{"id":13583,"date":"2017-06-22T17:53:40","date_gmt":"2017-06-22T20:53:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13583"},"modified":"2017-06-22T18:37:26","modified_gmt":"2017-06-22T21:37:26","slug":"el-supremo-escritor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13583","title":{"rendered":"El supremo escritor"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfD\u00f3nde encontraron eso?\u00bb pregunta Jos\u00e9 Gaspar Rodr\u00edguez de Francia, dictador perpetuo de la Rep\u00fablica de Paraguay, en el comienzo de la novela <em>Yo el supremo<\/em>, considerada por la cr\u00edtica como la obra maestra de Augusto Roa Bastos y una de las cumbres de la literatura castellana.<br \/>\nClavada en la puerta de la catedral, como le informan al caudillo, hab\u00eda un falsa declaraci\u00f3n suya descubierta por una partida de granaderos esa madrugada. \u00abFelizmente nadie alcanz\u00f3 a leerlo\u00bb, le dice uno para tranquilizarlo. Y el dictador cierra bruscamente la conversaci\u00f3n: \u00abNo te he preguntado eso ni es cosa que importe\u00bb. El texto imitaba su letra y se erig\u00eda en una suerte de reconocimiento de su feroz autoritarismo, ya que ordenaba que a su muerte \u00abmi cad\u00e1ver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres d\u00edas en la Plaza de la Rep\u00fablica donde se convocar\u00e1 al pueblo al son de las campa\u00f1as echadas a vuelo\u00bb.<br \/>\nDetermina que sus fieles sean ahorcados y enterrados en potreros \u00absin cruz ni marca que memore sus nombres\u00bb, y que las cenizas del dictador sean arrojadas al r\u00edo.<br \/>\nSe trata sin duda de un iron\u00eda de sus opositores, pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan haberlo hecho si est\u00e1n encerrados y torturados desde hace a\u00f1os en calabozos sin luz? Rodr\u00edguez de Francia est\u00e1 convencido de que el culpable puede encontrarse entre los \u00abantipatriotas\u00bb que como \u00abratas u\u00f1udas gre\u00f1udas (&#8230;) se creen due\u00f1os de sus palabras en los calabozos\u00bb, pero en realidad \u00abno saben m\u00e1s que chillar\u00bb y, lo que es peor, \u00abno han enmudecido todav\u00eda\u00bb.<br \/>\nEscribe Roa Bastos: \u00abEl tema del poder, para m\u00ed, en sus diferentes manifestaciones, aparece en toda mi obra, ya sea en forma pol\u00edtica, religiosa o en un contexto familiar. El poder constituye un tremendo estigma, una especie de orgullo humano que necesita controlar la personalidad de otros. Es una condici\u00f3n antil\u00f3gica que produce una sociedad enferma. La represi\u00f3n siempre produce el contragolpe de la rebeli\u00f3n. Desde que era ni\u00f1o sent\u00ed la necesidad de oponerme al poder, al b\u00e1rbaro castigo por cosas sin importancia, cuyas razones nunca se manifiestan\u00bb.<br \/>\nRodr\u00edguez de Francia muri\u00f3 en 1840, despu\u00e9s de ejercer el poder durante 25 a\u00f1os, y hoy se desconoce d\u00f3nde descansan sus restos, porque \u00abel monumento que indicaba el lugar de su tumba -refiere la cr\u00f3nica- fue removido y no hay acuerdo sobre el destino final\u00bb. Casi como imaginan los autores del libelo en la novela.<br \/>\nLa obra fue publicada por primera vez en 1974, cuando su autor viv\u00eda exiliado en Buenos Aires, pero en Asunci\u00f3n reci\u00e9n en 1990, cuando fue presentada como \u00ablibro clave y cl\u00e1sico de la literatura paraguaya y latinoamericana, de la narrativa mundial y de la prosa castellana\u00bb. Entre los m\u00faltiples reconocimientos internacionales que obtuvo, Roa Bastos fue Premio Cervantes en 1989. Me explicaba Ovidio Ottaviano, director de ArPa producciones y nexo cultural entre Paraguay y la Argentina, que la escritura de Roa Bastos refleja la sintaxis del guaran\u00ed, sobre todo en su capacidad de presentar im\u00e1genes.<br \/>\nSi bien contempor\u00e1neo de los escritores del Boom latinoamericano, supo tomar distancia de las modas y de todo lo que pudiera ser un fen\u00f3meno m\u00e1s comercial que literario. En efecto, escribi\u00f3: \u00abYo creo que el Boom plantea un falso problema. En momentos en que estos brillantes escritores de Am\u00e9rica Latina, como es el caso de Cort\u00e1zar o de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez o de Mario Vargas Llosa o de Carlos Fuentes, surg\u00edan al primer plano de una arrolladora campa\u00f1a de publicidad, el fen\u00f3meno era perfectamente natural, desde el momento en que estos escritores realmente son de lo mejor que ha producido Am\u00e9rica Latina. Ahora, el otro t\u00e9rmino, la otra punta del problema ser\u00eda el hecho de que de pronto, en esta sociedad de consumo en la cual vivimos, los circuitos de consumo descubrieron que as\u00ed como se pod\u00eda explotar una zona petrol\u00edfera rica, tambi\u00e9n se puede explotar una zona de escritores tambi\u00e9n muy rica, de manera que los circuitos de consumo abusaron de esta calidad primigenia existente en estos escritores, para convertirlos en estrellas, en vedettes de una situaci\u00f3n frente a la cual exist\u00edan otros tan buenos como ellos pero que quedaban a la sombra\u00bb.<br \/>\nRoa Bastos se dedic\u00f3 durante a\u00f1os al cine, como guionista y adapt\u00f3 algunas de sus novelas para la pantalla. Cuando recientemente se present\u00f3 en Buenos Aires una antolog\u00eda de algunos de sus m\u00e1s famosos cuentos, en ocasi\u00f3n de celebrarse los cien a\u00f1os del nacimiento del escritor, se se\u00f1al\u00f3: \u00abSi hubo un pa\u00eds al que las guerras determinaron su destino, ese pa\u00eds fue Paraguay; y si hay una voz que representa a Paraguay, esa voz es la de Augusto Roa Bastos\u00bb.<br \/>\nEspa\u00f1a y Francia le otorgaron su ciudadan\u00eda en homenaje a su obra y en reparaci\u00f3n a sus repetidos exilios (tambi\u00e9n de la Argentina tuvo que irse durante la dictadura iniciada en 1976). Uno de sus primeros reconocimientos lo recibi\u00f3 por parte de Gran Breta\u00f1a (en 1945 hab\u00eda pasado el a\u00f1o en Inglaterra invitado por el British Council y como corresponsal de guerra; all\u00ed entrevist\u00f3 al general De Gaulle; luego asisti\u00f3 como periodista a los juicios de N\u00faremberg en Alemania), m\u00e1s tarde llegaron los galardones de la Sociedad Argentina de Escritores, de Brasil, diferentes condecoraciones (Francia, Chile, Espa\u00f1a, Cuba) y en 1994 fue nombrado \u00abHijo predilecto de Asunci\u00f3n\u00bb, ciudad donde hab\u00eda nacido aunque sus primeros a\u00f1os transcurrieron en Iturbe, un peque\u00f1o pueblo de la regi\u00f3n del Guair\u00e1, en contacto con una cultura biling\u00fce entre el guaran\u00ed y el castellano, donde se traslad\u00f3 su familia.<br \/>\nPara ilustrar ese pasado hay un conmovedor documental titulado El port\u00f3n de los sue\u00f1os. Al futuro literato le toc\u00f3 vivir \u00abla experiencia de un chico de peque\u00f1a burgues\u00eda capitalina, que se traslada cuando no tiene todav\u00eda uso de raz\u00f3n a una regi\u00f3n semisalvaje\u00bb, seg\u00fan le contar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s al escritor Rub\u00e9n Bareiro Saguier. Augusto Roa Bastos pudo retornar finalmente al pueblo de su infancia en el a\u00f1o 1994, luego de casi 54 a\u00f1os de haber estado ausente. El viaje sirvi\u00f3 para terminar de escribir su novela Contravida y para grabar escenas del documental que dirigi\u00f3 con sensibilidad Hugo Gamarra. \u00abEn aquel viaje, Roa Bastos encontr\u00f3 que la casa en la que vivi\u00f3 su infancia ya no exist\u00eda, pero estaba a\u00fan el port\u00f3n de madera en la entrada al terreno. Recuerdo que se emocion\u00f3 mucho y cuando intent\u00f3 abrir, se le quedaron pedazos en la mano, de tan vieja que estaba la madera\u00bb, rememora la profesora Reina Gallinar. El autor de <em>Yo el Supremo<\/em> lo describe as\u00ed en los minutos iniciales de la pel\u00edcula de Gamarra: \u00abUn peque\u00f1o port\u00f3n que no pertenece ni a la realidad, ni a la fantas\u00eda, ni a la naturaleza, ni al mundo secreto del hombre, porque ese port\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed desde el comienzo de los tiempos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo fue originalmente escrito a pedido de la revista <\/em>Ciudad Nueva <em>(edici\u00f3n Montevideo &#8211; Asunci\u00f3n).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfD\u00f3nde encontraron eso?\u00bb pregunta Jos\u00e9 Gaspar Rodr\u00edguez de Francia, dictador perpetuo de la Rep\u00fablica de Paraguay, en el comienzo de la novela Yo el supremo,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[958,4],"tags":[1462,2021],"class_list":["post-13583","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital-2","category-cultura","tag-cultura","tag-roa-bastos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3x5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13583"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13589,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13583\/revisions\/13589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}