{"id":13735,"date":"2017-08-03T19:11:12","date_gmt":"2017-08-03T22:11:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13735"},"modified":"2017-08-03T19:11:12","modified_gmt":"2017-08-03T22:11:12","slug":"las-paso-y-el-futuro-de-los-partidos-politicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13735","title":{"rendered":"Las PASO y el futuro de los partidos pol\u00edticos"},"content":{"rendered":"<p>El domingo 13 de agosto tendremos ocasi\u00f3n de expresar nuestras preferencias pol\u00edticas en las llamadas PASO (Primarias Abiertas Simult\u00e1neas y Obligatorias). Alg\u00fan d\u00eda deber\u00eda discutirse la necesidad de mantener esta instancia electoral: su car\u00e1cter obligatorio, las escasas diferencias internas que se dirimen, toda vez que, en la mayor\u00eda de los casos, los diferentes partidos y alianzas presentar\u00e1n listas \u00fanicas de candidatos, y su alt\u00edsimo costo (sobre todo en un pa\u00eds con tantas urgencias postergadas). Entretanto, las PASO actuar\u00e1n como una gran encuesta de opini\u00f3n que permitir\u00e1 entrever, con dos meses de anticipaci\u00f3n, el mapa electoral del pa\u00eds.<br \/>\nSi bien las elecciones de octubre son legislativas y no presidenciales, el voto podr\u00eda de todos modos polarizarse en lugar de expresar una pluralidad de preferencias. Seg\u00fan algunos analistas, no otra ser\u00eda, precisamente, la estrategia del Gobierno, es decir, \u201cavanzar con el cambio\u201d o \u201cregresar al pasado\u201d. Dicho en otras palabras, lograr que el \u201cvoto bronca\u201d evite la dispersi\u00f3n del voto positivo.<br \/>\nAl igual que en otros pa\u00edses, las primarias argentinas tienen lugar en un mismo d\u00eda y en todo el territorio. Son, y esta es una caracter\u00edstica \u00fanica, obligatorias para todos los ciudadanos empadronados y para las distintas fuerzas pol\u00edticas, aunque \u00e9stas puedan eludir la competencia interna designando directamente a los candidatos. Adem\u00e1s, trat\u00e1ndose de elecciones primarias, se esperar\u00eda que fueran los afiliados o simpatizantes de cada partido quienes se sintieran motivados a decidir cu\u00e1l ser\u00e1 el candidato preferido. De lo contrario, el voto sin identificaci\u00f3n con partido alguno podr\u00eda considerarse como una intromisi\u00f3n. Sin embargo, no siendo \u00e9ste el caso, una elecci\u00f3n que deber\u00eda apelar a la adhesi\u00f3n de la gente comprometida con una causa, partido o proyecto, obligar\u00e1 a participar a ciudadanos independientes o circunstancialmente distantes de todas las ofertas.<br \/>\nLa discusi\u00f3n sobre la real utilidad de las PASO nos remite, pues, a complejas cuestiones t\u00e9cnicas sobre el procedimiento democr\u00e1tico de selecci\u00f3n de los candidatos a cargos electivos. Pero, en el fondo, las dudas que planteamos no podr\u00edan encontrar respuestas convincentes sin considerar asimismo aspectos que exceden lo procedimental y arraigan en lo profundo del imaginario de la sociedad. En efecto, entre otras paradojas de la cultura pol\u00edtica argentina, existe una en la que quiz\u00e1 no se repara lo suficiente: mientras que la ciudadan\u00eda, por un lado, se va democratizando en modo gradual, por otro, parece seguir inconscientemente marcada por la idea de \u201csucesi\u00f3n mon\u00e1rquica\u201d. Tal vez con una variante aut\u00f3ctona: que dicha sucesi\u00f3n no funciona s\u00f3lo en l\u00ednea descendente sino tambi\u00e9n en direcci\u00f3n al v\u00ednculo matrimonial. No hace falta recordar al lector los numerosos ejemplos hist\u00f3ricos de estas pr\u00e1cticas \u2212sobre todo a nivel provincial y municipal\u2212 que fueron consentidas con sugestiva naturalidad.<br \/>\nAhora bien, la aceptaci\u00f3n informal de esa idea sucesoria con tintes mon\u00e1rquicos se combina con la exaltaci\u00f3n del l\u00edder personalista. Un problema notable, en este contexto, porque la popularidad no se hereda en l\u00ednea descendente, ni se trasmite entre c\u00f3nyuges. El designado puede aportar su propio carisma, o carecer de \u00e9l y procurar \u2013en compensaci\u00f3n\u2212 vivir del de su tutor (como en Venezuela el desangelado Nicol\u00e1s Maduro parasita el carisma del difunto Hugo Ch\u00e1vez).<br \/>\nA lo anterior se suma el hecho de que, por lo general, el l\u00edder exitosamente entronizado no tiene inter\u00e9s en promover en torno a s\u00ed otras figuras con talento y brillo propio que podr\u00edan convertirse eventualmente en rivales. Antes bien, como en una \u201ccorte de los milagros\u201d, suele rodearse de personajes mediocres y aduladores que aceptan sin remilgos una relaci\u00f3n de incondicional vasallaje. En esta situaci\u00f3n, el dedo del monarca ser\u00e1 el \u00fanico procedimiento disponible para trascender su desaparici\u00f3n f\u00edsica o pol\u00edtica.<br \/>\nEsta din\u00e1mica, que se manifiesta de un modo paradigm\u00e1tico en el peronismo, en realidad tiende a constituir, con diferentes intensidades, un problema de toda la pol\u00edtica argentina: la sucesi\u00f3n. La reticencia a confrontarse electoralmente en internas partidarias queda reflejada en el lenguaje: ya ni siquiera los medios de comunicaci\u00f3n se refieren a \u201cpartidos\u201d sino que recurren al concepto et\u00e9reo de \u201cespacios\u201d. Y los mentados \u201cespacios\u201d no son otra cosa que el aura que irradia cada candidato que, en \u00faltima instancia, no tiene otro fundamento que su propia persona. Eso significa que la permanencia en el tiempo de un \u201cespacio\u201d ser\u00eda un fen\u00f3meno sobrenatural: algo as\u00ed como la supervivencia del alma. El \u201cespacio\u201d subsiste, se ensancha, se estrecha y se apaga con el individuo que lo proyecta.<br \/>\nLa Uni\u00f3n C\u00edvica Radical, el partido m\u00e1s antiguo del pa\u00eds, sufri\u00f3 una verdadera implosi\u00f3n cuando sus principales figuras prefirieron crear espacios propios antes que confrontar democr\u00e1ticamente dentro del partido, robusteci\u00e9ndolo y no vaci\u00e1ndolo. Ello ocurri\u00f3 tras la ca\u00edda del \u00faltimo presidente radical, Fernando de la R\u00faa, cuando Ricardo L\u00f3pez Murphy, Elisa Carri\u00f3 o Margarita Stolbizer se auto designaron primeros candidatos de sus nuevos espacios, mientras que otros como Julio Cobos fugaron al entonces partido oficial que los denomin\u00f3 \u201cradicales K\u201d.<br \/>\nDe esta manera, no s\u00f3lo no hay sucesi\u00f3n. Tampoco hay compulsa de propuestas ni s\u00edntesis de ideas, y se torna imposible lo que Maritain consideraba vital para una democracia: la selecci\u00f3n de \u00e9lites gobernantes, sujetas a la periodicidad de sus cargos y responsables ante la ciudadan\u00eda. A falta de ellas, lo que queda al descubierto son oligarqu\u00edas anquilosadas, unificadas por lazos familiares y de intereses, que podr\u00e1n generar el propio espacio, o saltar \u201cde espacio en espacio\u201d en un ejercicio en el cual el pasado parece no contar, y cada candidato podr\u00eda gozar dentro del espacio propio o ajeno de un eterno y confortable presente.<br \/>\nEsta consideraci\u00f3n puede parecer excesivamente nost\u00e1lgica o inexorablemente ligada a la existencia de partidos pol\u00edticos como canales de mediaci\u00f3n e \u201cinstituciones fundamentales del sistema democr\u00e1tico\u201d, seg\u00fan reza el art\u00edculo 38 de la Constituci\u00f3n nacional. Hoy se argumenta, no sin fundamento, que los partidos pol\u00edticos se encuentran en crisis y que es anacr\u00f3nico pretender en la actualidad que la ciudadan\u00eda contin\u00fae vincul\u00e1ndose como en el siglo XIX, por medio de adscripciones permanentes y plataformas pol\u00edticas, cuando lo que mueve la vida pol\u00edtica parecer\u00edan ser las emociones, impulsos coyunturales e intereses en continua e imprevisible reconfiguraci\u00f3n. De ser real ese escenario, el interrogante que deber\u00edamos plantearnos es c\u00f3mo preservar un \u00e1mbito de representaci\u00f3n pol\u00edtica de calidad que no dependa servilmente de las est\u00e9ticas de campa\u00f1a, las encuestas y los humores sociales. En el fondo, lo que hay que preguntarse es si las PASO, bajo \u00e9ste u otro formato, pueden ser un instrumento al servicio de este noble fin, que no es otro que salvar la pol\u00edtica de s\u00ed misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo 13 de agosto tendremos ocasi\u00f3n de expresar nuestras preferencias pol\u00edticas en las llamadas PASO (Primarias Abiertas Simult\u00e1neas y Obligatorias). 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