{"id":13524,"date":"2017-06-03T09:54:33","date_gmt":"2017-06-03T12:54:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13524"},"modified":"2017-06-08T16:06:47","modified_gmt":"2017-06-08T19:06:47","slug":"criterio-90-anos-un-futuro-intercultural-e-interreligioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13524","title":{"rendered":"Criterio 90 a\u00f1os. Un futuro intercultural e interreligioso"},"content":{"rendered":"<p><em>El mundo y las sociedades en que vivimos se globalizan cada vez m\u00e1s. El factor econ\u00f3mico y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica en los medios han sido instrumentales en este proceso. El sistema econ\u00f3mico neoliberal se extiende con una fuerza y un dinamismo tal que incluso los pa\u00edses que una vez fueron los grandes adversarios del capitalismo liberal se rinden poco a poco a su encanto.<\/em><\/p>\n<p>Por otro lado, las comunicaciones reducen dr\u00e1sticamente las distancias. En este contexto, se habla de un \u201cmundo plano\u201d (flat world), indicando un espacio sin barreras ni fronteras donde, a pesar de las diferencias ling\u00fc\u00edsticas y culturales, es posible comunicarse, relacionarse, prestar servicios y hacer negocios a distancia mediante los medios virtuales y pr\u00e1cticamente instant\u00e1neos.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, junto a este proceso de creciente globalizaci\u00f3n, en parte causado por ella, se afirma una corriente aparentemente en la direcci\u00f3n opuesta: una verdadera \u201ccontra corriente\u201d. Las culturas locales y regionales, por ejemplo, se sienten amenazadas por este proceso de \u201chomogeneizaci\u00f3n\u201d progresiva, y por eso reafirman su propia identidad, reclaman su espacio y, si no buscan la independencia total, pretenden al menos un m\u00ednimo de autonom\u00eda econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Basta pensar, por ejemplo, en vascos, catalanes y gallegos en Espa\u00f1a, en los bretones de Francia, los pueblos originarios de Am\u00e9rica latina, los quilombolas de Brasil y muchos otros movimientos regionalistas que ganan fuerza en diferentes pa\u00edses.<br \/>\nEn el \u00e1rea religiosa ocurre un fen\u00f3meno similar. Por un lado, las grandes y tradicionales confesiones religiosas, en lugar de crecer, parecen perder fuerza y miembros, al menos en el mundo occidental. Por otro lado, las nuevas iglesias, sectas o movimientos religiosos, de todo tipo y tama\u00f1o, nacen, crecen y se multiplican. Las religiones m\u00e1s universales y globales tratan de defenderse contra estas tendencias, pero no siempre con \u00e9xito. Incluso dentro de la misma denominaci\u00f3n religiosa, proliferan diversas corrientes y movimientos con identidad propia y autonom\u00eda relativa. Al mismo tiempo, tambi\u00e9n aumenta el n\u00famero de los que dicen no creer en Dios o no profesar ninguna religi\u00f3n en particular. Otros, a\u00fan, dicen tener gran sed de Dios y de espiritualidad, pero desean vivirla fuera de las fronteras institucionales de una iglesia o religi\u00f3n estructurada.<br \/>\nEsta reafirmaci\u00f3n de las identidades particulares en el campo cultural y religioso, como una reacci\u00f3n contra la globalizaci\u00f3n que tiende a igualar y homogeneizar las diferencias, contribuye a redescubrir y preservar valores amenazados. Al mismo tiempo que se afirma que el mundo es plano, tambi\u00e9n podr\u00edamos decir que nunca se hab\u00eda presentado tan desigual y accidentado como hoy, tan rico y variado en el campo cultural y religioso. Los mismos factores que contribuyen a promover una mayor homogeneidad, como los medios de comunicaci\u00f3n y las redes sociales, tambi\u00e9n nos muestran mucho m\u00e1s que antes la creciente heterogeneidad, una amplia variedad de manifestaciones culturales y religiosas.<br \/>\nEstas dos tendencias que se desarrollan en direcciones opuestas ofrecen la oportunidad de que nos abramos a los beneficios y ventajas que, sin duda, ambas tendencias comportan, y al mismo tiempo son una se\u00f1al de advertencia ante las amenazas. La diversidad cultural y religiosa, por ejemplo, puede llevarnos a particularismos e individualismos excesivos que nos empobrecen, nos encierran, y por eso debemos evitarlos. Sin embargo, esta misma diversidad invita a abrirnos a su riqueza, no s\u00f3lo intelectualmente al apreciar lo que hay de bueno y positivo en todas las religiones y las culturas, sino tambi\u00e9n a asimilarlo e incorporarlo en nuestra forma de ser y de actuar, sin por ello renunciar a la propia herencia cultural y religiosa.<br \/>\nNo podemos ni debemos aspirar a un futuro enteramente \u00abunificado\u00bb y homog\u00e9neo en lo cultural y religioso, sino a un futuro signado por la variedad de culturas y expresiones religiosas que en lugar de ignorarse, de tratar de imponerse unas sobre otras, dialogan y colaboran sobre la base de un n\u00facleo com\u00fan de principios y valores fundamentales que muchos comparten, pero que pueden encarnarse y manifestarse de diferentes maneras.<br \/>\nIncluso las religiones que se presentan como las \u00fanicas aut\u00e9nticas y detentoras de la verdad, como la religi\u00f3n cat\u00f3lica, las protestantes hist\u00f3ricas y otras, al mismo tiempo que se dan a conocer y compartir con otros sus tesoros, tambi\u00e9n podr\u00edan enriquecerse mucho y aprender a trav\u00e9s de este intercambio y el di\u00e1logo con otras denominaciones. Una cosa es experimentar la revelaci\u00f3n de la verdad y creer en ella, y otra es llegar a comprender y apreciar todo lo que esta verdad comporta para nosotros y nos requiere en los tiempos en que vivimos: en nuestro comportamiento individual y colectivo, en nuestras relaciones con el mundo, con la naturaleza y, sobre todo, con los dem\u00e1s. Para que esto suceda, la apertura a la verdad y al bien que puede haber y que muy frecuentemente hay en los dem\u00e1s, es esencial.<br \/>\nLo mismo se aplica al \u00e1rea cultural. Lo que define una cultura y la distingue del resto no son los elementos externos o folcl\u00f3ricos, sino el \u00e9nfasis que esa cultura pone en determinados valores m\u00e1s que en otros. Es a trav\u00e9s del di\u00e1logo y el intercambio que esa diversidad cultural puede apreciarse y enriquecernos.<br \/>\nLa fe encuentra en la cultura la pluralidad de mediaciones necesaria para encarnarse hoy. Pero las mediaciones culturales demandan permanentemente ser regeneradas y reorientadas al servicio de la humanizaci\u00f3n, y es a esta conversi\u00f3n \u2013al hermano\u2013 que convoca el Evangelio. La renuncia a encarnarse en una cultura implicar\u00eda la inviabilidad hist\u00f3rica de la fe. El rechazo de la dimensi\u00f3n religiosa por parte de la cultura empobrecer\u00eda notablemente el horizonte de \u00e9sta. El di\u00e1logo fe-cultura puede ser dif\u00edcil, pero, en cualquier caso, es indispensable.<br \/>\nPor eso, una iniciativa como la revista CRITERIO, que cumple sus 90 a\u00f1os de existencia, tiene que ser siempre m\u00e1s apoyada y estimulada. Se trata de una iniciativa que acompa\u00f1a los tiempos y busca siempre encarnarse en la cultura, al mismo tiempo con apertura plural y fidelidad creativa. Es de esperar que permanezca viva y activa por muchos a\u00f1os m\u00e1s, pero que al mismo tiempo sepa inspirar otras iniciativas que tan bien hacen a la vida y al esp\u00edritu de hombres y mujeres en la sociedad de hoy.<br \/>\n<em><br \/>\nLa autora es t\u00e9ologa y escritora. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo y las sociedades en que vivimos se globalizan cada vez m\u00e1s. 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