{"id":13419,"date":"2017-05-06T20:34:53","date_gmt":"2017-05-06T23:34:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13419"},"modified":"2017-05-06T20:34:53","modified_gmt":"2017-05-06T23:34:53","slug":"creyo-jn-20-1-18-la-virtud-teologal-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13419","title":{"rendered":"\u201cCrey\u00f3\u201d (JN 20, 1-18). La virtud teologal de la fe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Eine kleine Nachtmusik<\/em><\/p>\n<p><em>Este bell\u00edsimo texto de Juan que la liturgia proclama con inmensa alegr\u00eda la ma\u00f1ana del domingo de Pascua nos brinda la ocasi\u00f3n de ahondar en la teolog\u00eda de la fe.<\/em><\/p>\n<p><strong>Nocturno<\/strong><\/p>\n<p>La acci\u00f3n comienza, apropiadamente, cuando a\u00fan hay tinieblas. Esta situaci\u00f3n de oscuridad es apropiada por varias razones. En primer lugar porque las tinieblas, en el contexto ju\u00e1nico, dicen sobre todo referencia al mal (13,30)1y desde el punto de vista de los hechos ocurridos el viernes (santo) ha triunfado el mal sobre el bien. Al mismo tiempo, la situaci\u00f3n de tinieblas se aplica para describir la situaci\u00f3n del no creyente. En efecto, la Luz ha venido al mundo para que nadie que crea en \u00c9l permanezca en tinieblas (12,46). Y por \u00faltimo en este contexto de muerte, donde se pone a prueba la fe de los disc\u00edpulos, la oscuridad nos dice semejanza con una de las notas caracter\u00edsticas de la virtud teologal de la fe: su nocturnidad, la fe como \u201ch\u00e1bito cierto y oscuro\u201d (Juan de la Cruz S 2,3).<\/p>\n<p><strong>Andante ma non troppo<\/strong><\/p>\n<p>En esta oscuridad, Mar\u00eda Magdalena \u201cva\u201d al sepulcro. Este \u201cir\u201d en tiempo presente (\u1f14\u03c1\u03c7\u03b5\u03c4\u03b1\u03b9) pertenece a nuestra condici\u00f3n de homo viator, de peregrinos haciendo experiencia cristiana, y muchas veces, como en este caso, la experiencia es tan oscura que parece que no hay ninguna luz y que no es posible la fe. Mar\u00eda Magdalena no \u201ccree\u201d a\u00fan en Jes\u00fas ya que, si no, no ir\u00eda a buscarlo \u201centre los muertos\u201d pero, al menos ha salido de s\u00ed, \u201cva\u201d hacia Cristo. El dolor no ha apagado en ella el deseo; por el contrario la Cruz (19,25)2 ya est\u00e1 comenzando a ejercer su atracci\u00f3n (12,32)3.<\/p>\n<p>Al llegar ve la piedra corrida. Hay aqu\u00ed un primer \u201csigno\u201d \u2013la tumba vac\u00eda\u2013 que invita a pensar. Cuando Santo Tom\u00e1s trata sobre la virtud de la fe, afirma que es \u201cpensar con asentimiento\u201d (cum assensione cogitare) (II-II q2.a.1), lo cual como veremos implica tanto el entendimiento como la voluntad. Pero el creer es inmediatamente acto del entendimiento, pues su objeto es la verdad, acto propio de aqu\u00e9l (q.4 a.2), es decir que propiamente es una operaci\u00f3n del intelecto que busca la verdad. En esta instancia, Mar\u00eda Magdalena piensa (reflexiona sobre el signo) y llega a una conclusi\u00f3n: \u201calguien\u201d se llev\u00f3 el cad\u00e1ver del Maestro. Esto no desentona con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica que es un\u00e1nime en destacar la dificultad de comprender la resurrecci\u00f3n. La pregunta para hacernos es si al ver este signo Mar\u00eda Magdalena podr\u00eda haber \u201ccre\u00eddo\u201d, si podr\u00eda haber realizado un acto de fe. Preferimos dejar la respuesta para el final.<\/p>\n<p><strong>Presto<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda corre a avisar a Sim\u00f3n Pedro y al disc\u00edpulo amado. Ellos tambi\u00e9n corren y llegan hasta la tumba. Este correr para comprobar que la tumba est\u00e1 vac\u00eda es tambi\u00e9n com\u00fan a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Indica \u2013nos parece\u2013 asombro, incomprensi\u00f3n, perplejidad, \u00bfesperanza?<\/p>\n<p><strong>Largo<\/strong><\/p>\n<p>Los dos disc\u00edpulos, Pedro y el \u201camado del Se\u00f1or\u201d, entran al sepulcro. Ambos contemplan el mismo signo: lienzos, sudario, vendas, todo prolijamente colocado en su lugar. La acci\u00f3n se detiene y hay un pensar, un cogitare de los dos. Seg\u00fan Santo Tom\u00e1s, pensar es precisamente el movimiento del que delibera cuando todav\u00eda no ha llegado a la perfecci\u00f3n por la visi\u00f3n plena de la verdad (q.2 a.1). Luego de este pensar, el disc\u00edpulo amado \u201cvio y crey\u00f3\u201d pues \u2013sigue diciendo el texto\u2013 \u201chasta entonces [ellos] no hab\u00edan comprendido que seg\u00fan la Escritura, Jes\u00fas deb\u00eda resucitar de entre los muertos\u201d \u00bfCrey\u00f3 porque comprendi\u00f3 o comprendi\u00f3 porque crey\u00f3? Aqu\u00ed interviene el cum assensu. En la ciencia, el asentimiento se da posteriormente al cogitare, en cambio en la fe se dan simult\u00e1neamente. Y ello ocurre porque \u201cel entendimiento del que cree est\u00e1 determinado hacia una cosa no por la raz\u00f3n sino por la voluntad. Por eso, el asentimiento se considera aqu\u00ed como acto del entendimiento determinado hacia una parte de la voluntad\u201d (II-II q.2 a.1 ad 3). El disc\u00edpulo amado hace \u2013con libertad\u2013 un juicio de credibilidad. La libertad viene expresada en que los otros dos testigos, ante el mismo signo, no creen. No hay evidencia en el objeto, ni tampoco relaci\u00f3n insoslayable entre escritura y tumba vac\u00eda. El disc\u00edpulo amado ve algo que los otros no ven, lo ve con otra luz, con otra profundidad: cree que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios (20,31)4. Se pueden ensayar explicaciones, todas a la sombra de la cruz. La primera es que, respecto a Pedro, el disc\u00edpulo amado estuvo m\u00e1s cercano a la cruz (19,26), por lo cual ella ejerce su atracci\u00f3n (12,46) con m\u00e1s fuerza. Es, de alg\u00fan modo, un c\u00edrculo virtuoso: porque fue amado estuvo junto a la cruz, al estar junto a la cruz est\u00e1 m\u00e1s atra\u00eddo por ella y por lo tanto ama m\u00e1s. Y como ama, cree. Hay m\u00e1s gracia, m\u00e1s participaci\u00f3n en la vida divina. Que por otro lado es el prop\u00f3sito de la fe: creer para tener vida [eterna] (20,31). Al mismo tiempo, este pensar la cruz es una de las antinomias de la fe: en esta tremenda oscuridad se revela el Amor como supremamente cre\u00edble y, supremamente atractivo. Aqu\u00ed, estalla el lenguaje porque es una experiencia profunda del exceso de Dios. Y sobre el exceso mejor es callar. Por ello, el disc\u00edpulo amado no dice nada: regresa a su casa en silencio (20,10).<\/p>\n<p><strong>Allegro<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfY Mar\u00eda Magdalena? Como reflexi\u00f3n de esta parte del texto cuyo denso misterio tantos artistas han intentado penetrar, quisiera se\u00f1alar dos categor\u00edas b\u00edblicas que iluminan la reflexi\u00f3n antropol\u00f3gica sobre la fe. Ellas son la de encuentro y la de transformaci\u00f3n. En la Biblia, Dios sale al encuentro del hombre: Abraham, Mois\u00e9s, Agar, Samuel, Isa\u00edas, Am\u00f3s son s\u00f3lo algunos ejemplos del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento tenemos a Mar\u00eda, Jos\u00e9, Lev\u00ed, la Samaritana, etc\u00e9tera. A estos varones y mujeres Dios los llama por su nombre, y ellos, al responder, quedan transformados.<\/p>\n<p>En esta instancia Jes\u00fas sale al encuentro de Mar\u00eda Magdalena. Ella le hace preguntas que \u00e9l no contesta. Simplemente, el Buen Pastor la llama por su nombre y Mar\u00eda reconoce su voz. El noli me tangere es una invitaci\u00f3n a cambiar su situaci\u00f3n de oyente de la Palabra por otra de anunciante de nuestra \u2013ahora\u2013 condici\u00f3n de hijos: \u201cDiles: subo a mi Padre y vuestro Padre\u201d. Y dice el texto griego en una bell\u00edsima <em>inclusio<\/em> que muestra la transformaci\u00f3n que va del principio al fin: Mar\u00eda Magdalena va (\u1f14\u03c1\u03c7\u03b5\u03c4\u03b1\u03b9) y anuncia (\u1f00\u03b3\u03b3\u1f73\u03bb\u03bb\u03bf\u03c5\u03c3\u03b1): \u201c\u00a1He visto al Se\u00f1or!\u201d.<\/p>\n<p><strong>Coda: La fe como experiencia del Dios que es Amor<\/strong><\/p>\n<p>El pasaje nos muestra tres testigos: Mar\u00eda Magdalena, Pedro y el disc\u00edpulo amado. Cada uno de ellos haciendo una experiencia de Cristo que es \u00fanica y personal ya que \u00c9l sale al encuentro de cada uno de ellos en su particular situaci\u00f3n, revel\u00e1ndoles su amor. Y, a su debido tiempo y modo, cada uno dir\u00e1 su creo como respuesta esperanzada al Amor que encontraron, ya que s\u00f3lo el amor es digno de fe.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1 Todas las citas son del evangelio seg\u00fan San Juan. \u201cY en seguida, despu\u00e9s de recibir el bocado, Judas sali\u00f3. Ya era de noche\u201d.<\/p>\n<p>2 \u201cJunto a la cruz de Jes\u00fas, estaba su madre y la hermana de su madre, Mar\u00eda, mujer de Cleof\u00e1s, y Mar\u00eda Magdalena\u201d (Jn 19,25).<\/p>\n<p>3 \u201cy cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u00bb (Jn 12,46).<\/p>\n<p>4 \u201cEstos [signos] han sido escritos para que ustedes crean que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eine kleine Nachtmusik Este bell\u00edsimo texto de Juan que la liturgia proclama con inmensa alegr\u00eda la ma\u00f1ana del domingo de Pascua nos brinda la ocasi\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[945,8,973],"tags":[774,14,65,1954,171],"class_list":["post-13419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fe-2","category-iglesia","category-teologia","tag-fe","tag-iglesia","tag-pascua","tag-resurreccion","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3ur","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13419"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13419\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13422,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13419\/revisions\/13422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}