{"id":13675,"date":"2017-07-02T17:14:22","date_gmt":"2017-07-02T20:14:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13675"},"modified":"2017-07-02T17:14:22","modified_gmt":"2017-07-02T20:14:22","slug":"populorum-communio-la-comunion-de-los-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13675","title":{"rendered":"Populorum Communio, la comuni\u00f3n de los pueblos"},"content":{"rendered":"<p>Comentario a una carta pastoral de los obispos belgas en el marco de la conmemoraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os de la enc\u00edclica <em>Populorum Progressio<\/em>.<\/p>\n<p>Los obispos de B\u00e9lgica han tenido el m\u00e9rito como cuerpo episcopal de ser los primeros sino los \u00fanicos, hasta donde sabemos, en poner de relieve el cincuentenario de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica <em>Populorum Progressio<\/em> escrita por Pablo VI en 1967. Para ello han dado a conocer en marzo de este a\u00f1o el documento <em>Populorum Communio<\/em>, la comuni\u00f3n de los pueblos. Ya Benedicto XVI hab\u00eda dicho que \u201cla <em>Populorum progressio<\/em> merece ser considerada como \u201cla <em>Rerum novarum<\/em> de la \u00e9poca contempor\u00e1nea\u201d. Lo que vendr\u00eda a significar que puede ser entendida como el mensaje social m\u00e1s contundente producido por la Iglesia en el siglo XX y especialmente por su notable repercusi\u00f3n en ese entonces en el conjunto de la comunidad internacional. Un efecto muy similar al que hoy est\u00e1 produciendo Francisco con <em>Laudato si<\/em>.<br \/>\nLos obispos belgas sintetizan el aporte de Pablo VI cuando dicen que en <em>Populorum Progressio<\/em> puede apreciarse la ampliaci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia al incorporar la preocupaci\u00f3n porque todas las naciones alcancen su desarrollo y, al mismo tiempo, generar un movimiento de solidaridad hacia los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Asimismo se nos recuerda que al momento de su publicaci\u00f3n se estaba produciendo el proceso de descolonizaci\u00f3n en algunas regiones, como en \u00c1frica y Asia. Podemos indicar que sobresale como ejemplo el Congo, originalmente propiedad privada del rey Leopoldo II de B\u00e9lgica, que logr\u00f3 su independencia en 1960, destac\u00e1ndose el liderazgo de Patrice Lumumba.<br \/>\nEsta menci\u00f3n r\u00e1pida y breve al colonialismo, es seguramente reflejo de una importante tradici\u00f3n de la Iglesia belga en su vinculaci\u00f3n con la problem\u00e1tica de lo que ya en esos a\u00f1os se denominaba pa\u00edses del tercer mundo. Efectivamente, un \u00edndice de esa preocupaci\u00f3n cr\u00edtica la encontramos en la Universidad Cat\u00f3lica de Lovaina, que fue gravitante impulsora de esa perspectiva donde abrevaron, entre muchos \u2013aunque con trayectorias a veces contrapuestas\u2013 desde Camilo Torres, Gustavo Guti\u00e9rrez, Juan Luis Segundo, Roger Vekemans, Fran\u00e7ois Houtart, Joseph Comblin, Armand Mattelart, hasta Gregorio Rosa Ch\u00e1vez, el nuevo cardenal salvadore\u00f1o, cercano colaborador del obispo m\u00e1rtir Oscar Romero, a quien Francisco convirti\u00f3 en beato.<br \/>\nA su vez, dicha Universidad irradi\u00f3 su proyecci\u00f3n sobre Latinoam\u00e9rica mediante un convenio en 1965 con el Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudio Sociales (ILADES) de Santiago de Chile y con el auspicio del CELAM, convirti\u00e9ndose en una verdadera usina del pensamiento social cristiano en la regi\u00f3n por varias d\u00e9cadas. Todav\u00eda otra huella m\u00e1s lejana de la Iglesia belga, pero no menos importante, la hallamos en Joseph Cardijn, fundador de la Juventud Obrera Cat\u00f3lica (JOC), cuya cl\u00e1sica metodolog\u00eda de \u201cver-juzgar-actuar\u201d fue asumida por la Iglesia latinoamericana en Medell\u00edn. Lo mismo sucedi\u00f3 en Puebla y Santo Domingo. En esos a\u00f1os, el peso de la Iglesia belga era proporcionalmente muy importante y en ese sentido cabe recordar tambi\u00e9n la figura del cardenal Joseph Suenens, uno de los cuatro moderadores permanentes del Concilio Vaticano II.<br \/>\nTeniendo en cuenta esos antecedentes sorprende menos el documento de los obispos belgas, que mantendr\u00edan la sensibilidad de sus comunidades hacia las condiciones de vida de los pueblos del hemisferio sur y especialmente hacia los m\u00e1s pobres. De esa manera, retoman la noci\u00f3n de desarrollo de Pablo VI y la combinan con la perspectiva de la misericordia planetaria que propugna el papa Francisco mediante el cuidado de la casa com\u00fan.<br \/>\nA la percepci\u00f3n de esta dimensi\u00f3n planetaria han contribuido los medios de comunicaci\u00f3n y transporte, desarrollando \u201cuna nueva vecindad de naciones y culturas\u201d que lleva al descubrimiento mutuo \u2013dicen los obispos belgas\u2013 pero tambi\u00e9n a conflictos. Entre ellos sobresalen el desempleo, las guerras, los atentados, la miseria y el aumento de los migrantes. Se aprecia adem\u00e1s un desarrollo econ\u00f3mico orientado hacia una elite y que altera el equilibrio ecol\u00f3gico. Esta nueva situaci\u00f3n requiere \u201cno s\u00f3lo el desarrollo sino tambi\u00e9n la comuni\u00f3n de los pueblos\u201d. Para lograrlo hay que tener otra mirada y una nueva manera de actuar, tal como propone Francisco con la misericordia; es decir: poner el coraz\u00f3n con el que est\u00e1 en la miseria.<br \/>\nEl documento inspirado en el episodio de la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento (Juan 9,1-41) destaca precisamente la mirada misericordiosa de Jes\u00fas, que es distinta a la frialdad y sospecha de los disc\u00edpulos y los fariseos. Jes\u00fas se centra en el futuro de la persona y no en los condicionamientos de su pasado, y entra en contacto con el despreciado que es objeto de debate (\u201c\u00bfQui\u00e9n tiene la culpa, \u00e9l o sus padres?\u201d). As\u00ed tambi\u00e9n nosotros estamos invitados a estar cerca de los que est\u00e1n pr\u00f3ximos o lejanos en esta \u201ccasa com\u00fan\u201d que es nuestra tierra.<\/p>\n<p><strong>Los retos de la sociedad contempor\u00e1nea<\/strong><br \/>\nNuestra sociedad refleja un progreso considerable, sin embargo no todos se benefician, y esos avances son tambi\u00e9n generadores de exclusi\u00f3n. Una caracter\u00edstica de mundo moderno es la autonom\u00eda de las diversas \u00e1reas de la actividad humana. Cada sector tiene su l\u00f3gica interna, su intencionalidad, y no hay una raz\u00f3n superior que regule el todo. Se da una constante competencia entre las nuevas tecnolog\u00edas y una carrera rob\u00f3tica descontrolada, ajena a sus consecuencias sociales. La crisis causada por el desarrollo tecnocr\u00e1tico requiere una nueva mirada. Del mismo modo que la mirada y los gestos de Jes\u00fas fueron el punto de partida de la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento.<br \/>\nTambi\u00e9n la econom\u00eda funciona con su propia intencionalidad independiente, dominada hoy por la l\u00f3gica de la rentabilidad. Los excedentes que sol\u00edan reinvertirse en la econom\u00eda real tienden a derivase a la especulaci\u00f3n financiera, comportamiento que genera grandes desigualdades. Aqu\u00ed tambi\u00e9n un nuevo comportamiento debe ser practicado en el mundo de los negocios para salir de la espiral de exclusi\u00f3n.<br \/>\nEn cuanto a la pol\u00edtica, se considera que la extensi\u00f3n de la democracia en nuestro tiempo es una gran mejora sobre muchos sistemas dictatoriales. Sin embargo, en la vida cotidiana, hay \u2013detr\u00e1s de una fachada democr\u00e1tica\u2013 dictaduras ocultas, oligarqu\u00edas, que s\u00f3lo benefician a unos pocos. A nivel supranacional, la Uni\u00f3n Europea ha permitido, despu\u00e9s de las masacres de dos guerras mundiales, la reconciliaci\u00f3n entre las naciones y la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda. Sin embargo, algunos pa\u00edses, frente al resurgimiento de nuevas guerras locales y el desplazamiento de muchos migrantes, se encierran sobre s\u00ed mismos y olvidan los valores culturales de Europa.<br \/>\nPor su parte, la \u00e9tica actual basada en la libertad, la dignidad y el cuidado ecol\u00f3gico configuran una gran mejora contra la arbitrariedad que ha prevalecido a menudo en las relaciones humanas. Pero esta auto-intencionalidad puede llevar a la indiferencia hacia los otros y a la falta de solidaridad y justicia.<\/p>\n<p><strong>Los compromisos que se imponen<\/strong><br \/>\nPablo VI, en la enc\u00edclica <em>Populorum Progressio<\/em>, indic\u00f3 que la justicia social implica tambi\u00e9n el desarrollo econ\u00f3mico de los pa\u00edses subdesarrollados. El documento episcopal destaca que la herramienta para lograr la justicia social es la solidaridad y que los instrumentos de la solidaridad son los sindicatos, las asociaciones profesionales y numerosas iniciativas sociales nacidas en el terreno para responder a necesidades espec\u00edficas. Esta perspectiva fue promovida por Le\u00f3n XIII con la <em>Rerum novarum<\/em> (1891), y desarrollada en 1931 por P\u00edo XI en su enc\u00edclica <em>Quadragesimo anno<\/em>. En efecto, se propon\u00eda limitar al capitalismo salvaje mediante las leyes sociales. A su turno, Pablo VI conclu\u00eda su enc\u00edclica <em>Populorum Progressio<\/em>, expresando que \u201cel desarrollo aut\u00e9ntico y verdadero no consiste en la riqueza ego\u00edsta y deseada por s\u00ed misma, sino en la econom\u00eda al servicio del hombre\u201d.<br \/>\nDel mismo modo, hoy el papa Francisco contribuye a la gobernabilidad mundial proponiendo un nuevo paradigma de desarrollo basado en la comuni\u00f3n de los pueblos mediante la justicia y la solidaridad. Ahora bien, para Francisco \u201cla solidaridad es mucho m\u00e1s que algunos actos espor\u00e1dicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad que piense en t\u00e9rminos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiaci\u00f3n de los bienes por parte de algunos\u201d. Y a\u00f1ade que la solidaridad abre camino a otras transformaciones estructurales y las vuelve posibles: \u201cUn cambio en las estructuras sin generar nuevas convicciones y actitudes dar\u00e1 lugar a que esas mismas estructuras tarde o temprano se vuelvan corruptas, pesadas e ineficaces\u201d (Evangelii Gaudium, 188 y 189).<br \/>\nEn la pastoral de los obispos belgas que nos propusimos comentar, un ejemplo de la solidaridad econ\u00f3mica es la Uni\u00f3n Europea constituida despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Fue a trav\u00e9s de la regulaci\u00f3n de la producci\u00f3n del carb\u00f3n y del acero que la uni\u00f3n pol\u00edtica se fue forjando. Recuperando lo mejor de ese modelo, los obispos abogan por una regulaci\u00f3n mundial de la econom\u00eda y el comercio, con el fin de tener relaciones internacionales m\u00e1s equitativas y una mejor distribuci\u00f3n de la riqueza. Solicitan apoyo para los peque\u00f1os productores y para el fomento de la agricultura que valora las capacidades locales y la relaci\u00f3n directa con la tierra. Tambi\u00e9n piden respaldos para el sistema cooperativo que ha demostrado su eficacia en la propia Europa.<br \/>\nUna dimensi\u00f3n muy decisiva de la comuni\u00f3n de los pueblos es la l\u00f3gica del di\u00e1logo entre las culturas y religiones. El marco democr\u00e1tico es una garant\u00eda de ese di\u00e1logo. Y consideran que un evento muy significativo en la materia son los encuentros de Oraci\u00f3n de las Religiones por la Paz surgidos en As\u00eds en 1986, que rechazan la instrumentalizaci\u00f3n de la religi\u00f3n para hacer la guerra, que es fuente de pobreza. Los obispos belgas ponen adem\u00e1s el ejemplo de su propio pa\u00eds \u2013record\u00e9moslo: una federaci\u00f3n constituida por tres comunidades, tres regiones y cuatro comunidades ling\u00fc\u00edsticas\u2013 como una forma original de entablar la comuni\u00f3n entre pueblos.<br \/>\nAsimismo destacan que Francisco, en su enc\u00edclica <em>Laudato si<\/em>, exhorta a escuchar simult\u00e1neamente el grito de los pobres y el de la tierra, y a contribuir a una ecolog\u00eda integral, es decir, que integra a todo lo viviente y todo lo creado, en tiempos en que con nuestro estilo de vida amenazamos las capacidades del planeta. Las primeras v\u00edctimas son precisamente los m\u00e1s vulnerables y los m\u00e1s pobres. He ah\u00ed una invitaci\u00f3n a enfrentar esa situaci\u00f3n y a sentirnos responsables de la \u201ccasa com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>De este modo, solidaridad real con los m\u00e1s pobres del mundo implica cuestionar el propio estilo de vida y propiciar una econom\u00eda sostenible. La situaci\u00f3n ecol\u00f3gica hace sentir la urgencia de una regulaci\u00f3n com\u00fan del planeta. En ese sentido, los obispos belgas desean comprometerse con las \u201cinstituciones en transici\u00f3n\u201d hacia un mundo m\u00e1s respetuoso del equilibrio natural. Se sit\u00faan en una \u00e9tica de \u201clo suficiente\u201d, es decir, un estilo de vida que promueve la sobriedad. Incluye un enfoque de \u00e9tica comunitaria que implica al mundo entero y que supera la exclusi\u00f3n de los d\u00e9biles, mediante la combinaci\u00f3n de compromisos directos y servicios en las estructuras sociales.<br \/>\nUna de las cuestiones candentes sobre las cuales se manifiestan los obispos belgas son las \u201cmigraciones forzadas\u201d hacia Europa. Consideran que dicho fen\u00f3meno continuar\u00e1 salvo que sean saneadas las \u201ccondiciones de vivienda, trabajo y de vida\u201d de esas poblaciones en origen. En ese sentido, es necesario encontrar formas de migraci\u00f3n legal mediante la construcci\u00f3n de puentes o corredores humanitarios como una alternativa a una \u201cpol\u00edtica de muros\u201d. En relaci\u00f3n a este punto, hacia el final de su texto, adhieren a la necesidad de crear una \u201cZona Euro-\u00c1frica\u201d, es decir, una relaci\u00f3n especial entre los dos continentes.<br \/>\nSeguramente es una alusi\u00f3n a la propuesta alemana de finales de 2016 de lanzar un Plan Marshall para \u201crescatar \u00c1frica\u201d, como un paralelo hist\u00f3rico con la inversi\u00f3n estadounidense en Europa occidental despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, y as\u00ed reducir los flujos migratorios hacia Europa. Ahora bien, advierten algunos observadores que el fantasma de la emigraci\u00f3n masiva no deber\u00eda encubrir una mera ampliaci\u00f3n de mercados, el control de los recursos naturales, o una estrategia de contenci\u00f3n, por ejemplo, hacia China, con pretensiones de convertir a \u00c1frica en una provincia econ\u00f3mica.<br \/>\n\u00c1frica, al igual que otras regiones del planeta, no necesita \u201cayuda\u201d de los que la saquearon durante cientos de a\u00f1os y hasta alimentaron guerras civiles apoyando a una u otra fracci\u00f3n. La \u201ccomuni\u00f3n de los pueblos\u201d exige otro tipo de cooperaci\u00f3n que remueva las causas todav\u00eda cercanas de la afrenta que durante siglos viene sufriendo ese continente y que requiere plantear no s\u00f3lo iniciativas solidarias sino de verdadera reparaci\u00f3n y devoluci\u00f3n, de las que tambi\u00e9n tendr\u00eda que participar Am\u00e9rica. Ser\u00edan expresiones de aut\u00e9ntica misericordia integral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es Licenciado en Filosof\u00eda y Profesor en la Universidad del Salvador, Universidad Nacional de Moreno, en ISET y en FLACSO. Autor del blog <a href=\"https:\/\/educacioneticaydesarrollo.wordpress.com\">educacioneticaydesarrollo.wordpress.com<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a una carta pastoral de los obispos belgas en el marco de la conmemoraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os de la enc\u00edclica Populorum Progressio. Los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2057,14,2058,2056,2059],"class_list":["post-13675","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-comunion","tag-iglesia","tag-obispos-belgas","tag-populorum-communio","tag-populorum-progressio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3yz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13675"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13675\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13678,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13675\/revisions\/13678"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}