{"id":13659,"date":"2017-07-02T16:40:14","date_gmt":"2017-07-02T19:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13659"},"modified":"2017-07-02T16:40:14","modified_gmt":"2017-07-02T19:40:14","slug":"el-desafio-del-conurbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13659","title":{"rendered":"El desaf\u00edo del conurbano"},"content":{"rendered":"<p><em>El conurbano bonaerense constituye un desaf\u00edo para toda la Argentina. Un equipo de investigadores sugiere respuestas que fueron recopiladas por Rodrigo Zarazaga y Lucas Ronconi, en el libro <em>Conurbano infinito <\/em>(Siglo XXI Editores).<\/em><\/p>\n<p>Los autores de esta obra no se limitan a hacernos conocer los dramas del conurbano. Su inter\u00e9s est\u00e1 en abrir caminos de soluci\u00f3n. El primer cap\u00edtulo es de Rodrigo Zarazaga, jesuita de 45 a\u00f1os, doctorado en Ciencia Pol\u00edtica en los Estados Unidos, a donde suele volver como profesor invitado. Aqu\u00ed es director del CIAS e investigador del Conicet. Pero no vive encerrado en su escritorio. Los domingos celebra misa en la Villa 31 y recorre el conurbano, por las zonas m\u00e1s carenciadas.<\/p>\n<p><strong>El rol de los punteros<\/strong><\/p>\n<p>Afirma Rodrigo, ya en el t\u00edtulo de su trabajo, que los punteros son \u201cel rostro del Estado frente a los pobres\u201d. Las redes de punteros han sido la respuesta de los intendentes del conurbano ante la pobreza que enfrentan con escasos recursos. De ordinario los concebimos en contraposici\u00f3n al Estado, instalados en los rincones donde el Estado est\u00e1 ausente. Sin embargo, aclara el autor, \u201cm\u00e1s que evidenciar la ausencia estatal, el puntero actualiza su presencia\u201d. Es un mediador entre el Estado y la pobreza. Cuando la Iglesia habla de la opci\u00f3n preferencial por los pobres, creo que presta poca atenci\u00f3n a estos mediadores, quiz\u00e1s por la imagen de sujetos pr\u00e1cticos, que no se mueven a partir de principios \u00e9ticos. Los punteros hacen clientelismo y condicionan la entrega de materiales, recibidos de los intendentes, a la asistencia a actos partidarios. Los catalogamos como corruptos. Algunos de ellos son narcotraficantes. Pero de hecho garantizan la gobernabilidad de los municipios. Son verdaderos agentes de contenci\u00f3n social. El puntero es una figura compleja, que puede ser tanto un v\u00ednculo como un obst\u00e1culo para acceder a los pobres.<br \/>\nLa mayor\u00eda de los punteros no van a las villas, no las visitan, como s\u00ed muchas personas solidarias. Ellos son de las villas. Los pobres los conocen como sus vecinos. Los punteros no nacieron como un invento del peronismo. Los encontramos a lo largo de toda nuestra historia y en una diversidad de partidos. Algunos, aunque se proclaman peronistas, trabajan para el PRO o el Frente Renovador. Tampoco son un invento argentino. Los percibimos en multitud de pa\u00edses, comenzando por los Estados Unidos. Con todo, el peronismo es el \u00fanico partido que puede tener un puntero en cada regi\u00f3n carenciada. El que pretenda desplazar a un intendente, deber\u00e1 contar con una fuerte red de punteros.<br \/>\nRodrigo Zarazaga describe algunos de los m\u00faltiples roles que cumplen los punteros. El primero es \u201cgobernar\u201d el territorio. En una ocasi\u00f3n el presidente Macri no pudo ingresar a un barrio a inaugurar una obra porque el puntero le preparaba un escrache. En otra, en cambio, la gobernadora Eugenia Vidal pudo entrar por el apoyo de los punteros. Como conocen bien el barrio, son los m\u00e1s indicados para se\u00f1alar prioridades. El segundo rol es \u201cmarcar\u201d el territorio, con pintadas, entre otras formas. Cuando en una elecci\u00f3n se enfrentan dos candidatos a intendente, el inter\u00e9s de \u00e9stos consiste en encontrar un puntero que pegue los afiches y garantice que no vendr\u00e1 otro puntero a pegar encima los del otro candidato. Para eso pueden patrullar las calles de noche con una patota armada.<br \/>\nEl \u00edndice de pobreza del conurbano llega al 40% de la poblaci\u00f3n, mientras que a nivel nacional ronda cerca del 29%. Un intendente del conurbano dispone de 8.600 pesos por cada pobre, mientras que los del interior, 28.000 pesos. Dados los flacos presupuestos municipales, la pol\u00edtica social de los intendentes del conurbano se limita a entregar bolsones de comida aqu\u00ed y all\u00e1. En esa zona, dice Zarazaga, el Estado no puede responder ante los pobres con ecuanimidad y eficiencia. Al indicar los aspectos positivos de los punteros, el autor no pretende justificar lo injustificable sino permitirnos conocer la realidad para encontrar soluciones.<br \/>\nLos intendentes deber\u00edan armar redes no contaminadas por la corrupci\u00f3n, pero en el proceso de cambio no podr\u00e1n prescindir de los punteros por un largo tiempo. El monitoreo de los planes sociales podr\u00eda ayudar a reducir el grado de arbitrariedad. Otra medida apuntar\u00eda a desarrollar el interior de la Argentina, especialmente el norte, y detener, incluso revertir, el flujo migratorio hacia el conurbano. Coincido con el autor en que hay que desarrollar el interior de la Argentina, pero dudo que sea posible revertir el flujo migratorio, que contin\u00faa desde los pa\u00edses vecinos. Ser\u00eda como pretender detener el flujo desde el norte de \u00c1frica hacia el sur de Italia, en fr\u00e1giles barcazas que naufragan con frecuencia. Estamos ante un problema mundial y no meramente nacional.<\/p>\n<p><strong>Los barones del conurbano<\/strong><br \/>\nDado que los punteros son los intermediarios entre los pobres y los intendentes, conviene reflexionar sobre la actividad de estos \u00faltimos, tarea asumida por otros dos investigadores, Mariela Szwarcberg Daby y Fabi\u00e1n Dom\u00ednguez, en el segundo cap\u00edtulo, titulado \u201cLos barones del conurbano\u201d. Esta expresi\u00f3n comenz\u00f3 a usarse en la d\u00e9cada de los \u201890, en referencia a los barones medievales que manejaban la regi\u00f3n como su propio feudo.<br \/>\nA partir de 1983 podemos distinguir cuatro etapas. La primera fue la consolidaci\u00f3n del poder durante el gobierno radical. La segunda durante el gobierno peronista. En esa \u00e9poca, se\u00f1alan los autores, \u201cel peronismo dej\u00f3 de ser el partido de los trabajadores y pas\u00f3 a ser el de los pobres y desocupados\u201d. Las pol\u00edticas de asistencialismo reemplazaron a las de derechos laborales. As\u00ed como en la d\u00e9cada del \u201870 el sindicalismo era la columna vertebral del peronismo, en los \u201890, en cambio, lo fueron los barones del Conurbano. La tercera etapa se dio durante el gobierno kirchnerista, con una relaci\u00f3n m\u00e1s directa entre el Presidente y los intendentes. La cuarta se inici\u00f3 con el gobierno del presidente Macri y la gobernadora Vidal. Un cambio que se percibe ya es el final de la reelecci\u00f3n indefinida de los intendentes.<br \/>\nAlgunos jefes comunales pretendieron contar con fueros, como los legisladores. Una ley provincial de los \u201890 busc\u00f3 que un intendente, aun procesado y condenado, pudiera ejercer su funci\u00f3n mientras que la sentencia no quedara efectiva. Pero los jueces no admitieron ese privilegio. Cuando Kirchner asumi\u00f3 como Presidente, durante dos a\u00f1os intent\u00f3 moverse al margen del peronismo, en base a la idea de transversalidad, es decir, con el apoyo de sectores de varios partidos. Pero los intendentes peronistas del conurbano le hicieron entender que era imposible ganar sin la estructura del Partido Justicialista. Entonces Kirchner congel\u00f3 la idea de lo transversal. Pero los cl\u00e1sicos barones y punteros se vieron desplazados, en parte, por otro tipo de dirigentes kirchneristas que no proven\u00edan del barrio sino que ven\u00edan a conquistarlo. Era una nueva generaci\u00f3n que descubr\u00eda la pol\u00edtica con N\u00e9stor y Cristina. Pero no fue f\u00e1cil para los j\u00f3venes de La C\u00e1mpora desplazar a los tradicionales. En la conclusi\u00f3n del cap\u00edtulo, los autores hacen notar que casi todos los barones del conurbano son hombres. La irrupci\u00f3n de la intendenta de La Matanza y de la gobernadora Vidal abrir\u00e1n quiz\u00e1s una nueva era en la relaci\u00f3n entre los barones y el poder.<br \/>\nEugenia Giraudy, autora del tercer cap\u00edtulo, analiza c\u00f3mo un partido de centroderecha, el de Macri, pudo conquistar parte de los votos de los sectores populares. De las varias estrategias posibles, optaron por la moderaci\u00f3n en lo econ\u00f3mico, dejando de lado t\u00e9rminos como \u201cneoliberalismo\u201d o libre competencia, y por la defensa de lo institucional, es decir, de la democracia, la divisi\u00f3n de poderes, la independencia del Poder Judicial, la libertad de expresi\u00f3n, etc\u00e9tera. Pero adem\u00e1s, y creo que esto fue decisivo, pes\u00f3 la cercan\u00eda con la gente, caminando por los barrios, tocando el timbre de las casas, escuchando, comiendo tortas fritas que les ofrec\u00edan, visitando en cada lugar a alguien que sali\u00f3 adelante por su esfuerzo. En suma, se presentaron como una alternativa a un largo gobierno de los Kirchner que no les hab\u00eda mejorado su situaci\u00f3n. Mostraron lo que el gobierno de Macri hab\u00eda hecho en la Ciudad de Buenos Aires, durante ocho a\u00f1os, respecto de los sectores m\u00e1s carenciados, y promet\u00edan hacer lo mismo a nivel nacional.<\/p>\n<p><strong>Al margen de la ley<\/strong><br \/>\nLucas Ronconi afronta el problema de la informalidad laboral. En el conurbano, casi la mitad de la gente que trabaja tiene empleos informales, es decir, al margen de la ley. Las causas son diversas y es un fen\u00f3meno complejo. El autor propone varias medidas para afrontarlo, de las cuales destaco algunas: mejorar la cantidad y calidad educativa de la fuerza laboral, reformar los programas p\u00fablicos de empleo y capacitaci\u00f3n, que hasta ahora se utilizaron como caja para hacer pol\u00edtica; y crear un registro que impida a empresas con trabajadores en negro ser contratistas del Estado provincial. De todas maneras, no pueden imponerse sanciones al incumplimiento de normas ajenas a la realidad productiva, para no destruir empleo.<br \/>\nPor su parte, Candelaria Garay se ocupa no de los trabajadores en negro sino de los desocupados, fen\u00f3meno que se ha acrecentado en el conurbano.<br \/>\nHace unos veinte a\u00f1os surgieron los movimientos de desocupados. Los que subsisten son aquellos que mantuvieron fuertes estructuras de trabajo comunitario, as\u00ed como la participaci\u00f3n colectiva en la toma de decisiones. A esto a\u00f1ado que las devociones populares ayudan a lograr estructuras comunitarias y les permiten, a los nuevos, vincularse con quienes comparten tradiciones religiosas y culturales.<br \/>\nEn los dos cap\u00edtulos siguientes, otros investigadores analizan el mercado informal de La Salada. Y el \u00faltimo cap\u00edtulo est\u00e1 centrado en los \u201cg\u00e9neros musicales\u201d de esa zona, tema que m\u00e1s de un lector no esperaba encontrar en este tipo de trabajo. En s\u00edntesis, dir\u00eda que este libro nos presenta los graves problemas del conurbano y de alguna manera nos exigen a todos dejar de lado los intereses partidarios para trabajar juntos por los excluidos.<\/p>\n<p><em>El autor de la rese\u00f1a es Profesor em\u00e9rito de la Facultad de Teolog\u00eda de San Miguel.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conurbano bonaerense constituye un desaf\u00edo para toda la Argentina. 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