedad, que vemos su influencia en grandes autores de la literatura, y fue fuente de inspiraci\u00f3n de pel\u00edculas inolvidables como la b\u00e9lica <em>Apocalypse Now<\/em>, de Francis Ford Coppola.<br \/>\nEl escenario es dantesco. Dos hombres insatisfechos remontan el r\u00edo Congo y se internan en la jungla africana. Lo hacen en distintos momentos por motivaciones diversas pero en ese medio ser\u00e1n dos caras de una misma moneda. A los dos los mueve el deseo, y en esa b\u00fasqueda, donde chocar\u00e1n con lo inaudito, s\u00f3lo uno va a sobrevivir: Marlow.<br \/>\nConrad, maestro en la creaci\u00f3n de atm\u00f3sferas, rinde homenaje a la narraci\u00f3n oral. La voz de Marlow describe la selva como impenetrable, caliente, silenciosa, aterradora por su poder y misterio. Como un siniestro personaje elige a sus v\u00edctimas, se cobra vidas y se expande a voluntad. Los nativos que la habitan son primitivos hasta el extremo, sin embargo trasuntan humanidad, no matan para alimentarse aunque viven hambrientos. \u201cBuena gente los can\u00edbales aquellos\u201d, dice Marlow, aunque se siente un vagabundo en tierras prehist\u00f3ricas.<br \/>\nKurtz, idealizado y temido, tambi\u00e9n tiene el don de la palabra pero con su elocuencia no cuenta historias sino que consigue manipular a su antojo: \u201cTen\u00eda el poder de seducir o intimidar a las almas m\u00e1s rudimentarias\u2026 y tambi\u00e9n pod\u00eda llenar con amargos resentimientos las almas m\u00ednimas de los peregrinos\u201d. Va con determinaci\u00f3n por el marfil y lo conseguir\u00e1 a cualquier precio. No era as\u00ed cuando dej\u00f3 la civilizaci\u00f3n: quienes lo hab\u00edan conocido lo recordaban como un emisario de la piedad, la ciencia y el progreso. Una vez en el Congo, conseguir marfil se convirti\u00f3 en su m\u00e1ximo objetivo y lleg\u00f3 a ser el n\u00famero uno para la empresa que lo contrataba. Con su palabra se gana la confianza de los nativos, lo adoran, le consiguen m\u00e1s y m\u00e1s marfil y no quieren que se vaya aunque est\u00e1 muy enfermo. A esta altura, el lector s\u00f3lo escucha su delirio. Meses atr\u00e1s y por encargo hab\u00eda escrito un informe para que sirviera de gu\u00eda a la Sociedad Internacional para la supresi\u00f3n de Costumbres Salvajes\u2026 eso debi\u00f3 haber sido antes de que sus nervios se vieran afectados y lo llevaran a presidir ciertas danzas nocturnas rituales, porque despu\u00e9s agregar\u00eda a su informe una posdata terrible: Exterminen a todas estas bestias.<br \/>\nMarlow se pregunta en m\u00e1s de un pasaje si \u201cel coraz\u00f3n de las tinieblas\u201d, aquel mundo desconocido y salvaje, podr\u00eda ser perturbador hasta el punto de cambiar los principios de un hombre. \u00bfAlguien que hab\u00eda llegado ah\u00ed con cierta \u00e9tica ser\u00eda capaz de conservarla o por el contrario, perder\u00eda paulatinamente sus valores por el alejamiento de la civilizaci\u00f3n y, como atontado, ceder\u00eda a sus aspectos m\u00e1s oscuros? Los blancos que ve\u00eda le parec\u00edan muy extra\u00f1os, ten\u00edan el aspecto de haber sido v\u00edctimas de un hechizo que los hab\u00eda dejado ah\u00ed cautivos. En esa categor\u00eda estaba tambi\u00e9n el muchacho ruso que lo recibe en la estaci\u00f3n. Hab\u00eda llegado al Congo sin que nadie lo enviara, fascinado por Kurtz, puro, en buena relaci\u00f3n con los nativos, no trabajaba para nadie ni le interesaba el marfil; vest\u00eda ropa con cien remiendos, pasaba hambre y noches en vela, pero no quer\u00eda abandonar la jungla.<br \/>\nDesde las primeras p\u00e1ginas Conrad nos prepara para lo que viene. Nos advierte que lo primitivo es parte del ser humano, que antes de las grandes civilizaciones hubo pueblos cuasi salvajes. El nativo africano califica como primitivo para un ingl\u00e9s, pero los anglosajones lo fueron siglos antes para los romanos. Y si bien el hombre que sale de una civilizaci\u00f3n evolucionada, cuando se enfrenta a una cultura menos desarrollada percibe con arrogancia la diferencia, conserva en lo m\u00e1s profundo aspectos desconocidos e inmanejables de s\u00ed mismo. Ese reservorio oculto puede aflorar en condiciones especiales, adversas, donde fallan los diques impuestos por su ser social y lo llevan al quebranto emocional.<br \/>\nKurtz, con las mejores recomendaciones, llega a \u00c1frica a trabajar para una empresa que comercia marfil y lo hace muy bien, pero algo que abunda o que falta en el entorno lo trastorna. Un exceso de soledad, de calor, de humedad; y por otro lado, la falta de iguales, de referentes que le marquen las fronteras de lo permitido, que le recuerden que \u00e9l no es Dios, lo llevan a asimilarse a la vida salvaje de modo tal que comete los cr\u00edmenes m\u00e1s atroces. Sometido a terribles carencias, cuando se enferma y recibe ayuda es demasiado tarde.<br \/>\nMarlow tambi\u00e9n arrib\u00f3 bien recomendado, tambi\u00e9n fue impactado por lo s\u00f3rdido del ambiente, tambi\u00e9n \u00e9l supo lo que es asomarse al borde, pero m\u00e1s all\u00e1 de sus temores de volverse salvaje se mantuvo como observador y se centr\u00f3 en su trabajo, en aquel barco \u201cruinoso fragmento de otro mundo\u2026 yo llevaba el tim\u00f3n y miraba hacia adelante\u201d.<br \/>\nKurtz traspuso el borde, mientras que Marlow tuvo recursos que le permitieron retroceder a tiempo. Quiz\u00e1 toda la diferencia estribe en eso, dice el autor. Y si bien en un rapto de lucidez Kurtz grita la frase que, seg\u00fan Marlow, lo sintetiza todo y lo eleva: \u00a1Cu\u00e1nto horror! \u00a1Cu\u00e1nto horror!, hay un fr\u00e1gil cristal entre la demencia y la cordura; permanecer de uno u otro lado del umbral es lo que los hace diferentes.<br \/>\nNo sabemos si el autor ley\u00f3 a Freud, pero de cualquier manera, en 1899, cuando escribe esta novela, todav\u00eda no se hab\u00edan publicado los trabajos psicoanal\u00edticos sobre la importancia de la conciencia moral como guardiana y protectora de la salud mental frente a la irrupci\u00f3n del mundo instintivo. Conrad se adelant\u00f3, tuvo la brillantez de mostrar en sus personajes los efectos y consecuencias de su presencia o de su falla.<br \/>\n\u201cLa tierra es para nosotros el lugar donde vivimos, donde debemos llenarnos de visiones, sonidos, olores, donde, \u00a1por J\u00fapiter!, debemos oler la carne podrida de un hipop\u00f3tamo, por as\u00ed decirlo y no contaminarnos. Y es ah\u00ed donde entra en juego la fuerza personal\u2026\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La autora es psic\u00f3loga y escritora.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La novela El coraz\u00f3n de las tinieblas, de Joseph Conrad, es una traves\u00eda inusitada, profunda, una narraci\u00f3n inquietante en la que sus protagonistas avanzan hacia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1899,1462,1898,31],"class_list":["post-13315","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-conrad","tag-cultura","tag-el-corazon-de-las-tinieblas","tag-libros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3sL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13315"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13315\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13318,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13315\/revisions\/13318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}