{"id":13647,"date":"2017-07-02T16:19:12","date_gmt":"2017-07-02T19:19:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13647"},"modified":"2017-07-02T16:19:12","modified_gmt":"2017-07-02T19:19:12","slug":"israel-un-pais-judio-argentina-un-pais-catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13647","title":{"rendered":"Israel, un pa\u00eds jud\u00edo. Argentina, \u00bfun pa\u00eds cat\u00f3lico?"},"content":{"rendered":"<p>Para cualquier historiador del juda\u00edsmo argentino, la actual discusi\u00f3n en Israel sobre la declaraci\u00f3n de esta naci\u00f3n como un \u201cpa\u00eds jud\u00edo\u201d le trae inmediatas reminiscencias. Es que la Argentina, en el siglo XIX, debati\u00f3 intensamente si explicitar en su ley fundamental, la Constituci\u00f3n por la que a partir de entonces se regir\u00eda, un hecho que era indiscutible: que \u00e9ste era un pa\u00eds cat\u00f3lico. Y pese a la fuerte oposici\u00f3n, se decidi\u00f3 expresa y voluntariamente no hacerlo. Vale la pena recordar lo ocurrido en aquel entonces.<br \/>\nLa decisi\u00f3n se tom\u00f3 en dos momentos hist\u00f3ricos. En mayo de 1853 delegados de trece provincias, entre las que no estaba incluida Buenos Aires (que por entonces concentraba m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds), se reunieron en la ciudad de Santa Fe para discutir una propuesta de Constituci\u00f3n sumamente liberal que un peque\u00f1o grupo de representantes hab\u00eda elaborado. La discusi\u00f3n comenz\u00f3 de inmediato con el art\u00edculo 2\u00ba, en el que muy sint\u00e9ticamente se declaraba que \u201cse sostendr\u00eda el culto cat\u00f3lico\u201d. Y el grupo de constituyentes al que denominaremos \u201ccat\u00f3lico\u201d fue enf\u00e1tico: no se trataba simplemente de \u201csostener\u201d, lo que implicaba  tan s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de dinero; deb\u00eda afirmarse taxativamente que la Argentina era un pa\u00eds cat\u00f3lico. Mucho menos acordaban con la absoluta igualdad de derechos que se otorgaba para los que profesaban cultos no cat\u00f3licos, ni que a \u00e9stos no se les limitara actividad alguna, ni siquiera los empleos estatales, los cargos de gobernadores, diputados, senadores, hasta el de Presidente de la Naci\u00f3n.<br \/>\nPara justificarlos, no olvidemos que estamos refiri\u00e9ndonos al a\u00f1o 1853, y recordemos que una Constituci\u00f3n de este tipo era impensable por ejemplo para las naciones donde habitaban m\u00e1s del 90 por ciento de los jud\u00edos del mundo en aquel entonces. Y sobre todo pensemos que ese sector cat\u00f3lico planteaba argumentos muy contundentes. En primer lugar, los precedentes a su favor abundaban, ya que declaraban un\u00e1nimemente su catolicismo todas las anteriores constituciones que se hab\u00edan dado las provincias argentinas, como asimismo las de otros pa\u00edses latinoamericanos. Luego esgrim\u00edan el argumento representativo: no cab\u00eda duda de que si eran consultados, la aplastante mayor\u00eda de los argentinos acordar\u00eda con asumir el car\u00e1cter cat\u00f3lico para el pa\u00eds. Segu\u00eda la argumentaci\u00f3n hist\u00f3rica: la diversidad religiosa en una naci\u00f3n se hab\u00eda evidenciado en Europa como motivo de guerras muy sangrientas poco tiempo antes. Y, por \u00faltimo, ante la objeci\u00f3n de la imperiosa necesidad de poblar al pa\u00eds con inmigrantes, planteaban con raz\u00f3n que pa\u00edses cat\u00f3licos como Italia, Espa\u00f1a, Irlanda, Francia, el sur de Alemania y Austria pod\u00edan proveerlos y en cantidades m\u00e1s que suficientes.<br \/>\nCuriosamente quien disip\u00f3 las dudas y volc\u00f3 la balanza hacia una Constituci\u00f3n liberal y con ello abri\u00f3 las puertas a \u201ctodos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino\u201d fue un joven sacerdote de 28 a\u00f1os llamado Benjam\u00edn Lavaysse, representante de Santiago del Estero. Comenz\u00f3 se\u00f1alando que su fe cat\u00f3lica y su dedicaci\u00f3n al sacerdocio eran el centro y fundamento de su vida. Pero que all\u00ed no estaba como sacerdote sino como diputado de la Naci\u00f3n y que, como tal, \u201cestoy obligado a pensar lo que es lo mejor para la misma\u201d: abrir las puertas a todos los que quisieran arribar a estas tierras y trabajar y vivir dignamente. Que eso era lo que precisamente planteaban los Evangelios: ayudar a los necesitados. Que como la enorme mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n era cat\u00f3lica resultaba l\u00f3gico que el Estado solventase ese culto, pero nada m\u00e1s era necesario ya que \u201cla religi\u00f3n, si es la verdadera, no necesita que se la proclame en constituciones ni otra protecci\u00f3n que la de Dios\u201d. El enorme peso moral de sus palabras hizo que se aprobara (por escasa mayor\u00eda) la total libertad religiosa y de pensamiento en la Argentina. Tan s\u00f3lo se limit\u00f3, a su propuesta, al catolicismo del Presidente de la Naci\u00f3n, y por razones simb\u00f3licas: en aquellos a\u00f1os \u00e9ste designaba a los obispos, y no era l\u00f3gico que un no cat\u00f3lico decidiera qui\u00e9nes ser\u00edan los jefes de la Iglesia argentina.<br \/>\nEl segundo momento hist\u00f3rico al respecto ocurri\u00f3 siete a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando en 1860 m\u00e1s de 50 diputados de Buenos Aires discutieron por tres meses si aceptar\u00edan la Constituci\u00f3n aprobada en Santa Fe o qu\u00e9 modificaciones propondr\u00edan. Fue pr\u00e1cticamente el \u00faltimo d\u00eda cuando bastante sorpresivamente un diputado cat\u00f3lico, F\u00e9lix Fr\u00edas, propuso modificar el art\u00edculo 2\u00ba y proclamar expl\u00edcitamente el car\u00e1cter cat\u00f3lico del pa\u00eds. Lo novedoso en este caso fue que Fr\u00edas y los dos diputados que lo apoyaban una y otra vez recalcaron que no se propon\u00edan reducir ni uno solo de los derechos de los no cat\u00f3licos, que \u00e9stos seguir\u00edan en absoluta igualdad con los dem\u00e1s ciudadanos. \u00danicamente quer\u00edan que se reconociera lo que para ellos era evidente: que la Argentina era en ese momento y a todas luces un pa\u00eds cat\u00f3lico. Y es notable la aplastante mayor\u00eda que se manifest\u00f3 en contra de esta postura, que quiz\u00e1 Domingo Faustino Sarmiento sintetiz\u00f3: era imposible crear una naci\u00f3n que se asumiera moderna y hoy dir\u00edamos democr\u00e1tica si una expresi\u00f3n de este tipo figuraba en su Constituci\u00f3n.<br \/>\nPara finalizar no podemos menos que conjeturar que los centenares de miles de jud\u00edos que a partir de 1889 y sobre todo luego de 1924 encontraron refugio en la Argentina, y cuyo destino pudo haber sido tan terrible, tienen tanto que agradecer a quienes tomaron las decisiones constitucionales abiertas y generosas en 1853 y 1860. En particular nos permitimos recordar al sacerdote Benjam\u00edn Lavaysse, que muriera a los tres meses de aprobada la Constituci\u00f3n de Santa Fe que tanto le debe. Como si el destino hubiera querido que pese a la enfermedad que lo aquejaba alcanzase a culminar su maravillosa obra. <\/p>\n<p><em><em>El autor es historiador. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para cualquier historiador del juda\u00edsmo argentino, la actual discusi\u00f3n en Israel sobre la declaraci\u00f3n de esta naci\u00f3n como un \u201cpa\u00eds jud\u00edo\u201d le trae inmediatas reminiscencias&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[124,5],"tags":[431,2040,1110,135,136,2039,758],"class_list":["post-13647","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religiones","category-sociedad","tag-constitucion","tag-felix-frias","tag-inmigracion","tag-israel","tag-judios","tag-lavaysse","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3y7","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13647"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13647\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13650,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13647\/revisions\/13650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}